APARICIÓN DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO EN EL TERCER DÍA DE LA SAGRADA SEMANA, EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Como en otros momentos, coloquen su cabeza sobre Mi Pecho y sientan el latir cósmico de Mi Corazón; y pidamos, a través de esta perfecta alianza Conmigo, que una vez más el Espíritu Santo descienda al mundo para concederle el Don Mayor entre todos los dones, la Ley Mayor entre todas las leyes, el Propósito Mayor entre todos los Propósitos de Dios.

Hoy, abro la puerta del Espíritu Santo para concederle al mundo el Don del Amor. Por eso, deben sentir el latir de Mi Corazón, un Corazón sediento de almas, un Corazón que sufre por los inocentes, por los esclavos, por los que están perdidos y refugiados; este es el Corazón que una vez más da la Vida por ustedes.

Pero, ¿saben lo que hoy les doy? Mi Vida Espiritual, Divina y Cósmica, todo lo que Yo aprendí después de ascender a los Cielos y estar presente en el centro de este universo, llamado Andrómeda; para que, en el espíritu de la humildad, su Rey aprendiera a gobernar, así como el Padre gobierna a través de Su Amor y de Su Misericordia, porque el Gobierno de Dios no es imposición, tampoco es justicia o autoridad.

En el corazón de Andrómeda, en el centro de esta galaxia, es en donde su Maestro y Señor se preparó, durante dos mil años de vuestro tiempo, para llegar a este momento culminante de poder reaparecer a los Míos, a los que pertenecen a Mi Vida Espiritual, a los que son parte de Mi Cuerpo Místico, para que todos juntos preparen conscientemente Mi Retorno, el Retorno que está cerca.

¿Ahora, sienten lo que hace palpitar Mi Corazón? Ahora abrácenme, siéntanme, vuelvan a confiar en Mí, y crean que, entre Yo y ustedes, entre Mi Alma y tu alma, no hay nada que nos pueda separar.

Cree en ese Poder que Dios Me ha dado para liberar tu vida, para santificarte de tiempo en tiempo, para que algún día seas Mi redimido, aquel que Yo coronaré al igual que los aventurados, de todos los que se arriesgan sin saber por qué a cumplir con Mi Voluntad.

Ahora deja que el Fuego de Mi Corazón Eterno te ilumine y los Rayos de Mi Corazón Misericordioso penetren en lo más profundo de tu alma y de tu esencia para que, delante de los errores y de las injusticias del mundo, tu Señor, tu Maestro y tu Amor tenga cómo justificar ante el Padre todo lo que Yo necesito alcanzar a través de tu vida y de la vida de tus hermanos, porque Yo Soy Cristo en ti y en tus hermanos.

No tienes que esconderme nada, pero tampoco tienes que tenerme miedo. No vengo aquí como un juez, vengo aquí como tu Redentor, como Aquel que en cada paso del Calvario derramó las gotas de Su propia Sangre para que hoy, tú y tus hermanos, estuvieran aquí, escuchando al Señor del Universo y sintiendo cada una de Sus Palabras que definitivamente vienen a poner fin a este cautiverio.

Hoy, es un día especial para Mí, porque cada vez que alguien se consagra, conscientemente da un paso hacia lo desconocido, no hacia aquello que no sabe ni conoce, sino a lo desconocido del Amor que los aguarda para renovar sus vidas y la vida de sus hermanos, de todos los que necesitan de Mi Amor en este momento para aprender a sobrevivir y a atravesar los desiertos de estos tiempos, en donde falta el agua y en donde abunda la sed de muchos corazones.

Pero, abrázame muy fuerte, siente Mi Cuerpo Espiritual, el Glorificado Cuerpo del Hijo de Dios que, por amor a ustedes y al mundo, resucitó cada uno de Sus átomos y células, y encendiéndose en el Espíritu de Dios resucitó al tercer día para darles a todos la Vida Eterna.

En esta comunión interna con cada uno de sus corazones, hoy establezco para todos los presentes y para todos los que escuchan, el Sagrado Sacramento de la Reconciliación, porque en el momento en el que ustedes Me abrazaron, y espero que estén todavía abrazados a Mí, sintiendo el Fuego del Amor de Mi Corazón, sus culpas, faltas y deudas fueron perdonadas, porque Yo sé que ustedes pueden hacerlo por Mí, y más aún pueden hacerlo para que se cumpla la Voluntad de Mi Padre en cada rincón de este planeta y en cada corazón presente en esta superficie. Porque el paso que ustedes den hacia Mi Corazón, más allá de lo que eso signifique o represente, será un paso que abrirá una puerta hacia la redención del género humano.

En simples palabras, a través de Mi Abrazo, del Abrazo que hoy les entrego, en la Misericordia de Dios y en la bondad de Su Espíritu Eterno, no solo los renuevo, sino también los impulso a dar más y más.

¿Acaso aún dudan de que podrán ser los Cristos del Nuevo Tiempo?

Si Yo con doce consciencias pude salvar el mundo, ¿qué podría hacer en este momento con todos los que Me siguen?

¿Ahora, comprenden la inmensidad del océano de Mi Misericordia? 

No tiene límites, porque la Misericordia de Dios, para ser Misericordia, ama lo que es imperfecto y corrupto, y lo vuelve incorrupto, sublime y elevado para que todas las criaturas, a pesar del lugar del universo en donde se encuentren, puedan estar unidas a Mí en esta alianza perfecta de propagar el Amor por el mundo para que las heridas, los traumas y los dolores de millones de corazones, que han pasado por esta pandemia y por esta guerra de Ucrania, puedan tener esperanza y reconstruir sus vidas para siempre.

A través de este abrazo que ustedes hoy Me están dando conscientemente, también puedo tener en Mis Brazos a los niños de la guerra, a los que caminan días y días por el desierto buscando una oportunidad, a los que están en las prisiones de todo este mundo sumergidos en la oscuridad, porque nadie ha tenido el coraje de ser capaz de amar al enemigo y de perdonar a aquel que se equivocó, así como ustedes muchas veces fueron perdonados por Mí.

Hoy, no les entrego una cruz. Hoy les entrego una promesa: la promesa de que crean de que pueden servirme y que pueden expandir los grados de amor en este mundo sufrido, porque en el Amor de su Maestro y Señor transformarán sus imperfecciones y así transformarán al mundo, retornándole a la humanidad la dignidad que perdió completamente por todo lo que ha inculcado Mi enemigo en millones de corazones, en cientos de vidas que ya no creen en el Amor de Dios.

Ahora que ustedes, en esta Sagrada Semana, pueden ser testigos de que Dios está aquí presente a través de Su Hijo, vuelvan a preguntarse: ¿Qué más mi corazón le puede entregar al Señor? Porque ahora no solo sus corazones deben estar prontos, sus corazones ya deben estar vacíos para cumplir con las aspiraciones de su Maestro y Señor.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús: 

Lleven sus manos hacia el corazón y sientan, en este momento, el abrazo caluroso de Cristo. Y Él nos pide que repitamos: Señor Jesús, yo confío en Ti.

Juntos.

 Señor Jesús, yo confío en Ti.
Amén.
(cinco veces) 


Cristo llama a dos de Sus compañeras, a dos de Sus esposas espirituales, para que comparezcan delante del Sagrado Corazón de Jesús y le canten.

Pueden venir aquí la hermana María Jerusalén y Patricia.

Y vamos, a través de esta alianza con Cristo y delante del Sagrado Corazón de Jesús, no solo una vez más a renovar nuestros votos delante de esta Aparición del Señor, sino también vamos a preparar este momento de consagración que nuevas auxiliadoras vivirán. 

Pueden venir aquí las hermanas que le van a cantar a Cristo.

Vamos a cantar una canción que Él ha escogido para todos nosotros, que se llama: “Descansaré”, y vamos a pedirle al Coral que acompañe a las hermanas en esta oferta.

Todos aquellos que quieran hacer una oferta delante de Cristo, pueden hacerla en este momento, de pie o arrodillados. Vamos a cantarle en este momento a Cristo, que Él está aquí, contemplándonos, para que Él pueda llevarle nuestro amor a Dios.

Canción: “Descansaré”.

El Señor nos ha bendecido mientras cantábamos, abriendo Sus Brazos como el Redentor del mundo, y a través del amor que le estábamos ofreciendo al Señor, Él lo retribuía al mundo en Luz, Cura y Esperanza.

Y aún está con Sus Brazos abiertos, y ahora, con un Manto rojo y una Túnica blanca, como el Redentor del Mundo, ofreciéndonos Sus Manos para que todas las veces que lo necesitemos las tomemos fuerte, y Él nos dice que con Él nunca seremos derrotados, que somos parte de Su Ser y de Su Consciencia Crística.

El Señor nos dice en este momento, que quisiera que las hermanas que están aquí, María Jerusalén y Patricia, en el día Sábado de Aleluya, canten una canción que es importante en este tiempo para todos, como mejor ellas la puedan hacer, que es una canción que Él utilizará en ese día de Aleluya, para que todos los que dirigen este mundo tengan un momento de Luz en sus consciencias, para que no se olviden de que el Amor está por encima de todas las cosas.

Esa canción que Él ha ofrecido por esta situación planetaria es “The Prayer”.

Él les pregunta a las hermanas si está bien para ellas. La Jerarquía siempre confirma todo lo que pide, porque todo es precioso para Dios.

 

Quisiera estar más tiempo aquí, en este día, pero el sufrimiento del mundo Me llama, a través de Mis servidores y orantes, para que se establezca el alivio y la paz de todos los que lo necesitan en esta hora. 

Por eso, les agradezco por haberme respondido. Mañana a la misma hora los encontraré aquí, para que volvamos a estar unidos en el Abrazo de Dios y uniendo así el Cielo y la Tierra, las almas y la Fuente Divina.

Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.   

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Llevemos hacia nuestro corazón por unos instantes, el Abrazo de Cristo. Comulguemos de ese Abrazo de Cristo, aferrémonos a ese Abrazo de Cristo y dejemos que todo dolor, personal o ajeno, interno o externo, termine siendo disuelto por el Amor del Redentor, que hoy nos volvió a ungir con Su Espíritu. 

Vamos a prepararnos ahora para la consagración de nuevas Auxiliadoras de la Divina Misericordia de Cristo.

El Sagrado Llamado
APARICIÓN DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, PARA EL SAGRADO LLAMADO 

 

Te alabamos, Señor, y te bendecimos,
que por Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Amén.

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Hoy, les hago cubrir sus cabezas, así como Yo lo hago en este momento, e invito a que todos los que puedan lo hagan, para que sus almas y sobre todo sus consciencias se recojan en el Corazón de Dios, morada segura y predilecta de los hijos del Padre.

Les pido que hagan ese ejercicio en este momento, para que acompañen a su Maestro y Señor en esta tarea espiritual y también planetaria, que hoy realizo junto a ustedes y ustedes realizan junto a Mí, en recogimiento y en reflexión.

Hoy, en la víspera de Pentecostés, los reúno como a Mis apóstoles del pasado, para que el Espíritu Santo y todos Sus divinos Dones los preparen en este tiempo para lo que llegará.

No vengo a impartir miedo al mundo, porque el mundo de por sí ya vive muchos miedos. Vengo a pedirle al Espíritu Santo que lleve a cada uno de los Míos hacia la reflexión sobre la importancia de madurar y de crecer interiormente, la importancia de humillarse y de rendirse exteriormente; para que la adversidad no haga derrotar a Mis compañeros en este tiempo, sino que sus espíritus sean valientes guerreros de la paz que sigan firmemente los pasos del Redentor.

También en este día, en el que la Aurora interior brilla en el corazón de cada ser a través de la Presencia de la Madre Celeste, se cierra un ciclo en este mes de mayo. Y hoy, su Maestro y Señor, humildemente, se digna a venir a su encuentro para cerrar este ciclo.

Los tiempos de la Jerarquía antes eran más largos, eran ciclos más prolongados y duraderos. Cuando comenzó este siglo XXI, para ustedes esos ciclos se acortaron y velozmente se fueron presentando a toda la humanidad, de forma más contundente y rápida.

Los ciclos que vive hoy la Jerarquía y los ciclos que hoy pueden vivir sus mundos internos son impulsos diarios, segundo a segundo, antes esos ciclos eran a través de los años o aun a través de las décadas.

Me detengo, apresuradamente, para que estén concentrados y beban de Mis Palabras que amorosamente solo quieren entregarles los impulsos a sus espíritus, a todas sus almas; porque estos impulsos que hoy les traigo son los últimos de este ciclo que he vivido con ustedes en los últimos siete años de Mis Apariciones.

Me acompañaron durante un tiempo en ciclos diarios, después Me acompañaron en ciclos semanales, luego Me acompañaron en ciclos mensuales como hasta ahora y, por último, en el próximo tiempo Me acompañarán en ciclos anuales. Estos ciclos, que serán los últimos en el próximo tiempo, ciclos crísticos para toda la humanidad, serán siete ciclos.

Cuando eso se cumpla, otras situaciones sucederán en el planeta. Y será en ese momento y en ese tiempo, dentro de ese ciclo, que Yo les entregaré, de una forma u otra, en dónde sus espíritus podrán vivir el último ciclo de la redención; para que Yo los encuentre preparados cuando retorne al mundo y reaparezca para buscar a los Míos, a los que en la entrega y en la resignación de sus vidas y de sus consciencias, siguieron los pasos de las Palabras del Señor, para que estas Palabras fueran en ustedes para toda la vida.

En este recogimiento, pero también en esta síntesis que hoy vivimos, su Maestro y Señor les enseña a leer en los acontecimientos, a aprender a través de los acontecimientos y a crecer a través de los acontecimientos.

Porque sus vidas y, sobre todo, sus mentes no pueden no comprender lo que la Jerarquía Celestial está realizando y llevando adelante en este tiempo.

Los impulsos que dan los Mensajeros Divinos son irrepetibles; es hora de que comprendan y también entiendan que en lo que aparentemente es igual, los impulsos que les entregamos nunca son los mismos. Porque ellos vienen a colocarlos en el escalón de la vida evolutiva que debe alcanzar cada uno de sus espíritus, en unión a la morada del Corazón de Dios, en donde se guardan todas Sus Voluntades, todos Sus Preceptos y todas Sus Intenciones.

Compañeros, en este día de síntesis de los impulsos de los Mensajeros Divinos, en el mes de mayo, ¿se han preguntado?:

¿Ya he dado un paso más hacia el Corazón de Dios?

¿He comprendido cómo enfrentar la transformación de mi vida?

¿Me aferro cada día más a la Túnica del Redentor para que, con Su apoyo incondicional y amoroso, ninguna fuerza contraria me retire de Su camino de amor y redención?

En este día de síntesis, ¿sus consciencias se han preguntado?:

¿Cómo puedo donarme más, desde mi mundo interior hacia mi mundo exterior?

¿Cómo mi consciencia, pero sobre todo mis células y átomos pueden trascenderse para iluminar la vida y todo lo que la rodea?

¿He aprendido a profundizar en los grados de amor?

¿Qué tan caritativo soy con el semejante?

¿Cuánto más he podido aprender a amarlo, sin condiciones y sin reglas, así como Yo los amo a ustedes, aunque caigan a Mis pies o muchas veces no consigan seguir Mis pasos?

Y, por último, ante este escenario planetario de sufrimiento y adversidad, ¿Me han preguntado?:

¿Señor, estoy pronto?

¿Mi corazón está pronto para vivir los desiertos más áridos por Ti, no importando lo que eso signifique o represente?

¿Sería capaz de beber la amarga hiel que Tu bebiste en la Cruz, sintiendo una profunda sed por todas las almas?

Como nunca antes, compañeros, amados de Mi Padre, les he entregado todas las herramientas, internas y externas, para que sigan adelante en esta transición planetaria y aprendan algún día a superarme en el amor, como algunos ya aprendieron a superarme en el amor.

Por eso, Mi Santa Madre, que es su amada Madre del Cielo y de la Tierra, ayer los invitó y los llamó a vivir en el amor. Eso no es algo que pueda permanecer estacionado o estático.

El Amor que Yo les traigo es parte de un dinamismo cósmico, de una Ley universal, es el Amor que los ha creado, a imagen del Padre. Porque Él solo necesita que lo amen como Él los ama, para que aprendan a vivir un amor invencible y no un amor mezquino, posesivo o hasta un amor indiferente.

En este momento, necesito a los Nuevos Cristos en la Tierra, así como muchos Cristos están en el Cielo, en las estrellas y en los universos, impulsando sus pasos internos como parte de esta humanidad.

¿Cómo podré revertir este caos del mundo, sin tener a Mis compañeros?

¿Quién caminará a Mi lado, sosteniendo consigo la antorcha de la Luz e ingresando en las tinieblas más profundas del mundo, sin importar lo que suceda?

Cuando la oscuridad es muy grande en sus vidas, es cuando ustedes más deben encenderse en Mi Amor.

¿Cómo creen que superarán sus propios desiertos?

¿Cómo creen que llegarán a los lugares más recónditos del mundo para aplacar el sufrimiento y el dolor de la humanidad?

Yo solo les pido que sigan formando parte de Mi cadena de Amor, que es una cadena universal, espiritual y divina.

Ahora que los he purificado a través de Mis Palabras, sientan la fuerza y el poder de Mi Espíritu. Y, en este Océano de Misericordia que hoy les muestro a través de Mi Corazón, suban a Mi barca para que sus consciencias sean parte de Mi Cuerpo Místico; para que algún día, sus vidas sean parte de Mi Cuerpo Eucarístico, preciosos instrumentos en las Manos de Dios que viven el universo de las virtudes y que expresan los Dones del Padre a través del servicio, de un servicio incondicional, permanente e incansable.

Le he encomendado al Castísimo Corazón de San José que, en este momento de síntesis, en los últimos días de mayo y a través de los días que vendrán, Su Santo Corazón les enseñe a amar la humildad, para que sus misiones se establezcan y se cumplan, así como está escrito en los Libros Sagrados de la Creación.

Deseo que Mis apóstoles, en el mundo entero, sean almas en consolación; almas en reparación por la humanidad y por el planeta.

Les he dicho en este momento todo lo que había pensado decirles. Pero no con Mi Mente, sino a través de Mi Corazón, de los Rayos de Mi Corazón; les he entregado los impulsos divinos que vienen como un afluente de Gracias para consagrar sus vidas cada día más a Mis Voluntades y Preceptos.

Hoy vengo a cerrar, en nombre del Amor de Dios y por la situación planetaria, este ciclo de impulsos del mes de mayo, por medio de la Sagrada Celebración Eucarística.

Pero antes, quiero que los impulsos de Mi Corazón sean vistos por el mundo entero a través del Sagrado Santísimo y, antes de comenzar con la Celebración Eucarística, los invito a adorar al Santísimo Cuerpo de Cristo por la paz en el mundo, el fin de las guerras, el fin de los conflictos, el fin de la indiferencia, el fin de la soberbia y, sobre todo, el fin de la maldad que hoy vengo a transmutar por ustedes y sus hermanos, para que sus almas se eleven en adoración al Creador, a Aquel que está en los Cielos y al que le debemos honra y honor, lealtad y amor por encima de todas las cosas.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Nuestro Señor se ha arrodillado, en este momento, para que adoremos al Santísimo en reparación del Inmaculado Corazón de María y del Sagrado Corazón de Jesús.

Podemos traer aquí el Santísimo y el Altar.

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Así, Yo bendigo al mundo para que entre en plenitud en Mi Corazón adorador, el Corazón que eternamente adora a Dios.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Así, respondemos en este momento al pedido de Nuestro Señor Jesucristo por todas Sus intenciones. 

Al toque del cuenco, comenzaremos esta pequeña Adoración por las aspiraciones de Cristo.

Nos rendimos a Ti, Señor del Universo,
para que Tu Gracia descienda a la Tierra.

Nos entregamos a Ti, Señor del Universo,
para que Tu Misericordia se cumpla
en cada uno de nosotros.

Nos rendimos a Ti, Señor del Universo,
para que Tu suprema Luz descienda al planeta
y todo sea renovado, dentro y fuera de nosotros,
en toda la humanidad.

Te adoramos, Señor del Universo,
Te reconocemos, Te amamos
y aceptamos vivir Tu Voluntad.

Que en este día, de Tu Misericordia insondable,
se pueda cumplir Tu Designio
en cada uno de nosotros.

Haznos pequeños, humildes,
vacía nuestro corazón de toda voluntad propia.

Que nuestras almas, Señor del Universo,
y las almas de todos nuestros hermanos del planeta
se fundan en la Fuente de Tu Creación
para retornar a nuestros orígenes.

En este momento, a pedido de Cristo, ante el Santísimo Sacramento del Altar, cada uno realizará su oferta interna, para que nuestras consciencias sean colmadas por Su Fe.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos,
que por Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Amén.

 

Hoy estoy aquí para celebrar con ustedes el Sacramento de la Vida; de una vida que se entregó por ustedes, mucho más de lo que se entregó cuando esa vida estuvo en la Cruz; a fin de que las almas de todos Mis compañeros formaran parte del Legado crístico redentor que hoy les ofrezco, nuevamente, de manera incondicional y pura.

Así como reuní a los doce en el Cenáculo para que después fueran bendecidos por el Espíritu de Pentecostés, en la víspera de este gran día del Espíritu Santo para el mundo entero; y así como fue en Emaús, vengo a compartir Mi Vida con cada uno de ustedes, tomando el pan en acción de gracias y elevándolo al Padre para que Él lo convierta en Mi Cuerpo, y junto con los Ángeles de la Redención, en el fin de este ciclo del mes de mayo, las almas reconfirmen sus votos internos con Mi Corazón.

Es así, que vuelvo a partir el pan y se lo ofrezco a ustedes, diciéndoles: “Tomen y coman, porque este es Mi Cuerpo, que fue entregado por los hombres para el perdón de los pecados”.

 

Te alabamos, Señor, y te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y te bendecimos.

Te alabamos, Señor, y te bendecimos. 
Amén.

 

Del mismo modo, antes de concluir esta cena, que por amor celebro con ustedes y por la paz en el mundo, vuelvo a tomar el Cáliz entre Mis Manos, ofreciéndolo a Dios por la redención y el perdón de las almas, para que el vino sea convertido en Mi preciosa Sangre y transustanciado por los Ángeles de la Redención. Es así, que se los vuelvo a ofrecer, diciéndoles: “Tomen y beban, porque este es el Cáliz de Mi Sangre, Sangre de la Nueva y Eterna Alianza, que fue derramada por Su Redentor para la remisión de todas las faltas. Hagan esto en memoria Mía, porque Yo ya estoy retornando”.

 

Te alabamos, Señor, y te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y te bendecimos. 

Amén.

 

He aquí, compañeros, hijos de Mi Padre, el Cuerpo y la Sangre de su Redentor, sensiblemente herido y ultrajado por los pecados del mundo y que hoy, en esta trilogía eucarística, los invito a reparar.

En unión al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, los invito a consumar esta Consagración Conmigo por medio del Padre Nuestro:

Oración: Padre Nuestro. 

Que Mi Paz, que es la Paz de Dios, descienda a la Tierra.

 

“Señor, Yo no soy digno de que entres en Mi casa, 
pero una palabra Tuya, bastará para sanarme.
Amén”.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús:

Anunciamos, en nombre y en Presencia de Nuestro Señor Jesucristo, la Comunión Espiritual; hoy, Comunión reparadora para todas las almas del mundo, para todos nuestros hermanos del planeta, a través de tres campanadas.

"Padre Celestial, que a todos conduces,
acepta nuestra oferta de entrega a Ti,

guíanos por el camino del amor,
para que Tu Voluntad sea hecha.
Amén".

Comulgamos, Señor, de Tu Sagrado Corazón, para que nos des fuerza y valentía, esperanza y renovación.

 

Hoy, Me voy de aquí, compañeros, con la tarea finalizada. Los invito a seguir en la fe, por la victoria del Sagrado Corazón de Jesús.

Antes de despedirme, invito a cada uno de ustedes a elevar sus intenciones hacia Mi Corazón. Y por medio de una canción muy especial para Mí, que representa la elevación de sus consciencias, los invito a cantar uno de los himnos más importantes de la Comunidad Figueira, llamado “Soplo del Espíritu”.

Les agradezco y vayan en Paz.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

En todos los Centros Marianos, a través del Relicario de Mi Corazón, seré el portero y el protector, el guardián de las reliquias espirituales y de los dones divinos que se guardan en los lugares sagrados erguidos en honor a Dios y por la manifestación de Su Plan.

El Relicario de Mi Corazón será la protección de todas las virtudes alcanzadas por las almas. Será el guardián de la evolución de aquellos que dijeron sí a Dios, y cada vez que lo contemplen con amor no solo estarán recibiendo en su interior lo que un día Yo alcancé, a través de la humildad y del vacío espiritual, sino también, hijos, estarán siendo resguardados por Mí que, ante Dios, recibí la potestad de ser su padre y guardián en estos tiempos de transición.

Es por eso que, frente a las dificultades que les parecen imposibles de transformar, oren Conmigo, contemplando el Relicario de Mi Corazón. Cuando el desierto sea mayor que su fe, oren Conmigo, contemplando el Relicario de Mi Corazón. Cuando las energías del mundo parezcan batallar, en su propio interior, con sus principios más puros, oren Conmigo, contemplando el Relicario de Mi Corazón.

Y, para que todas las almas del mundo tengan la oportunidad de estar delante del Relicario de Mi Corazón, les pido que todos los días 19, de una forma simple, el Relicario de Mi Corazón sea transmitido en vivo, durante una hora, para que todos aquellos que quieran estar delante de Él, en silencio, puedan hacerlo. Este ejercicio les permitirá encontrar la paz y fortalecer, en el propio interior, todas las virtudes ya alcanzadas.

En este tiempo de transición, seré el guardián de sus almas, padre y compañero que, en el silencio, seguirá sus pasos para que no se pierdan, sino que siempre se encuentren en Cristo.

Es de esa forma, hijos, que les pido que todos los días 19 de cada mes, a las 17 horas, sus corazones se unan en oración, y sobre todo aquellos que hoy no pueden estar en los Centros Marianos reciban también las Gracias y los Dones que surgen del Relicario de Mi Corazón para el mundo.

Si hacen este simple ejercicio, en el día de la Fiesta del Corazón de San José, no solo por ustedes mismos, sino también por todas las almas del mundo, podrán interceder Conmigo por los más pecadores y por los que se autocondenaron, para que esas almas abran sus ojos y encuentren la luz y la salvación en Cristo.

Yo los aguardo en oración y los bendigo.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Un alma devota y dispuesta a dar siempre más de sí a Dios, mientras oraba, cuestionaba al Señor diciéndole: "Señor, elevo mi voz a los Cielos y ruego por las almas que sufren, por los Reinos de la Naturaleza, por el planeta, por Tu plan. ¿Qué más debo hacer para que esta oración verdaderamente llegue a Ti y genere méritos para la salvación y la redención del mundo?".

Y el Señor le respondió: "Mientras oras, habla Conmigo, pronuncia cada palabra no solo para escuchar tu propia voz y sentir que estás cumpliendo con tu parte. Ora, dejando que tu esencia Me mire a los Ojos, que tu corazón esté dentro del Mío y que tu verbo sea un eco en todo el Infinito, en toda la Creación.

Para orar así, hija amada, alma Mía, necesitas estar entera delante de Mí, sin que te importe el tiempo, el cansancio, las sensaciones del cuerpo o aquellos que están a tu alrededor, si ellos se esfuerzan como tú lo haces o si duermen o se distraen con sus palabras. Que no te importe nada más que Mi Presencia y la imperiosa necesidad que el mundo tiene de oraciones sinceras y verdaderas.

Cuando cantes, que no le importen a tus oídos el sonido de tu voz, que no le importe a tu mente quién te está escuchando, sino que le importe a tu corazón afinar tu voz y estar delante de Mí, cantando con perfección para Aquel que es el Dueño de todo sonido, el Creador de cada nota, de cada tono, capaz de transformar tu vibración en dones que se expanden por la Vida, transformando vidas. Así, alma pequeña, debe ser tu oración".

Que este diálogo les enseñe, hijos, a profundizar cada día en sus oraciones. Que ellas sean sinceras y que lleguen a Dios.

Tienen Mi bendición para esto.

 

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE LA VIRGEN MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Poemas al Inmaculado Corazón de María 
Decimoquinto poema

Venerable Virgen Santa,
que todas las almas reunidas
sean un precioso Rosario de Luz,
para que, estando entre Tus humildes manos,
podamos ser una constante oferta
de oración y de servicio por la humanidad.

Querida Madre Celeste,
que, como almas,
podamos ser cuentas del Rosario de Luz
para que, como Tus hijos redimidos,
glorifiquemos al Padre Celestial
por Su Obra infinita de Misericordia.

Que nuestros corazones
amen el poder de la Santa Cruz,
que nos protegerá y nos concederá
la profunda Paz del Señor.

Aspiramos, Santísima Madre,
a que todo nuestro ser sea parte de Tu Rosario de Luz,
para que cuentes con nosotros como Tus ejércitos orantes,
servidores incansables del Divino Verbo de la oración,
para que nuestras familias, pueblos y naciones
también sean parte de Tu Obra espiritual
de los Rosarios de Luz.

Querida Madre Celeste,
que Tu bendición maternal esté en nosotros,
para que reconozcamos a Cristo en el semejante.

Así, todos podremos ser parte
de la sagrada familia de la oración,
y Tus dones de Amor y de Paz
se derramarán sobre nosotros,
volviéndonos a consagrar como Tus hijos,
almas de los Rosarios de Luz.

Amén.


¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los bendice,

Vuestra Madre, la Virgen María, Rosa de la Paz

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Toma un tiempo en tu día para meditar sobre quién verdaderamente eres, para pensar que antes de esta vida había una Vida Mayor, de la que provienen el Propósito y el sentido de toda existencia.

Medita en la Creación y en el profundo Amor de Dios por ti, cuando Él pensó en cada una de Sus criaturas. Y tan grande fue Su Amor por la vida que hizo nacer esencias semejantes a Su Esencia Divina, para que pudieran amar como Él ama, multiplicar la vida como Él la multiplica y recrear la Creación como Él la recrea y la renueva en cada respiración celestial. 

Piensa, hijo, que más allá de todo el caos material hay una realidad sublime, que el Paraíso es más que un cielo de paz eterna, es el principio y el fin de la vida desde donde parten las criaturas y hacia donde deben retornar con todos los dones alcanzados en su evolución más allá de las dimensiones.

Recuerda que este planeta es una escuela y que las dificultades existen para ser superadas, llevándote así, a superarte cada día en el amor, a través de un Amor mayor, ese que en algún momento de tu evolución te revelará el Amor de Dios. 

No mires al mundo solo con ojos humanos, ojos que están presos de una condición de ignorancia, ojos de quien ve la vida por detrás de los velos. El Amor de Cristo rasgó los velos que cubrían tu rostro. Por eso busca este Amor. Busca el punto de tu consciencia capaz de comprender la vida más ampliamente y coloca tu corazón allí, sobre las olas de la tribulación de estos tiempos, caminando con tu Señor en estas aguas, pues ellas no son nada más que el Viento de Dios soplando el caos del mundo, para remover lo que estaba podrido y tornarlo todo nuevo.

Eleva tu consciencia más allá de las atrocidades, de las batallas del caos y del mal en el escenario de la Tierra y sé, para este mundo, un puente hacia el Corazón de Dios.

Tienes Mi bendición para esto.

San José Castísimo

Apariciones extraordinarias
APARICIÓN DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO EN EL QUINTO DÍA DE INSTRUCCIÓN, DURANTE LA SEMANA SANTA, EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Reverenciamos la Presencia de Jesús, el Sagrado e Insondable Corazón de Jesús.

Él nos muestra, en el centro de Su Pecho, Su Corazón Misericordioso como una gran custodia de luz que irradia rayos hacia varias direcciones.

Él, con Sus Brazos y Manos abiertas, nos ofrece el centro de Su Ser para que podamos entrar en Él y Él en nosotros.

Detrás de Él vemos una casa muy humilde y simple, de piedra y de paja, con pequeñas ventanas y una puerta de madera muy simple y humilde.

Para aquellos que nunca lo han visto, dice Jesús, este es el Cenáculo y hoy los invito a entrar, a toda la humanidad, en el nombre del Santo Padre, el Papa Francisco, de los líderes religiosos, de todos los creyentes en el Sagrado Corazón de Jesús.

La puerta de esa casa se abre para que podamos entrar en consciencia y espíritu, en alma y en divinidad.

Primero entra Jesús para que nosotros podamos entrar; vemos su larga túnica y sus pies descalzos sosteniendo sobre Su Pecho el Santo Cáliz.

En esa casa simple vemos luces muy suaves y tenues en las paredes, creando un ambiente de religiosidad y de comunión; en esa casa hay otros invitados que no son los apóstoles, porque ellos ya vivieron esa experiencia, sino son otros Maestros, los Maestros de los Himalayas.

Ellos están allí presentes aguardándonos, para que nos sentemos en el suelo de tierra, que es protegido por una gran alfombra que en su centro tiene representada la Última Cena.

Nos descalzamos y nos despojamos para que entremos en esta comunión eterna.

El Maestro se muestra solemne, amoroso y cariñoso con cada uno de los suyos.

Él toca nuestras cabezas y acaricia nuestros rostros, y nuestras almas se rinden a Sus Pies.

Y a través de Cristo sentimos al Padre Celestial que, como una gran Luz, encandila el techo de esa sala, así como a cada uno de nosotros y de los presentes.

La puerta de la casa se cerró y vemos allí presente a Nuestra Santísima Madre, la Virgen María, que es rodeada por un gran manto de color rosa, y que se arrodilla un poco más lejos, en el interior de la sala.

Todos se miran con expectativa porque sienten, en el corazón de los Maestros de los Himalayas, la alegría de esta renovación y comunión con Cristo.

María, Nuestra Madre, reza en silencio por nosotros y por el planeta.

Nos dejamos llevar por este momento de comunión para que sea nuestra alma la que participe de este encuentro y así participe todo nuestro ser.

Y ahora todos sentados entre los Maestros y el gran Maestro que acaba de sentarse para compartir este encuentro, vemos como su rostro brilla y sus ojos son como el cielo; mantiene un semblante suave y cariñoso.

Todos los Maestros colocan sus manos en señal de recepción mientras aguardan, en silencio, que el Maestro comience a pronunciar Sus Palabras, en esta cena de renovación y de esperanza.

En el centro de esa reunión vemos a nuestro planeta. El Maestro lo contempla con amor, al igual que los demás Maestros que fueron invitados para participar de ese encuentro.

Por debajo de ese planeta, que es nuestra casa, vemos encenderse una estrella dorada de seis puntas y otra estrella igual por encima del planeta.

El planeta es envuelto por esa poderosa Luz dorada que desciende en el centro de esa sala directamente de la Fuente y grandes manchas oscuras que rodean al planeta son disueltas, mientras su aura es envuelta por una energía verde de Luz que ingresa en las entrañas de nuestra Tierra, en los océanos y continentes.

Quiero que sepan, dice el Maestro y Él eleva su mano derecha señalando el cielo, mientras habla para cada uno de nosotros, que esta es una de las últimas cenas espirituales que celebro con ustedes, porque el tiempo de las Escrituras se cumplirá y Yo no estaré aquí para hablarles, será el Espíritu Santo el que podrá obrar a través de ustedes, cuando lo sepan reconocer y contactar.

Esta es la hora, compañeros, de que sus talentos emerjan a la Luz y a la consciencia porque así podrán dar la vida por Mí, como Yo di la vida por cada uno de ustedes hasta el fin de los tiempos.

Reconozcan entonces, amados Míos, que son parte de una historia que aún no terminó de escribirse.

Por esa razón hoy los he traído aquí, al Cenáculo espiritual de Mi Corazón, pobre, verdadero y humilde para que se puedan servir de él.

Afuera de la casa, en donde nos encontramos participando de este momento importante con Jesús, hay muchas, pero muchas almas presentes, que no pudieron entrar, pero que Nuestra Madre, la Santísima Virgen, las trajo hasta allí para que pudieran participar de este momento.

Y dice Jesús: Mi morada es muy humilde y simple, pero Mi Corazón es muy grande para poder recibirlos a todos.

En este jueves Santo, en el que cada uno de ustedes tiene la oportunidad de participar nuevamente en este ministerio que Yo impartiré, con Amor al mundo, por todos los que aún deberán despertar y reconocer la Palabra de Cristo.

Esta es la Casa de Mi Padre, dichosos los que se encuentran dentro de ella para reconocer su compromiso con la Creación y con las Leyes Universales.

Reunidos en esta casa, volveré a lavar los pies, pero ahora lavaré los pies de los Maestros, mientras ustedes se lavarán los pies.

Los invito a dirigirse al lugar donde lavarán sus pies, mientras Yo lavaré los pies de los Maestros.

A cada uno de los que Mi Madre escogió hoy para lavarles los pies, le entregué un don y un talento antes de que nacieran para que, ahora y en este tiempo, estuvieran al servicio de Mi Corazón y de Mi Obra redentora.

Timóteo, tú tienes el don de unir fronteras, para que ya no existan barreras entre los pueblos y las naciones. Tú tienes que abrir los caminos para que Yo pueda ingresar en donde más se necesita Mi Palabra.

Iajodarah, tú tienes el don de la música, de poder traer del Universo hacia la Tierra las vibraciones sutiles y las melodías de Dios que tus manos pueden comunicar a través de los instrumentos que tocas, con la fuerza que te da la devoción a Mi Sagrado Corazón.

Valentina, tú tienes el don de la solidaridad, de vivir la incondicionalidad por el otro, de reconocer la dificultad del semejante y de aliviar los sufrimientos de los que padecen por soledad, abandono y discriminación.

Ceferino, tú tienes el don de llevar Mi Mensaje al mundo y de iluminar Mis altares, para que la Presencia de Mi Espíritu se pueda reflejar en todo lo que es ofrecido, de tiempo en tiempo. Tú tienes la misión de reflejar, en las imágenes, el espíritu de lo sagrado.

Camilo, tú tienes el don de la perseverancia del peregrino, que nunca se cansa de caminar hasta poder encontrar a su Maestro. Has llegado a Mi encuentro y te prepararé, a partir de este día, para que Me sirvas en la consagración cuando Yo te lo indique. El que persevera nunca muere. El que persevera nunca desiste, porque su fuerza está en la oración y en la confianza que le da Dios. Por eso, estás aquí.

Samaria, tú tienes el don de la comunicación, de abrazar los proyectos de Mi Padre y de llevarlos a la realidad, así como Yo lo necesito. Tú tienes el don de comunicar Mi Palabra a diferentes partes del mundo, a través de las lenguas de cada pueblo de esta Tierra. No es la primera vez que haces esto para Mí. Esto es la continuidad de algo que no terminó, por eso tu vida debe ser para Mí.

Los próximos seis que ahora serán sacramentados.

Fray Luciano, tú tienes el don del servicio incondicional, de llevar alivio a donde hay mayor sufrimiento, de llevar amor a donde hay mayor agonía, de llevar esperanza a donde hay mayor desesperación; para que la humanidad comprenda finalmente que, a través de la donación de sí y del servicio por el semejante, los seres humanos aprenderán a amarse los unos a los otros, verdaderamente.

Madre María del Salvador, tú tienes el don de la unidad, una unidad que lleva al entendimiento y a la comprensión del semejante. El don de la unidad para poder colocarse en el sufrimiento del otro y de ayudar a resolverlo. Una unidad que comprende, que es paciente y perseverante, que emana compasión.

Fray Ariel, tú tienes el don de la constancia, de aquel que no se deja vencer a sí mismo, de aquel que reconoce todos los días las Llagas del Señor, por amor a la humanidad. El espíritu de la constancia es un espíritu incesante que nunca cambia, que siempre mantiene su propósito a través de la fe.

Madre María Shimani, tú tienes un don importante que te entregué. Es el don del discernimiento invadido por el espíritu sagrado de la Sabiduría, para cumplir siempre la perspectiva de Mi Propósito en la humanidad. Tú también tienes un don especial que Mi Santa Madre te ha entregado, que es el amor y el entendimiento de aquel que no consigue transformarse, de aquel que tiene dificultades, y ese amor y ese entendimiento lo transforma, lo redime y lo lleva a la Verdad.

Mi hija Amerisa tiene el don de la belleza y de la cura, de aprender a soportar al semejante y de darles oportunidades a todos para que, a través del servicio de los altares, puedan expresar su devoción a Mi Corazón. Tú eres un puente para cada uno de ellos, por eso te he colocado en esa misión. También tienes el don de la cura, que te permite sentir el sufrimiento del semejante para aliviar las Llagas de tu Señor en aquel que sufre. Y eso Yo lo vi, en estos tiempos, a través de tu madre, la que ahora, después de su agonía, ya está Conmigo en el Cielo. Has aprendido la lección de amor que te quise enseñar, para que vivas algún día un amor más grande que el que Yo viví por ti. Estás en el camino de ese propósito.

Mi hija Romina, ya sabes lo que eres para Mí. Pero ahora llegó el momento de vivir lo que tanto has buscado, de vivir todo lo que Me has cantado, de cumplir lo que tanto deseo, sin miedo a nada, por tu nación y por tu pueblo.

Llegó el momento de la consagración del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, en el que cada uno de nosotros, dentro de la Casa del Cenáculo de Nuestro Señor, tendrá la Gracia espiritual e interna de recibir los impulsos, los mismos impulsos que Cristo dejó plasmados en el planeta y en la humanidad, a través del sacrificio de Su Última Cena, por medio de la Comunión.

Vemos a Nuestro Señor, Cristo, después de haber lavado los pies de los Maestros y después de habernos lavado los pies entre nosotros, cumpliendo así con Sus pedidos.

Mantenemos nuestra consciencia y concentración en ese lugar de la humilde Casa del Cenáculo, en donde Cristo nos invitó a entrar a cada uno de nosotros.

Mi Corazón siente este momento, porque es una de las últimas Comuniones espirituales que entregaré al mundo en este día, en el que Mi Vida es vida en ustedes y ustedes son vida en Mí.

Ahora que están limpios y preparados para recibirme, infundo en este momento, lo mismo que infundí en los Apóstoles, para que en este momento el legado espiritual que dejé para el mundo, por medio de la Eucaristía y de la Sangre de Cristo, descienda como Gracia y como Luz en la humanidad.

Elevo el pan y se lo ofrezco a Dios, así como sus almas pueden ser ofrecidas a Dios en este momento. Para que este pan sea transubstanciado, le pido al Todopoderoso que, por los méritos de Mi dolorosa Pasión, conceda al mundo la Gracia que necesita en este tiempo, para aprender a vivir en el Amor absoluto de Dios.

Por eso, luego de partir el pan, se los entrego, porque este es Mi Cuerpo, que será entregado por los hombres para el perdón de los pecados.

Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Amén.

Vuelvo a elevar el Cáliz de la redención de la humanidad, para que el vino sea transubstanciado en la Sangre de Cristo. Por eso, se los vuelvo a decir y les vuelvo a ofrecer este cáliz, porque es Mi Sangre, Sangre de la Nueva Alianza que es derramada por su Señor para la remisión de las faltas. Hagan esto en memoria Mía.

Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos.
Amén.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Dichosos sean los que se sirven de este Sacramento espiritual, porque sus vidas no perecerán.

Padre Nuestro (en español).

Padre Nuestro (en inglés).

Que la Paz de Cristo descienda a la Tierra.

En este día, todo ha sido consumado, conforme el Padre Celestial lo necesitaba y, de esto que fue consumado, todos fueron partícipes, bajo la renovación que les trae el Sacramento de la Eucaristía para cada una de sus almas, hasta que se concrete el Nuevo Tiempo.

Y la Casa del Cenáculo desaparece de nuestra consciencia, mientras el Maestro está aquí, con nosotros, entregando los méritos de Su Corazón a la humanidad, para que reafirmemos nuestro compromiso en Cristo y por Cristo.

Nuestra Madre Divina también nos bendice, y ahora se encuentra al lado de Su Hijo.

Ahora todos los sacerdotes se congregarán en este escenario y vamos a entonar, a pedido de Cristo, “Hijo Supremo”, como consumación de esta tarea.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Canción: "Hijo Supremo".

¡Gracias, Señor, por cuanto nos das!

En este encuentro te honramos, Señor.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Entrega tu corazón en las Manos de Dios, ¡oh alma tan pequeña y frágil!

Deja que tu vida esté suspendida en las Manos de Aquel que te creo, para que Él te coloque en el punto correcto de tu evolución.

Vive, siendo una expresión del amor que recibes todos los días de tu Padre Creador.

Deja que tu desierto sea fecundo como los desiertos que, por la Gracia de Dios, florecen y expresan el milagro de la vida, aun en la aridez del mundo.

Que tu pequeña alma sea una fuente de fe a través de la persistencia de tu corazón ante los desafíos y las pruebas de la vida.

Que no te importe ser la última o la primera.

Que no te importe estar oculta o elevada a los ojos de los hombres.

Que sí te importe servir y amar cada día más, cerrar los ojos a las ilusiones del mundo y abrirlos a la Verdad universal que te es revelada.

Que sí te importe entrar en lo profundo de tu corazón y encontrar allí no solo a un Dios Vivo y lleno de Gracias, sino también a un Esposo Crucificado que te llama a ser semejante a Él, todos los días, con la plena entrega de tu corazón.

Que si te importe el dolor del mundo, el dolor de los que sufren y no encuentran alivio, y que la Gracia de Dios en ti haga de tu pequeña vida una fuente para los que tienen sed, a pesar de que muchas veces darás de beber, pero te sentirás sedienta y vacía.

Que tu vacío no sea colmado por el mundo y sus ilusiones, sino por Dios y Sus misterios, por la fe que Él deposita en tu corazón, en tiempos de desierto y de soledad.

Busca alivio en el servicio. Busca amparo en la caridad, en aquellos que siempre estarán en peores condiciones que tu pequeña alma que, a pesar de ser tan frágil, fue escogida por Dios como cáliz de Sus Dones espirituales.

No te cabe a ti juzgar la Voluntad del Señor, sino solo aceptarla, tal como tu Madre María que, pequeña y simple, se hizo Cáliz y Sagrario para que el Dios Vivo viniera al mundo.

Sé tú, alma amada, como tu Madre Divina, y entrega todos los días tu pequeñez en las Manos de Dios, porque en tu nada Él hará todo.

Tienes Mi bendición para esto.

San José Castísimo

MENSAJE PARA LA APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Desde el principio de la vida, cuando la Creación aún era un sentir en lo  profundo del Corazón de Dios, su Padre Celestial ya manifestaba los principios de la Cura y de la Redención, Dones que provienen de Su Amor por todo lo que en Su interior estaba siendo gestado.

El Creador sabía, hijos Míos, que enviando a Sus hijos para aprender, experimentar y crecer entre las dimensiones, precisaría crear también las formas con las que ellos pudieran retornar a Su Corazón.

Por eso, al manifestar la vida, las dimensiones y todas las formas para que los seres pudieran evolucionar, su Señor también diseñó en su camino el retorno hacia su Sagrado e Infinito Corazón. Por eso, colmó a los corazones de los hombres de dones ocultos, y colmó al planeta, en el cual habitan, de espacios sagrados, también ocultos, espacios que guardan en sí los Dones de Dios, los frutos de Su Amor que permiten a las criaturas retornar al Corazón del Padre Celestial.

Aurora, hijos amados, no es solo un lugar de paz. Aurora es una Consciencia de Cura y de Redención en la cual sus corazones pueden vivir para retornar a Dios. Aurora surgió del Corazón de su Creador, antes aun de que sus vidas fueran manifestadas.

Contemplando los desafíos del planeta y los velos que estarían cubriendo los ojos de Sus hijos, impidiendo que pudieran ver y saber quiénes verdaderamente son, el Creador manifestó la Consciencia de Aurora; Consciencia que los ampara en Sí, como el vientre de una madre ampara a sus hijos. Todo cuanto necesitan Aurora les da; dentro de Su Corazón los velos se rasgan para que puedan contemplar la verdad sobre sí mismos.

Aurora, hijos Míos, les revela su condición humana más impura, para que primero conozcan las heridas que deben curar, sepan dónde está lo que debe ser transformado. Pero entonces, del Corazón de Aurora surge el bálsamo que los auxilia, que cicatriza lo que estaba abierto, que cura hasta lo más profundo de sus seres, libera lo que estaba impuro y los prepara para que, a través de su entrega y servicio, la Consciencia de Aurora se expanda y llegue a los cuatro puntos de este mundo.

Contemplen, hijos amados, la Consciencia de Aurora en su interior, pero también siéntanse insertos en ella. En su corazón, toda la vida encuentra Cura y Redención, para descubrir la verdad sobre sí y, así, retornar a Dios.

Abran sus corazones, para que no solo este lugar exprese Aurora, sino que también sus vidas y este planeta sean frutos de los Dones que su Creador depositó en el interior de Aurora.

Así como este lugar es sagrado, todo el planeta es sagrado, queridos hijos, pero para reconocer los misterios de Dios en el planeta que los acoge, primero los deben vivir en sí mismos. Para que se rasguen los velos que cubren lo sagrado que hay en el mundo, primero deben rasgarse los velos que cubren sus propios ojos.

Dejen que las manos de Aurora se extiendan delante de sus rostros y retiren los velos que los tornaban ciegos, para que puedan ver, sentir, experimentar y vivir quiénes son y, más que eso, cuál es el propósito de esta vida.

Todo lo que les digo está impregnado de una verdad profunda e interior, verdad que pueden conocer a través de la entrega y de la rendición de sus vidas.

Para vivir Aurora, se deben rendir ante Dios y clamar por Sus Dones, por los Dones que Él les entregó por medio de los lugares sagrados que se ocultan en este mundo y en toda la Creación.

Ha llegado el Tiempo de Dios, hijos amados. Tiempo en el que no solo el caos se cumplirá como estaba previsto, sino que la redención también se cumplirá.

Con Mis palabras los llevo a vivir las Escrituras, los llevo a ser profecías vivas, porque es a través de ustedes que todo se cumplirá.

Yo los llevo en Mis brazos hacia el desierto, porque aún no saben quiénes son. Llegará el momento en que, habiendo cruzado ese desierto, les mostraré en el horizonte la Verdad de Dios, y descubrirán, hijos Míos, que pueden no solo estar en Mis brazos, sino que pueden caminar Conmigo, rumbo a la Tierra Prometida.

Después del desierto, les mostraré la Nueva y Eterna Jerusalén que está en el Cielo como en la Tierra y, como dos realidades que se unen en una sola, la Tierra Prometida emergerá y todo se cumplirá. Todos sabrán quiénes son, todo se tornará más claro y lo que antes pesaba en sus corazones, como dudas y temores, se disipará.

De Aurora surgirán luces, luces de una nueva vida, y del Cielo también descenderán a la Tierra los principios de la Nueva Humanidad. Este será el Reino de Dios, hijos amados; un Reino siempre presente, sin embargo solo revelado a los hijos del Supremo, los que se saben Sus compañeros y frutos de Su Amor.

Que Mis palabras resuenen en su interior, no solo como una promesa, sino como una verdad que los lleva a clamarle a Aurora para que la cura acontezca y la redención se realice, para que sus ojos sean dignos de ver y sus corazones sean dignos de sentir todo lo que hoy Yo les dijo.

Yo los bendigo con el poder de Aurora y la Gracia del Espíritu de Dios.

Yo los amo y les agradezco por venir a Mi encuentro con el corazón.

Su Madre María, Rosa de la Paz

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN MENDOZA, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Hoy Mi dolor por la humanidad se convierte en Misericordia Divina, e irradio los Rayos de Mi Corazón para el mundo entero.

Después de que, en este día especial, los adoradores de Mi Cuerpo Eucarístico Me ofrecieron sinceramente su unión espiritual Conmigo, fue como sentir el bálsamo para la sed que una vez tuve en la Cruz, una sed no comprendida ni conocida. Esa antigua y profunda sed por las almas perdidas fue saciada por la adoración de Mis compañeros.

Ese momento especial fue en el que su Redentor encontró, por un instante, el manantial interior de las almas buenas.

Por ese motivo, hoy pude ayudar espiritualmente a Sudamérica, la Tierra Prometida, a fin de que sus pueblos y naciones perciban que se alejaron del Amor de Dios y que, en la lucha y en el conflicto, no alcanzarán la libertad que las almas tanto buscan.

Pero en el momento más agudo no peleen con espadas, recójanse en Mi bondadoso Corazón, para que sientan la paz y la confianza de estar en el camino de la redención; así Yo siempre los renovaré y los colmaré de Mis dones y virtudes espirituales. 

Gracias a todos los que con sinceridad y amor adoraron Mi flagelado Corazón, porque hoy también renací interiormente y les puedo volver a decir: “Yo renuevo todas las cosas”.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

APARICIÓN DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO DURANTE EL SAGRADO LLAMADO, EN CALI, COLOMBIA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Antes de la Ascensión Yo firmé un compromiso con cada uno de ustedes que en este tiempo vendría a cumplir completamente. Ese tiempo ya llegó y ese compromiso se está cumpliendo.

Pero hay una parte que les corresponde a ustedes, hay almas y consciencias que Me pertenecen.

Más allá de sus situaciones internas o externas, ese compromiso está firmado en el Libro Sagrado de Dios y aunque eso sea inalcanzable para ustedes, colóquenlo en el corazón porque es allí en donde ese compromiso resonará.

Aun durante Mi Pasión, tuve también que asumir ese compromiso con ustedes, un compromiso de dar Mi Vida, un compromiso de derramar Mi Sangre y de padecer todos los martirios y sufrimientos que no Me pertenecían, para que ustedes tuvieran una oportunidad de redención y pudieran ser colocados nuevamente en el camino de Dios.

Hoy hay muchas almas y consciencias que no valoran ese compromiso y, en vez de sumergirse en Mi Misericordia, se alejan en las tinieblas y en la oscuridad de sus consciencias.

Pero Yo Soy ese sol que brilla en el desierto. Soy ese edén, ese oasis, que viene a quitarles la sed espiritual. Vengan a beber de Mi Fuente, aliméntense de Mi Espíritu y Mi adversario se apartará.

No podré interceder por ustedes si no Me lo permiten.

Los tesoros que Yo tengo destinados para ustedes son incalculables y esos tesoros, que aún ustedes no los conocen, no se pueden desperdiciar ni tampoco tirarlos al vacío.

Por eso, ese compromiso que Yo hice con ustedes es muy grande y mucho más de lo que se imaginan.

Hoy vengo mostrando para el mundo, las llagas de Mis Manos, de Mis Brazos, las llagas de Mis Pies y de Mis Piernas, y la corona de espinas en Mi cabeza que simboliza los dolores y los martirios internos, las indiferencias y omisiones, las maldades y las crueldades que las almas del mundo Me ocasionan todavía.

Pero Mi Corazón no deja de iluminarse y de encenderse, es este Corazón que palpita por el mundo entero y por el amor que siente de Sus fieles compañeros.

Yo les dije una vez y hoy les vuelvo a decir nuevamente: no vine a buscar seres perfectos ni realizados, seres avanzados ni seres letrados; no vine a buscar a los tibios de corazón, Yo los quiero fríos o calientes, pero que estén Conmigo de verdad.

Ustedes aún no pueden comprender con sus mentes, la infinidad y la grandeza de ese compromiso para Conmigo, porque va más allá de su persona material o mental.

Es un compromiso espiritual que ustedes firmaron Conmigo, ante el doloroso escenario de la Cruz, en el que si bien muchos no estuvieron presentes, otros sí lo estuvieron.

Espiritualmente y por medio de Mi Alma de Luz, ustedes afirmaron ese compromiso Conmigo, el compromiso de vivir su redención y su conversión.

Por eso les he entregado, a través de los tiempos, Mis dones y Mis virtudes para que en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo pudieran bautizar, bendecir y sacramentar a los que tienen sed verdadera de Mi Misericordia.

Esas Gracias, esos méritos, esos merecimientos que las almas de hoy necesitan urgentemente no pueden ser suspendidos. Sería un ultraje al Corazón de Dios.

Delante de lo que vive Mi Iglesia en estos tiempos, ¿dónde colocaré Mis tesoros?, ¿dónde depositaré Mis aspiraciones?, ¿quién será digno de llevar en su corazón Mi Verdad?

Solo les pido que no se sientan vencidos, que no bajen los brazos, que lo hagan por el Plan de Mi Padre y no por Mí, para que la divina Misericordia, fuente que aplaca la Justicia Divina, no caiga sobre ustedes y el mundo.

Por eso, compañeros, no desaprovechen Mis tesoros, Mis Palabras y Mis impulsos, porque en verdad les digo que para el próximo tiempo ya no Me escucharán, ya no tendrán encuentros Conmigo, porque llegará el ciclo de la definición total de la humanidad y del planeta, en el que los Señores del Juicio y de la Ley solo observarán lo que sucederá en este mundo.

Aún la puerta de Mi Corazón está abierta para ustedes, usen su inteligencia y no se dejen amedrentar, ni perturbar por Mi adversario.

Lo más importante en este momento es que los Sacramentos para las almas se puedan cumplir conforme lo han hecho hasta estos tiempos. Necesito recuperar Mi Iglesia espiritual por medio de Mis apóstoles y seguidores.

Ustedes nunca podrán dejar de ser ungidos, bendecidos y colmados por Mi Espíritu porque lo necesitarán, compañeros, para atravesar el fin de los tiempos. La humanidad no conoce lo que vivirá y ustedes no se conocen a ustedes mismos.

No desafíen a las leyes universales, no desafíen a los Señores de la Ley, cumplan los mandamientos. No se los pido con perfección pero sí con esfuerzo.

Ríndanse ante Mis Pies, porque se rendirán delante de Dios, de Su Presencia y de Su Poder. Él les ha dado todo y nunca dejará de hacerlo.

¿Por qué Me lastiman? ¿Por qué Me hieren? Yo necesito de su honestidad, de su amor fiel, de su esfuerzo inconmensurable.

Dios no merece lo que sucede en el mundo, no merece lo que sucede en las almas ni tampoco en los corazones.

Yo les dí Mi antorcha de Luz para que Me pudieran representar y anunciar Mi Retorno, Mi segunda venida a la humanidad.

No sigan lastimando Mis llagas. La Sangre del Cordero de Dios, ahora del Resucitado, es una Sangre preciosa e inextinguible; es un Código espiritual eterno que viene a derramarse sobre sus miserias, sobre sus imperfecciones y agonías. Es esta Sangre que aún los sigue justificando ante Dios para que puedan tener la Gracia de la redención y la Luz de la conversión.

Bájenme de la Cruz en la cual Me colocaron. El mundo Me sigue latigando con sus acciones y Yo necesito de su amor y de su compasión para poder restaurarme.

Pero no los liberaré de lo que viven, hasta que Me lo permitan y Me lo imploren. A veces es necesario que sus consciencias vean el abismo, para saber pedir ayuda humildemente y sin restricciones.

Permitan que Mi Corazón y la llama de Mi Amor gobiernen sobre ustedes, porque el compromiso no se disolverá a pesar de lo que hagan.

Yo vendré entre las nubes y los llamaré para que den cuenta de lo que hicieron hasta los días de hoy, no importa lo que sea.

Un buen pastor nunca pierde a sus ovejas. Un buen pastor da la vida por sus ovejas, así como espero que ustedes den la vida por Mí en confianza.

No pueden ser indiferentes a lo que está sufriendo el mundo. Los sufrimientos cada día son más grandes y profundos. ¿Quién los aliviará por Mí? ¿Quién se arriesgará por Mí? ¿Quién dará testimonio de Mi Presencia y de Mi Palabra?

Mi Iglesia está destruida y la debo volver a erguir con los que son humildes y verdaderos, puros de corazón, a pesar de sus imperfecciones.

Mi Iglesia no se puede destruir completamente, ustedes son parte de Mi Iglesia, son parte de Mi Cuerpo Místico y deben reconocerlo todos los días porque en los momentos más difíciles y duros es cuando el auxilio llegará y la mano de la salvación se tenderá cuando sean humildes y se resignen ante sus propios defectos.

El compromiso les vuelvo a decir, no se podrá disolver.

El Rey del Universo no puede faltar a la Ley, porque así como vino a pronunciarla en la Tierra, así deberá seguir pronunciándola en el Cielo, porque en la Ley estará su unión con Dios, suceda lo que suceda.

Hoy el Trono de Dios recibe la Sangre del Cordero, aquel que fue inmolado y fue llevado por los hombres al matadero. Esta es la Sangre que los justificará, que los liberará y los salvará de sus pecados. Sírvanse de esta Gracia antes de que la Fuente de la Luz se cierre completamente.

Vivan una vida digna en el Señor y represéntenme como Yo lo necesito.

Elevaremos al Cielo nuestras súplicas y que el corazón humano de cada uno de ustedes sienta todo lo que digo, más allá de lo que he dicho.

Esta es la hora de poder justificar lo que ha pasado, por medio de la Sangre preciosa del Redentor. Aquellos que tengan consciencia de lo que esto significa que se ofrezcan a Dios por intermedio de Mi Corazón.

Nos colocamos de pie, para que ante la Presencia de nuestro Señor Jesucristo, podamos ofrecernos en este momento de consagración de los elementos y así podamos ser ungidos por la Luz de Su Espíritu.

Oración del Ángel de Portugal (se repite tres veces).

Yo siempre les doy a Mis amigos lo mejor que tengo, para que ellos siempre se sumerjan en Mi confianza.

Cuando estaba reunido con los doce, como hoy estoy reunido con ustedes, ante la inmensidad y la Luz de todo el Universo, en ese momento culminante de la vida de su Maestro y Señor, por una Gracia y un Amor infinitos y aún no comprendidos por el mundo entero, es que tomé el pan, elevándolo a Dios di gracias por el sacrificio que viviría. Enseguida lo partí y lo di a Mis apóstoles diciendo: "Tomen y coman todos de Él, porque este es Mi Cuerpo, que será entregado por los hombres para el perdón de los pecados".

Te alabamos Señor y te bendecimos (se repite tres veces).

Enseguida tomé el Cáliz y elevándolo con la misma fuerza e ímpetu de amor, el Cáliz fue consagrado, así como el vino fue consagrado, transubstanciado por los ángeles del Cielo. Y en ese momento lo entregué a los apóstoles diciéndoles: "Tomen y beban, porque este es el Cáliz de Mi Sangre, Sangre de la Nueva Alianza, que será derramada por su Redentor para la remisión de las faltas, hagan esto siempre en memoria Mía".

Te alabamos Señor y te bendecimos (se repite tres veces).

Unidos como un solo corazón y una sola alma, ante la Presencia de la Santísima Trinidad y de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, del Divino Hijo, haremos en Su Presencia la oración que Él nos enseñó con todo el Amor de Su Corazón.

Oración: Padre Nuestro.

Y así Yo les doy la Paz, una Paz que nunca pueden perder, una Paz que deben proteger y que siempre debe vivir en sus corazones para que la Paz de Mi Corazón los libere, los ilumine y los guíe para alcanzar el Reino de Dios.

En unidad y en amor a la Paz del Universo, así como les dije a Mis apóstoles: "Mi Paz les dejo y Mi Paz les doy".

En nombre de esa Paz se saludarán entre ustedes como hermanos pacificadores.

¡Les agradezco por haber respondido a Mi sagrada convocatoria! Eso los justificó ante Dios.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Se pueden dar el saludo de la paz.

APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, EN EL CENTRO MARIANO DEL NIÑO REY, TERESÓPOLIS, RIO DE JANEIRO, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Que la Paz esté en el corazón de todos los seres de la Tierra, que así sea.

Con alegría, hijos Míos, vengo a colocarlos en el Regazo de Dios para que puedan sentir el Amor eterno del Padre que, a pesar del tiempo y de las circunstancias de la vida, Él no lo deja de ofrecer, se entrega incondicionalmente por cada uno de Sus hijos para que lo puedan sentir y vivir plenamente.

Es por esa razón que hoy estoy aquí, como ese testimonio del Amor del Dios vivo, de ese Amor que los gestó y los creó desde el principio, que los hizo manifestar en este Universo como en otros lugares del Universo, en donde las esencias divinas fueron manifestadas para vivir un proyecto de Amor y no un proyecto de redención.

Pero con la caída del hombre, desde Adán y Eva hasta el presente, el propio Dios se volvió a manifestar, se volvió a entregar y a donar al mundo por intermedio de la encarnación del Hijo de Dios, el Cristo. Eso ha hecho posible, hijos Míos, que las almas por medio del camino de la redención pudieran volver a Dios y estar ante Su presencia.

Es en ese camino del Amor que Yo los quiero tener todo el tiempo, porque así no solo conocerán al Padre Celestial, sino también descubrirán las maravillas y tesoros que hay en el Universo cuando aprendan, a través del esfuerzo, a salir de la superficialidad y de la indiferencia que en este momento la humanidad inculca en las almas.

Por eso, hijos Míos, alegren sus corazones, vean realizarse su momento de redención, porque el Amor de Dios ha venido a través de Su Sierva fiel, no solo para colmarlos sino también para realizarlos como almas, para que desde ustedes puedan despertar los talentos de Dios y todos los dones que Él les entregó desde el principio. 

Esa es la intención principal de su Madre Celeste que a pesar de la perversión que vive la humanidad en este momento, de los conflictos, de las guerras, de las crisis humanitarias o aun de la destrucción a los Reinos de la Naturaleza, necesito que Mis hijos despierten de nuevo a su pureza esencial y que recuerden ese estado de pureza interior con el que Dios los concibió; porque así estarán dentro de Su Plan de Amor y de Luz, serán partícipes de las maravillas del Universo, de las fuentes del conocimiento y de la instrucción, que llegan al mundo para despertar la consciencia, para hacer de los corazones, corazones unidos en Cristo y por Cristo.

Por eso en este momento, amados hijos, la base fundamental de su vida material y espiritual es el amor, eso les permitirá trascender la dificultad de estos tiempos; el amor les enseñará a ser humildes y simples, les permitirá ver la realidad y la necesidad en cada lugar y en cada hermano.

Yo necesito, hijos Míos, que decididos y entregados a Dios sean parte de esa Fuente de Amor y de Luz, tan necesaria y urgente para estos tiempos, una Fuente que debe espejarse en la humanidad para poder curar profundas e imborrables heridas que aún siguen sometiendo a los corazones y a las vidas de las personas.

Por eso Yo les traigo la Fuente de Mi Amor, que es la Fuente del Amor de Dios, la Fuente que siempre los nutrirá y los guiará, la Fuente que los sacará de la oscuridad, de la ilusión y de cualquier adversidad que Mi enemigo les quiera imponer.

Un camino importantísimo para encontrar esa Fuente de Amor es la oración, algo que he fundado en sus consciencias desde hace muchos años. Pero ahora, hijos Míos, la oración no solo deber ser su alimento diario, debe ser su arma de defensa y de combate contra Mi adversario, no solo por sus propias vidas, sino también por la vida de sus hermanos, de sus semejantes.

La oración que pueda proteger a la familia como núcleo importantísimo y célula de Dios, para que la familia en este ciclo crucial de la humanidad, por medio de una oración sincera y verdadera que una a todos, se pueda sostener, fortalecer y mantener la fe viva delante de todo lo que el planeta y la humanidad verá; porque este es el tiempo de la purificación, es el tiempo de la transición planetaria, es el tiempo de sumergirse en el Amor de Dios para poder vivir plenamente la compasión del Padre y llevar esa compasión a los que más la necesitan.

Cuando salen del Amor de Dios comienzan a sufrir, porque saliendo del Amor, hijos Míos, no solo salen de las leyes sino también de la Ley de la Jerarquía.

El Amor nunca los hará dudar, el Amor siempre los fortalecerá y los sostendrá, el Amor les dará discernimiento y sabiduría en los momentos difíciles, aunque no tengan a nadie que los pueda guiar u orientar. Si sus corazones están en el Amor, sumergidos en la oración viva, la ayuda y la respuesta llegará a sus vidas, el sufrimiento se disipará, porque el Amor les concederá la cura espiritual como atributo principal de la Fuente del Padre Celestial.

Y así, como seres de Amor, podrán contribuir con este planeta, con esta humanidad enferma que no pone su atención en la vida del espíritu, sino su atención en las cosas materiales y mundanas.

Pero no toda la humanidad está perdida, aunque la mayoría esté muy distraída. Por eso es necesario ingresar en la Fuente del Amor de Dios todos los días y tener como regla primera esa conexión profunda con el Padre Eterno, buscando dentro de ustedes el Reino de Dios para que Él los pueda conducir, impulsar y guiar.

Es este Amor tan desconocido pero infinito lo que hoy Me hace volver aquí, a esta sagrada tierra, que espeja para el mundo la oportunidad de amar, de servir y de entregarse por los demás y por los Reinos de la Naturaleza.

Este semillero de Luz que representa la Comunidad Nueva Tierra es compromiso de todos Mis orantes y servidores, de protegerla y de sostenerla y de que siga viviendo su expansión, no solo a través de una educación espiritual, de un ejemplo de vida fraterna, sino también que ella se pueda expandir y manifestar como un pedacito del Reino de Dios que fue colocado aquí por Mi Corazón materno para que sea protegido y preservado por todos.

Es tiempo, queridos hijos, de fundar y de solidificar las bases espirituales de la Jerarquía Divina, no solo en los Centros Marianos como este, que debe ser un Centro vivo con la participación de todos Mis hijos, sino también debe ser un lugar, una común unidad en la que todos puedan participar de lo simple que es la vida y lo hermoso que significa servir al otro primero.

Porque las Islas de Salvación como estas serán la cuna para recibir a los que más necesitan, aquellos que escaparán de las guerras, de los conflictos en las naciones, de las catástrofes que vendrán por acción de la naturaleza debido al desequilibrio que genera el hombre de superficie. Y en las Islas de Salvación siempre estará la Jerarquía, a pesar de lo que suceda y acontezca en la superficie, porque la presencia de la Jerarquía en ustedes es espiritual, interna, profunda y también divina.

Si ustedes mantienen y sostienen esa coligación con la Jerarquía Divina, la protección nunca les faltará, la ayuda siempre llegará y cuando sea necesario algo se manifestará, porque la Ley es perfecta en el Universo. La Ley de la manifestación y de la abundancia fue creada con perfección para que a cada uno de los hijos de Dios nunca les falte nada.

Yo los invito, hijos Míos, a comprometerse un poco más profundamente con esta Comunidad-Luz que acoge a los más pequeños e inocentes y que deberán ser el futuro para lo que llegará más adelante. Y ese futuro se construirá con la colaboración y la donación de todos, de una manera periódica, fiel y transparente.

Eso permitirá que la Jerarquía pueda conceder más gracias en este lugar a los que las necesitan; y los que más necesitan llegarán porque se sentirán atraídos por la Fuente de ese Amor, que hoy Mi Corazón Inmaculado derrama sobre los Centros Marianos y sobre las Comunidades-Luz. Un Amor que es para ser compartido y vivido por todos, un Amor que siempre les hará ver el bien y disolver el mal en cualquier circunstancia.

Hoy Me siento atraída hacia este lugar porque sé lo que representa para Dios esta comunidad y lo que ella debe alcanzar en el fin de estos tiempos, no solo como parte del Proyecto de Dios y de la Sagrada Familia Universal, sino también por los tesoros espirituales e inmateriales que ella deberá acoger en el próximo tiempo para la tarea que deberá realizar en la superficie con la raza humana, así como también con los Reinos de la Naturaleza.

Por eso, todos son invitados a participar, a vivir y a encontrar el amor en el día a día, de una vida grupal que es construida por todas sus consciencias y que los hará ser más conscientes, más serviciales y disponibles para todo lo que habrá que atender en la humanidad.

Por esa razón estoy aquí, no sólo para revelarles esos tesoros que algún día llegarán y se presentarán, sino también para protegerlos con Mi Consciencia Divina sabiendo que serán de gran importancia, no sólo para este estado de Rio de Janeiro sino también para todo el Brasil, así como otros lugares de este país reciben los tesoros espirituales de Dios, que la mayoría desconoce completamente.

Por eso, los llevo a través del camino de la instrucción hacia esa revelación para que puedan ser partícipes de esos tesoros, celadores de esos tesoros y guardianes del sagrado conocimiento divino.

Para eso también los estoy preparando, pero será necesaria, hijos Míos, una fiel y mayor colaboración en esta comunidad, porque aún muchos más niños y jóvenes esperan tener la oportunidad de llegar aquí y de saber que el Amor no se perdió.

Por este Amor que concibe milagros y las maravillas de la vida, con este Amor que hoy surge de Mi Corazón Inmaculado es que consagraré a los nuevos Hijos de María, que serán los primeros para este nuevo ciclo en el que se comprometerán fielmente Conmigo para participar activamente en esta comunidad y en esta vida grupal, para ayudar y contribuir en la educación de los niños, en el apoyo de los jóvenes y en la sustentación de los Reinos de la Naturaleza.

Estos hijos que hoy se consagrarán, como otros que se consagraron aquí y que todavía tienen ese compromiso Conmigo y no lo pueden olvidar, también sostendrán este Centro Mariano, lo harán vivo a través de la liturgia que aquí se puede expresar y vivir simplemente. Una liturgia de oración, de adoración y de contacto con Dios que toca el Corazón del Padre Eterno muchas veces, que aquí ya sucede.

Por eso, hijos Míos, esta consagración es una consagración hacia la madurez y la responsabilidad espiritual, porque es importante que Mis hijos comprendan, especialmente los que se consagrarán en el futuro, que ser Mi hijo no es solo estar en Mi Corazón, es vivir el Plan de Dios, es realizar el Plan del Padre, es vivir Su Voluntad con responsabilidad y llevarla adelante cueste lo que cueste.

Esa será una respuesta verdadera y sincera de parte de cada uno de ustedes, de que están comprendiendo lo que significa ser un Hijo de María. Necesito que sean esas esferas de Luz, permeadas por el Amor de Dios, que puedan irradiarse al mundo y a los que lo necesitan.

Invito en este momento a que los Hijos de María se coloquen de pie, los que hoy se consagrarán ante Mi presencia.

Y escuchando el Himno de su Consagración, hijos Míos, los bendeciré y los colmaré con Mi Amor y con Mi Luz, sabiendo que es necesario hacer algo por este planeta y por esta humanidad, es necesario vivir el Amor y llevar el Amor a los que sufren y a los que lo necesitan, desde el ser humano hasta los Reinos menores.

Ese Amor debe multiplicarse y crecer dentro de ustedes, en las acciones de la vida, en el día a día, en todos los que están a su alrededor.

El Amor les permitirá reconciliarse, los llevará a la Paz, los llevará al entendimiento y a la sabiduría y, a pesar de que todo pueda estar difícil o imposible, si invocan o llaman al Amor de Dios todo se resolverá.

Porque todo lo que puedan vivir en este tiempo es porque lo necesitan, necesitan aprender algo de todo lo que experimentan y viven, eso también es Amor aunque no parezca.

El sufrimiento no es Amor, el Amor es luz, es cura y es paz; el Amor es estar en el Corazón de Dios.

Por este Amor que los concibió desde el principio y en el origen y por este compromiso que hoy asumen Conmigo, de ser celadores de esta Comunidad-Luz y servidores del Plan en incondicionalidad y entrega, es que Yo los voy a bendecir, hijos Míos.

Colocando Mis manos sobre sus corazones e impartiendo la Gracia de Dios en sus vidas, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Que antes de que canten el Himno de la Consagración, que es un momento de renovación de votos para todos, es que Me quiero despedir de esta Comunidad Nueva Tierra, sabiendo que ella siempre estará en Mi Corazón y Yo estaré en ustedes haciéndoles sentir Mi presencia, dándoles fuerza en cada momento que lo necesiten, levantándolos del suelo, acogiéndolos en Mis brazos, haciéndoles sentir el palpitar de Mi Corazón.

Y cubriéndolos con Mi Manto los sumergiré a todos en Mi Paz, en la que podrán ver la Luz del Padre, Su Misericordia infinita y Su Compasión; y cualquier situación se disolverá, porque el hijo que invoca a la Madre de Dios, es atendido, protegido y asistido. El hijo de Dios, que invoca a la Madre Celeste, está dentro de Su Corazón Universal.

Les agradezco y hasta la próxima vez.

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LA CUMBRE, CÓRDOBA, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Mi abundancia espiritual se comparte y se distribuye entre todos aquellos que son verdaderamente devotos de Mi Corazón Eucarístico.

Así, esa abundancia, que es ilimitada e infinita, llega a las almas en forma de rayos de luz que traen consigo todas las virtudes y los dones que las consciencias necesitan para poder dar pasos hacia Mí.

La abundancia espiritual les permitirá acceder a Mis más íntimos tesoros guardados en el templo del corazón y preservados para cada uno de los Míos que se dispongan a penetrar más allá de la mente lo que la Fuente de Mis Prodigios puede hacer por la humanidad.

Todos son colocados en la fila de la paciencia para recibir en las manos esa Fuente de abundancia espiritual que llega al mundo para atender la necesidad de los corazones.

Ábranse a la Fuente de la manifestación y encontrarán todas las respuestas después de que sus vidas sean completamente parte de la Divinidad del Padre, y en la Divinidad del Padre tendrán más tiempo para recapacitar y decidir de qué lado estarán cuando todo suceda.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LA CUMBRE, CÓRDOBA, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Oración del alma entregada

A pesar de cómo me encuentre, 
yo Te seguiré, Señor. 
A pesar de lo que viva, 
yo Te seguiré, Señor, 
porque solo encontraré reposo y nuevas fuerzas 
cuando esté ante Tu piadosa Presencia.

A pesar de lo que atraviese, 
a pesar del durísimo y frío desierto espiritual, 
yo Te seguiré Señor, 
porque todo Te lo debemos absolutamente a Ti 
y no hay nada que nos impida confirmarnos 
para seguir Tu camino de Redención y de Amor.

A pesar de lo que sienta, 
de lo que vea o de lo que crea, 
yo Te seguiré Señor, 
porque necesito aprender a rendirme 
así como Tú Te entregaste 
por cada uno de nosotros.

Señor, 
no permitas que las ilusiones y los espejismos 
de este mundo me confundan.

Que en cada momento pueda encontrar 
la llama luminosa e inextinguible 
de Tu maravilloso Amor para que, 
sirviéndome de Tus más profundos y misteriosos Dones, 
yo pueda representarte 
como Tu apóstol y embajador de la paz.

No dejes, Señor, 
que mis propias miserias 
me arrastren hacia los abismos.

Hazme valiente y animado 
para poderte encontrar siempre 
en mi imperfecto camino.

Sostenme, Señor, 
en los momentos en los que no comprendo 
ni puedo trascender todo lo que me rodea.

Ayúdame, Jesús, 
a ser inconmensurablemente misericordioso. 

Retira de mi consciencia 
cualquier indicio de mediocridad 
y de falta de fraternidad, 
porque al fin de esta larga caminata 
en búsqueda de Tu Divina Presencia, 
podré comprender, Señor, 
que la vida es un regalo de Dios 
y que ella está llena de oportunidades 
para que, sinceramente, podamos amar 
así como Tú nos amas siempre.

A pesar del cansancio, de las incomprensiones 
y de los más íntimos secretos 
que Tú conoces, Señor, 
yo Te seguiré.

Porque el gran y único mérito de mi vida 
será servirte y sufrir Contigo 
lo que Tú ves del mundo para que 
la ignorancia, la indiferencia y la impotencia 
sean aliviadas en Tu Corazón, 
por la entrega que hoy hago de mi vida a Ti.

No me abandones, Jesús. 
Te necesito y Te espero 
con el ardor de mi corazón humano. 

Amén.

¡Les agradezco por guardar esta oración en sus corazones!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Aquellos que nada tienen, aquellos que nada quieren, aquellos que son pobres de espíritu y puros de corazón serán los pilares de la obra redentora de Mi Misericordia.

En los que nada aspiran, en los que nada esperan, en los que están vacíos de sí se establecen los pilares de la obra de Mi Misericordia y a través de ellos puedo hacer mucho más que con cientos de trabajadores en un viñedo.

Por sus frutos los conocerán porque todo lo que unan en el Cielo será unido en la Tierra, y todo lo que desunan en el Cielo será desunido en la Tierra.

Este es el tiempo de reconocer las virtudes y los dones que Yo hago florecer en el corazón de los simples. Pero también es el tiempo de reconocer Mi faz en el semejante, en el que está solo, en el que está enfermo, en el sediento y en el agonizante, porque todo lo que le hagan al más pequeño de los Míos es a Mí que me lo hacen.

Este es el momento de aliviar la pesada cruz del sufrimiento, de la indiferencia y del error que cientos de almas comenten, día a día, ante el Amor salvífico de Dios.

Es el tiempo de que dentro de cada uno de ustedes comprueben su entrega a Mi Sagrado Corazón.

Los bendigo y les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón.

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Ofrezcan a Dios todos los frutos que podrá traer esta próxima Maratón de la Misericordia a fin de que dichos frutos sirvan de ofrenda, de reverencia y de amor para que su Maestro y Señor los entregue como testimonio de amor y de devoción al Padre Eterno.

Ofrezcan lo mejor de ustedes para que su Maestro pueda seguir interviniendo en la situación espiritual de la humanidad, para que cientos de registros sigan siendo disueltos por el descenso de la Luz Crística.

No dejen de ofrecer lo máximo de ustedes para que en esta oferta también los Reinos de la Naturaleza, que son ultrajados, puedan recibir una nueva oportunidad de aprender y de evolucionar en otras esferas de consciencia.

Ofrezcan esta Maratón como una tabla de salvación para los más perdidos, pero también ofrezcan sus oraciones por las situaciones graves y desconocidas por todos, situaciones que solo ve su Maestro y Señor.

Ofrezcan cada momento como si fuera el último para que el triunfo y la victoria de Cristo se puedan seguir dando en el corazón humano, para que despierten los talentos y se entreguen a Dios todos los dones que moran en cada alma de la Tierra.

Ofrezcan sus corazones porque aún hay tiempo para clamar por la Misericordia, antes de que llegue el tiempo de la Justicia.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN LA COMUNA DE CASTEL VOLTURNO, CAMPANIA, ITALIA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Todos los que persisten y claman por Misericordia recibirán Mis dones y gracias porque, más allá de todo, el Maestro del Amor siente con sinceridad los efectos de esa entrega diaria que cada discípulo realiza en nombre del Amor.

El camino del apostolado promete, para los servidores de Cristo, acontecimientos y desafíos que los colocarán aún más en la Escuela del Amor, porque de esa escuela nacerán los Nuevos Cristos, los que concebirán en sí mismos la experiencia de la redención.

Cuando esa meta se realice, Mi Plan, en parte, estará cumplido.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Su Maestro y Señor, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Recoge los frutos de la Gracia de Dios en tu interior, esforzándote todos los días para expresar las virtudes y los dones que Él te entregó.

Que Sus bendiciones no permanezcan solo en tu corazón, sino que se expresen como forma de vida, como acciones, como verbo orante, como una palabra de auxilio y de amor, como un pensamiento que eleve la mente a lo Alto. 

Esas son las formas de multiplicar lo que Dios te entrega, y de esa forma ser digno de una unión cada vez más profunda con el Padre.

Que tu ejemplo, hijo, siempre hable a los corazones sobre el amor y la unidad con Dios, porque esa es la forma que el Creador tiene para llegar a todas Sus criaturas: a través del ejemplo de transformación y de oración de los que sí lo escuchan.

Por eso, permite que tu ser se torne un instrumento de Dios. Cada día ama más lo que Él te entrega y aspira a que este Amor, que proviene del Padre, llegue a todos tus hermanos.

Ve y sirve, ora y multiplica el Amor de Dios en tu vida. Eso es cosechar los frutos de Sus Gracias en tu corazón.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Finalmente, Mi Obra se cumplirá siempre en los corazones humildes, lugar y recinto en donde Yo podré llevar adelante Mi Plan de Amor y podré irradiarlo hasta los confines de la Tierra.

Silenciosamente, Me encuentro en el corazón de los humildes, en todos los que son capaces de representarme con humildad, transparencia y pureza. Yo residiré siempre en esos corazones, estaré presente para acoger al necesitado, al enfermo, al moribundo, al que aún no encontró Mi Luz.

En el corazón de los humildes Yo vivifico Mi Proyecto y cumplo, de tiempo en tiempo, con los pedidos de Mi Padre.

A través del corazón de los simples, Yo puedo elevar la consciencia de la humanidad y puedo santificar a los que ingresan, por primera vez, en Mi Camino.

En el corazón de los humildes Yo deposito, con confianza, Mi Iglesia Celestial y hago partícipe al corazón humilde de Mis Dones y de Mis Gracias.

En el corazón de los humildes encuentro la pobreza y el vacío, la simplicidad y la paz para poder regresar y aliviar Mi Espíritu.

¡Les agradezco por guardar Mis Palabras en el corazón!

Los bendice,

Vuestro Maestro, Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Cuando el Universo te permite ver algo en tu interior que debes transformar, no justifiques tus faltas por tu condición humana, que te hace sentir incapaz de transformarte.

La vida te coloca delante de tus miserias porque tu corazón está pleno de la Gracia y de la Misericordia de Dios. A través de ti, hijo, el Creador no solo transforma y convierte las faltas de tu corazón, sino de todos aquellos que no se abren verdaderamente para transformarse.

Decídete a ser otro en tu corazón, según los designios y la Voluntad de Dios. Decídete a dejar que las bendiciones que el Creador te entregó, como los Dones de Cristo, se tornen fecundas, y que multiplicadas en tu interior se tornen un bálsamo para todas las almas que tienen sed.

Decídete a amar el Plan de Dios, amar y respetar Su Voluntad para tus hermanos, y ora para que esta Voluntad se cumpla.

Ora, clamando por ti.

Ora, rogando por el prójimo.

Ora, implorando por el mundo.

Tienes Mi bendición para esto.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

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Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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