Martes, 25 de julio de 2017

Aparición
Aparición de la Virgen María, en el Centro Mariano de Figueira, a los videntes Fray Elías del Sagrado Corazón y Hermana Lucía de Jesús

Hoy Vengo del Cielo como la Señora del Apocalipsis, para decretar a través de Mis palabras, que el tiempo final se está aproximando, y nuevamente, el fin de un ciclo en donde la humanidad deberá estar aún más despierta para poder percibir los cambios que no solo llegarán a la consciencia, sino también a la vida planetaria.

Soy la Señora del Apocalipsis, soy la que antecede al final del Omega, porque a partir de allí todo sucederá y nada más estará oculto.

Por eso deben estar preparados para ese momento, con otra actitud, a partir de la consciencia, porque así, esa actitud se reflejará en la vida material, y sabrán actuar con discernimiento y cautela al momento de tomar decisiones y de llevar adelante el Plan de Mi Hijo.

No teman si ven a su alrededor las fuerzas del caos moviéndose, actuando o interviniendo, es señal que el fin está llegando y que su neutralidad será importante para que, sin indiferencia, puedan hacer lo que deban hacer.

Este momento marca un tiempo inesperado para todos. La humanidad nunca pasó por esta transición, y tampoco conoce de qué se trata.

Por eso vengo a anunciar, como Señora del Apocalipsis, que todos Mis hijos deben estar despiertos en esta hora crucial, para que junto a sus ángeles de la guarda, puedan atravesar estos desiertos que se aproximan a la Consciencia planetaria, en donde será muy necesaria la Misericordia de Dios.

Ya no teman por lo que se mueve dentro o fuera de ustedes, por lo que es impuro, imperfecto o infiel.

Aférrense a Mi Manto Solar, Yo los levantaré del suelo, para que caminen junto a su Madre del Apocalipsis, hacia la finalización de una etapa que recién ha comenzado.

Mientras tanto, mantengan un espíritu de esperanza y proyecten hacia el futuro todo lo bueno que podrá suceder, cuando muchas más almas se rediman en Cristo y encuentren el sentido de sus vidas, para dejar de estar ciegas espiritualmente y encarceladas álmicamente.

Necesito que sustenten este Cetro que Yo les estoy entregando hoy: el Cetro de Dios, el que moverá en este planeta todas las cosas, antes de que retorne Mi amado Hijo, el Cristo.

Para eso, los apóstoles no pueden estar dispersos, perturbados, ni tampoco alarmarse por lo que sucede a su alrededor.

En estos tiempos deben mantener un espíritu de fe, de confianza y de amor para superar las pruebas que llegarán.

Sé que se han preguntado interiormente: ¿Por qué Dios permite ciertas cosas, al punto de que las almas deben sufrir y pasar por duras pruebas?

Dios no es quien causa el caos, sino la humanidad que es indiferente y está apartada del amor.

Ustedes, que ya han conocido cómo llegar a la Fuente, deben llegar a esa Fuente todos los días, porque si no, sus espíritus se secarán y no estarán nutridos por el agua de vida que representa MI Hijo en Su Divinidad.

Necesito que sean valientes y que aún sustenten con una mano el estandarte de Mi Paz, y con la otra mano, la espada redentora de Cristo.

Porque aún habrá que seguir luchando por un Plan, que en muchas mentes no tiene más sentido.

Si Mi Hijo no hubiera permitido que lo derrotaran, aunque aparentemente haya sido así, Su Amor no habría triunfado.

Su entrega, Su incondicionalidad y Su Amor derrotaron a los enemigos, y venció el Plan, triunfando la luz, por encima de todas las tinieblas.

Abran sus ojos internos, y sientan en sus corazones, profundamente, que están atravesando el momento más crucial de la Pasión que vive la consciencia del planeta, la cual está agonizando al sentir que sus criaturas aún no viven el cambio.

Por eso, las corrientes del Universo están actuando y algunas llegan físicamente a ciertos lugares, para movilizar el estado de resistencia y del no cambio que viven algunas almas.

No piensen que están siendo castigados o que el juicio de la Divinidad ya llegó, porque aún no se ha aproximado al mundo.

El propio caos lucha contra el propio caos, el mal se traga a sí mismo, luchando, batallando y debatiendo, para saber quién tiene el primer puesto.

No permitan que los tiempos los atormenten, no dejen de mirar al Sol que verdaderamente son, porque será necesario que él brille en estos tiempos de purificación y de pruebas.

Yo vengo a preparar el camino para la llegada de Mi Hijo, para el momento en donde todo estará permitido.

Realmente serán dichosos aquellos que, con suma confianza, se coloquen debajo de Mi Manto, para que su Madre Universal los pueda proteger.

Y ahora vean, a través de lo que viven en estos tiempos, que es necesario realizar un cambio interior.

No se sorprendan por lo que ven dentro de ustedes y a su alrededor; es la hora de que todo se expurgue hacia afuera a fin de que se cumpla el Proyecto de Cristo en la humanidad y los nuevos rebaños se congreguen hacia la Nueva Cena que celebrará el Señor.

Yo soy la Señora del Apocalipsis y hoy vengo como Madre y Sacerdotisa de las almas que espejan, con sus oraciones, el Amor de Dios, y que tomadas de las manos junto a Mí, en un Sagrado Oratorio, proclaman la Victoria de Cristo y Su retorno al mundo para estos tiempos que llegarán.

Que sus labios nunca se cansen de proclamar la fe, que su camino sea pleno de gracias y que abran sus sentidos internos para poder percibir la realidad que acongoja al mundo y lo sumerge en un profundo dolor.

No teman, ya no teman. Yo, que soy su Madre, estoy aquí; es momento de que confirmen su confianza en Mi Corazón Inmaculado.

Cuando las aguas de los mares están turbulentas, es señal de que todos deben estar unidos, bajo el mismo propósito. Y es ese propósito y ese fin lo que los protegerá, porque el propósito siempre debe ser amor, servicio y entrega, para que muchos más se beneficien con esto.

Hoy tengo entre Mis manos el libro del Apocalipsis, y su Madre Celeste lee las revelaciones que en él se encuentran y que aún la humanidad no ha conocido, que son las revelaciones escritas por las palabras de Juan.

Son las señales que él ha visto hace tanto tiempo, y que se están manifestando en la humanidad en esta era, para que, finalmente, surja el cambio y todos puedan llegar a la Fuente y comulgar con Dios.

Sientan que estas escrituras se están proyectando en la humanidad y que el dragón de fuego está saliendo de su abismo.

Esto indica que Cristo está retornando, aunque no lo parezca.

Y en seguida verán a San Gabriel Arcángel abriendo el ultimo sello de los siete que existen, para mostrar al mundo que la última etapa de la redención se aproxima, y que todo lo que está en el abismo será colocado en juicio, ante el Creador. Mientras tanto, mantengan su neutralidad permanente, e invoquen el poder del Amor para que sepan socorrer a sus semejantes.

Mientras el último sello se abre no dejen de orar, ni siquiera por un momento. Llegó la hora de que su pensamiento esté elevado de forma continua y constante.

Llegó la hora de que sus sentimientos, pensamientos y acciones sean pura oración, porque así estarán siempre protegidos por el Manto de su Madre Celeste.

Si algunas cosas hoy suceden a su alrededor, recuerden que por detrás de todo existe un propósito.

Abracen el cambio y esas cosas terminarán, el sufrimiento se disolverá en la nada; florecerá la fortaleza, la sabiduría y la esperanza que muchos necesitan, y podrán caminar libres de sus amarras y cadenas. Sus pies llegarán hacia lo más alto de la montaña, donde Cristo posará Sus Pies como Luz Solar, para declarar al mundo que Él ya ha llegado a poner fin a todo lo que se ha destruido.

Y Sus arcángeles elevarán los cálices a Dios, ofreciendo este nuevo sacrificio por la humanidad.

Los que han sido mártires, corderos, los que han sido desterrados de su patria, o de su misión, serán reconocidos.

Cristo Jesús, a través de Su Corazón, entregará Su gran Estrella al mundo para sembrar en la Tierra los nuevos principios de Luz, los cristales de la redención que sustentarán a la nueva raza en el surgimiento de una Nueva Humanidad.

Para que todo eso se cumpla, deben pasar por este ciclo, queridos hijos.

Cuando el lobo está queriendo cazar a las ovejas del Pastor, es señal que el Redentor está llegando con pasos firmes y silentes al mundo para derrotar a su enemigo y disolverlo en la Fuente del Amor.

Que sus ojos no dejen de mirar al cielo e implorar con oraciones.

Que sus actos sean verdaderos, y no mezquinos.

Que su sentimiento sea, cada vez más, amar, amar, y amar, hasta que sus seres se rindan en la energía crística.

Y así, los que han venido del Universo, enviados por los Señores de la Ley, finalmente se redimirán, entregarán sus cascos, espadas y estrellas a los pies del Cristo, y ya no será necesario batallar para conquistar la Verdad y el Amor de la Fuente, porque su Señor, el Maestro entre los Maestros, los librará del pasado, y sus esencias se encenderán cuando reconozcan la Presencia de Cristo.

Esto es todo lo que está en el libro del Apocalipsis, algo que Juan no ha escrito, por más que lo haya visto, porque no era momento de que la humanidad lo conociera.

Pero ahora, Yo que soy su Profetiza y Sacerdotisa, al servicio eterno de MI Amado Hijo, vengo a anunciar los nuevos tiempos, las nuevas metas y los nuevos principios, para que las almas se aferren a ellos y no se dejen llevar por la tribulación, porque San Miguel retornará.

San Miguel Arcángel retornará en su estado de resplandecencia, para que con su espada de Justicia y de Luz, extirpe lo que ha ocasionado el dolor y el sufrimiento en la humanidad, y las ilusiones del mundo se disolverán, las almas sentirán un amor crístico desconocido y finalmente los Soles en la Tierra brillarán, para formar parte, junto a este mundo, de la Confraternidad Universal.

Todo lo que les revelo en este día, es parte de una Voluntad Celestial, Divina, de Aquel que Me envió al mundo.

Llego con el libro del Apocalipsis, hijos Míos, para fortalecer la fe y la esperanza en sus corazones; porque el mundo se purifica y aún se purificará más intensamente, y todos Mis hijos tendrán que vivir esa purificación.

Sin embargo, en su interior Mis palabras resonarán como una fortaleza y una esperanza que estará en el horizonte de sus vidas, como algo que se cumplirá; una Verdad que se manifestará después de que el caos y el mal emerjan en este mundo con todo su falso poder.

Hoy, vengo a enseñarles a no observar los acontecimientos del mundo solo con ojos humanos, sino que los ojos de sus espíritus y de sus corazones estén abiertos para comprender los acontecimientos y para hacer que otros comprendan que la Justicia de Dios no es un castigo, que la purificación del planeta no es el fin de la humanidad, sino el fin de la degeneración humana.

Es el comienzo de un nuevo ciclo, de una nueva era, en donde la indiferencia y la falta de amor ya no podrán existir en las consciencias.

Y aquellos que no puedan vivir la Ley, manifestarla y expresarla en sus vidas, serán conducidos a otros mundos, a otros espacios, en donde podrán aprender, de acuerdo con su consciencia y sus elecciones.en esta Tierra.

Todo será encaminado hacia donde deberá estar.

Nada quedará fuera de lugar, porque la Ley de Dios vendrá a enderezar los caminos de los hombres, para que ellos encuentren la senda para retornar.

Cuando el caos y el mal emerjan delante de sus ojos, recuerden Mis palabras. Recuerden su misión y su propósito en esta Tierra.

Porque lo que construí dentro de ustedes se transformará en herramientas para que puedan actuar en estos tiempos. Herramientas que se expresan a través de la paz, de la neutralidad, de la compasión y de la misericordia, para con los que están perdidos y distantes de Dios.

Fortalezcan, hijos Míos, todo lo que les entregué.

Descubran, dentro de ustedes, estas herramientas de Luz, que se expresan a través de las virtudes, para que en el momento correcto, sepan encontrarlas en su interior.

Hoy pensarán que su transformación es rigurosa y que los cambios son intensos, para que la consciencia acompañe el ciclo del planeta; pero pronto comprenderán que todo lo que Dios les pide tiene un principio y una finalidad superior, que verán manifestarse cuando llegue la hora en que Mi Hijo los encuentre listos, dispuestos a unirse Él, para tener compañeros con los cuales contar cuando llegue al mundo.

Su Resplandescencia será absoluta, y Su Brillo será visible para todos los ojos humanos.

Sin embargo, muchos, hijos Mios, temerán mirarlo, seguirlo y recibirlo en este mundo, porque no se sentirán dignos de recibir Su Perdón, porque verán emerger sus errores y las consecuencias de su indiferencia.

Por eso, hoy les pido que, comprometidos con el Plan Superior, preparen sus corazones y los fortalezcan; no solo para cruzar los tiempos de mayor tribulación, sino para que tengan el valor y la humildad de mirar los Ojos de Cristo, cuando Sus Pies pisen la Tierra.

Que tengan la humildad de recibir Su Perdón y de ser colmados por Su Misericordia, para que Él los transforme definitivamente y les muestre su verdadera faz, aquello que ustedes son, como parte de una Voluntad Divina, y que de esa forma, hijos Míos, una molécula de la Consciencia de Cristo ingrese en su interior y los haga partícipes de un nuevo tiempo, de una nueva raza, que se construirá con esfuerzo, con renuncia, y con un profundo amor que no proviene de esta Tierra, sino de lo más íntimo del Corazón de Dios.

Quiero hoy, renovar a todos Mis hijos, a todos los Hijos de María, para que jamás teman vestir Mi manto, para que den testimonio de Mi presencia. Que jamás nieguen que son consagrados a Mi Inmaculado Corazón, que venzan el miedo con la potencia del amor, y den testimonio de la transformación que hizo la oración en sus vidas.

Con esto, hijos, les dejo una advertencia, pero también una Gracia, para que perseveren y sean dignos de ver cumplir cada una de Mis palabras.
 

Súplica de la Sagrada Madre y Señora del Apocalipsis al Padre Celestial

Escucha Señor la voz de Tu sierva y esclava,
que quiere amorosamente interceder por Tus hijos más perdidos.

Escucha la voz de los que claman por una oportunidad
y que en estos tiempos, nada reciben en su mundo interior.

Vengo a ofrecerme como un Sol para iluminar los abismos
y elevar a Tus estrellas caídas hacia el Universo Celestial.

Derramo Mis Rayos de Gracia sobre el mundo,
para que las almas capten Mis sentimientos más profundos de amor y maternidad.

Hoy coloco en Mis brazos, Señor, a los que más necesitan de Ti.

Hoy contemplo a través de Mis ojos,
las heridas internas de todos Mis hijos,
y con la caricia que Yo les doy a través de Mis Manos,
calmo y sereno todo lo que perturba y trae tribulación.

A través de Mi abrazo los coloco cerca de Mi pecho,
para que sientan el calor de una buena y humilde Madre,
para que sientan Su Corazón Inmaculado palpitar infinitamente,
así como vibra todo el Universo, en su creación y existencia.

Hoy disuelvo las amarguras de los corazones, y establezco Mi Paz
en aquellos que la han pedido con tanto fervor y oración.

Construyo las bases de una nueva vida,
traigo para esta civilización la oportunidad de amar,
hasta que todos se sientan uno,
y Cristo los encuentre en comunión eterna.

Amén.