MENSAJE SEMANAL DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

A los que despiertan

En el Universo existen tres manifestaciones de Dios, a través de Sus tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El aspecto divino del Espíritu Santo es impulsado por la Fuente de la Sagrada Energía Femenina o Madre del Mundo.

Esa manifestación desconocida del Espíritu Santo es lo que está llevando adelante el plan del despertar de gran parte de la humanidad. Y ese despertar que es impulsado por el Universo no tiene religión, solo tiene esencia y su esencia es el Amor Universal, el Amor que mueve a todo el Universo y que lleva a las consciencias a vivir aprendizajes y experiencias.

La Fuente de la Sagrada Energía Femenina o Madre del Mundo es lo que dentro del ciclo del despertar está obrando espiritualmente en una parte importante de la humanidad, que es la juventud. Porque en la juventud, de este tiempo, está el potencial y el fuego interno para la realización y la concreción del Plan Divino en la Tierra.

Por esa razón, la Fuente de la Sagrada Energía Femenina está amparando al despertar de los más jóvenes, porque en ellos no predominan las resistencias y, si las hubiera, ellos no tendrían dificultad en transformarlas.

En la juventud de este tiempo deberá expresarse el Proyecto de la paz y de la consciencia. Un Proyecto que impulsa la manifestación de las bases de la paz en la superficie de la Tierra en tiempos de conflicto y el establecimiento de la consciencia a través del despertar a la vida del espíritu y a la conscientización, por el cuidado y el amor al planeta como a los Reinos de la Naturaleza.

Por eso, este es el ciclo en el que la juventud deberá ser reunida para que, entre los jóvenes, no solo compartan y vivan la cultura de la paz y de la fraternidad, sino que en los más jóvenes despierten los talentos internos que los harán partícipes de los acontecimientos del fin de los tiempos.

Y en algún plano de consciencia, en algún grado espiritual, cada joven tiene un compromiso con la Fuente de la Sagrada Energía Femenina y, al ser hijos y herederos de esa Fuente, contarán con el amparo y la fortaleza para llevar adelante la Voluntad de Dios.