Sábado, 19 de octubre de 2013

Mensajes mensuales
MENSAJE MENSUAL DELO CASTÍSIMO Y FIDELÍSIMO OBRERO DE DIOS, SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DEL ESPÍRITU SANTO, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA

Hoy poso Mis pies sobre un lirio para demostrar al mundo el espíritu de pureza y simplicidad que hay en los Cielos.

Hoy vengo hasta vuestros pequeños corazones para inspirarlos a vivir bajo el espíritu de la humildad y que encuentren en él todos los atributos y virtudes del Reino del Cielo.

Cada día que vengo en dirección a vuestros corazones, Mi verbo toca sus almas y les trae instrucciones que, en lo profundo de las palabras, llevan todas para un mismo camino.

Este es un día de absoluta Gloria en el Reino de los Cielos porque ángeles, arcángeles, santos y bienaventurados contemplan a los pies del Señor, el Manantial de Gracia que se derrama sobre el mundo, a través de la presencia de los Fidelísimos Mensajeros del Señor.

Es por eso que irradio a los corazones del mundo la alegría que viene del Corazón Sacratísimo de Dios, para que también toda la Tierra contemple este sagrado momento.

Hijos queridos y dilectos del Señor, con gratitud infinita deposito hoy en vuestros espíritus el atributo de la Obediencia, que va más allá de lo que vuestros seres pueden vislumbrar. Hoy les traigo una Obediencia Divina de la cual, sin percibir, muchos ya son ejemplo en vida.

La Obediencia de la cual les hablo consiste en seguir atentamente la voz del corazón y la voz del espíritu, tanto la que se manifiesta en vuestros corazones como la que se manifiesta en el corazón del prójimo. Porque hoy les digo que muchas veces Dios les habla a través de la voz de un hermano, o también a través de las señales de la vida que tocan misteriosamente vuestros corazones.

Para vivir la Obediencia es necesario amarla y para amarla, en este mundo, deben comprenderla como una puerta que los une permanentemente a la Voluntad Divina. A través de la Obediencia, Dios, el Eterno Alfarero del Universo, moldea vuestros corazones y espíritus silenciosamente.

Es la Obediencia absoluta e irrestricta la que los volverá canales de Misericordia Divina, la que abrirá las puertas para que una nueva vida pueda surgir sobre la Tierra, porque sin Obediencia no podrá existir la nueva humanidad.

La desobediencia vive en el viejo hombre, este que se debe rendir a los pies del Altar del Creador para desnudarse de sus propias voluntades, vacías de propósito divino, para encontrarse con la Fuente de la Verdad Suprema, esa que los hará puros de corazón, humildes de espíritu y serviciales en el alma.

Y así resurge la creación de Dios manifestando su verdadera Gracia, su imagen y semejanza con el Creador de todas las cosas.

Les agradezco por estar hoy glorificando la Creación y abriendo vuestros corazones para recibir al Divino en vuestras vidas.

Los bendigo siempre,

San José Castísimo