Sábado, 5 de agosto de 2023

Maratón de la Divina Misericordia
APARICIÓN DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, EN FÁTIMA, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, DURANTE LA 116.ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

El Consejo Interno del planeta, que es la Jerarquía, ya está reunido, y ese Consejo decide sobre el futuro de la humanidad. Sobre la mesa de la Hermandad están las nuevas decisiones. Todos contemplan y meditan la mejor solución.

Hay muchas situaciones que están siendo evaluadas y, aunque no tengan total consciencia de lo que esto significa, les agradezco desde ahora por estar orando Conmigo, para que también la Jerarquía Espiritual sea ayudada en la toma de nuevas decisiones.

Un Plan está descripto ante Nuestros Ojos. La Divinidad debe dar un primer paso para que después toda la Jerarquía dé el próximo paso y, así, toda la humanidad pueda avanzar en el camino de la recuperación de su Propósito.

Delante de un tiempo de grave emergencia, la Jerarquía replantea su actitud ante el universo. Las Esferas Mayores indican este camino.

El Cetro está en la Mano de la Madre de Dios. Ella es Quien conduce y guía a toda la Hermandad, porque así se volverá a cumplir Su Palabra y Su Mensaje, como lo fue en los últimos tiempos y a través del próximo 8 de agosto, cuando una coyuntura especial se dará a todos los mundos internos que estén atentos y vigilantes; para que todos aquellos que despierten, en ese día, reciban la revelación tan esperada y tan ansiada desde otros tiempos; para que también todas esas consciencias den el paso en su evolución y despertar.

Hoy, les hablo a través del lenguaje de Mi Gobierno Espiritual, porque ya deben sintonizarse con Mi Gobierno Espiritual y Divino. Ya es tiempo de que reconozcan que, después de la Ascensión del Señor, Él asumió el Gobierno de este universo y de otros, Él asumió la conducción de todas las almas y esencias en este universo y en otros.

Su Señor asumió prepararse para retornar, y ese camino comienza a delinearse dentro del corazón que vive el Mensaje, dentro de las almas que escuchan Mi Llamado; porque todo sucederá en lo más invisible y en lo más profundo, en donde todos los ojos no lo pueden ver, en donde solo el corazón ardiente podrá sentirlo y reconocerlo.

Estas son las dádivas y los tesoros de la Jerarquía que se confiarán a los consecuentes de corazón, a todos los servidores del Plan de Cristo.

Esa será su última estrella, ese será su último sol, que nacerá en lo más profundo del universo de cada ser que cree en Mí y que, como a través de los últimos tiempos y de los últimos años, formará parte de la nueva historia que Yo estoy escribiendo a través de las almas que se transforman en Mí y por Mí, a través de los corazones que responsablemente asumen su papel en estos tiempos.

El Libro de Amor de los de las Vestiduras Blancas, en este agosto, está abierto y expuesto a todos.

¿Quién reconocerá su firma en ese Libro? Pero, más aún, ¿quién reconocerá su experiencia de amor y de redención en ese Libro?

¿Se han dado cuenta, compañeros, que en estos últimos diez años de haber estado Conmigo, forman parte de una nueva historia de redención de la humanidad? Así como muchos hermanos y hermanas de ustedes en el mundo también forman parte, especialmente aquellos que tienen fe en el Señor.

Por eso, como su Redentor, como su Maestro y Señor, como el Gobernante de este universo, como el Hijo del Dios Vivo y de la Creación, vengo a abrir esta última y definitiva puerta, la puerta número 14, que es la puerta del Retorno de Cristo, para que las almas se regocijen y sientan júbilo en el Señor, el Redentor; así como los ángeles del Cielo hoy sienten el júbilo de formar parte de la historia del Cristo Vivo en el corazón de cada ser humano que profesa y vive su fe en Mí, que vive a través de Mis Sacramentos y que se anima a multiplicar Mis Gracias en este mundo herido.

Por eso, ante el Consejo Interno de este planeta, que es el Consejo de toda la Hermandad, alrededor de esa mesa, donde nuevas decisiones serán tomadas y experimentadas, los invito a asumir esta parte Conmigo, los invito a decidir junto con Nosotros, sus Maestros y Jerarquías; los invito a reconocer su firma y su nombre en el Libro del Amor, y a sentarse a la mesa de la Jerarquía para construir el Plan, no solo el Plan de Mi Retorno al mundo, sino el Plan de la redención del mundo, que imperiosamente deberá cumplirse y vivirse en estos tiempos.

Por eso, ¿qué es lo que hoy Me ofrecerán?, ¿qué es lo que le entregarán a la Jerarquía en este día que comienza el Gran Encuentro, en vísperas del 8 de agosto?

¿Quién entrará definitivamente a la Estrella Sagrada de Mi Corazón y formará parte de Mi Sagrada Geometría que se renueva y se recrea a través de las almas que se purifican y se transforman?

¿Quién formará parte del nuevo diseño de la Hermandad?

¿Quién decidirá ser Luz en este mundo en tinieblas?

¿Quién será corresponsable Conmigo en este Plan de Rescate?

¿Quién reconocerá lo que ha vivido Conmigo en otros tiempos, las Huellas del Señor que siempre siguieron, la Luz del Señor que siempre buscaron, el Amor de Cristo que siempre aspiraron a encontrar?

Esto es lo que Yo tengo para ofrecerle a cada uno, en esta hora y en este momento.

Por eso, les pregunto:

¿Qué es lo que más le ofrecerán a Cristo?

Porque ha llegado el momento de tomar la decisión, porque de esta decisión y de este momento interno dependerán los próximos pasos de la humanidad y del planeta.

Sepan que todo esto es hecho por Amor y por ninguna otra causa.

Es el Amor, en este momento, que les concede este milagro, de que puedan volver a escuchar al Señor, el Cristo, y que sus Cristos internos lo puedan reconocer.

Porque es el tiempo y es la hora de reunir a los 144.000, desde los cuatro puntos de la Tierra; como hoy muchos de ellos están reunidos en Portugal, celebrando la Palabra del Señor, viviendo la Palabra del Señor, comulgando de la Presencia del Señor.

He aquí el Libro de Amor de los de las Vestiduras Blancas, recíbanlo en sus manos.

Este es el Sagrado Tesoro de la Hermandad Espiritual, preciosamente guardado en el Corazón de la Jerarquía, en donde la verdadera historia de este mundo está escrita, la historia que ningún libro de esta humanidad aún ha revelado. Por este Tesoro, Hemos trabajado a través de los tiempos, a través de los siglos y de las generaciones.

En este Libro de Amor, que hoy les presentamos y les otorgamos, también está la historia de cada uno de los Míos.

Guárdenlo en sus corazones y que sus vidas sean parte de él, como este Libro es parte de la Luz de la Jerarquía, en donde todos los nombres son conocidos, en donde todas las trayectorias están representadas.

Esta es la verdad de Mi Amor por todos, porque en ese Libro también está Mi vida, la vida que Yo viví aquí en este mundo con ustedes.

Cada momento de predicación, cada milagro concedido por el Padre, cada gota de Sangre que fue derramada en el Calvario, cada agonía que fue vivida por Mí en el absoluto silencio y, sobre todo, a través de ese Libro, Mi vida está representada por el amor que muchos Me tienen de verdad.

Es este amor en los Míos y de los Míos en Mí que renueva todas las cosas, que supera todos los males, que disuelve toda la oscuridad, que resucita a los muertos de espíritu, que bendice a los que están condenados, que santifica a los que son perseverantes.

Mi Amor lo puede todo, hasta los confines del universo.

Así, sean bienvenidos al Gran Encuentro de la Jerarquía Espiritual, que ha abierto la puerta para que todos puedan entrar a Nuestras Moradas, para que se cumpla el advenimiento de la Nueva Raza y para que los Nuevos Cristos, a través de los últimos apóstoles del fin de los tiempos, repueblen la Tierra de Misericordia, Gracia y Redención.

Comulguen de este momento Conmigo, así como Yo comulgo de ustedes por medio de la donación de sus vidas y, sobre todo, de sus corazones.

Reciban Mi bendición y Mi Paz.

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Y ahora para celebrar este momento y, sobre todo, para bendecir el especial momento que vivirá esta Obra en estos días de agosto con toda la Jerarquía; vengo una vez más en el nombre del Amor y de la Vida, a celebrar la Eucaristía con ustedes y con sus hermanos, fiel testimonio de Mi Amor por el mundo.

Preparémonos para esta ceremonia, para que Mi Iglesia Celestial descienda a la Tierra y haga un milagro de cada corazón humano.

Celebremos, los espero.

Los reúno nuevamente en Mi mesa de redención, así como reunía a los apóstoles y a tantos que participaban Conmigo de este Sacramento en los planos internos.

Es así que una vez más, por medio de este ofrecimiento, después de haber purificado sus corazones, vuelvo a renovar la vida de Mis compañeros y compañeras a través del misterio infinito de Mi Cuerpo y de Mi Sangre, hoy preciosamente expuesto en este Altar, en el sagrario de cada corazón humano.

Celebremos.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Los que puedan se colocan de pie o se arrodillan en este momento de transustanciación.


En el Santo Cenáculo, Yo los reuní para entregarles Mi Vida, para entregarles Mi Amor, para otorgarles la redención hasta el fin de los tiempos.

Es así que, abriéndoles las puertas a este sagrado mes de agosto, vengo a ofrecerles lo más íntimo de Mi Vida y de Mi Corazón para que tengan vida en abundancia.

Es así que les vuelvo a pedir que tomen el pan, lo eleven a Dios en acción de gracias, en ofrecimiento interno, para que el Padre convierta este pan en Mi Glorioso Cuerpo, que vuelvo a partir y a compartir con ustedes, diciéndoles que este es Mi Cuerpo, el Cuerpo que fue entregado por los hombres y que hoy es entregado por muchos para el perdón de los pecados.


Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Amén.


Reverenciamos la Presencia del Cuerpo de Cristo, así como Mis ángeles del Cielo lo reverencian.

Les pido que vuelvan a tomar el Cáliz entre sus manos y lo ofrezcan a Dios en sacrificio; así como lo hizo Su Hijo Amado, para que el vino sea transustanciado en Mi Preciosa Sangre, en este momento en el que el Cielo se une a la Tierra, en el que las almas se unen a Dios y Dios se une a las almas en comunión eterna.

Así, lo vuelvo a pasar a cada uno, diciéndoles: “Tomen y beban todos de él porque este es el Cáliz de Mi Sangre, la Sangre de la nueva y eterna alianza entre las almas y Dios; la Preciosa Sangre que se vuelve a derramar espiritualmente sobre el mundo en este momento, por la remisión de todas las faltas y el fin de la guerra. Vuelvan a hacer esto en Mi Presencia y en Mi memoria, porque Yo ya estoy retornando al mundo”.


Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Amén.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Reverenciamos la Presencia de la Sangre de Jesús, así como los ángeles la reverencian y así como los ángeles la recogieron en lo alto del Monte Calvario.


En unión al Padre, en unión a la Presencia del Hijo y a la Presencia del Espíritu Santo, vamos a realizar la oración que Yo les enseñé en el Monte de las Bienaventuranzas, para que este sacrificio sea agradable al Creador, y por el triunfo de Mi Corazón en este mundo y en cada corazón que se ofrece en este mes de agosto a ser parte del Plan de Mi Retorno.
Oremos.

Oración: “Padre Nuestro”.

Que Mi Paz tan esperada descienda al mundo.

Y quiero que la próxima oración la digan con la misma fe que tuvo el centurión, creyendo en el poder del Perdón y de la Misericordia.


Señor,
yo no soy digno de que entres en mi casa,
pero una Palabra Tuya bastará para sanarme.
Amén.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Y así, en este momento de unión con Cristo y por Cristo, anunciamos la Comunión Espiritual de todas las almas del mundo entero con el Sagrado Corazón de Jesús.


Que Mi Paz esté en ustedes, para que Mi Paz dé vida en abundancia.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Pueden venir aquí Gabriel Cruz, Lucía, Michael y la hija de María Garabandal. Cristo va a ofrecer esta Comunión por la juventud.


Oremos:


Padre Celestial,
que a todos conduces,
acepta nuestra oferta de entrega a Ti;
guíanos por el camino del Amor,
para que Tu Voluntad sea hecha.
Amén.


Y después de esta Comunión Conmigo, que los prepara para el mes de agosto, no se olviden del Libro de Amor de la Jerarquía, debiendo vislumbrar y contemplar con esperanza y regocijo esa dádiva y tesoro de la Hermandad.

Les agradezco por estar Conmigo hoy y por estarlo hasta el fin de los tiempos.
Les imparto Mi Luz y Mi bendición paternal:

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Vayan en paz, Conmigo.