Apariciones extraordinarias
APARICIÓN EXTRAORDINARIA DE LA VIRGEN MARÍA EN CAMPINAS, SAN PABLO, BRASIL, A LOS VIDENTES FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Queridos hijos, la Gloria de Dios esté en sus corazones, por intercesión de la Gracia Infinita del Padre y del Espíritu Santo.

Hoy, estoy con todos Mis queridos hijos del mundo entero, preparando a los peregrinos marianos y a los que aún deberán nacer a la consagración a Mi Inmaculado Corazón.

Hoy, vengo a su encuentro, queridos hijos, como la Madre María Auxiliadora, porque vengo en auxilio de todos Mis hijos cristianos y no cristianos, todos los que intentan unirse a Dios todos los días de la vida.

Así, queridos hijos, Yo Soy la Madre del mundo entero. Aquella que les trae Luz y Paz para consolar sus corazones y su dolor, y puedan renacer en Mi Hijo que los espera todos los días en la oración.

Queridos hijos, queridos hijos de Campinas, estoy agradecida por su respuesta infinita. Dios Me envió a ustedes, a través de la presencia del Amor Eterno, para que sus llamas internas se puedan reencender.

Queridos hijos, hoy también les digo que las oraciones fueron escuchadas por Dios. 

Este es un momento de renovación de todos Mis hijos, renovación en la oración, en las familias, en las ciudades, en donde haya muchos hijos Míos que necesiten de la paz del corazón.

Queridos hijos, no teman purificarse en este tiempo. Abrácense fuertemente a Mi Corazón Materno y recen Conmigo por el mundo; pues, como en Medjugorje, Yo vengo a anunciar la paz tan necesaria para el mundo.

Queridos hijos, muchos hijos Míos viven la guerra interior y están disociados por no encontrar a Dios. 

Necesito que sus caminos se amplíen a través de la oración del corazón. Así, el Sacratísimo Corazón de Jesús estará con ustedes, en la alegría y en el dolor, porque Él está presente en todos, queridos hijos. Él Me ofertó a ustedes desde hace mucho tiempo y, a través de los siglos, Mi Presencia está cerca del mundo, preparando la Venida de Mi Hijo para todos aquellos que lo quieran recibir en unidad, en humildad y encontrar en Mi Hijo, la Nueva Tierra Prometida, una Tierra que vivirá a través del corazón, de la paz y de la unidad con Dios. 

Mientras gran parte del mundo sigue ofendiendo a Dios, Mi Corazón viene a disolver el mal, a curar los corazones heridos y a recordarles el compromiso que han hecho con la perpetua oración del corazón, con su unión interna con el Mensaje Divino que Yo les dicto en esta era, en este tiempo definitivo, como también Yo lo he hecho, a través de otras Apariciones, en otros siglos, en el mundo.

Pero ahora, queridos hijos, a partir de su consagración de corazón, el Espíritu Divino los asistirá. Por eso, es necesario perseverar en este tiempo, en el que la fe se apaga en los hombres por falta del amor y de oración.

Todas las ofertas son bien recibidas en estos tiempos: oraciones, ayunos, confesiones, Comunión con Mi Hijo, grupos de oración que puedan reencender lo que se está apagando en el mundo.

Queridos hijos, el Fuego Divino debe despertar a tiempo en sus corazones. Así, permitirán que sus familias se preparen para la Venida de Mi Hijo, que se anunciará al mundo de una forma que muchos desconocen.

Por eso, el camino de la oración constante es importante, queridos hijos. Yo Soy su Madre y vengo en auxilio de Mis hijos, para socorrerlos y aliviarlos, para que todos encuentren la paz que necesitan, paz que se está perdiendo en el mundo y que pocos hijos Míos están sustentando, con la oración, el ayuno y la confesión.

Los invito a renovarse a través de los Sacramentos. Consideren la Biblia como una señal vital para sus vidas, regocíjense en los Evangelios que Mi Hijo les entregó, saboreen la Palabra de Vida que los nutrirá y enciendan sus espíritus en Dios.

Queridos hijos, con Mi rosario en Mis Manos, hoy oro especialmente por todos ustedes, derramando Mis Gracias, auxilio, paz, cura universal y Mi Amor Inmaculado en todos los que lo necesitan.

Queridos hijos, nada está perdido, renazcan en Mi esperanza maternal.

Queridos hijos, ustedes son estrellas de Mi Inmaculado Corazón.


Hermana Lucía de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

En este día, congrego a sus pequeñas almas para despertar una pureza desconocida en sus corazones, pureza que duerme hace mucho tiempo en lo profundo de su interior.

A través de este despertar, hijos Míos, quiero formar, en esta ciudad, una cuna que reciba a la Nueva Humanidad, que el Niño nuevo nazca en cada uno de sus corazones, a través de la Buena Nueva que Mi Hijo trae día a día.

Hoy, Mis Pies se posan sobre esta ciudad para encender, en sus corazones, una devoción especial a Mi Corazón; porque, cuando oro desde los Cielos, veo una posibilidad de conversión en las almas, de crear a partir de sus seres un foco de salvación para Mis pequeños hijos, los  que duermen en las ilusiones del mundo.

Hoy, solo les pido que vivan un poco más de paz, sobre todo en sus casas, en sus familias. Que, a través de la oración hecha con el corazón, puedan disolver los conflictos que existen en las familias, para que Mi Corazón y el Sagrado Corazón de Jesús puedan reinar en sus vidas y puedan ser ejemplos de fraternidad a través de sus corazones.

Queridos hijos, Mi Presencia trae un arquetipo simple para ser irradiado a sus corazones. Solo traigo la paz, la conversión, que es la unión profunda y perfecta con Dios, esa que Yo pude vivir en la Tierra, abriendo el camino para que hoy sus corazones puedan vivirla.

Oren, oren con profundo amor, con eterna devoción a Dios, porque una oración verdadera atrae, hacia esta Tierra, a los ángeles que los aguardan en el Cielo y que descienden con Gracias Benditas para transformar el mundo. 

Hijos Míos, no espero que crean en Mis Palabras, espero solo que puedan experimentar la realidad de lo que hoy les digo. Si quieren una confirmación de Mi Presencia en el mundo, cumplan con Mis pedidos, sigan las instrucciones que les he traído a lo largo de los siglos y verán manifestarse en sus vidas la Gracia de Dios.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Queridos hijos, la vida es bella en Dios. Alégrense y sonrían, alivien su sufrimiento, revelen la verdadera sonrisa del espíritu.

Amados hijos, pequeños niños, futuros pastores de Cristo, vengan a Mis Brazos. No quiero llevar en Mis Brazos solo al Niño Jesús, quiero llevar también a la humanidad, a los corazones dispuestos a sentirme, a escucharme y a orar Conmigo por la conversión y la redención.

Hoy, queridos hijos, en esta noche, los invito a orar por las almas que aún no han despertado, principalmente por las que no escuchan Mi Mensaje, porque cierran el corazón a la Voz de Dios. 

Oremos ahora, queridos hijos, la oración del Ángel de la Paz, aquella que les transmitió a los pastores santos de Fátima:


Oh, Mi Jesús,
perdónanos y líbranos del fuego del infierno,
lleva a las almas todas para el Cielo
y socorre, principalmente,
a las que más necesitan de Tu Misericordia.
Amén.
(siete veces, en portugués)


En cada nuevo amanecer, hijos Míos, busquen a la Estrella de la Mañana en el horizonte de su mundo. Ella siempre será el signo de Mi venida, junto a Jesús.

Les agradezco por responder a Mi llamado, en la alegría del Sagrado Corazón del Niño Jesús.

Hoy, Él los bendice y les recuerda que sean como niños para estar en Mis Brazos, así hallarán la pureza.

Les agradezco, Mis pequeños. 

¡Gracias, Campinas, por responder a Mi llamado!

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Madre María Shimani de Montserrat:

Vamos a cantar todos: “Inmaculado Corazón de María”.

Bien, y ahora vamos a compartir algunas cosas que Nuestra Señora nos dijo, antes de que nos transmitiera Sus Palabras.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Durante el Encuentro de Oración, fuimos muy bendecidos por los ángeles de la guarda de cada uno de los presentes, ángeles de la guarda que venían de diferentes Padres Creadores, de diferentes Arcángeles.

Ellos fueron preparando la tarea espiritual e interna para la llegada de Nuestra Madre. Podríamos decir, por lo que transmitieron los ángeles, que la mayoría de los presentes comulgaron de un Cáliz que cada uno de ellos llevaba en sus manos, y el Cáliz llevaba dentro de sí, diferentes líquidos, aguas de color más claras, más oscuras, o a veces de un color vino; era una Comunión que ellos estaban haciendo con nosotros, en reparación del Corazón de Nuestro Padre, decían ellos.
 
Después de que la mayoría comulgó de ese Cáliz, los ángeles se postraron en el suelo y comenzaron a orar por la humanidad, por este país. 

Luego se retiraron, antes de la llegada de nuestra Madre y, para los que no saben, cuando llega Nuestra Señora aparece una Luz muy fuerte en la parte superior del planeta, en la atmósfera, como dijimos en otros momentos, como si fuera una tormenta de Luz que se aproxima poco a poco, a partir del momento en que nuestra hermana Piedad comienza a cantar el Ave María. 

Así, se abre el Cielo y Nuestra Señora comienza a descender, como una gran esfera de Luz, a veces como un sol o como una estrella. Y cuando comienza a descender junto a Sus ángeles, Ella observa el lugar en donde va a descender. Ve con mucha claridad y con mucha transparencia nuestros mundos internos, ve la realidad de la ciudad donde nos encontramos y ve también la realidad de lo que sucede en el mundo entero. 

Antes de que Ella pose aquí Sus Pies, como fue en este salón, Ella asiste también a diferentes situaciones en el mundo. Ella nos dice muchas veces que está irradiando Su Gracia, Su Gracia Espiritual sobre todos Sus hijos, en los planos internos, los que Ella llama almas. 

Cuando Ella llegó hoy, como siempre que Ella llega, no sabíamos cómo iba a aparecer. Siempre nos revela algunos misterios que se guardan en el Cielo y que Ella, por Su tarea, los trae para que los podamos conocer. 

Hoy, como nos dijo, llegó como la Madre Auxiliadora, como Ella se nombró, auxiliadora de los cristianos y de los no cristianos; hasta que, en un momento, nos llegó a decir la Madre de las Religiones, porque Ella ve en la humanidad que todos son Sus hijos. Según nuestra Madre, para Ella no hay diferencias, son todos iguales ante los Ojos del Padre. 

Cuando llegó como María Auxiliadora, vestía una túnica blanca, un cinturón dorado, como el que aparece aquí en la imagen y un Manto celeste. Posaba Sus Pies sobre una nube y, mientras Ella hablaba, mantenía Sus Manos abiertas hacia abajo. Y, con ambas Manos, sustentaba el rosario, un gran rosario, que Ella utiliza para orar.

Y así, poco a poco, Ella fue introduciendo un pedacito del Cielo en nuestros seres. Y ese Cielo está presente detrás de Ella todo el tiempo, que podemos comprender como un espacio celeste en donde se escuchan siempre muchos cantos de los ángeles, en donde la Paz y el Amor se transmiten como energías.

Mientras Ella está presente, observándonos, también va recogiendo en Su Corazón las intenciones de cada uno y, como Madre Universal, Ella va escuchando a cada uno de nosotros. 

Esos cantos que vienen del Cielo, que curan a nuestro corazón, que pacifican a nuestro ser, van siendo transmitidos hacia este plano. Y, en ese momento, cuando Nuestra Señora está presente, vivimos con Ella una comunión con lo Divino; algo que tal vez no se podría explicar con palabras, pero que podríamos decir que es como una sensación de recogimiento, de unidad perfecta entre todos nosotros. 

Al final de la Aparición, cuando Ella se refirió a Su Hijo, apareció como María Auxiliadora, llevando en Sus Brazos al Niño Jesús, que resplandecía totalmente de energía y llevaba una corona dorada, transmitía una inmensa alegría y, con un gozo muy profundo, Él quería tomarnos por completo como si se quisiera caer de los Brazos de Su Madre para llegar más cerca nuestro.


Hermana Lucía de Jesús:

Algo que recordé es que, cuando Nuestra Señora vino, Ella llegó con mucha alegría, y nos mostró una ciudad de Campinas que no es esta que conocemos. Tanto los ambientes físicos como las personas eran resplandecientes y Ella nos explicó que estaba preparando esta ciudad desde hace mucho tiempo y que aquí, en esta ciudad, existe una devoción latente por Ella, que venía a despertar.

Ella sonreía mucho mientras hablaba de esta ciudad y decía que Dios tenía planes especiales para ella, como Ella dijo en un momento de la Aparición, que quería transformar esta ciudad en una cuna para la Nueva Humanidad, dependiendo solo de la apertura de nuestros corazones.

Y, mientras Nuestra Señora se elevaba, al final de la Aparición, dijo que retornaría a esta ciudad, pero no dijo cuándo.


Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Ella me dijo lo mismo, que volvería en octubre, y no sabíamos.


Madre María Shimani de Montserrat:

Así que hay que prepararse porque Nuestra Señora quiere hacer algo en este lugar. Solo nos tenemos que abrir y atender a Su llamado, y Ella se ocupará de todo lo demás.

Así que nos volvemos a ver en octubre, preparen los corazones y traigan a alguien que necesite de Nuestra Señora.

Muchas gracias a todos y que Dios los bendiga.