MENSAJE PARA LA APARICIÓN EXTRAORDINARIA DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A MADRE MARÍA SHIMANI DE MONTSERRAT

Amados hijos del Altísimo:

Durante la Pasión de Mi Señor, su Redentor, el Arcángel Gabriel, en los planos internos de Mi Consciencia, Me mostró que en el final de los tiempos, en lugares lejanos de este mundo, unas comunidades de seguidores de Mi Hijo se reunirían para orar, Me recibirían en espíritu y serían instruidos por Mí.

Ellos prepararían la segunda venida del Cordero de Dios al mundo.

Luego de esa visión, Mi Amado Hijo, mientras agonizaba en la Cruz, anunció que Me entregaba a la humanidad para que cuidara de ella hasta Su retorno.

Hoy veo plasmadas sobre la superficie de este mundo, en tierras lejanas a Tierra Santa, en otra tierra que también es santa, aquellas comunidades, hoy cristianas, que preparan la segunda venida de Cristo.

Hoy veo ante Mí aquellas consciencias que el Gran Anunciador Gabriel Me mostró, y escucho nuevamente Sus palabras: esos serán los fieles, los que le abrirán la puerta a cientos, miles, millones y que serán los nuevos compañeros del Redentor.

En ese momento de tanto dolor, esa visión y esas palabras calmaron Mi Corazón y Me llené de esperanza.

Hoy que están delante de Mí esforzándose por cumplir cada uno de Mis pedidos, enfrentando difíciles pruebas, muchas veces sin comprender totalmente los Designios del Padre, quiero agradecerles la fidelidad y el compromiso que nos entregan, y quiero anunciarles que estaré con ustedes hasta el último día de sus vidas, acompañándolos y guiándolos desde los mundos internos.

Llegará un día en que ya no apareceré más públicamente, no hablaré a través de ustedes a sus hermanos; pero sepan que dentro de sus almas se ha construido un amoroso lugar para su Madre Celeste, en donde Yo habito y siempre habitaré.

En ese lugar nos encontraremos hasta que Dios los llame a Su lado.

Hoy, que es un día especial para este mundo, día que Dios eligió para entregarles a una de Sus hijas, la que realizaría una tarea dura y esforzada, quiero entregarles a todos Mis hijos el Don de la Fidelidad, Don imprescindible en estos tiempos, que es una columna de luz sobre la cual Mi Hijo está construyendo Su Iglesia Celestial dentro de sus espíritus.

MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

A los que se consagran

A los que se consagran, que nunca pierdan la fe y la confianza en todo lo que viven, porque por más que algún día sea difícil, Dios no los abandonará.

A los que se consagran, que vivan bajo un espíritu de mansedumbre y de pacificación, porque así estarán protegidos de toda adversidad.

A los que se consagran, que crean que es posible vivir la infinita transformación, porque en la hora más culminante del planeta, recordarán los tesoros de la Gracia que un día recibieron.

A los que se consagran, que nunca pierdan de vista los principios de la comunidad religiosa, ecuménica y fraterna; que sus vidas sean las bases definitivas para el nacimiento de una nueva humanidad.

A los que se consagran, que escuchen con atención y llenos de humildad, de gratitud y de entrega, las palabras de los que los guían, porque así estarán dentro del espíritu de la inquebrantable unidad entre hermanos.

A los que se consagran, que recuerden, día a día, las herramientas que les fueron entregadas y el júbilo de sus semejantes, de los ángeles y de los santos por haber dado un paso hacia el Señor.

A los que se consagran, que protejan de sí mismos las reglas que constituyen el espíritu de cada congregación y que, como vigilantes de las puertas de los monasterios, siempre prevalezca la transparencia y la verdad.

A los que se consagran, que trabajen el resto de sus vidas para erguir sobre la superficie de este planeta, la morada en donde Cristo encontrará reposo cuando retorne.

¡Les agradezco por dedicar sus vidas al Propósito mayor y desconocido, el que un día se cumplirá en la humanidad!

Los bendice,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO DURANTE EL VIAJE DESDE CHICAGO, ESTADOS UNIDOS, HACIA TORONTO, CANADÁ, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Bases ardientes de una vida comunitaria y grupal - Parte VII

En una comunidad debe existir espíritu de unidad y de pacificación para que, en ese camino, cada miembro pueda hacer florecer lo mejor que tiene de sí, para aportarlo al camino de la construcción evolutiva.

La comunidad se conforma como una familia espiritual diversa, como un espejo del original Proyecto de Dios para los pueblos sagrados.

En esa diversidad se deben trascender las creencias y las formas de cómo llevar adelante una comunidad, así se evitarán desencuentros entre sus miembros.

Los valores antes detallados, que debe vivir la comunidad, formarán en las consciencias la gestación de nuevos atributos para que, en ese camino de formación y de aprendizaje, las almas comiencen a percibir no solo sus virtudes, sino también la Gracia que las atrajo para comenzar a vivir una vida diferente que permita aplicar valores hasta en lo cotidiano; pero, principalmente, que la consciencia sea colmada de valores espirituales que, con el tiempo, atraerán la neutralidad y la paciencia, lo que mostrará lo maravilloso de cada ser.

La familia espiritual, que es una comunidad, alcanzará la unidad inquebrantable a través de la consideración por aquel que se transforma e intenta vivir todos los días algo nuevo y profundamente evolutivo.

Los miembros de la comunidad son los hermanos internos de aquella alma que se está transformando lentamente o que también puede dar un salto en su proceso de redención.

La Hermandad es el arquetipo espiritual que la comunidad deberá alcanzar para que, algún día, pueda ser consciente de estar cumpliendo las Aspiraciones de Dios.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN TAHLEQUAH, OKLAHOMA, ESTADOS UNIDOS, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Bases ardientes de una vida comunitaria y grupal - Parte VI

En la vida grupal no solo debe gobernar el espíritu de la comunidad, que es lo que la fortalece, sino que también es necesario cuidar de la unidad entre los miembros.

Esa unidad neutraliza las diferencias e incluso los sentimientos diversos. La unidad de la comunidad debe ser construida por amor a Dios, para que en ese movimiento de unidad las consciencias aprendan a reconocer lo mejor de sí.

Sin la unidad de Dios presente no es posible llevar adelante la tarea principal de la comunidad, y sin la unidad no es posible atraer hacia sus miembros el espíritu que los unifica y que los concibe como seres en igualdad y en armonía. 

Por eso, la comunidad, a través de la compasión, debe conseguir trascender las diferencias o los posibles errores que puedan surgir. No significa ser omisos, sino que significa ser justos, equitativos y neutros. 

Esta es la gran llave para construir en la comunidad el espíritu de la paz, así como lo vivieron los pueblos originarios desde la naturaleza de sus orígenes y desde sus culturas.

El proyecto de las comunidades debe estar colmado de principios que eleven a todas las consciencias y que, esos principios, construyan lo nuevo, todo lo que, de ciclo en ciclo, se pueda renovar y ampliar.

La comunidad debe practicar la solidaridad continua para que sus miembros nunca se olviden de la necesidad del otro, para que la humildad prevalezca por encima del poder o del gobierno que creen tener. 

En síntesis, la comunidad solo puede existir estando todo el tiempo en el Corazón de Dios, y en Sus manos constituir su principio y meta para los cuales fue creada.

El vacío espiritual de una comunidad evitará alimentar las expectativas y solidificará el poder del servicio altruista entre sus miembros.

En ese ejercicio permanente, la comunidad estará absuelta de pruebas innecesarias y podrá tener prontitud y ánimo para vivir en donación por los demás, cualquiera sea su servicio.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN TAHLEQUAH, OKLAHOMA, ESTADOS UNIDOS, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Bases ardientes de la vida comunitaria y grupal – Parte III

Todos los que llegan a la vida de la comunidad, en esencia, son atraídos por la propia Jerarquía Espiritual. Esto significa que esas almas tienen un compromiso interno con el Plan Divino de la Creación.

Pero este compromiso no es igualitario, es decir que cada compromiso del autoconvocado representa un ciclo en el que la consciencia es invitada a vivir dentro de la escuela que la representa en su camino evolutivo.

Ese compromiso, del posible miembro de una comunidad, está basado en su fe ardiente y en su consciencia que irá madurando a medida que las condiciones de esa experiencia sean favorables y que el ámbito de esa vivencia grupal integre a todos los elementos posibles para que la consciencia, que recién llega, pueda atravesar su transición interior, espiritual y física.

En ese sentido, la Jerarquía representa a los impulsos de la comunidad a través de su contraparte material y física. Es decir, todo lo que está en la materia también debe evolucionar y alcanzar un grado de correspondencia cada vez mayor.

Para eso, cada autoconvocado es colocado, según su sentir, en una tarea, en la tarea que le resuene por afinidad y sintonía para que, así, comience a vivir la escuela de madurez que le está siendo ofrecida.

Pero, atención: las tareas o las responsabilidades en una comunidad no son estáticas ni tampoco se pueden apropiar.

El espíritu del servicio altruista e incondicional les permite a sus miembros percibir que el ciclo de las tareas puede cambiar o ser modificado.

La finalidad es ampliar el ámbito material hacia algo puramente espiritual y así poder comprender, desde el corazón, que todo tiene un tiempo y un ciclo.

Las tareas comunitarias forjan o despiertan el esfuerzo constante del discípulo, pero también forjan o despiertan la oportunidad de la trascendencia interior.

Es importante percibir que dentro de una comunidad la tarea no es el epicentro de la vida espiritual, pero es una de las piezas que hace funcionar la Ley del Ritmo y del Orden hasta en el ámbito material.

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN TAHLEQUAH, OKLAHOMA, ESTADOS UNIDOS, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Bases ardientes de una vida comunitaria y grupal - Parte II

El espíritu de una comunidad es la luz que ilumina su vida para siempre, siguiendo los principios propuestos por la Jerarquía y permitiendo que esos principios se amplíen según la necesidad de los tiempos y de los ciclos.

Para que el espíritu de la comunidad sea inmortal, sus miembros deben haber alcanzado la trascendencia de lo que es terrenal y vulnerable.

Las bases de la comunidad, detalladas en el mensaje anterior, representan ese soporte fundamental e inalterable para que se cumpla el designio o el propósito de esa comunidad, sabiendo que es importante la presencia de la Ley de la Jerarquía, porque en esa Ley, los miembros de la comunidad sabrán estar orientados todo el tiempo y, a su vez, esa Ley los ayudará a basar sus vidas en lo que es evolutivo y moral.

En este sentido, el centro de la comunidad es su espíritu que acoge a todos los que llegan y los hace partícipes de todos los impulsos representados en la experiencia de la vida grupal y del camino constante del servicio.

Mediante la Ley de la Jerarquía, la comunidad nunca estará desamparada, no sentirá soledad ni abandono espiritual. Al contrario, la Ley de la Jerarquía les aportará a sus miembros lo que sus miembros y simpatizantes necesitan aprender con el fin de crecer interiormente en su nivel de donación, de servicio y de entrega.

En simples palabras, el espíritu de la comunidad evita el ámbito de las apariencias, de la presencia de irresponsabilidades y, sobre todo, establece el amor, el que alimenta a las consciencias para que, con confianza, se animen a dar los pasos internos que necesitan dar.

En la comunidad se vive y se practica la consciencia, y esa consciencia permite alcanzar otros niveles más amplios de comprensión de lo que significa el propósito de esa comunidad y de la participación activa de todos sus miembros.

Así, el espíritu de la comunidad no se personaliza ni tampoco se individualiza en una persona. Todos son posibles instrumentos, y también pueden ser captadores de los sagrados impulsos de la Jerarquía.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN TAHLEQUAH, OKLAHOMA, ESTADOS UNIDOS, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Bases ardientes de una vida comunitaria y grupal - Parte I

Existen principios éticos y sobre todo espirituales, para que las bases de una vida comunitaria y grupal se puedan sostener, interna y materialmente, y así se evite correr riesgos de desafíos o decaimientos que dificulten la sustentación de un principio fundamental de una comunidad.

Para que el hilo de luz espiritual e interno, que alimenta esencialmente a las almas que conforman una comunidad, se pueda mantener estable y sin oscilaciones, es necesario cumplir y vivir algunos requisitos, para que esa vida grupal esté todo el tiempo impulsada al servicio de la renovación de su consciencia, que une en común unidad a todos sus miembros.

Para eso:

  • el criterio, 
  • el sentido común,
  • la ausencia de ideas personales,
  • el equilibrio,
  • la armonía,
  • la ética interna y externa,
  • la solidaridad,
  • el servicio incondicional,
  • el dinamismo,
  • la neutralidad,
  • la compasión,
  • el sentido de referencia,
  • la Ley de Jerarquía,
  • el entendimiento,
  • el ecumenismo universal y
  • el desapego,

son vertientes y caminos que harán reflejar en qué punto y estado interno se encuentra una vida grupal, para poder mantener y cumplir las aspiraciones de lo Alto.

Mantener y llevar adelante una comunidad no es solo algo material y todo el esfuerzo diario que eso significa es, principalmente, no perder el sentido del propósito y de la perspectiva por la cual se formó, sobre todo cuando la comunidad o las comunidades fueron impulsadas por la propia Jerarquía.

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El fin de algunas experiencias

Como una vez ya se los dije, compañeros, Mi tiempo entre ustedes se está terminando y cuando ese tiempo llegue, todo se desencadenará.

Hoy quiero anunciarles que no solo está llegando el tiempo y el ciclo del fin de los impulsos diarios, sino que también está llegando el fin de muchas experiencias crísticas que algunos de los Míos, los más próximos, vivieron en estos últimos seis años y que, por diversas elecciones, perdieron la experiencia espiritual Conmigo y solo quedaron con el recuerdo de lo que alguna vez vivieron Conmigo.

Con esto quiero explicarles y advertirles claramente, que la elección que hicieron algunos de los que estaban Conmigo, en Mi camino, y que ahora no lo están, los llevó a perder la gran experiencia crística de toda su vida, ya que fueron prisioneros de la ilusión y de la creencia de una supuesta invulnerabilidad a los asedios.

En verdad, se dejaron vencer, se rindieron y perdieron fuerzas internas por dejarse llevar por sus flaquezas.

Este es el tiempo del fin de las experiencias, y las almas que quedan sin la experiencia crística pierden el estado de Gracia que, por Misericordia y Piedad, una vez recibieron.

En verdad, la gravedad de las desmedidas elecciones de algunas almas no está en la acción, sino en la pérdida absoluta del sentido común y de la realidad, y del sentido espiritual de la vida.

Por ese motivo, y cuando esas situaciones suceden, la Jerarquía Espiritual ya no puede intervenir o rescatar, porque aquellas almas más miserables que recibieron todo del Universo y ridiculizaron y ofendieron a los tesoros espirituales de la Jerarquía, pasan a estar dentro del caos planetario y del común denominador del sufrimiento inerte de la humanidad.

Es perder absolutamente la posibilidad de estar en comunión con su propio espíritu, porque el espíritu de ese ser, que se desvincula del camino crístico, pierde la experiencia, la que es ultrajada y robada por Mi adversario, en el arte de su astucia y engaño.

¿Comprenden compañeros?

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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