MENSAJE SEMANAL DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO EN LA CASA CRISTO DEL BIEN, RÍO DE JANEIRO, BRASIL AL VIDENTE FRAY ELÍAS

Queridas hijas del Bien:

Agradezco la pronta y rápida preparación interior para recibirme; esta actitud amorosa para los tiempos finales tiene repercusiones mayores a los pies del Altar del Señor.

Día a día Yo he estado acompañando vuestro servicio. Desde el momento en que abrieron la puerta para un mendigo y le dieron de beber y de comer, cuando alimentaron y nutrieron el alma de una madre desconsolada, allí Yo estaba; cuando acogieron la venida de la Madre Universal a Río de Janeiro, para esos momentos también Yo estaba acompañándolas y apoyándolas con Mi Corazón.

En las dudas y en la firmeza continua Yo estoy. Mi Sabiduría y Amor Paternal viene a vuestros seres para decirles que vuestra caridad y fidelidad a Cristo ha sido segura. Cuando vuestros ojos derramaron lágrimas de alegría, de reconciliación entre los hermanos, como también lágrimas de dolor, Yo estuve siempre entre ustedes.

Las almas llevan en sus corazones dones, dones que se convierten en tareas espirituales, impulsos de las almas buenas para donarse al Dios del Amor. Vengo a vuestra simple casa porque en el mendigo, en la madre embarazada y en el loco, ustedes me abrieron la puerta.

Quiero decirles que vuestra constancia por servir, amar y entregar tocó Mi Corazón y permitió que, en un tiempo de caos, Yo viniera hoy desde el Cielo en Gloria para compartir Mi Santa Alegría.

Ahora vuestra casa recibirá el manto de la vida consagrada; quiero decirles que hermanas de la Orden Gracia Misericordia compartirán el servicio y lo ampliarán por toda la ciudad, creando una red de fraternidad crística. Mi aspiración divina es que ustedes, Mis hijas del Bien y las hermanas consagradas, lleven a través del servicio Mi Misericordioso Corazón, como lo harán también Mis otras hijas consagradas en Venezuela.

La Orden Divina de la Jerarquía Espiritual, Orden Gracia Misericordia, está proponiendo para todos ingresar en un nuevo ciclo de servicio y de trabajo por el Plan, respondiendo así a la gran necesidad de cura y de consuelo espiritual para muchas almas. Este llamado al nuevo ciclo, que será regido por Mi Sagrado Corazón, recibirá bendiciones y ayudas especiales, y en las dificultades Yo prometo estar cerca de todos ustedes.

Bajo la Misericordia de Dios, la que ha descendido sobre todo Río de Janeiro, nos veremos pronto aquí en esta casa.

Gracias hijas de Cristo del Bien por haberme acogido, el Señor las bendiga siempre.