MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​

Queridos compañeros:

Dada la actual situación planetaria, nuevamente los invitaré a encontrar el espíritu de la paz y de la armonía, por la correcta quietud interior, a la que llamamos interiorización.

Presten atención a Mis Palabras, porque no les digo que estén ajenos a lo que sucede en el mundo, pero sí que creen espacios en sus vidas para permanecer en quietud y conocer sus propias consciencias, para que poco a poco, el lado más planetario de sus seres pueda adherirse al silencio y al recogimiento y para que sus vidas sepan encontrar espacios internos de paz en los momentos de mayor caos exterior.

Opten siempre por momentos de quietud cuando estén delante de situaciones que los llevan a desalinear sus cuerpos. Por más que sus mentes y sus emociones estén más orientadas hacia lo que sucede en el mundo exterior, deben ser educadas por la voluntad de sus propias almas, que poco a poco ganan su espacio.

Sin embargo, si esperan que sus mentes y sus emociones por sí solas opten por la vida espiritual, estarán siempre en el mismo punto, sin comprender por qué reciben tantos impulsos y no dan un mínimo paso. El camino de oración ya unió su parte planetaria a sus almas; ahora, deben abrirse para aprender con la energía de sus almas, pero para esto es necesario que les presten atención con el auxilio del silencio y de la quietud.

El alma es el vehículo que les permite salir de las leyes materiales. Es el puente para el espíritu y para la Vida Superior. Si no se educan para escuchar sus propias almas ahora, muy difícil les resultará intentar escucharlas cuando el ruido del caos se apodere del planeta como consciencia.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​

Calma tu corazón, entregándolo a Dios.

Aquieta tu mente, rindiéndote a los pies del Creador y lanzándote firmemente al cumplimiento de Su Voluntad y no de la tuya.

Serena tu espíritu, con la certeza del triunfo de Dios en la Tierra.

Fortalece tu interior con una simple oración y descubre qué fácil es vivir en paz y en armonía con toda la Creación.

Busca dentro de ti la unidad con el Todo y sé parte consciente del Plan de Dios.

Si quieres ser humilde de verdad para que eso se cumpla en ti, según el Pensamiento de Dios, resígnate a ser servidor de todos y deja que en todo, los demás sean mejores que tú.

Obedece entonces, con el corazón y con la rendición de la mente, porque si el corazón busca obedecer pero la mente no se rinde, podrás incluso aparentar ser obediente y bueno, pero nunca alcanzarás la paz. La mente podrá llevarte a aparentar muchas cosas; sin embargo, solo encontrará la paz el día de su rendición.

Dejar la mente rendida delante de Dios es entregarle las propias potencialidades y no hacer caso de ellas, a no ser que el mismo Dios disponga las situaciones de la vida, en las cuales ellas son necesarias.

Rendirse mentalmente es renunciar a las formas propias de pensar, de actuar y de ser. Renunciar a todo lo que se asimiló como aprendizaje, para estar vacío y dispuesto al cambio permanente, propio de estos tiempos.

Rendirse de corazón es sencillo, porque el corazón es la mente del alma y cuando el alma aspira ardientemente a encontrar a Dios, el corazón no teme lanzarse en esta aventura. Pero la mente, que es la reina de los sentidos y de la materia, jamás querrá perder su reinado y mucho le costará entregar el trono para ser sierva de un Rey tan incomprensible y poco alcanzable para ella y sus potenciales.

Comienza por el corazón, que ya conoce la verdad que el alma le imprimió, y poco a poco, anímate a dar pasos aún mayores, para alcanzar aquello para lo que viniste al mundo; aquello que necesita que seas lo que nunca fuiste en apariencia, pero que siempre fuiste como esencia que proviene de Dios.

Te amo y te dejo Mi bendición paternal.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Cuando un alma ora de corazón, crea las condiciones para la aproximación del espíritu. Cuando él está despierto, permi­te que leyes superiores permeen la materia y conduzcan los acontecimientos de la vida de acuerdo con principios divinos y universales, que responden a la Voluntad de Dios.

Solo cuando un ser se abre para la vida espiritual y despierta la fe en lo que no puede ver con sus ojos físicos, todo aque­llo que es una realidad en el cosmos puede hacerse sentir en su corazón.

Cuando el alma despierta es que la personalidad siente la impe­riosa necesidad de descubrir lo que está más allá de la vida material. Es el alma quien hace que la mente y las emociones no estén conformes con la vida de superficie y, así, dispone los cuerpos tridimensionales para una búsqueda superior.

Mientras ustedes aprenden y crecen en espíritu, el alma lucha constantemente con los aspectos que aún están muy arraiga­dos en las tendencias de la vida material planetaria. Por esta razón es que, al mismo tiempo en que aspiran a lanzarse al abismo de la Voluntad Divina y entregarse al misterio que es vivir bajo esa Voluntad, otra parte del ser duda de la existencia de ese abismo, de la posibilidad de vivir la Voluntad de Dios y, según las propias resistencias, ustedes pueden dudar, incluso de la Existencia Divina.

Cuando el espíritu se aproxima a la materia, el alma se fortalece y sus convicciones se convierten en la verdad que rige la vida. Las dudas y los cuestionamientos no dejarán de existir, porque en cuanto estén en el mundo siempre habrá algún aspecto que purificar; aspecto que no quiere sacrificarse y que prefiere man­tenerse en la vida común de las gratificaciones y los placeres mundanos. Pero será como un adulto que vive como un niño reclamando, a veces más, a veces menos, al demandar atención para hacer su voluntad.

¿Por qué les digo esto?

Porque ustedes necesitan dejar de darle tanta atención al niño dentro de ustedes que no quiere crecer; deben comenzar a actuar con la consciencia del espíritu, con el adulto espi­ritual que comprende la realidad planetaria y que está dis­puesto a vivir según los designios superiores, sin importarle las circunstancias.

Páginas

Quiénes somos

Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

Contacto

Mensajeros Divinos