MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO DURANTE EL VIAJE DESDE EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, HACIA LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Cánticos de Figueira - “En el altar”

En este cántico se revela la importancia que tiene, para el fin de los tiempos, la construcción de un templo interior capaz de ser colmado de Leyes universales y cósmicas, capaz de proteger y de guardar la esencia más pura de Dios en Sus hijos, los cocreadores.

Por esta razón el cántico clama por la Jerarquía Espiritual, siguiendo en humildad y en obediencia los principios sagrados de la Hermandad.

Es por ese motivo que toda la base de una verdadera y sagrada vida espiritual se encuentra en la vivencia de atributos que serán las reglas básicas para la construcción y la fortaleza de la vida del espíritu; principios y leyes que nos apartan de la ignorancia y de la somnolencia espiritual de estos tiempos críticos.

El cántico se titula “En el altar” porque después de la construcción diaria, de algunos modos y conductas evolutivas de vida, el templo sagrado de cada ser, representado por cada cuerpo consagrado, le ofrece al Señor todo su ser para ser purificado y bendecido por la energía divina de la Gracia.

En este sentido, el ser viviente y terrestre comienza a perder el poder que los deseos y las costumbres tienen sobre la vida humana.

Abandonando esos hábitos mundanos, la consciencia alza vuelo hacia el Infinito en búsqueda de su origen y de su realidad superior, deja atrás la inercia y destierra cualquier vestigio de indiferencia.

Así es como el alma, que construye su templo interior para el Señor, se entrega en absoluto servicio incondicional, sabiendo que nada de lo que existe le pertenece, que ningún reconocimiento ofrecido engrandecerá su espíritu.

El alma, ardientemente, busca la unión con el Divino Espíritu y abandona la corriente pervertida de la ilusión para poder ingresar en la gran Consciencia Universal, en donde habita la Jerarquía Espiritual.

Es así, que la primera premisa en pro de la elevación de ese templo es la vigilancia y la oración, llaves fundamentales para mantener protegida la gran fortaleza del espíritu. Así, nada ni nadie tomará el alma del discípulo de improviso, al contrario, la consciencia estará atenta a las nuevas indicaciones de su espíritu.