Sábado, 29 de diciembre de 2012

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE MARÍA, MADRE DE LA DIVINA CONCEPCIÓN DE LA TRINIDAD, TRANSMITIDO EN POSADAS, MISIONES, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA

Queridísimos hijos:

Mi Inmaculado Corazón se alegra por estar una vez más en la Argentina para recibir a Mis pequeños hijos y brindarles Mi Paz y la fortaleza del Espíritu de Dios.

Hoy traigo entre Mis manos, Mis queridos, Gracias benditas enviadas por el Señor para que vuestros corazones no pierdan la unión con el Corazón bondadoso de Dios. Cada una de estas Gracias que traigo contiene el misterio y la santidad de los Sacramentos para que vuestros corazones no se olviden jamás de buscar a Mi Hijo Jesús por medio del Santísimo Sacramento.

Hijos Míos, hoy Cristo Me envió con la misión de despertar en vuestros corazones el Amor y la contemplación a los misterios de Su Pasión. Pasión que renovó al mundo y al Universo, que dio a conocer a vuestros corazones el Poder de la Misericordia de Dios. Sepan, Mis queridos, que Jesús revive cada día esta Pasión en Su Santísimo y flagelado Corazón, por todas las faltas de la humanidad.

Los seres humanos están cada vez más olvidados de Cristo, más aún de Su Pasión y de todo lo que Dios sembró en la Tierra por intermedio del Corazón de Su Hijo. Por eso, hijos Míos, es necesario que renueven en vuestros corazones el compromiso que cada uno tiene Conmigo y con Nuestro Señor Jesucristo, para que, por medio de esta renovación, muchas almas más puedan despertar el Amor y la reverencia al Corazón de Cristo Crucificado.

Al contemplar los Misterios de Su Pasión, Mis hijos, busquen la esencia de cada pasaje, busquen la Fuente de la Misericordia que se abrió en aquel momento y que por la entrega del Cordero de Dios se tornó Fuente inagotable de perdón y de piedad.

Nuestro Señor espera que por la contemplación de estos misterios, vuestros corazones puedan revivir cada pasaje y encontrar al Cristo Vivo y al Mensaje que dejó sobre la Tierra hace tantos años.

Hijos Míos, en la renovación del sacrificio de Cristo por medio de vuestros corazones encontrarán la fuerza para vivir los días que vendrán, días en que la humanidad se encontrará debilitada y sin energía para proseguir, porque muchos no tienen a Dios que es la vida y la salvación en este tiempo y por toda la eternidad.

Por medio de Su sacrificio, de Su entrega total a la Voluntad de Dios, Jesús construyó un camino seguro para que lo recorrieran aquellos que vendrían después de Su muerte.

La ofrenda hecha por Mi Hijo Jesús fue plasmar en la Tierra el Amor, en el cual los Universos se verían sustentados y la Misericordia por medio de la cual todas las criaturas encontrarían la posibilidad de redimirse y de retornar al Corazón de Dios.


Por eso, Mis queridos, si vuestros corazones se sienten perdidos, busquen en Cristo el camino para encontrar a Dios porque Él estuvo perdido, estuvo solo, sintió el dolor y el vacío que ningún ser humano podrá comprender y, sin embargo, encontró el camino que lo llevó directamente al Padre. Este camino fue el Amor absoluto al Padre, la confianza plena en Su Voluntad y en Su Plan para la vida sobre la Tierra.

Les dejo este mensaje para que vuestros corazones puedan buscar, en él, la fortaleza interior. Cada una de estas señales está presente en el Corazón Eucarístico de Cristo que podrán adorar y encontrar, en él, el misterio de la conversión y de la redención.

En este Pan de Vida está todo el misterio de la Creación y el verdadero propósito que tuvo el Señor al crear a cada ser de esta Tierra. En este Corazón Eucarístico está el Amor que los nutrirá en este tiempo.

Por intermedio de estas señales renovadoras encuentren al Corazón de Cristo, Mi Hijo, hacia el cual Mi Corazón los conduce secretamente hace tanto tiempo.

Los amo siempre y les agradezco,

María, Madre de la Divina Concepción de la Trinidad