Mensaje extraordinario
MENSAJE DEL ÁNGEL CELADOR DEL CUERPO EUCARÍSTICO DE JESÚS, TRANSMITIDO EN ALJUSTREL, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En esta noche de viento, de otoño, les traigo el Soplo del Espíritu de Dios, porque Él Me envía como Su Portavoz y Su Mensajero.

Yo soy el Ángel de la Custodia del Cuerpo Eucarístico de Jesús. Soy el Celador del ofertorio de todas las almas que se encuentran con Cristo.

Los he llamado aquí, a este lugar de Aljustrel, donde habita el Ángel de la Paz, porque aquí se concentra Nuestra presencia. Aquí, descendemos y aquí, trabajamos por la humanidad.

Quisiera que lleven Mis Palabras al corazón, para que ellas siembren la preciosa Luz de la Fuente.

Hoy, les traigo un Cáliz vacío, que no contiene la Sangre de Cristo, sino que es el Cáliz que está disponible para cada uno de ustedes, para que sea llenado de sus ofertas y de sus ofrecimientos a Dios, a fin de que el pecado del mundo sea aplacado y se cumpla la Misericordia y no la Justicia en la humanidad.

Este es uno de los tantos Cálices que están vacíos sobre el altar; solo que Nuestras manos se cansan de sostenerlos, porque ha pasado un largo tiempo de espera del ofrecimiento de los escogidos y de los autoconvocados.

¿Quién verterá en ellos sus experiencias de amor, de entrega, de redención y de fe; para que, por Nuestras propias manos de servicio abnegado e incansable, los Cálices sean elevados al Cielo en ofrecimiento al Dios Creador y sean depositados sobre Sus Siete Altares de Luz y de resplandor?

Él Nos envía para intervenir en este mundo de caos y de dolor; así como el Ángel de Portugal lo hizo aquí, en Fátima, y les presentó el Cáliz a los pequeños pastores para que bebieran de la Sangre y comieran del Cuerpo de Cristo.

Hoy, Nosotros, los Ángeles de Dios, venimos a buscar el último y definitivo ofrecimiento, para reparar las ofensas que recibe el Corazón de Dios y para enmendar los horrores que los Sagrados Corazones de Jesús, de María y de San José, sienten de este mundo.

Por este ofrecimiento se escribirá el Nuevo Tiempo y se plasmarán los nuevos acontecimientos, porque el mundo se ha desviado de la justicia y de la paz.

¿Ahora, entienden la importancia de esta causa, que no es pasajera, sino perpetua, algo que solo sus almas pueden comprender y sentir?

Por eso, que Mi Voz, que es la Voz de Dios, se haga eco en los corazones abiertos a escuchar el Mensaje y a cumplirlo, así como está escrito desde el principio.

Mi Voz es como un trueno en el espacio. Mi Amor es como una lanza que traspasa el corazón espiritual.

Dichosos los que cumplen con este pedido. Felices serán en el final de los tiempos, a pesar de los errores del mundo, porque los que responden a la Petición de Dios serán como candelabros en la absoluta oscuridad planetaria. Y, a través de ellos, Dios obrará y cumplirá una vez más Su Palabra.

Yo vengo después del Ángel de la Justicia y de la Esperanza, Efraim-El, como el segundo Mensajero de Dios enviado al mundo; porque ha llegado la hora de preparar la superficie para el Retorno de Cristo, y solo los que oren con Nosotros sabrán lo que haremos.

Dios les oculta Sus Misterios a los soberbios e injustos. Dios les revela Sus Dádivas y se las entrega a los puros de corazón.

Mi Palabra, que es la Palabra de Dios, se escribe en este momento en el éter de la Tierra, llamando, desde los cuatro puntos cardinales del planeta, a los últimos Cristos, que arduamente prepararán Su llegada.

Este es el Mensaje que quiero que guarden en el centro de su ser, para que resuene y construya las nuevas formas, las Sagradas Geometrías de Dios, que los harán partícipes de Su Santa Voluntad.

Nosotros somos los enviados del Arcángel Gabriel, así como los Santos Padres Creadores se anunciaron en otros tiempos a la humanidad a través del Pueblo de Israel, así como María Santísima escuchó la voz de los ángeles, así como San José escuchó la voz de los ángeles en Sus sueños, así como el propio Cristo fue sostenido y acompañado por el Arcángel Miguel, así como los patriarcas escucharon la Voz de Dios en el desierto, así como el pueblo de Israel recibió de Nuestras manos el maná en el desierto para sobrevivir durante 40 años, así como los sumos sacerdotes de las tribus de Israel vieron Nuestras presencias junto al Arca de la Santa Alianza.

Este es el llamado del Universo Angélico y Ultraterrestre. Los planos y las consciencias se vuelven a unir a Nosotros, entre el Cielo y la Tierra, entre la Tierra y el Cielo.

He aquí el Cáliz de la reparación de los Hijos de Dios, de los que aman el Propósito y lo viven, de los que reverencian lo sagrado y lo practican, de los que hacen de su propia vida una oración, en persistencia y fe, hasta algún día alcanzar la meta, que ya está escrita.

Las puertas de los Sagrarios de toda la Tierra están abiertas para los que quieran unirse a la Divinidad de Cristo y ser uno con Él y uno por Él; para que, en la adoración al Divino Sagrario, los graves ultrajes de la guerra, del hambre, de la enfermedad y de la impunidad sean reparados en este tiempo por las almas, tan simplemente al venerar el Eucarístico Cuerpo del Señor en los Sagrarios de la Tierra.

Ahora, Mi Voz se eleva junto a los demás ángeles, así como Mis alas Me elevan a los Cielos, junto a la fraternidad angélica y ultraterrestre; así como el viento en esta noche sopla sobre ustedes trayéndoles los aires del Nuevo Tiempo, de la hora de la convocatoria.

En unidad y en fe,

El Ángel Celador del Eucarístico Cuerpo de Jesús, quien espera, con los Cálices vacíos, los nuevos ofrecimientos de las almas buenas y escogidas por Dios en toda la Tierra
 

Oremos:

Santísimo Dios,
Fuente de Amor, de Luz y de Vida,
recibe nuestros más sinceros ofrecimientos,
en gloria a Ti, ¡oh Glorioso Creador!

Amén.

 

A partir de hoy, rezarán esta oración al final del Santo Rosario; para que, por los ofrecimientos de los Hijos de Dios en toda la Tierra, descienda la Misericordia y no la Justicia, y el Corazón de Dios sea reparado de las ofensas del mundo, del odio, de la venganza y de la guerra en las naciones, a fin de que la paz del Ángel de Portugal se establezca antes de que sea demasiado tarde.

Les agradezco por escuchar el Mensaje de Dios.

 

Reflexión de Fray Luciano:

Necesitamos comprender que el proceso angélico tiene una lógica diferente a la del proceso humano y mental. El proceso angélico siempre tiene que ver con el vaciamiento, con el poder creador y con la oferta.

Y cuando ofrecemos algo, humanamente tenemos la ilusión de que estamos ofreciendo algo creado por nosotros mismos, que tiene un mérito personal. Para la consciencia angélica, a los efectos de ese Cáliz, con aquello que la Jerarquía necesita contar, la oferta es lo que somos en esencia o aquello en lo que nos debemos transformar. No son bienes, no son aspectos humanos ni siquiera virtudes.

Y la consciencia angélica, también en su pureza, nos conduce a esa comprensión de una donación absoluta, una donación que no nos disminuye, no nos aumenta, no nos torna mejores, solo consolida y acepta esa oferta como nuestra participación en la Creación.

Es importante no proyectar sobre estos contactos angélicos una comprensión humana, lineal, personal, mensurable; porque todos son contactos creadores, renovadores, trascendentes; que siguen otra lógica.

Entonces, lo que tenemos que ofrecer no debería ser nuestro aspecto o aspectos a ser purificados, limpiados, trascendidos, sino nuestros estados internos de ser, que podrán ser recogidos por los ángeles y, ahí sí, sean un servicio para purificar, trascender, curar al planeta y la humanidad.

Es un tono de Mensaje que quiebra ese paradigma mental humano de beneficio propio evolutivo y nos coloca en una línea de donación, de oferta, de pureza, de reflejar, porque solo puede existir en la expresión de la Creación una única Voluntad, que es la Voluntad del Creador.

Entonces, mientras algo en nosotros tenga la voluntad de ofrecerse, de protagonizar, de prevalecer, de diferenciarse, eso es opuesto a la lógica angélica de la unidad, de la liberación, de la pureza.

Entonces, escuchemos este Mensaje como un Mensaje para quien se vacía, para quien ofrece estados internos subjetivos, creativos y que no transfiere la responsabilidad de la propia transformación a algún poder trascendente; sino que, así como está, se abre, se vacía, para que este Cáliz reciba algún tipo de impulso angélico, creador, trascendente, al servicio de Cristo, como fue dicho, para la preparación de Su renovada Presencia en este mundo.