Jueves, 6 de marzo de 2014

Maratón de la Divina Misericordia
Aparición de Cristo Jesús y de la Virgen María, en el Centro Mariano de Figueira, Minas Gerais, Brasil, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón, durante la 8.ª Maratón de la Divina Misericordia

Virgen María:

Yo Soy la Santísima Virgen María, Reina y Señora del Perpetuo Socorro, una buena madre que sigue a Sus hijos y nunca pierde la consagración de un alma a Dios.

Los Cielos responden a aquellos que escuchan el llamado. 

Celebren y alégrense, Dios está descendiendo a la Tierra con Su Misericordia. La Reina del Cielo abre las puertas del Universo Mayor para que desde los Tronos Mayores descienda el Hijo de Dios. 

Ángeles y Arcángeles celebran esta Comunión y encuentro. Que vuestros corazones celebren este momento. 

¡Gloria en las Alturas! ¡Aleluya a todos los que escuchan el llamado del Señor!

Estoy aquí, extraordinariamente, para bendecirlos, aguardando la llegada de Jesús desde el séptimo universo. Esperémoslo.

Recemos, queridos hijos, la oración que Yo le enseñé en Fátima a la humanidad, enviada al mundo por el Ángel de la Paz.

Oración del Ángel de la Paz (en portugués).

Queridos hijos, sigan rezando todos los días el Rosario por la paz. Dios está atento a la voz de vuestras súplicas, a las oraciones humildes de Sus hijos y siervos. Dios se alegra por aquellos que se reencuentran en el Corazón del Señor. 

Venezuela tendrá un tiempo más de paz, pero deberán seguir orando para que el mundo entero tenga paz, en todos los corazones que sufren.

Jesús está llegando, ¡alegrémonos!

Queridos hijos, estoy presente aguardando, junto a ustedes, la Presencia de Jesús. 

Canten y abran los cielos.

Canción: “Cristo Redentor, Cristo de la Luz”.

 

Cristo Jesús:

Los Sagrados Corazones honran y alaban a aquellos que sirven por sacrificio a Dios. 

Glorifiquen a Dios en este momento, glorifiquen Su Presencia, la Fuente de la Unidad y del Amor para el mundo, a la cual todos deben retornar después de esta vida, para fundirse con Dios y con Mi Corazón Sacratísimo.

Yo Soy vuestro Pastor, quien los bendice y los ama.

En esta tarde, he venido al mundo para dar testimonio de una conversión, porque quien vive en Mí, vive la conversión, la liberación de la vida y del pasado, y la reconciliación profunda con Dios, vuestro Padre Eterno.

Por la autoridad que Dios Me ha dado, como parte de Dios y Célula de Su Presencia Eterna en todos los universos; por la cristificación que Yo he vivido en la Pasión; por la Sangre y el Agua derramada sobre ustedes por amor y conversión, redención y liberación de todas las faltas; y por el precioso pasaje de Mi Bautismo en el río Jordán; Mi Espíritu paternal y crístico bendice esta agua para consagrar esta nueva alma, que se reencuentra con Mi Corazón Sagrado después de mucho tiempo. 

Por eso, en esta tarde, Yo instituyo, en esta congregación, el Bautismo como un don espiritual para lavar las faltas y el pasado, y volver a renacer en Mi océano de Vida, en Mi infinita Misericordia.

Oración: Padre Nuestro (en portugués).

Cuando Juan el Bautista bautizaba a las vidas, Él traía el Espíritu Santo hacia cada una de las almas. El agua que representa, en este mundo, la pureza y la compasión para todos los espíritus sobre la Tierra, es el mayor ejemplo de simplicidad y de castidad para cada uno de ustedes. 

Por eso, que este ejercicio de Bautismo sea a través del estado de simplicidad, del sentimiento profundo del corazón, del amor que los une a Dios y así, Dios vendrá a la Tierra a través de vuestras esencias y corazones.

Yo les enseño, queridos compañeros, a lavar vuestros pecados a través de Mi Misericordia y a renacer en la Luz Mayor que existe en el infinito.

Mi Mensaje para este día, es recordarles el Bautismo como un don de cura y de restauración; para poder instituir, nuevamente, Mis Rayos de Misericordia y de Piedad sobre las almas que han estado distantes de Mi Corazón. 

Por eso, en este momento, también bauticen vuestras vidas y espíritus y reciban, de Mi Corazón Sagrado, la Paz y la absolución para comenzar, en este día, un nuevo camino de Luz, el camino del apostolado, del servicio y de la caridad por amor y por la redención de toda la Humanidad.

¡Que canten los Cielos y se alegren los seres en la Tierra!

El Espíritu Santo viene a vuestro encuentro.

Queridos compañeros, que el Espíritu Santo, en este momento, sea un verdadero Don de paz y de conversión en vuestras vidas. Que vuestras almas puedan renacer en Mi Corazón Sagrado y encontrar, en este camino nuevo, la esperanza y la fe, dones de fortaleza y de unidad perfecta con Dios.

He bendecido también, en esta tarde, Mi Cuerpo y Mi Sangre para que puedan reparar el Corazón de Dios y entender, ante todas estas cosas, que existe algo mayor para cada uno de ustedes, que es el Amor de Mi Reino, la eternidad, el Paraíso.

El alma que se consagra a Cristo se postra a los pies de Mi Cruz para que Yo la pueda bendecir y santificar. De esta forma, esta bendición llega para todos, principalmente para aquellos que abren su corazón a Mi Luz eterna, Mi Luz redentora.

Mi Corazón Sacratísimo está todavía presente entre ustedes para derramar Su Misericordia, Su alegría y Su bondad sobre vuestras almas.

¡Alejandrino, levántate y anda! Sigue Mis pasos y Mis caminos. Muchas almas necesitan de Mí y para que Yo pueda llegar a todas ellas necesito de Mis siervos, para cumplir con Mi Plan Mayor en la Tierra.

Vayan en paz.

¡Argentina! Prepárense para recibirme. Querré ver vuestros corazones más abiertos que los que Yo ya he visto.

Les agradezco.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Madre María Shimani:

Bien, vamos a hacer un pequeño relato de lo que sucedió hoy y a trasmitir algunas indicaciones que los Sacratísimos Corazones nos dieron.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón:

Hoy tuvimos la visita extraordinaria de nuestra Madre María, como la Señora del Perpetuo Socorro.

Realmente para nosotros fue una sorpresa haberla recibido y la manifestación de Ella era bien contundente junto a Sus ángeles y la visita de un Arcángel, esperando la venida del Maestro.

En ese momento, sentimos y vimos que nuestra Madre María hizo un trabajo planetario en cuestión de minutos. Fue abrazando a todo el planeta con Su Presencia y Su energía. Ella se aproximó también muy cerca de nosotros para que tuviéramos seguridad de que en verdad era Ella quien estaba presente. 

Compartió ese momento de oración en el que Ella nos pidió orar la oración del Ángel de la Paz. En ese momento, el Santuario de Fátima se unió con el Centro Mariano de Figueira como un solo canal mariano que se fue expandiendo por el mundo.

Después llegó nuestro Maestro. Todavía estaba la Presencia de nuestra Madre María que compartió este momento de consagración. 

También fue una sorpresa para nosotros el momento en que el Maestro nos pidió traer una vasija de agua para hacer la bendición, el Bautismo.

Al principio no entendíamos lo que Él nos quería decir con eso. Pero hoy, también nos trajo el momento de Su Bautismo en el Río Jordán. Ese hecho lo trajo hasta ahora, hasta este presente; y muchas almas fueron bendecidas, principalmente las que hoy no están aquí. Pero también fueron bendecidos todos ustedes por la Energía de Cristo, y se mostraba nuestra alma limpia y pura del pecado, de las faltas, a través de ese acto que Cristo realizó con Su Presencia.

Él también pidió que el hermano se colocara a los pies del cuadro del Cristo Misericordioso. Y en un momento del Bautismo, Él dijo: "Muchos querrán bautizarse".

Le preguntamos: ¿Qué vamos a hacer?

Hagan lo que Yo les he enseñado, lo que Juan el Bautista enseñó, que sea simple y humilde, porque Yo en el momento del Bautismo estaré intercediendo por esa alma que recibe el bautismo y ustedes solo serán instrumentos para que eso pueda suceder.

Y después nuestro Maestro y nuestra Madre María nos dieron algunas indicaciones sobre los próximos trabajos y tareas que realizaremos en estos meses.