MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo, no te olvides de pensar en el planeta, más que en ti mismo. Aquel que aspira a conocer todas las ciencias y se olvida de lo más importante de todo, que es el amor al prójimo y al Plan de Dios, nunca encontrará el camino que lo lleva a Cristo.

Entonces, concentra tu atención, todos los días, en la vida de Aquel que vino al mundo para ser tu ejemplo. Reaviva Su Evangelio, no pretendiendo ser un Mesías, pero sí viviendo la Instrucción que Él trajo al mundo. Mesías hubo uno solo y siempre habrá uno solo, porque esa es una misión única, que terminará de cumplirse con el retorno de Cristo. El estado de Cristo es el que se debe multiplicar. Es en la vivencia de esa Enseñanza que debe estar tu atención. Acuérdate que Jesús alcanzó la Cristificación en la cruz, cuando solo con Su humanidad, fue capaz de perdonar y de amar a los hombres, al planeta y los Planes de Su Padre, más que a Su propia vida.

No te pediré, hijo, que mueras en la cruz para aprender a amar, pero sí que mueras todos los días un poco más; porque cada vez que mueres un poco, aprendes sobre el amor verdadero, el amor crístico.

Renuncia a toda gloria en la Tierra, a todo reconocimiento, a toda honra, inclusive cuando esa honra te sea otorgada por los hombres, por la admiración de verte virtuoso y adherido a los Planes de Dios.

Jesús podría haber descendido de la cruz y convencido a los hombres de Su Poder. Si lo hubiera hecho, tal vez muchos hombres lo honrarían y creerían que verdaderamente Él era el Mesías; pero la Enseñanza de Cristo era también un aprendizaje para Él: desde Su nacimiento hasta Su muerte, debería demostrar a la humanidad que no es por la gloria, por el engrandecimiento o por el uso del poder que se llega a Dios, sino tan solamente por la simple humildad y resignación delante del Padre.

Jesús sabía que todos los poderes que tenía pertenecían a Su Padre y esos poderes le fueron retirados en la cruz, para que Él aprendiera del máximo poder que proviene de no tener y ser nada: el Amor y la Misericordia.

Fue así que Cristo renovó la consciencia humana, e inclusive, la vida universal; pues no solamente en la Tierra, sino en todo el Universo, se apreciaba el poder y el uso de las fuerzas y de las energías.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESUS

Hijos, para que las Gracias que reciben día a día puedan manifestarse en sus vidas como una transformación verdadera, no pueden permitir que se pierdan y pasen a través de ustedes como el viento.

Al recibir una Gracia divina(1), mediten sobre esa Gracia, siéntala dentro de sus esencias y, en oración, pidan que ella se expanda y transforme sus seres por completo.

La acción de la Gracia divina es infinita; sin embargo, si reciben esa Gracia y tan siquiera sienten lo que ella está produciendo dentro de ustedes, ella permanecerá latente e invisible a sus ojos incluso después de esta vida.

Imaginen, hijos, que un día puedan cruzar los portales de este mundo sin haber cumplido con la propia misión y allí percibirán que infinitas Gracias les fueron entregadas, pero que nunca las buscaron y ni siquiera pensaron en ellas.

Sus vidas, por sí solas, ya son una gran Gracia: Gracia inestimable es estar en este mundo, en este tiempo, junto a los Mensajeros Divinos, siendo guiados en los más mínimos detalles. Y Gracias mayor e insondable reciben para que esa instrucción se torne vida dentro de cada uno de ustedes y, de esa forma, sean testimonio del poder transformador de la Gracia divina y demuestren al mundo, con el propio ejemplo, el verdadero potencial de los seres humanos, como hijos de Dios.

Busquen, hijos Míos, dentro de ustedes, las Gracias que les entregamos, siéntanlas y háganlas crecer y multiplicarse, sabiendo siempre que el resultado de la expresión perfecta de la obra de la Gracia no es para sí mismos, sino para el Plan Divino, para el planeta, para la humanidad. En oración, observen el propio mundo interior y, en silencio, déjense impregnar y transformar por la Gracia.

Al menos, envíen al Universo una señal de que no son indiferentes a todo lo que reciben y que aspiran a que el Creador se exprese, con toda Su Grandeza, dentro de cada uno de ustedes.

Yo los amo y les digo todo esto para que no desperdicien las Gracias que recibieron, porque llegará el tiempo en que ni la Gracia, ni la Misericordia podrán descender sobre el corazón humano, pues será con los tesoros que ya recibieron que ustedes construirán la propia fortaleza en los tiempos que vendrán.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

 

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Mientras todo el Universo se mueve para auxiliar de alguna forma a la humanidad y hasta el mismo Creador desciende a la Tierra, entre los hombres, por intermedio de Sus Mensajeros, no seas indiferente y no vivas más tu pequeña vida como siempre la viviste.

Amado hijo, sé que a tu consciencia le cuesta mucho despertar a la realidad espiritual de la vida, en donde todo lo que pretendes vivir encuentra un sentido, pero si tu corazón, tu mente y tus sentimientos no salen, aunque sea un poco, de las preocupaciones materiales y de todo lo que te envuelve en relación con la vida en la Tierra, en poco tiempo tu camino espiritual perderá el sentido.

Si no buscas ahora comprender cómo se mueven los acontecimientos a nivel del espíritu y cómo es más real lo que sucede en las dimensiones superiores que lo que se da en la densidad de la materia, frente al terrible caos que se precipita en la Tierra, corres el riesgo de envolverte de tal forma con los acontecimientos mencionados que te parecerá que de nada vale que ores y clames a Dios. Mientras el Señor espera una transformación absoluta de ti, tú esperarás que Él venga y resuelva todo por ti, solo por el hecho de emitir algunas oraciones todos los días.

Orar es una acción primordial para tu vida, pero debe estar acompañada del servicio, de la acción, de trascender, de transformar, de ser y de parecer.

Hijo, comprende que esta batalla final ya comenzó a nivel espiritual y que, por más que muchas veces no lo percibas y sigas viviendo como si nada diferente estuviera sucediendo, no significa que tu consciencia no esté siendo partícipe de este acontecimiento universal.

Llegó el momento de madurar y no solamente de conmoverse con la actual situación planetaria, porque ¿de qué le sirve a Dios y a Su Plan que llores por la falta de acogimiento y fraternidad de los demás y que ores algunas Ave Marías por el Medio Oriente si, después de tus oraciones, demuestras que los códigos de falta de fraternidad y de amor también están dentro de ti?

No llores más ni por ti ni por la actual situación planetaria, porque en verdad desconoces completamente la gravedad de estos tiempos. Haz aquello que está a tu alcance para transformar la vida en este mundo aunque sea con un cuentagotas.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Queridos compañeros en Cristo:

Sé que muchos creen que repetimos las mismas palabras muchas veces y se preguntan por qué hacemos esto.

¿No será porque aún no se abrieron para la esencia de la instrucción y siguen en la superficialidad de entenderla, pero no en la profundidad de vivirla? ¿Será porque ustedes siguen con la información dentro de la mente, creyendo que saber es lo mismo que ser?

Les vengo a hablar sobre el silencio, ese que es tan poco comprendido y vivido por la humanidad, sobre todo en el occidente del planeta.

Vengo a hablarles del silencio como una búsqueda por el vacío y por el camino para la humildad. Quiero que comprendan el silencio como algo que los saca de sí mismos y no algo que los encierra en sus propios ombligos.

El silencio mal vivido los vuelve egoístas, llenos de juicios sobre los demás y con un sentimiento sutil de superioridad. Ese es un falso silencio, que calla la boca pero descontrola la mente y los aspectos más bajos del ser. Ese es un silencio forzado, un silencio que oprime, un silencio que partiendo de la falta de paz y al generarse por medios forzados y conflictivos, jamás traerá paz para el espíritu y menos aún para el planeta.

El silencio del que les hablo es aquel que el alma comienza a buscar cuando ya no encuentra salida para sus imperfecciones y no soporta estar consigo misma. Por eso, camina ávida hacia la elevación, hacia Dios que es el Verbo, y al mismo tiempo, es el propio Silencio que ampara todo lo que fue creado en su misterioso sonido sin ruido.

En estos tiempos de purificación, el silencio será una llave maestra que, al ser combinada con el servicio y la caridad fraterna, nunca permitirá que ustedes se pierdan del camino.

En medio de tantas imperfecciones, que al mismo tiempo son tan palpables y tan ilusorias, el alma solo podrá salir de la confusión que la envuelve buscando el silencio, silenciando el tumulto de la expurgación interior, para vivir la propia evolución de una forma armoniosa y pacífica, más consciente y efectiva.

No deben buscar el silencio como mutismo y pensar que ya está todo resuelto. El silencio es el medio. La elevación es lo que los motiva y el encuentro con Dios es la verdadera meta.

Ayudarán a la humanidad a dar sus pasos. Y si, más allá del silencio, viven la caridad fraterna, sabrán cuándo sus palabras serán necesarias.

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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