MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

El retorno del Reino Musical de la Paz

Que, en este día de Gloria, se alcen al Cielo las voces de Mis hijos y que los ángeles de las sagradas melodías anuncien, con sus trompetas, el próximo nacimiento del Cristo interior.

Que la Sagrada Estrella de Belén irradie sus atributos divinos sobre las almas y que los corazones cantores se sientan motivados a expresar la gratitud por el inmenso Amor de Dios.

Que los oídos de todos los participantes de este Encuentro se abran y escuchen la ofrenda de amor que impartirán los cantores de Cristo.

Que todas las melodías, que hoy serán ofrecidas, sean el gran ofertorio interior de las almas creyentes para esta Navidad.

Hoy retorna la música que cura a los corazones.

Hoy retornan las melodías que elevarán la consciencia de la humanidad en una ardiente fe y en una inquebrantable confianza.

Que el propósito de la cura para este planeta, y para esta humanidad, hoy sea vivido, y que los corazones renazcan en el Fuego Divino de Cristo.

Que se abran las puertas de los mundos internos y que las esencias reciban los sagrados impulsos de la redención y de la compasión.

Hoy brillan todas las estrellas caídas porque las melodías ofrecidas elevan las esencias en redención.

Por eso, ordeno que los ángeles de la armonía y del canto impregnen el escenario del ofertorio para que vibraciones sutiles trabajen, en este momento, en los corazones que necesitan de cura y de perdón.

Hoy regresa y retorna el Reino Musical de la Paz, y el Universo abre sus compuertas para recibir, de los más simples y humildes, toda la gratitud y el amor de sus corazones, en la víspera de esta próxima Navidad.

Hoy retorna el Encuentro de las almas cantoras y de las esencias de la devoción, y un rayo de Gracia y de Misericordia penetra en todos los espacios para consagrar y bendecir, en este día, a todos los que respondieron el llamado de la música del Amor, a fin de curar la dolorida humanidad.

Que todos Mis hijos se sientan partícipes de este momento y que la fe confirme, en todos los corazones y vidas, su unión con el Plan de Dios.