Sábado, 21 de marzo de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos hijos:

De Mi Espíritu Inmaculado nace el gozo y la alegría por todos Mis hijos del mundo. Cada vez que Yo desciendo del Cielo a vuestro encuentro es para reunirlos en el sagrado tabernáculo del Corazón de Mi Hijo, lugar al que siempre podrán ir en los momentos de mayor alegría o de sufrimiento.

Hijos Míos, de Mi Espíritu brota la grandeza del Amor Puro que Yo todos los días traigo para las almas de este mundo y, principalmente, para aquellas que por error o sufrimiento se distanciaron de la Misericordia de Mi Hijo.

Día a día, hijos, intento, como vuestra Madre Celeste, llevarlos a la plenitud y a la esperanza, fuentes que brotan de Mi Corazón Castísimo y que Yo dono en confianza a las almas de la Tierra. Y a pesar de que el infierno somete a los corazones inocentes, Yo vengo, a través de la Gracia de Dios, para impedir muchas cosas, hasta las más irreversibles.

Mi Corazón prepara el Encuentro del día 23, fecha indicada por Dios para que todos Sus hijos reconfirmen su compromiso de hacer triunfar Mi Inmaculado Corazón en todo el mundo. De esa forma, queridos hijos, atiendo a vuestras pequeñas necesidades, las que ustedes diariamente piden a Mi Corazón de Paz.

Los tiempos indican muchas pruebas para el mundo entero, pero con la actitud de vuestra consagración diaria permitirán que vuestra Madre de la Paz pueda cumplir con los designios que Dios le ha indicado.

A través de los Hijos de María, Hijos de Dios, Yo puedo expandir Mis células de Gracia por los cuatro puntos de la Tierra, y esto es más fuerte y pleno cuando los corazones oran a Mi Espíritu Maternal y Virginal.

Hijos, Yo rezo por ustedes y espero de cada uno el gran momento en el que alcancen la fusión divina con Mi Amado Hijo Jesús.

De vuestras pruebas, penas, dolores y dificultades puede surgir la voluntad interior necesaria para alcanzar la hora de la redención y de la unión con Dios. Mis pasos guían a los corazones simples y dispuestos a recibirme en su interior como la Madre y Señora de la Humanidad.

Hijos, dejo para ustedes la siguiente aspiración: que por medio de ese encuentro, de renovación y de fe, Mis niños salgan de este lugar con la esperanza sembrada y experimentada como llama propia del corazón.

Les digo, Mis hijos, que en ese día, al final de todo, volveré del Cielo y del Universo para estar nuevamente con ustedes. Traeré las estrellas del cosmos, las que esparcirán sus atributos y orígenes a los espíritus abiertos a recibir la presencia celestial.

Sepan, hijos Míos, que cuando Yo ya no esté entre ustedes Me deberán esperar, después de que llegue Mi Hijo a este mundo, en la hora de Su retorno. En ese momento, muchos de ustedes recordarán lo que con amor materno les entregué, y la verdad de esta larga historia será revelada a los puros de corazón, los que por nada temerán porque se unirán a Mi Hijo.

El cansancio, el esfuerzo y el trabajo serán grandes en el final de los tiempos y la unidad será la llave maestra que los mantendrá firmes e impenetrables frente a todo mal porque de vuestras almas se reflejará la paz, la que Yo les he entregado en los últimos años.

¡Les agradezco por corresponder a Mi llamado!

Los bendice en la Luz del Corazón de Dios,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz