Apariciones extraordinarias
APARICIÓN EXTRAORDINARIA DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO EN LOS ALPES, EN LA FRONTERA DE SUIZA CON FRANCIA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, PARA EL ENCUENTRO DE ORACIÓN DEL DÍA 10

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Su Maestro y Señor, junto con todo el Gobierno Espiritual de Dios, hoy se encuentra reunido en este lugar del planeta para contemplar y evaluar la situación planetaria.

De forma extraordinaria, Me presento aquí, dada la emergencia de estos tiempos; para que, ante todo lo que están viendo y participando, no lo contemplen como algo normal. Ya les dije muchas veces que este es un tiempo definitivo y para la Jerarquía Espiritual también lo es.

Ante lo que aún el mundo no quiere cambiar, la Jerarquía encuentra una gran resistencia. Esto impide que las Leyes Espirituales desciendan a la Tierra, impide que la Fuente de la Gracia fluya como un poderoso manantial en todas las almas y en todos los corazones.

Estamos tomando una decisión en este momento, que no solo abarca al planeta, sino también al Sistema Solar, que se encuentra contaminado e interferido por las emanaciones de los conflictos y de las guerras; porque el gran velo espiritual se sigue rasgando y no hay quién lo detenga.

Por eso, la Jerarquía debe imponer Sus manos para que esta situación en el planeta no se precipite. Es así que Yo les vengo a anunciar este momento para que todos ustedes acompañen a la Jerarquía en todo lo que observa y contempla, especialmente los riesgos que vive la humanidad.

No puedo dejar de decirles esta realidad porque los tiempos apremian, porque la humanidad se coloca en un camino sin salida, aunque todos los Centros Internos del planeta ya estén trabajando.

Yo vengo como el Mensajero de la Paz, vengo como el Mediador entre las almas y las Leyes; porque de no haber un cambio en esta situación del planeta muchos pagarán el precio de muy pocos, de los que no tienen consciencia de lo que están haciendo.

Por eso, compañeros, es tiempo de vigilar; porque mientras todo sucede en el mundo, es necesario orar más y más para que el equilibrio del planeta, que está en riesgo, se mantenga en una mínima armonía, aunque esto sea insuficiente.

Estos son los tiempos de la tribulación; pero también son los tiempos de las oportunidades, de las decisivas y últimas Gracias que Yo mismo derramaré sobre el mundo para que las almas y los corazones que Me acompañan y todas sus familias tengan la fortaleza necesaria y la fe inquebrantable para enfrentar estos tiempos de oscuridad; así como su Maestro los enfrentó desde el Huerto de Getsemaní hasta Su Muerte en la Cruz, hasta el último momento de Su expiración.

Yo los vengo a colocar, una y otra vez, en esta escuela de crecimiento interior, para que sus propias miserias, que son pequeñas ante las grandes miserias del mundo, sean disueltas y trasmutadas por la fuerza de la fe que ustedes tienen en Mí.

Así, Yo siempre los ayudaré, aunque el planeta esté en guerra y en conflicto, aunque las crisis de los pueblos y de las naciones continúen, aunque muchos de Mis hermanos y de Mis hermanas sigan desapareciendo en el Mar Mediterráneo sin que la mayoría los ayude.

El dolor que siente hoy Mi Corazón es indescriptible; que hermanos se enfrenten entre sí, que los pueblos y las naciones levanten sus armas para defenderse de algo que no existe, que solo Mi adversario impone a través de sus ideas en la mente de los que gobiernan las naciones.

Hoy, vengo a atender a más de una situación del planeta. En verdad, en este tiempo, la Jerarquía atiende a muchas situaciones al mismo tiempo, dada la emergencia y los riesgos que esta superficie está atravesando.

Por eso, los Centros Internos del planeta, llamados Retiros de la Jerarquía Espiritual, hacen todo lo posible y un poco más para que el desequilibrio en la superficie no trague a la humanidad entera en un abismo sin retorno. Debo decirles las cosas claras como son, porque aún muchos, en este ciclo, viven en la ilusión y pierden el sentido del discernimiento.

Es hora de sobrevivir. Está todo en juego, pero no podemos desafiar a los tiempos ni tampoco a los acontecimientos, porque quien levante su espada, a espada morirá; y esto no es simbólico, compañeros.

Es el momento de tener claro qué es lo que hay que hacer y qué es lo que no hay que hacer; porque como el tiempo se está precipitando, las decisiones deben ser tomadas con cautela, para que no hayan perjudicados. Y esto comienza en lo más pequeño, en lo que parecería no tener importancia. Es allí desde donde comienza a trabajar la Jerarquía; es allí desde donde comienza a tomar Sus decisiones, invocando la Luz del Santo Espíritu de Dios para que cada paso y cada decisión sean guiadas.

Hoy, el Consejo del Gobierno Espiritual del universo está reunido, junto con su Maestro y Señor, el Cristo, para que una vez más podamos evitar un desastre mayor y en algunos casos sin retorno; porque aún el ser humano cree que lo sabe todo.

La soberbia y la impunidad ciegan a algunos corazones que dirigen las naciones del mundo y creen que quedarán impunes. Pero no será así, porque la Ley Divina no puede ser tentada, el Amor Divino no puede ser ultrajado, la Voluntad Mayor no puede ser negada.

Quisiera que estén con Nosotros como nunca antes lo estuvieron, porque todos necesitan ayuda, todos necesitan Misericordia y Redención.

Hoy, desde este sagrado lugar de los Alpes que ha sido explotado y violado sin respetar las leyes de la naturaleza, vengo a restaurar a la Creación, para poder restaurar a la consciencia humana que se ha corrompido a través de los tiempos, que se ha alejado de la Verdad, volviendo la vida artificial. Pero la esencia de la vida nunca podrá ser corrompida, los ángeles del universo no lo permitirán.

Sepan, compañeros, que aún sigo estando atento a la voz de sus súplicas; porque, mientras ustedes están aquí Conmigo y Me están escuchando desde tan cerca, aún hay muchas almas que no pueden escucharme ni sentirme, que no pueden recibir ni una gota de Mi Amor porque hay situaciones que se los impide.

Piensen entonces, por un momento, qué es lo que siente su Señor en Su más absoluto silencio, cuando ve que Su propia familia de la humanidad, a la que Yo pertenezco, se destruye a sí misma, perdiendo la sensibilidad ante tanto sufrimiento.

No puedo dejar de venir en este momento, y Me vuelvo a recoger en el Corazón del Padre, en donde puedo encontrar fortaleza para que Mis hermanos también tengan fortaleza.

Les agradezco por acompañarme. Esto es muy significativo para Mí y también lo es para el mundo, herido y ultrajado por el mal.

Que la esperanza no se pierda.

Que la alegría no se disuelva.

Que se establezca la Paz; así como la Paz es en el Cielo, así la Paz sea en la Tierra.

Los bendigo y los animo a seguir adelante por el advenimiento de los Mil Años de Paz.
Bendigo a los Alpes, a la humanidad y a toda la Tierra.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.