MENSAJE SEMANAL DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO EN CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Las almas preciosas de Mi Corazón son aquellas que Yo rescato y elevo directo al Corazón de Mi Padre. Las almas preciosas son las personas simples que Me contemplan honestamente y que glorifican Mi nombre todos los días.

Hoy quiero decirles a todas las almas preciosas: ¡gracias!, gracias infinitas por intentar de verdad aliviar Mi Corazón flagelado. Así, Mi obra se cumple en todo el mundo a través de la ayuda de todos los grupos de almas que, en tiempos críticos, siguen Mi Camino redentor.

En la Tierra, Dios manifestó cierto grupo de almas que, siendo inmaduras e imperfectas, frágiles como el cristal de una copa, fueron convocadas por Mí.

En todas ellas, derramo Mis dones crísticos y cumplo con Mis designios a través de sus esencias.

Ahora que muchas almas son conquistadas por las regalías que el mundo les promete, Mi Divina e Insondable Misericordia busca a las almas dispuestas a seguir y a vivir Mis Mandamientos, a ser amorosas, serviciales, mansas y pacificadoras en todos los lugares hacia donde vayan.

Quiero y deseo tener almas que sean en este tiempo un testimonio verdadero para la vida planetaria. Si ustedes imitan Mi simple ejemplo de pacificador, el mundo ya podría cambiar muchas cosas. Necesito, día y noche, ejemplos vivos de hermandad y de fraternidad.

El gran Agricultor del Cielo, ya aró la tierra para sembrar nuevas semillas que darán frutos y alimento divino a otros corazones. Espero, ardientemente, cosechar de esas semillas los mejores frutos, pues ustedes saben que hoy Mi Divina Gracia está entre ustedes, mientras gran parte del mundo muere en la vida espiritual por no poder encontrar la Luz.

Quiero que se definan para que puedan ser chispas visibles de Mi Divina Misericordia, de esa forma el mundo podrá curarse. Llámenme, invoquen Mi sagrado Nombre y digan:

“Señor Jesús, entra en mi pequeña vida
y haz de mi existencia Tu manantial de vida.

¡Ven Señor Jesús!, quédate entre nosotros, 
para que podamos sentir el Amor de Tu poderoso Corazón”.

Por eso, vuestro sí definirá los acontecimientos. Los necesito, ahora y siempre, hasta la eternidad.

Bajo el Amor que proviene del Padre, sean bienaventurados.

¡Gracias por vivir en Mi eterno Corazón de Amor!

Cristo Jesús