MENSAJE SEMANAL DE MARÍA, GUARDIANA DE LA SAGRADA ADORACIÓN, TRANSMITIDO EN EL NÚCLEO DE FIGUEIRA EN SAN PABLO, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS

Queridos hijos: 

El día sábado es considerado por los Cielos como un día de profunda y misericordiosa adoración al Cuerpo Eucarístico de Cristo.

Desde hace siglos, vengo pidiendo la adoración al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, debido a la gran necesidad de equilibrio y de armonía espiritual en el mundo entero. Mi Hijo Me ha pedido repetir y difundir por los cuatro puntos de la Tierra esta verdadera necesidad de Su Corazón Sagrado.

Jesús espera que Él también sea venerado y amado en la adoración a Su Místico Cuerpo Glorificado, porque los días sábados, en el mundo entero, se han convertido en un portal de perdición absoluta para las almas de la Tierra a través de las acciones del pecado, de las costumbres, de las festividades populares y de la muerte inocente de jóvenes y mujeres.

Mi Hijo quiere que al menos una parte de esta humanidad lo adore de corazón y de alma. Aunque ya existe este ejercicio espiritual entre muchos adoradores de Mi Hijo, el Cielo necesita que esta acción de adorar a Jesús en el Santísimo, sea real y sincera.

El Señor solo les pide que, por medio de la adoración, se curen y así se conviertan los planes que el enemigo siembra en muchas almas, las que son separadas del Corazón de Jesús. Por eso hoy, Mi Inmaculado Corazón los invita a asumir este camino de reparación y de redención por medio de la adoración.

El Señor necesita que Su Místico Cuerpo sea más importante para vuestros espíritus que las realidades que difunden los medios de comunicación.

En la adoración a Cristo Vivo en la Eucaristía, se encuentra la llave que los ayudará a mantener el equilibrio mental y emocional para este fin de tiempo. Cristo desea retirar del sufrimiento a muchos de Mis hijos, que sábado a sábado se condenan a sí mismos y que sobre todo pierden las fuerzas internas de sus corazones.

Respondiendo a este llamado, recibirán sabiduría y como lo ha dicho el Santo Ángel de la Paz, ustedes adorarán por los que no adoran, no aman, ni buscan a Dios.

Queridos hijos, así podrán ver que los tiempos son urgentes y que vuestro refugio siempre será el Corazón Amado de Mi Hijo.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Que la Paz y el Bien los guíen.

Vuestra Madre María, Guardiana de la Sagrada Adoración