Jul

06

Jueves, 6 de julio de 2017

Maratón de la Divina Misericordia
Aparición de Cristo Jesús durante la 48ª. Maratón de la Divina Misericordia, en la ciudad de Santiago de Compostela, España, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón

Mi Silencio habla de la necesidad profunda de amar más de lo que aman, de entregar más de lo que entregan, y de servir incondicionalmente, más de lo que sirven; porque si con doce apóstoles pude redimir al mundo, ¿qué podré hacer con más de doce consciencias que aguardan Mi Segunda Venida al mundo?

Hoy, vengo de un lugar en donde Mi Presencia se vive en los que son transparentes y verdaderos.

Lugar que ha sido bendecido misericordiosamente por Mi Madre, durante mucho tiempo, y que Ella, con Su inconmensurable humildad, sigue bendiciendo; no mirando hacia los errores de los hombres, sino hacia las esencias que se pierden.

Desde el lugar que hoy provengo, existe una cruz, en lo alto del Monte, de la misma forma en que está Mi Madre en lo alto de la colina, llamando a todos hacia la paz.

En este lugar Me adoran considerablemente a través de la eucaristía.

En este lugar escucho la confesión de los fieles y de los pecadores a través de los oídos de los humildes sacerdotes que viven Mi Sacerdocio, aquel que Yo enseñé a Pedro en el pasado.

En ese lugar se experimenta la conversión del corazón y la multiplicación de las vocaciones, algo que en el día de hoy y en el mundo de hoy no sería posible, por existir tanta maldad y tantos pecados.

Dios, a través de Su sierva y de la presencia de Su Hijo en la eucaristía, ha depositado su confianza en este lugar; lugar tan semejante a otros, en donde Mi Madre ha aparecido para dar testimonio de la Presencia de Dios y del Amor de Su amado Hijo.

No existe lugar en el mundo que no sea llevado a la tentación, a la perversión, o a los errores.

Mientras hayan hombres que manejen la Obra de Dios, por ser tan frágiles, humanamente, siempre habrán errores. Pero si existe una consideración en lo que se vive y en lo que se practica como vida espiritual, siempre habrá un amparo para que las almas se sientan guiadas; por eso no todos están en la misma escuela de comprender los misterios del Señor.

Cada uno vive lo que vino a aprender en esta vida, y es lo que Dios ha destinado para cada una de las almas.

Solo los invito a ser guardianes de los Centros Maternales de Amor que su Santa Madre ha fundado en diversas partes del mundo.

Dios no necesita que ustedes se fijen en lo que los demás hacen mal, porque el tiempo de la justicia llegará.

Deben orar por sus enemigos, deben orar por los que no consiguen vivir la verdad, y no juzgarlos.

Cada uno de ustedes ha pecado en algo y Mi perdón fue entregado, infinitas veces. Busquen la transparencia de sus corazones y encontrarán la paz que hoy no viven por diversas razones.

Sé que cuando los hombres manejan los Centros y Santuarios Marianos del mundo se cometen muchas fallas, porque la ostentación es muy grande, más que la oración.

Pero Dios ahora no está poniendo Su mirada en los injustos sino en la fe de millones de almas que necesitan vivir su conversión y redención a través de esos núcleos de amor, que como Fuentes de Gracias, el Universo Celestial ha fundado en la Tierra.

Si ustedes son parte de esos Centros de Amor y de esos Santuarios Marianos, es porque necesitan cura y necesitan llevar esa cura a los que hoy no la tienen, por ignorancia o ceguera.

Por eso he venido desde ese Monte en el que se colocó una cruz tan semejante a esta. En donde peregrinos llegan a ella para pedir redención y paz, a través de la intercesión de la Sierva fiel de Dios.

La obra de los Sagrados Corazones es una sola y no está dividida; es el adversario quien divide las cosas en las mentes de los hombres y mujeres y los confunde, tanto, tanto, que pierden la oportunidad de aprender a amar así como Yo lo deseo todos los días y en cada momento de sus vidas.

Despierten a la verdad del cielo y háganse parte de ella; no se pierdan en lo que es superficial, en lo que es aparente, o en lo que no está claro.

Abran sus ojos y vean venir la Fuente del Amor de los Sagrados Corazones que está difundida por varias partes del mundo y a través de diferentes Centros y Santuarios Marianos.

Los invito a buscar en todo esto la Unidad. Los hará fuertes e invencibles y no los separará de Mi Corazón, sino que los unirá cada vez más a Dios, a Su divina Consciencia.

Cumplan la profecía de estos tiempos, sobre el advenimiento de la coronada de estrellas, porque Ella no se queda en lo pequeño, ni en lo insignificante.

Su voz hace eco en todos los Universos, porque es la que en su humillación encarnó al Hijo de Dios en Su vientre purísimo y trajo para todos la misericordia y la paz, que de tiempo en tiempo necesita el mundo.

Sean Su mensaje y cúmplanlo. Sean guardianes de Sus Santuarios Marianos y comprenderán enseguida los designios de Dios.

Por eso he venido de ese lugar, en Medjugorje, porque lo estaba santificando, para que nunca pierda la esencia de su verdad y es aquí, que el Hijo de Dios hace el puente entre Medjugorje y Sur América, para que todos vean que en esencia todo es una sola cosa, un solo principio y una sola misión.

No busquen comprender cuáles son los carismas o las virtudes, busquen todos los días ser parte de esa Fuente de Gracias que emanan de los Centros y Santuarios Marianos y serán finalmente los siervos de la Mujer vestida de Sol, que trae la luna a Sus pies para anunciar la nueva era.

No solo sean Sus hijos. Sean Sus siervos, sean Sus discípulos, sean Sus colaboradores de la paz y así se librarán, les aseguro, de las cosas mezquinas y superficiales que hacen los hombres para lastimar la fe de las almas y la credibilidad en el Reino de Dios.

Lo único que importa, queridos compañeros, es que Dios está actuando con tanta misericordia y piedad para salvar millones de almas, que de no encontrar lugares como los Santuarios Marianos, estarían tan perdidas, tan separadas y tan distanciadas de la Verdad.

Hoy, vengo a dar este mensaje para los corazones que están en la primera escuela de la preparación. Para que puedan comprender en las nuevas escuelas todos los misterios que están basados en el Amor.

Y así, aparto con Mi Mano lo que quiere confundirlos, separarlos de la Verdad de los Sagrados Corazones.

Estamos en un tiempo de batalla espiritual, en donde el amor y la indiferencia juegan en un tablero para definir quién ganará esta instancia final.

Colóquense en el ejército del amor, de la perseverancia y de la fe y vean cuánto transforma el Amor de Dios todo lo que toca, especialmente a Mis compañeros, a Mis amigos y a Mis hijos, que Me viven en la fe y en la esperanza de, algún día, bajo la gracia de Dios, volver a verme por segunda vez.

Que esta cruz que hoy traigo desde lo alto de Medjugorje, una, libere y santifique a todos los pueblos.

Que ya no existan lenguas, razas, ni credos; sino solo el amor, que brota de Mi Corazón, desde la Fuente, para toda la humanidad.

Si tienen amor en sus corazones comprenderán Mis Misterios; si tienen sus mentes antes que el amor, se confundirán.

No busquen las respuestas en lugares equivocados, sean más inteligentes que Mi adversario y vénzanlo a través de la oración y de la unidad.

Porque Dios sabe en Su infinita Misericordia, qué es lo que cada hijo necesita.

No intenten forzar una respuesta que no comprenden, porque siempre se perderán y así, perderán la esperanza de poder encontrar aquí, en este día, un nuevo camino a la sublime consciencia.

Yo fui el Jesús que comulgó y vivió con los pobres, con los ricos; que tiró el poder de los eruditos y de los reyes y dio el tesoro a los más simples y humildes de corazón.

A través de Mi Pasión, de la Cruz y de Mi Muerte, Yo les enseñé cómo deberían amar.

Una vez les dije, en Mi mayor Agonía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Hoy, les pido a ustedes, por misericordia, que perdonen a los que no saben lo que hacen.

Si ustedes piden por misericordia, también sean misericordiosos con sus semejantes.

Abran sus oídos y aquieten sus corazones para que Mi Divinidad, nuevamente pueda comulgar con la humanidad.

¿Por qué hago todas estas explicaciones? Porque llegó el momento de que todos vivan la Obra de Dios según sus escuelas, sabiendo que es el Hijo del hombre el que une a todas las escuelas en un solo amor, que es el amor de la Fuente.

Todos llegarán a ver el retorno de Cristo, de diferentes escuelas, religiones, credos, pueblos y regiones.

Al final, todos tomarán consciencia que el camino siempre ha sido uno solo: atravesar la puerta de Mi Corazón; la puerta hacia el Amor, la Verdad y la Unidad.

Que el Señor bendiga todos estos elementos, a los pies del altar, que serán fuente de Gracias y de renovación para las almas que hoy los recibirán.

Agradezcan a Dios por todo lo que les da y no por lo que no comprenden. Recuerden que sus ángeles de la guarda escriben en sus libros las oportunidades que ustedes tienen de amar más.

Que el Señor santifique estos elementos para que las almas vivan el amor, y que nadie pierda la oportunidad de despertar a lo que es verdadero, único, desconocido y sublime.

Señor, exorciza todo lo que no es parte de Tu Luz. Que las mentes sean liberadas de sus cuestionamientos para que el mal sea derrotado y triunfe el Poder y la Gloria de Mi Sagrado Corazón.

El Señor bendiga este agua, que es creada por Su divino y amoroso Pensamiento, para que ella bautice y regenere a las almas que hoy serán sacramentadas por la Luz del Santo Espíritu.

El Señor hoy renovará los votos de las almas que son consecuentes, así como los votos de tantas otras almas en el mundo que aspirarán auxiliar a la Divina Misericordia del Redentor.

El Señor te bendice, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.1

Que este símbolo del Corazón dorado represente la unión de sus corazones con el Mío, para siempre.

Ahora, el Señor las va a bendecir en nombre de todas las almas que auxilian a Cristo, en la Obra de Su Divina Misericordia.


Padre, multiplica las Gracias en estos corazones, y que ellas sean parte del Océano de Tu Infinita Misericordia, para que como luces renovadas en el mundo, evangelicen la Tierra con sus ejemplos de caridad y de servicio incondicional a los que más lo necesitan. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


El Señor comparte esta cena con Sus discípulas; con hijas que hoy se consagran a Su Divina Misericordia, para que la Divina Misericordia pueda ser difundida en el mundo, como Fuente de Reparación y de Cura para las almas que agonizan y sufren en sus abismos.

Como hace más de dos mil años sentado con Mis apóstoles en el suelo, tomé el pan, di gracias a Dios por ese sacrificio y les dije: coman todos de él, porque este es Mi Cuerpo que será entregado para el perdón de los pecados. Hagan esto en Mi Memoria, por los tiempos que vendrán.

Del mismo modo, tomé el cáliz y dando gracias a Dios por ese gran sacrificio, les dije: tomen y beban todos de él, porque esta es Mi Sangre, de la alianza nueva y eterna, que será vivida por todas las almas, hasta el fin de los tiempos.

Este es el Sacramento de la Redención, de la Renovación y de la Cura para la humanidad.

Oremos.

Bajo la Luz del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los bendigo y bendigo a esta humanidad, para que camine hacia la Redención.

Hoy Me elevo al cielo con una nueva canción. Y ustedes hoy dirán: “Estoy contigo Señor, porque creo en Tu Misericordia, porque creo en Tu Poder, y acepto vivir Tu Voluntad, así como Dios lo ha pensado desde el principio”.

Les agradezco, por haber hecho de esta maratón, una maratón de liberación y de perdón infinito.

Amén. Podemos cantar.

 

 

1. Las auxiliadoras son ungidas con aceite.

 

Jul

05

Miércoles, 5 de julio de 2017

Maratón de la Divina Misericordia
APARICIÓN DE CRISTO JESÚS DURANTE LA 48ª. MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, EN LA CIUDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA, ESPAÑA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Escribe en tu corazón Mis Palabras y que ellas no desaparezcan, porque serán palabras necesarias para los tiempos que vendrán.

Yo Soy tan semejante a esta Luz, que quien Me sigue, nunca estará en tinieblas. Feliz será el que siga Mi Luz y la reconozca dentro de sí, porque no perderá la oportunidad de sentir el poder y la fuerza de Mi Amor.

Cuando Mi Luz está presente, no hay tinieblas. Los tenebrosos y los demonios caen a los infiernos, porque Mi Santo Padre, el Arcángel Miguel, los ha derrotado uno a uno. Es por eso que ahora no deben temer por nada, sino por la conversión de sus corazones; conversión que debe ser consecuente con Mi Pedido, en este tiempo final, en donde todo se define dentro y fuera de los seres.

Quien busca esta Luz, no perecerá. Quien vive en Mi Luz, será luz en las tinieblas en los tres días de oscuridad.

Mi Luz es la esencia del amor y Mi Amor es la esencia de la vida; la vida que Dios nos ha dado desde el principio, a todas Sus criaturas. Bellísima es Su Luz en el Universo, porque es triunfadora y no se puede derrotar.

Verán moverse los infiernos. Sentirán la Tierra temblar. Podrán ver cosas espantosas, para los tiempos que llegarán, pero sepan que será el momento de la gran definición y estará en ustedes la decisión y la libertad de hacerlo, porque necesito almas resplandecientes a Mi Llamado. Necesito guerreros que luchen contra cosas inmensas, contra las cuales nunca lucharon.

Por eso los integro a todos en Mi Luz, que es la Luz eterna de Dios; es la Unidad, es la Omnipresencia y la Ciencia Universal.

¡Ay! de aquellos que no entren en la Luz de Mi Corazón. ¿Cómo podrán persistir en estos tiempos agudos?

Yo vengo a dar algo al mundo, en donde la mayoría no pone atención, sino en lo superficial y mezquino. Verán hombres y mujeres golpearse en su pecho por no haberlo hecho, por no haber buscado Mi Luz, la Luz eterna del Creador.

Hasta la última gota de Mi Esencia está siendo entregada. Estoy dando cuenta por ustedes y por el mundo, ante Mi Padre. No rechacen ni pierdan esta oportunidad, porque es de las últimas y en ustedes deberán estar vivos todos los tesoros, que mes a mes y de tiempo en tiempo, les he entregado, a través de este simple encuentro de oración.

Es hora de que coloquen las llaves del Cielo sobre la mesa y que contemplen con gratitud las Gracias que Mi Padre les ha entregado, a través de Mi Glorificado Corazón. Si son Mis seguidores, tienen las llaves para abrir las nuevas puertas y no para cerrarlas, a los que necesitan cruzar a la nueva vida, a la renovación y a la esperanza. Definan sus caminos, pues el tiempo se aproxima y los invito a ser parte de Mi Luz, para que, estando ustedes en Mí, Yo pueda estar en ustedes en cada momento, en cada hora.

Y si Mi Luz está en ustedes, Mi enemigo no triunfará. Él no podrá hacer derrota con ninguna de Mis almas, a las que a través de los tiempos Yo he convocado, para formar parte de los ejércitos del tiempo final, de la preparación de vuestro Rey.

Beban de la Fuente de la Luz que hoy les traigo, pues en esencia es Adonai, quien con inmensa Misericordia se está donando a sus espíritus, a sus almas y a sus consciencias, por los que no Lo aceptan, por los que Lo engañan y especialmente, por los que no Lo viven.

Los invito todo el tiempo a ser verdaderos, para que Mi Luz pueda estar en ustedes, porque nada les pertenece. Sus vidas son parte de un Proyecto original, que se ha desvirtuado a través de los tiempos y de los siglos.

Vengo a completar en esta hora lo que no pude hacer hace dos mil años atrás, porque Mi Padre Me llamó y tuve que ascender a los Cielos para escucharlo, como un buen hijo escucha a su padre y se regocija por sus palabras de sabiduría y de amor.

Quisiera que de la misma forma, Mis compañeros y Mis amigos, Mis servidores y Mis siervos, escucharan las Palabras de su Señor, de su Maestro, de su Pastor y de su Padre, como si fueran las últimas para esta última era, porque deberán dar testimonio de lo que han vivido Conmigo y podrán ser testigos o no de la Verdad que Yo les traigo.

Hoy colocarán sus rostros frente a sus enemigos, para testimoniar que Yo he estado aquí, en estos últimos años, con ustedes y con todos los que han acogido Mi llamado en la humanidad.

Por eso llegó la hora de comulgar, no solo con Mi Cuerpo y con Mi Sangre, que es el mayor regalo de Mi Amor y de Mi Sacrificio por el mundo, sino que llegó la hora de que se fundan en Mi Luz y que nunca más salgan de ella, para no perderse en la tribulación que vivirá este mundo y que enfrenta esa tribulación en estos tiempos.

Con toda la Gloria del Cielo les traigo esta Luz, que no pertenece a nadie, solo a la Fuente Primordial, en donde reina la Unidad y el Amor, para con todas las criaturas. Que esta Luz resplandezca en los espacios oscuros. Que esta Luz destierre las insignias del mal. Que esta Luz triunfe en los corazones puros y que puedan nacer finalmente los Nuevos Cristos, los nuevos apóstoles, los pacificadores del Redentor.

Esta Luz que hoy les traigo, proviene de un lugar profundo y sublime, de una dimensión de consciencia desconocida, en donde su Señor y Maestro del Amor surgió, al igual que Su Santa y Virgen Madre, así como todos los arcángeles y los ángeles que existen en el Cielo y en los Universos, y que alaban eternamente a Adonai.

Ustedes son hijos de esta Luz. Despierten y despierten a sus hermanos del hipnotismo mundial. Recuerden que son hijos de la Fuente y que son esencias que vienen aquí a vivir el principio de la redención y del perdón, por todo lo que ha sucedido más allá de este plano.

Esta Luz de Mi Corazón les trae la Gracia. Esta Luz los bendice y los renueva, porque les trae la Misericordia y les concede la indulgencia a sus corazones, que tanto lo necesitan en todo el mundo.

Si están alrededor de esta Luz, de la Luz de Mi Corazón, no tienen por qué temer. Difícil será la purificación de sus consciencias, la rendición de sus aspectos humanos y la liberación de sus atavismos. Pero quien está cerca de Mi Luz, nunca perecerá, porque será contemplado por el Universo al haber sido contemplado por el Hijo de Dios, que cree y tiene esperanza en una nueva humanidad, curada y redimida de sus errores eternos.

Alcen a los Cielos y espiritualmente, la Luz que existe en sus corazones y esencias. Ofrezcan a Dios esta Luz como reparación y reconozcan que sin esa Luz, no pueden hacer nada y nunca podrán ser guiados hasta la meta final.

Dignifiquen sus consciencias y reciban a través de esta Luz, el bautismo del Espíritu Santo, que debe expandirse por el mundo para las almas que caen en los infiernos de esta superficie planetaria. Y aún más, les digo: esta Luz es concebida también por los ángeles del Universo.

Hoy, a pedido de Mi Padre, detengo las acciones del mal en la humanidad y ya no dejaré que los inocentes sufran los ataques del infierno, porque Mi Luz, que es invencible, triunfará.

Dichosos serán los que crean en este Misterio, porque tan solo por creer, estarán dentro de Mi Luz, sin percibirlo; y en verdad les digo que comulgarán con Mi Corazón, hasta el fin de los días, hasta que Me vean venir entre las nubes, en la Gloria de Dios.

Es así que en esta hora detengo la perdición de las almas, la agitación de los infiernos, la injusticia humana y el pecado en los hombres de superficie. Esta Luz concede en este momento una instancia de paz, para los que más lo necesitan, para los que más sufren, para los que desesperan y no han encontrado aún ninguna salida.

Hoy han comulgado con el sacramento de Mi Luz, misterio que estoy revelando para la Iglesia de la Tierra, porque más allá de la comunión con Mi Cuerpo y con Mi Sangre, pueden comulgar con Mi Luz, y estarán así, comulgando con Mi Divinidad.

Escuchen ahora la oración de su Maestro, que se arrodilla ante los altares de Adonai, así como todos los ángeles del Cielo se postran ante la Fuente Primordial. Y de esa forma, con esta oración, ya bendeciré todos los elementos, porque mientras hablo, Mi Energía Divina, que es la Energía de Dios, magnetiza todas las cosas y las transforma en algo sagrado y culto. Todo se transforma en una gran Ceremonia, cuando la Luz de Mi Corazón se proyecta en la humanidad.


Escucha, Padre Eterno, la Voz de Tu Siervo, de Tu Esencia, de un inconmensurable Amor, que se postra ante Tu Trono para suplicarte, para convertir este momento en algo sagrado, puro e inmaculado.

A los Pies de los Padres Creadores, de los arcángeles, suplicamos con los ángeles del Cielo por el surgimiento de una Nueva Humanidad, libre de errores, libre de sufrimientos, libre de amarguras, libre tristezas, libre de agonías, libre de incertidumbres, libre de fracasos.

Que Tu Divina Luz, Señor, que impregna y vive en todos los Universos, descienda ahora sobre aquellos que escuchan Tu Sagrada Palabra, a través del amadísimo Verbo de Tu Hijo.

Que las almas siempre encuentren refugio en Mi Corazón, para que Yo las pueda llevar hacia Ti y Tú, Padre, las tengas entre Tus Brazos, para protegerlas y contemplarlas con la dulcísima mirada de Tu infinito Amor.

Así, Padre, a pedido de Tu Hijo, destierra lo que ocasiona la indiferencia. Abre los ojos para los que están ciegos espiritualmente. Hazte sentir como un Rayo poderoso en los corazones más cerrados, para que todos puedan vivir la resplandecencia de Tu Reino Celestial.

Prometo Señor, hasta el fin de los días de este mundo, socorrer a Tus hijos de Tu Santa Justicia, para que todos puedan sumergirse en el océano de Mi Misericordia y así encuentren la paz, la esperanza de vivirte y de participar Contigo en eterna Comunión.

Envío ahora a los ejércitos angélicos, para que colmen con Tu Luz a toda la Tierra, y que los más pecadores puedan ser liberados de la perdición, para que también vivan en la Fuente de Tu Amor y de Tu Verdad.

Bendice Señor este momento con Tu eterna Luz y haz sumergir en Tu Fuente de Vida, a Tus criaturas, a las que has concebido según Tu divino Pensamiento y Tu Proyecto, porque así, con la entrega de Tu Hijo en la cruz y con la cruz de los Nuevos Cristos, Mi eterno rival será vencido, porque su derrota está cerca. El triunfo de Tu Reino descenderá a la Tierra, la Nueva Humanidad nacerá y ya no será indiferente a Tus Palabras y designios.

Cree, Padre, y observa con la mirada de Tu Amor, lo que he hecho en Tus hijos, a través de los tiempos. Escucha las alabanzas de los santos. Recibe la honra, Padre, de los bienaventurados. Escucha, Padre, el canto de los ángeles, porque Tú siempre eres Nuestra Luz, Nuestra guía y Nuestra Verdad.

Ofrezco la Luz que has concebido en Mi Corazón, humilde y pobre, por aquellos que aún no Te viven y ni siquiera Te buscan.

Señor, ten misericordia y que ningún alma deje de poder encender su luz interior ante Tu Presencia, ante Tu Omnipotencia y Omnisciencia.

Que se cumpla Señor, Tu Voluntad en los corazones que hoy la reciben y que sean conscientes para siempre, de este sagrado compromiso con Tu eterno Corazón.

Hoy Te pido Padre, que por Tu Gracia infinita y por Tu Amor Mayor, sucumbas a los infiernos en sus infiernos y que cierres las puertas a la maldad, así como Te lo implora Tu Hijo, con todo lo que Tú has concebido en esencia, en vida y en divinidad, en Mi Sagrado Corazón.

Que Tus Rayos de Gracia lleguen a los que más lo necesitan; que Tú concedas la cura de las consciencias y que la alegría retorne a todos los que la perdieron por alguna causa.

Que Tus hijos, Señor, que Tus criaturas se animen a vivir en Tu Reino Celestial, porque Tu Paraíso se aproxima y al fin, Señor, al fin, se cumplirán los mil años de paz.

Hoy se han elevado a Tu Reino las luces internas de Tus criaturas. Hoy Tus altares se encienden por esa Luz y que Tu divina Luz, Señor, haga humildes, simples y mansos, a los que siguen Mi Camino en la fe, en la esperanza y en la confianza.

Se regocija Mi Corazón en Ti, Padre, así como Mi Corazón se regocijó, a pesar de todo, en el Huerto Getsemaní, al saber que este tiempo llegaría y que todos conocerían, a través de estos medios, el poder de Tus Palabras, el decreto que existe en los Cielos.

Que la Luz de Dios purifique a Tus hijos y que cada hijo Tuyo, que proviene de Ti, cumpla con alegría, con Tu Voluntad.


Bautizo con esta Luz a todos los que Me han seguido a través de los tiempos e instituyo en este día, entre todos, la nueva Congregación de la Fe, bajo la guía de su Señor Jesucristo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Que los pacificadores alcen sus voces a los cielos, porque los oídos del Padre escucharán sus melodías. Que los pacificadores del Redentor se proclamen en los cuatro puntos de la Tierra, sin ningún temor de decir que son cristianos hasta el fin, hasta que su Maestro retorne para instaurar el nuevo tiempo en la humanidad.

Oremos al Padre con gratitud y regocijo.

Quiénes somos

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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