MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Si en verdad Mi Presencia entre ustedes solo fueran visiones, nunca hubiera sido posible construir la Obra por los hombres del mundo.

Una obra es verdadera cuando es sostenida por la propia Presencia Divina, y esa Obra perdura porque la Presencia Divina así lo desea y así todo lo manifiesta.

A veces, ciertos religiosos y sacerdotes ofenden más con sus comentarios la Obra que Dios realiza en el mundo y menos lo agradan con sus acciones litúrgicas.

En verdad, cuando ciertos sacerdotes, religiosos o incluso obispos, ofenden la Obra que Dios realiza en las almas, lejos del control y de la potestad de la Iglesia, eso es más grave que todas las faltas cometidas por los pobres pecadores.

Se debe tener cuidado con todo lo que un representante de Cristo en la Tierra dice o le manifiesta al pueblo de Dios, poniendo en contra a los corazones, llenándolos de más y más dudas.

Eso es mucho más grave porque podría estar condenando con su palabra la salvación de todas esas almas que lo escuchan.

La única Verdad la tiene el Padre Celestial y ante todo lo que Él haga con Su Obra independientemente del poder de los hombres de la Iglesia, debemos inclinar nuestra cabeza y respetarlo; porque el ser humano nunca podrá comprender profundamente todo lo que Dios quiere hacer.

Por eso, le pido a todos los sacerdotes, religiosos y representantes de iglesias cristianas que guarden su lengua para no seguir ofendiendo la Obra de Dios, que es infinita y eterna, y para no manchar con sus comentarios irónicos a las almas que colocan su fe en Cristo.

Cada uno cumple con su parte en esta misión de evangelizar en la Presencia del Señor, por medio del ejemplo, del amor y de la verdad más que con las palabras.

No olviden la fraternidad y el ecumenismo que todavía no ha sido comprendido por ustedes, ya que la verdadera alianza que se deberá establecer entre las diferentes creencias se basa en el amor y en la transparencia.

Que los sacerdotes sean verdaderos intercesores de Cristo entre el Cielo y la Tierra, y no verdugos vestidos de santos que condenan a sus semejantes y no miran hacia su interior, olvidando la penitencia.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​


       Devocionario por el Ecumenismo y por la Unidad en la consciencia humana
 

Cuenta de unión:

Señor,
         por la unión de la humanidad en Tu Propósito de Amor,
       rogamos Tu Presencia en las diferentes naciones, pueblos y religiones.
       Que la Cultura Universal sea una realidad en la Tierra
.
       Amén

Primera decena:
 

Por el Poder de la Divina Misericordia emanada del Sagrado Corazón,
       que todos los pueblos, razas, culturas y religiones alcancen la redención.

Segunda decena:

Por el sacrificio vivido por Cristo
       y por los méritos alcanzados por Él en la Cruz,
       que todas las naciones despierten a la vivencia del Amor absoluto.

Tercera decena:

Por el Poder de la Piedad emanada por Cristo
       al descender de la Cruz en los brazos de la Virgen María,
       que todas las culturas, religiones, creencias y naciones
       se unan para verter la Gracia de Dios
       sobre los más olvidados y perdidos
       entre los hombres y los Reinos de la Naturaleza.

Cuarta decena:

Por el Poder del Amor Puro que resucitó cada célula de Cristo
       y Lo hizo vencer la muerte,
       que todas las religiones renazcan en el Principio de la Pureza.

Quinta decena:

Por la Gracia absoluta que nos concede el Creador con el retorno de Su Hijo,
       que todos los pueblos despierten, todos los corazones se abran
       y todas las lenguas proclamen, en un solo idioma,
       la unidad con Dios por medio del Cristo Resplandeciente.


En la décima cuenta de cada decena, se repite: Amén

 

Quiénes somos

Asociación María
Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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Mensajeros Divinos