MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Hijo,

Cumple con alegría la misión que Dios te encomendó: la misión de vivir, en la Tierra, principios que provienen del Cielo y manifestar en el mundo una nueva humanidad.

Muchos se preguntan todos los días, si están haciendo lo que deben hacer como almas y como espíritus; se preguntan ¿en dónde deberían estar?, ¿con quién? y ¿haciendo qué? Pero pocos, muy pocos, están esforzándose para verdaderamente abrir el corazón y atraer un arquetipo de la vida que aún no existe en la superficie del planeta.

Si quieres vivir lo que Dios pensó para ti, comienza por disponer tu corazón para algo nuevo. Busca dentro de ti lo que debe ser perdonado y aquello que debes perdonar. Busca dentro de ti la fuerza para vencerte a ti mismo y ser más manso, más humilde, más servicial y más pacificador.

Busca romper, dentro de ti, las barreras que te separan del prójimo y trabaja en ti, todo aquello que juzgas en los demás. Permanece todos los días con el espejo del corazón volcado hacia ti mismo y, antes de irritarte o de criticar algo que ves en el otro, observa el espejo del corazón y mírate a ti mismo, reflejado en aquel defecto que no puedes soportar.

Busca comprender al otro como te comprendes a ti mismo: así como sabes que tienes infinitas dificultades y miserias, los otros también las tienen. Así como intentas dar los pasos y te esfuerzas de buen corazón, el otro también lo hace.

Solo la comprensión mutua es la que abre el corazón para la vivencia del amor.

Si no consigues controlar las reacciones de tu mente ni de tus emociones, no te preocupes tanto; pero que ellas duren poco y que energías como la ira, la envidia, la codicia o aún el sentimiento de superioridad, no tengan tu permiso para permanecer dentro de ti.

Si amas al Plan de Dios, hijo, o por lo menos quieres amarlo, reflexiona siempre en que el Creador necesita de una raza de Cristos y no de uno solo, y que no será suficiente que tú te cristifiques. Recuerda que no necesitas ser mejor ni peor que nadie, pero que tanto tú como aquel que tienes al lado deben llegar a la meta de la unión con Dios.

Ese es el gran misterio de la existencia humana y, por eso, ven como espíritu hasta aquí, para curar los errores del pasado en el Universo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Miseria mayor que la miseria de la materia es la de la falta de compasión y de unidad entre los hombres.

Carecer de lo necesario es consecuencia de una carencia aún mayor; de una carencia que no es individual, sino que es humana: la carencia de amor en los corazones.

Ser pobre y miserable físicamente, hijos, no es el mayor de los males. Ser pobre de virtudes y miserable en el espíritu, es lo que le impide al hombre repartir el pan para el cuerpo. En donde no hay compasión, no hay igualdad. En donde hay indiferencia, no puede haber fraternidad ni equilibrio.

No permanezcan indignados con la miseria inhumana en que viven sus hermanos, si aún les falta la compasión y la fraternidad, y con eso colaboran con el crecimiento de la indiferencia y de la desigualdad social en que ustedes viven hoy como civilización.

Hijos, que haya más acción y menos emoción en sus vidas. Que estén más listos para actuar y que no se dejen envolver por sentimientos que no hacen crecer el espíritu. Si estuvieran delante de la miseria de sus hermanos, no les den solo un pan; más allá del pan, denles también su propia vida, ofreciendo su transformación en reparación de la carencia que hay en la consciencia humana y que resulta en esa miseria que ven plasmada en la materia.

Amen, sientan al prójimo por la compasión, sean fraternos, venzan la indiferencia, venzan el egoísmo, ríndanse a la fraternidad y borren de sus consciencias el miedo a carecer de algo en el futuro; ese miedo que hace que guarden todo para sí mismos. Son esos códigos, hijos, los que, cuando son depositados en la consciencia humana, hacen la diferencia.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CASA DE COSTURA OFICINA SAN JOSÉ, COMUNIDAD-LUZ FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

El servicio dignifica al alma y trae al mundo el espíritu de la caridad tan escaso entre todos. Cuando un corazón descubre el amor al servicio, se colma y encuentra un camino seguro para su propia consagración.

El segundo paso después del servicio abnegado, bajo el espíritu de la caridad, es el sacrificio consciente en nombre de los padecimientos de Cristo. Por más sencillo que les parezca lo que realizan, siempre y cuando ofrezcan sus acciones en reparación del Corazón de Cristo, sus ofrendas son aceptadas y el Sagrado Corazón es aliviado.

Consagré esta casa a Mi Casto Corazón, para que vivan aquí la simplicidad, la caridad y el amor entre todos. Quiero hacer de cada corazón servidor una fuente de paz para este planeta.

Muchos piensan que es necesario realizar grandes obras e ir muy lejos para que el servicio sea válido y verdadero, pero Yo les digo que fue dentro de una simple carpintería que presté el mayor servicio de Mi pequeño Espíritu y ahí encontré la santidad y la puerta para la Divinidad, que alcancé al lado de Mi Hijo.

La santidad en la vida de cada ser no depende de las circunstancias externas que ustedes viven, sino que depende solo de cada corazón, de la disposición de cada uno en tornar sagrada su propia existencia.

Si, en ese servicio que prestan, ofrecen a Dios sus actos, descubrirán muchos misterios que les serán revelados como comprensiones, a veces inexplicables, que provienen del corazón y solo para él serán claras.

Me comprometo, como Padre de todos los servidores, a estar presente entre ustedes siempre que invoquen Mi Presencia por la oración, por la caridad y por los actos de compasión y de fraternidad.

Me comprometo a interceder por las almas y por los Reinos de la Naturaleza en este oratorio de caridad.

Solo les pediré que se acuerden de Mí y que hagan de este espacio un lugar de alegría, de caridad y de unidad entre los hombres y Dios.

Quisiera que en la entrada estuviera la imagen de Mi Casto Corazón, consagrando y bendiciendo este lugar, que irradiará la inspiración al servicio para las almas que deben aproximarse en estos tiempos.

Los bendigo y los guardo.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​

Fraternidad, unidad con Dios, fe y esperanza, son atributos que siempre deben reinar en el corazón humano.

Partiendo del principio de la unidad de Dios, que en la diversidad de la manifestación de Su Consciencia jamás dejó de ser Único, vivan ustedes también la unidad entre sí como un único cuerpo perteneciente a la Consciencia Divina.

El Creador se multiplicó y expandió en diferentes formas de vida, de expresión, de manifestación, para que Su Perfección se hiciera vida y materia, para que el Amor que Él expresa en Su Espíritu Divino pudiera tornarse carne, mente, sentimiento, alma, espíritu, vibración y sonido para que no hubiera límite para la manifestación de Su Amor.

Dios permea todo lo que fue creado y a todas las criaturas les da la oportunidad de ser semejante a Él. Conscientes de los principios del Creador, deben imitarlo. Que el amor se multiplique en sus corazones, que se exprese de diferentes formas con palabras, con oraciones, con silencio, con acciones, con comunión interna, espiritual o física y en la hora de recibir la Eucaristía.

Como grupo exprésense como la Consciencia de Dios: muchas formas de vida, muchas formas de servir, infinitas posibilidades de amar, pero todo eso sin nunca perder la unidad.

Aunque las criaturas existentes sean tan diferentes unas de las otras, eso no hace desaparecer de todas ellas la esencia que las une en semejanza divina con el Padre Creador.

Les digo todas estas cosas porque es la hora de la unidad, de la reconciliación, de la fraternidad como puentes para el amor.

Las diferentes misiones que hoy se están llevando adelante indican el camino que cada uno debe recorrer en su día a día: superar las diferencias entre razas, culturas, lenguas, naciones, religiones, para que vivan, como humanidad, la unidad con Dios.

Sean conscientes que llegará la hora de unir sus consciencias en un único propósito: traer paz y reconciliación para la Tierra.

El sufrimiento del corazón humano hace que se venzan las barreras para amar. La necesidad de encontrar la paz los une.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Estábamos realizando una tarea grupal con todos los miembros de la Comunidad Fraternidad, en Uruguay, en donde vivimos, y concluimos la jornada de trabajo con la recepción del mensaje diario de San José. A pesar de haber llegado del Medio Oriente, de un campo de refugiados, San José nos transmitió un mensaje dirigido especialmente a las Comunidades-Luz, pero que como Él mismo explicó, puede servir para todos aquellos que se consideran servidores de Dios y consagrados a Su Plan. Que todos los que lean este mensaje practiquen estas palabras, adaptándolas a sus propias vidas. Este fue un pedido de San José.


      La fraternidad es algo que debería caracterizar este mundo, un atributo que todos los seres de la Tierra deberían portar en su interior, para que se volviese el punto de partida para la vivencia del amor crístico. Para dar sus vidas por sus amigos, primero deberán aprender a ser fraternos.

Existen seres que consiguen ser fraternos por la naturaleza de sus propios espíritus, pero otros deberán transpirar mucho su propio ego, en un arduo trabajo de trascendencia de los pareceres propios, voluntades y necesidades; deberán vivir una verdadera renovación en lo que llaman prioridades en sus vidas.

La prioridad de los seres humanos encarnados en este mundo debería ser, en verdad, la vivencia perfecta del amor y de la unidad: de los unos con los otros, de cada uno con Dios y de todos con Él. Teniendo esto como única prioridad, todo lo demás debería adaptarse.

Si piensan que tienen alguna necesidad mayor que la de vivir la fraternidad y el amor, comiencen desde ya a meditar sobre la razón de sus vidas y el propósito de sus existencias en el mundo.

Busquen, por un instante, la razón por la cual se levantan todos los días. ¿Por qué trabajan, estudian, comen, beben, construyen casas, programan sus días, hacen planes? ¿Cuál es el verdadero sentido de todo eso?

¡Ustedes no deben pensar que la vida encierra su propósito en la simple necesidad de mantenerse vivos y cómodos en este mundo! ¿O sí?

Si el alma no encuentra un propósito superior por el cual levantarse todos los días, va perdiendo el interés por la vida.

Deben hacer de esta experiencia en la Tierra un acto permanente de renovación, de trascendencia, de superación, de libertad para amar en Dios. Libertad de sí mismos para donarse al prójimo sin límites y sin restricciones.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Delante de todo lo que sucede en el mundo, los Mensajeros de Dios están intentando enseñarle a la humanidad cómo intervenir en auxilio de las almas.

Queridos compañeros, a lo largo de los siglos de su existencia, casi siempre el hombre respondió a las guerras generando guerras mayores e intentó confrontar el falso poder con el mismo falso poder, sin percibir que sólo el Poder que viene de Dios puede equilibrar todas las cosas.

Es una aspiración divina que el planeta no sea indiferente a lo que sucede hoy en el Medio Oriente, pero no para que los hombres reaccionen con guerras y respondan al odio, que impregna los corazones de las personas allí presentes, enviando una carga de odio aún mayor.

¿Perciben que esa fue siempre la estrategia del enemigo? Generar tamaña atrocidad en las ciudades y tamaño desamor entre los hombres, que ese odio se expandiera hacia todos los seres y que todos respondieran con el mismo nivel de terrorismo.

Al principio de todo el caos, muchos se impresionaban con el grado de maldad del corazón humano, cuando veían las formas como algunos hombres torturaban y asesinaban al prójimo; pero ahora, tan grande es el odio que está expandiéndose por los corazones, que aquellos que antes se impresionaban con esas acciones, hoy serían capaces de hacer lo mismo con los mencionados asesinos. Hijos, es por eso que Dios los llama al despertar. No se dejen influenciar por el mal del mundo. Mantengan sus consciencias fijas en el bien y sus corazones unidos a Aquel que fue coronado de espinas en silencio.

Nosotros los llamamos a reaccionar a lo que sucede en el mundo entero y, principalmente, en el Medio Oriente, no con odio o con rencor, pero sí con amor absoluto. Disuelvan el rencor de sus corazones, aprendan a perdonar, en las pequeñas cosas, a aquellos que están más próximos. Aprendan a ser hermanos unos de los otros, bajo el espíritu de la unidad y de la fraternidad, y vigílense a sí mismos cada vez con mayor precisión, para que ni en lo pequeño, ni en lo grande, sean infieles a los principios de amor que eligieron vivir.

Únanse a los Mensajeros Divinos en una gran corriente de amor por la humanidad. Sirvan, perdonen, reconcíliense, amen, envíen al mundo mensajes de paz y vivan esa paz. Sean ejemplos de un verdadero esfuerzo por vivir el bien y ya no se permitan rendirse al odio y al desamor, simplemente por su incapacidad de ser humildes.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Hijo,

Si quieres ver en el mundo a la fraternidad como la premisa para las relaciones humanas, elige ser fraterno sobre todas tus necesidades. Ya sabes cómo hacerlo y cómo serlo, pero aún no te dispusiste a salir de tu comodidad para ello.

Sé que para muchos, es lindo admirar en el otro el espíritu del servicio y de la caridad y es mucho más fácil pensar que, para uno mismo, esto sucederá de otra forma, porque serán fraternos y caritativos basándose en sus puntos de vista, pero no como Dios los llama a vivir.

Tu consciencia ya tiene una voz lo suficientemente retumbante en tu interior, para indicarte el camino y mostrarte el momento y las situaciones que necesitan de ti. Sé maduro para decir rápidamente que sí y para asumir un acto de caridad, por más sencillo que sea, como el más importante.

Aprende a estar en el presente sin inmadurez, a asumir, sí, tus responsabilidades y a celar por la tarea que te hayan encomendado, pero nunca dejando de ayudar al prójimo, cuando cualquier situación se presente.

Acuérdate que, antes de emprendedor de Cristo, eres Su siervo. Por eso, antes de pensar en la materialización de tus propias empresas, aunque sean para el Señor, sé tú humilde y siervo del Cristo que habita en el interior de tus hermanos y que se esconde en el lado oculto de las cosas. Si así procedes, ya verás cuán grandiosa empresa alcanzará el Señor por intermedio tuyo, que no solo es apariencia, sino también espíritu en Cristo.

No estés observando a tus hermanos: sé tú único, diferente, auténtico y verdadero en todas las cosas, tratando de vivir lo que ya sabes, sin esperar que los otros lo hagan. Porque también sabes que todo necesita de un motor que impulse la transformación. Sé ese motor vivo, animado por el Espíritu de Cristo.

Entrega tu cansancio en los brazos de la caridad y elige para ti el descanso eterno y no el pasajero. Ya no será el reposo el que nutrirá tus cuerpos en estos tiempos, porque solo serán la plenitud en el Espíritu de Dios y la vivencia del Evangelio de Cristo los que te mantendrán en pie. Por eso, sé conforme a lo que has estudiado.

No dejes que ninguna indicación de tu mundo interior pase desapercibida: atiende en todo la voz del corazón; así ella hablará cada día más alto dentro de ti.

Tu Padre y Compañero, tu Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Contempla el mundo en el cual vives, y por un instante, silencia los pensamientos de tu mente y las emociones de tu ser.

Observa cómo tu mundo interior reconoce que la vida que se expresa en la Tierra en nada se asemeja al Pensamiento de Dios.

Ve cómo dentro de ti habita el arquetipo para la humanidad y para la expresión del planeta como un todo.

Siente cómo tu corazón tiene ansias de vivir la fraternidad y de conocer el verdadero amor, aquel que te lleva a dar la vida por tus amigos y a perdonar a los enemigos, amándolos tal como si fueran parte de ti.

¿Qué harás con eso que habita en tu interior? ¿Callarás tu corazón, como lo hace la mayoría de los seres humanos, o renunciarás a los pareceres mundanos para instituir en el planeta una nueva vida, aunque parezcas loco a los ojos del mundo?

Hijo, la era del Armagedón ya llegó al planeta, pero la mayoría de tus hermanos está buscando conceptos científicos, filosóficos y espiritualistas que coloquen en un patrón de normalidad lo que hoy sucede en el mundo. Aquellas son las mentes humanas intentando callar el corazón.

Aquellos que escuchan la voz de Dios en su propio interior saben que un tiempo final se inició en el mundo y que, sin el establecimiento de la paz en el corazón humano, el caos será el que establecerá su reinado y gobernará las mentes y los espíritus de los que no se abrieron a la verdad.

Los que se unen a Dios y silencian sus mentes, para dejar que la sabiduría de la esencia surja, no temen conocer la verdad y no quieren callar la Voluntad de Dios. Ellos saben que, al final de toda la batalla, triunfará el bien. Por eso, reconocen la urgencia de la necesidad de la transformación, reconocen la imperiosa voluntad interior de renunciar al viejo hombre y a sus tendencias y de abrirse para que lo Nuevo destituya el reinado de los antiguos vicios humanos, por más que para la mente humana, esas energías retrógradas y degeneradas, cuando se manifiestan en la materia, a veces sean denominadas “tecnologías”.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Entra en el recinto de tu corazón para comprender que, en estos tiempos, la ley primera es el amor; amar por sobre todas las imperfecciones, defectos, desavenencias, orgullos y vanidades. La única herramienta que te protegerá del mal, hijo Mío, es el amor; amor al prójimo, amor a los Reinos de la Naturaleza, amor al Plan de Dios.

Si no abres tu corazón para aprender a amar las cosas como son y así llevarlas a que se transformen en lo que verdaderamente deben ser, te sumergirás en la incomprensión, en la arrogancia y en la permanente competencia.

Tienes delante de ti dos manos que se extienden para que escojas un camino que seguir. No hay otras opciones: una es la mano de Dios y la otra, la mano del caos.

Muchos ya escogieron la mano del caos y hoy se encuentran en medio de una batalla tenebrosa sin reglas; pero tú, hijo, tienes delante de ti la opción consciente de trascender las tinieblas en tu interior por el triunfo del amor en tu corazón. Es por eso que te llamo a pedir perdón, a vencer tu orgullo y a descubrir la Gracia de ser humilde y cumplir con los designios del Creador.

Yo te pido que te reconcilies con el prójimo, en ofrenda al Medio Oriente1, pero también con tu propio corazón, que en su inmadurez e ignorancia no aprendió a amar. Te pido estas cosas, hijo Mío, porque ya no tendrás tanto tiempo para plantar semillas en el cantero de tu existencia y de la vida humana como un todo. Pronto llegará el tiempo en que solo recogerás aquello que plantaste y comerás de los frutos de los árboles que crecieron en tu jardín.

Cuando te digo que pidas perdón y registres lo que hiciste, es para que profundices en tu ejercicio de humildad y reveles a todos tus imperfecciones, para que así, des un ejemplo a la humanidad de cuán simple es dar un paso en dirección al amor.

Hoy te digo, hijo, que no te pediré solo eso. También te pediré que no solo realices un acto de perdón, si es que todos los días vives lejos de la fraternidad, sino que ese acto tuyo de perdonar sea permanente, constante y eterno, porque cuanto más se aproxima el Armagedón del planeta, más tendrás que perdonar lo que sucede dentro y fuera de ti.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Ama a tu prójimo sin límites, como si Dios mismo se multiplicase en cada uno de tus hermanos y te llamase a servirlo y a acompañarlo en Su desarrollo dentro de los seres.

Ama a tu prójimo sin límites, para que tu amor fecunde en los corazones de tus hermanos la semilla de la esperanza de un día vivir plenamente la fraternidad y la unidad entre todos.

Ama a tu prójimo sin límites, y aunque a veces tus obras no puedan llegar a todas las criaturas de la Tierra tan directamente, igual ama, y en tu espíritu deja que el amor permee todos los seres como lo hace el Señor tu Dios y Padre, que te llama a seguir Sus pasos.

Ama a tu prójimo sin límites, con un amor verdadero, espiritual, maduro, sencillo, servicial y fraterno, porque de esa forma Dios podrá amar por intermedio tuyo.

Ama a tu prójimo sin límites y dona todo de ti para la materialización del Propósito Divino en los demás y en el planeta en su totalidad.

Ama a tu prójimo sin límites. Ora por el mundo. Clama de rodillas por los que pierden la fe. Siente en tu pecho el dolor de los que viven sin esperanza y lleva a los pies del Creador tu súplica de forma tan verdadera, como si fuese tuya la desesperanza de tus hermanos.

Ama a tu prójimo sin límites y aprende a ayudarlos como Dios espera y no como tú quieres. Ama con el Corazón del Padre dentro de tu corazón y tú por entero dentro de Él. Así, sabrás amar más allá de las emociones y servir más allá de los impulsos del ego humano.

Tan solo amarás porque el amor vive en ti y no te gratificarás por vivir el amor, porque el amor es en ti, y de forma natural, te lleva a la donación de ti mismo.

¿De qué vale el amor si no es para ser donado?

Ama a tu prójimo sin límites, con oraciones, con silencio, con servicio, con comprensión, con acogimiento, con una sonrisa, con una corrección, con una advertencia, con un abrazo, con un cuidado o con un distanciamiento si él fuera necesario. Ama como cada uno necesita ser amado y no como tú necesitas amar.

Ama y entrega al otro tu amor, aunque para ti la forma de hacerlo cause dolor.

Aprende a donar, a ser y a vivir la Ley del Amor, que es la Ley de esta Tierra, es el principio y el fin de la existencia humana.

Te acompañaré y siempre te amaré, para que te sirvas de Mi ejemplo para amar aún más al prójimo, sin límites.

Tu Padre y Compañero, San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Para que aquello que consideran necesario para sus vidas se manifieste, antes deben contemplar en sus propios corazones las necesidades del mundo, del prójimo y de los Reinos de la Naturaleza.

A aquel que cuida de sus hermanos, los semejantes y los menores, Dios que es perfecto, siempre le enviará Su amparo y Su cuidado. El Señor tiene predilección por manifestar las necesidades de aquellos que no piensan en sí y que en todo colocan a los demás en primer lugar.

Cuando algo no fluye y no se manifiesta en sus vidas, pregúntense por qué y para qué desean tal o cual cosa. Recuerden que deben olvidarse de sí mismos todos los días y permitir que el Señor opere en sus vidas Su maravilloso milagro y derrame sobre ellas Sus infinitas Gracias.

No limiten el Poder de Dios pidiéndole todo el tiempo aquello que necesitan; antes que eso, observen aquello que el prójimo más necesita y suplan esa necesidad. Unos necesitarán de su respeto; otros, de su obediencia; algunos, de su amor; otros, de su silencio; unos de sus palabras; otros, de sus oraciones más secretas. Algunos necesitarán que oren por ellos; otros, que oren con ellos. Algunos necesitarán cosas materiales; otros, de actos simbólicos colmados por el amor en el cual se guarda la verdadera intención de esa acción. Muchos necesitarán de su ejemplo; por eso, todo el tiempo observen las necesidades del prójimo.

Si viven en función de la caridad y de la fraternidad, no solamente en lo que se refiere a las cosas materiales, sino también en lo relativo a las espirituales, encontrarán un camino corto en dirección a Dios y alcanzarán todo lo que siempre pidieron y nunca consiguieron, porque buscaban por vías equivocadas. Las Gracias del espíritu se alcanzan por vías espirituales. Las virtudes se ganan cuando se donan virtudes. Las Gracias son recibidas por aquellos que se abren a vivir por la obra de la Gracia.

Aprendan, pequeños hijos de Dios, a observar la vida desde otro punto de vista. Cuando estén delante de una gran oportunidad, busquen a aquel más necesitado y verán cómo ella llegará a ustedes sin que se den cuenta.

Los humildes y los pobres de sí mismos son los más ricos en el Reino de Dios, porque por no querer nada para sí, Dios les entrega todo, pues en sus manos los Bienes Divinos llegarán al lugar correcto.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​

Quería hablarles de la unidad con Dios y de la absoluta fusión con Su Divino Espíritu; sin embargo, antes de esto, deben aprender sobre la unidad de los unos con los otros y con los Reinos de la Naturaleza.

La unidad es un Principio Divino primordial para la creación humana que deberá alcanzar el ápice de su evolución por medio de ella. Así como la máxima expresión del proyecto humano es la unidad perfecta con Dios, la mínima expresión debe también estar basada en la unidad. Para que alcancen mínimamente su expresión como Creación Divina, la unidad debe ser una meta y una realidad para sus consciencias.

Para que puedan vivir la unidad, deben desterrar de la consciencia humana lo que los lleva a la desunión, que es la competitividad. Cuando no hay competencia, los corazones pueden unirse en un único propósito y caminar como raza hacia un fin común. Pero cuando quieren ocupar lugares que no les corresponden, cuando quieren sobresalir entre los demás, cuando intentan llamar la atención sobre sí mismos, cuando quieren hacer de su propia presencia algo insustituible, cuando buscan los defectos ajenos y los afirman para que se eleven sus propias habilidades y destrezas, cuando realizan todos esos movimientos, tan conocidos ya por la conducta humana actual, se apartan completamente del propósito de Dios. Con aparentes buenas intenciones de vivir la santidad, cuando quieren ser más santos que algún otro, están alimentando el reinado de aquel que reina en los abismos del orgullo humano.

Deben comprender, sentir y vivir que cada pieza que compone la humanidad tiene un papel primordial, una misión única que debe cumplirse para que el Plan de Dios se manifieste.

Antes que juzguen o disminuyan a alguien e intenten sobresalir por encima de él, piensen que existen civilizaciones enteras en el Universo que dependen de la victoria de Cristo en el interior de la consciencia de ese alguien.

Antes que derriben al prójimo con críticas y juicios, ayúdenlo a dar sus pasos, porque el Plan de Dios, para el que supuestamente todos trabajan, depende del triunfo de Su Corazón en cada una de Sus criaturas.

En estos tiempos definitivos, deben batallar contra todo aquello que trabaja por la desunión, incluso que esto se encuentre dentro de ustedes, pues muchos soldados ya quedaron atrás porque el propio ejército de Cristo los derrumbó por la falta de Amor y de Unidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​

Cuando del propio interior comience a emerger todo aquello que por eones de tiempo estuvo oculto en la consciencia humana, como códigos que degeneran el Proyecto de Dios, muchos podrán desestabilizarse desde el punto de vista interno, emocional y psíquico, dependiendo del vínculo de cada consciencia con esas informaciones y de la forma como fue equilibrando, a lo largo de su existencia, los códigos negativos con experiencias positivas.

Cuando llegue ese momento, queridos, solo les restará abrir el corazón y confiar en aquellos que tendrán al lado con mayor equilibrio para auxiliarlos. Deberán aferrarse fuertemente a la humildad para pedir ayuda y dejarse guiar. También deberán aferrarse a la fraternidad, en caso que tengan que ayudar a los otros.

El desarrollo del amor será una oportunidad entregada por Dios en cada instante de sus vidas, sobre todo en los momentos de la transición interior de cada ser y de la transición del planeta como un todo.

Deben acordarse de lo que les digo, porque muchos confían en que estarán en pleno equilibrio y serán siempre aquellos que ayudarán a los otros y no los que serán ayudados. Pero no será así, porque el noventa y nueve por ciento de los seres humanos desconoce las raíces de todo lo que viven en la Tierra. Ignoran que vinieron al mundo para equilibrar los códigos de sus propias consciencias, que necesitaban de tal grado de amor, para que fueran convertidos y que solo en la Tierra lo alcanzarían, en este pequeño planeta, en el cual se gestó el gran Proyecto de Dios, que tuvo su triunfo en Cristo.

Sin contar con esa realidad y plenamente envueltos por la ignorancia y por la ilusión, a la mayoría les cabrá abrirse a la humildad; pero eso no será fácil en una raza que por siglos, fue el resultado de los mayores códigos de orgullo, vanidad y egoísmo, que vinieron para ser convertidos por el Amor de Cristo, por la vida crística.

Sin embargo, queridos compañeros, todos tendrán una oportunidad y nadie quedará sin ser contemplado en esta Escuela de Amor. A cada uno le cabrá abrirse para la elección de una vida superior, de fraternidad, de unidad y permitirse ser guiado por Dios, confiando en el amor, más que en sí mismo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​

Queridos compañeros:

Se aproxima a la Tierra la llegada de un nuevo ciclo para la consciencia humana, y principalmente, para la consciencia del planeta, el espíritu de la Tierra que los ampara, los acoge y con tanto amor y donación los sustenta.

Ese ciclo que llegará, impulsará a los hombres a ofrecer al Proyecto Divino de la Tierra su verdadero potencial, y para eso, los ayudará a expurgar de su propio interior, del mundo consciente e inconsciente de cada ser, aquellos códigos que generaron como humanidad y que, poco a poco, fueron degenerando lo que deberían expresar como consciencia humana.

Este nuevo ciclo intentará ayudar a este proyecto de la Tierra, para que no sean solo los Reinos de la Naturaleza los que sustentan la consciencia del planeta, sino que existan seres humanos conscientes ofreciendo lo máximo de sí para que el planeta cumpla con su función dentro del Plan de Dios.

En el Proyecto del Señor, al crear este mundo repleto de manifestaciones de Su perfección por medio de los diferentes Reinos de la Naturaleza que cohabitan, Dios pensaba en una expresión viva de la fraternidad y de la unidad entre Sus criaturas, por más diversas que fuesen.

El Creador intentó hacer de la Tierra una escuela de amor y de cooperación evolutiva, para que cada Reino aportase al otro algo vital en su existencia. Es por eso que la Tierra necesita del equilibrio para existir, equilibrio que se genera entre sí en los diferentes Reinos, incluyendo el Reino Humano.

En especial el Reino Humano debería aportar una especial armonía y amor dentro del Reino que le corresponde, como humanidad, para inspirar así la evolución de los demás Reinos de la Naturaleza.

Todos los Reinos, de cierta forma cumplieron con su parte, menos el Reino Humano que es el gran pilar del proyecto terrestre. El Reino Vegetal es expresión de donación, elevación y belleza, como le correspondía. El Reino Mineral es expresión de purificación, transmutación y sustentación, como le correspondía. El Reino Animal es expresión de la fidelidad y del amor, es el guardián del espíritu de la cooperación y de la fraternidad evolutiva en cada especie, como le correspondía. El Reino Dévico sigue creando belleza y loor al Creador, y conjuntamente con el Reino Elemental, sustentan y animan los demás Reinos de la Naturaleza, como les correspondía.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE MONTEVIDEO, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

El principio de todo aprendizaje en este mundo debe ser el amor; la vivencia del amor, de la unidad y de la fraternidad. Dentro de esos tres atributos, encontrarán todas las demás virtudes que componen el Sacratísimo Espíritu de Dios.

Del universo, sus espíritus los observan permanentemente. Algunos aprenden con el amor que se desarrolla en aquellos de ustedes que cumplen con la Voluntad de Dios; otros, aprenden con el amor que reciben del prójimo; y otros aprenden observando los registros generados por los errores del pasado, que se reflejan en la materia. Pero todos aquellos que llegaron a este mundo, algo tendrán que aprender.

Cuando un niño va a la escuela, puede aprender muchas cosas. Algunos aprenden todo lo que la escuela tiene para ofrecer; otros, solo aprenden con la consciencia grupal y muy poco de lo que la escuela les ofrece; y otros, no se abren para aprender nada, e inclusive, dificultan mucho el aprendizaje de los demás. Sin embargo, estos últimos crecerán y podrán observar la oportunidad que tuvieron con una mirada más madura; y desde ese momento, su aprendizaje se dará y al haber participado de esa escuela, algo llevarán en sus consciencias.

Ustedes están en la escuela más amplia y profunda de toda la Creación de Dios. Aquí se sintetizan todas las enseñanzas del Universo. De la postura de cada uno frente a los Maestros y Guías de esta escuela, resultará el desarrollo de la humanidad.

Mientras ustedes tengan la Gracia de permanecer aún en este mundo, intenten, sin demora, aprender en él todo lo que aún no pudieron saber. Den de sí a los demás, dónense lo que más puedan, no solo a los pobres, sino a todos y a todo. Busquen descubrir el poder del amor y pidan a Dios que conduzca sus pasos, pues Él los escuchará.

Los bendigo y les agradezco por Abrirme las puertas de esta gran escuela del corazón, para enseñarles la esencia del Proyecto de Dios para la humanidad.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Para que sean los que abren las puertas del mundo hacia la existencia de una nueva humanidad, por medio de la difusión de los Principios Divinos expresados en las Palabras de los Mensajeros de Dios, primero deberán ser difusores de la transformación, a través de la conversión de las viejas costumbres humanas en principios celestiales y universales.

¿Cómo hacerlo?

Siendo aquello que aspiran a encontrar en el prójimo. Porque la verdadera aspiración de la manifestación de una nueva humanidad ya existe en el corazón de todos los que en este tiempo están despiertos, despiertos para cumplir con la Voluntad de Dios.

Es de esa forma como podrán buscar en su interior aquellas aspiraciones más puras sobre cómo debería ser el mundo y cómo deberían ser los seres, y transformar esa aspiración en vida, por medio de la propia vivencia de todo eso.

No se apeguen a lo que fueron o a lo que son. Permítanse desconocerse, y por más que a veces sientan que no son ustedes los que actúan, piensan y sienten, que lo que son no es algo verdadero, no importa. Al principio parecerá difícil. Encontrarán muchos personajes y perderán otros; pero en la búsqueda permanente de la transformación, el alma se encargará de conducirlos a lo que en verdad son, y que a veces, está tan distante de aquello que la mente puede imaginar.

Mi Corazón viene hasta aquí para ayudarlos, para guiarlos en este camino, que aunque es largo, es sencillo y podrá ser más o menos largo, dependiendo del coraje y de la determinación de cada uno.

Quiero que sepan que todo lo que hagan, no importa lo que sea, debe hacerse en pro de la humanidad. Ni siquiera las transformaciones personales deben ser buscadas solo para sí mismos, porque correrán el riesgo de pensar que se pierden de sí, cuando en verdad estarán perdiéndose de Dios, en la ilusión de estar atentos a su propio proceso evolutivo.

Sepan compañeros, que la esencia de la humanidad está en poder ser fraterna y sencilla en todo, y así encontrar el verdadero amor. Por eso, nunca caminen para sí mismos, nunca tengan proyectos propios, nunca tengan una aspiración personal que no sea la de no aspirar a nada, para que se haga como Dios deseó para todas Sus criaturas.

Los amo y los bendigo en la misión que el Señor les encomendó.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Cuando un grupo de almas ofrece su vida para equilibrar el sufrimiento de una parte de la humanidad, el Corazón de Dios se vuelve a encender y la fe del Universo recibe un impulso de luz.

Mis queridos compañeros: para la próxima Misión a Turquía y a Hungría, les pido que no se muevan con base en las emociones, sino que se dispongan a ir solo los que verdaderamente aspiran a que el principio del Amor se manifieste en el mundo, más allá de sus propias vidas.

Todos aquellos que acompañen esta misión con el corazón, formarán parte de esta obra, que tiene como finalidad renovar el espíritu del Amor y de la Fraternidad en la consciencia humana y no permitir que el odio y el dolor sean los males que se apoderen de todos los corazones del mundo.

Tanto los que vayan en misión, como también los que los acompañarán con el corazón, no pueden fijar sus miradas en las injusticias, en el sufrimiento y en el rencor de los seres. Solo deben ser portadores de un amor que se extingue en el mundo y que la Divinidad depositó en sus corazones.

Para ir en esa misión, Mi Casto Corazón los guiará en una purificación profunda de su propia incapacidad de perdonar y de amar. Esto lo hará con todos aquellos que quieran ser misioneros, no solo físicamente, sino también en espíritu.

Yo los conduciré para que transformen aspectos profundos de su consciencia, enraizados en la competitividad y en el ansia por el poder; para que puedan ir purificados de todo el mal que genera las guerras y los conflictos en el mundo.

Más que un entrenamiento cualquiera, deben orar mucho, para que Yo los auxilie y los coloque en el punto al que necesitan llegar, para que sean verdaderos instrumentos de Dios para toda la humanidad y no solo para el Medio Oriente.

Sepan que estamos invitando a todos los grupos de oración para que den un nuevo paso y vivan la transformación necesaria para entregar la vida por amor a Dios y a Su Plan.

Nuestra protección y amparo siempre estarán con los que responden a los Designios de Dios. No necesitan temer cosa alguna, solo amar con la esencia del corazón.

Los guío y los fortalezco.

San José Castísimo, Padre de todos los misioneros

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Queridos compañeros y siervos de Cristo:

Hoy quiero enseñarles algo que aprendí con Mi Hijo Jesús, cuando Él aún era un niño.

Desde los cinco años, Jesús fue descubriendo la esencia del Plan de Dios para la humanidad y podía ver en los corazones de los hombres el Pensamiento Perfecto de Dios, para cada uno de ellos. Así era como el pequeño Jesús procuraba ver en cada ser solo su perfección, y aunque ese ser en nada se asemejase al Pensamiento de Dios para él, Jesús solo veía el Pensamiento Divino. Y era tanto el amor que nacía en Jesús, al ver la Perfección de Dios en cada criatura, que ese amor por sí solo comenzaba a expulsar de los corazones de los hombres aquello que los separaba del Creador.

Para este misterio quiero invitarlos hoy, porque a lo largo de los siglos, la humanidad solo respondió a los estímulos capitales y muy poco a los divinos. Fue así que solo creció en el corazón humano la costumbre de buscar en el prójimo siempre lo peor, como forma de sentirse mejor que los demás.

Por esta razón, los seres desconocen el Amor de Dios por Sus criaturas. Porque la consciencia que solo vislumbra las miserias de cada ser, no puede comprender cómo Dios ama seres tan miserables y se pregunta de dónde surgirá una humanidad redimida, si todos alrededor están llenos de defectos.

Hoy les digo que dentro de cada alma están latentes la Perfección de Dios y la posibilidad de vivir y manifestar esa perfección. Deben aprender a buscar lo más maravilloso que expresa una consciencia, porque ahí están los Ojos de Dios.

Por esa posibilidad de unirse a los Principios del Creador, es que Él aspira incesantemente a que de esta humanidad nazca el nuevo hombre, capaz de transformar a toda Su Creación.

Aprendan a desterrar de su propio interior la necesidad de observar y buscar los defectos ajenos. Por el contrario, alégrense de la manifestación de una virtud en el prójimo, e imítenlo en eso que él expresa con perfección.

Encuentren en el atributo que cada ser manifiesta, la posibilidad del surgimiento de una nueva raza y aspiren de todo corazón, a que cada uno pueda crecer en virtud. Ayúdense unos a otros, para que maduren bajo el espíritu de la fraternidad y del amor, y borren de su propia consciencia y de la consciencia humana, el mal de la permanente competitividad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Hoy solo les pediré que intenten, todos los días, vivir el Propósito Divino, que intenten ser mansos de corazón, puros de intención y verdaderos en su camino.

Intenten todos los días, vivir la fraternidad y el amor; reconocer en el prójimo la presencia de Dios; y así, ser humildes ante de todos.

Les pido que intenten pensar un poco menos en sí mismos y cada día dejen de hacer algo que sea una prioridad personal, y así servir al prójimo.

Intenten amar más a los Reinos de la Naturaleza, observarlos aunque sea por breve instante, todos los días, dejando que el alma se inspire por medio de ellos.

Les pido que intenten orar de corazón, conversar con Dios, colocarse frente de Su Altar Celestial y ofrecer lo mejor que hay en su interior, para equilibrar las faltas de la humanidad.

Intenten descubrir en los que están más perdidos un corazón necesitado de paz.

Intenten disolver el odio de sus corazones, como también la ira y el rencor. Comprendan que todos se equivocan por ignorancia, y que el amor, el perdón y la reconciliación, son capaces de curar cosas que ustedes desconocen por completo.

Intenten, todos los días, olvidar el pasado. No para que sean indiferentes a todo lo que vivieron o para olvidarse de aquellos que los acompañaron en otros tiempos. Olviden el pasado para liberar el espíritu, para que viva algo nuevo. Olvidar el pasado es liberar la mente, las emociones y el corazón, de todo lo que pasó. Los aprendizajes y recuerdos permanecerán en la consciencia, pero el espíritu se libera, con la certeza que lo que es real, aún aguarda su despertar.

Queridos compañeros, hoy les pido que intenten ser más sencillos de corazón. Intenten aceptar las correcciones de la vida, e inmediatamente enderezar sus caminos; sin temor, sin rencor, con mucha paz y gratitud, por dar pasos en sus vidas.

Les pido que intenten amar más la Creación de Dios, Su Plan y la grandeza de Su Propósito para este planeta. Intenten dejarse permear por la Misericordia y por el Amor de los Mensajeros Divinos.

Si intentan, todos los días, vivir un principio superior, el Cielo escuchará sus corazones, y en el primer paso que den en la dirección correcta, Dios se encargará de hacerlos llegar a Su Meta Divina. El secreto está en nunca dejar de intentar y perseverar todos los días, aunque caigan y se levanten innumerables veces.

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Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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