MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY,  AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos hijos:

Yo Soy la Madre de los refugiados porque guardo en Mi Corazón a todos los que se desesperan.

Hijos Míos, hoy los invito para que como Vuestra Madre Celeste, coloquen en sus corazones a cada una de las almas de Siria, las que se exilian hacia un destino impredecible, sin refugio y sin donde poder vivir.

Queridos hijos, el mundo tiene condiciones para abrigar a los desamparados por mucho tiempo, si esto no se hace realmente, es por falta de amor en la consciencia y de verdadera caridad.

Necesito que todos los días piensen en esas familias y que a través de ellos vean a la Sagrada Familia de Nazaret, escapando del Herodes de los tiempos de hoy y buscando refugio lejos de la maldad humana y de la soberbia.

Queridos hijos, abran las puertas de sus corazones y recapaciten, que la llama del constante sacrificio los anime a trabajar por la paz como soldados de Mi Corazón.

Aún la Ira de Dios está siendo provocada, y el mundo no ha visto la Justicia Divina. Por eso los alerto, para que al menos entre ustedes, como miembros del Plan y dichosos de haber recibido Mi Gracia, tengan buenas actitudes fraternas y de unidad entre hermanos de un mismo propósito. Si ustedes, que fueron llamados por Mi Corazón para vivir la conversión de la vida y del corazón, no cambian sus patrones de conducta, nadie en la humanidad lo hará, y en el futuro esto pesará mucho sobre ustedes, porque fueron conscientes.

Estén atentos a sus actitudes y a sus acciones humanas, todo está siendo observado.

Reconozcan la Gracia que recibieron y así vean los hechos que suceden en Medio Oriente. Les pido amorosamente que no entorpezcan el Plan, sino que con una mirada madura asuman el lugar que les fue confiado para este Armagedón, así estarán aptos para esperar el retorno de Cristo en sus vidas.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los despierta a la Fraternidad,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz