Lunes, 15 de junio de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO DURANTE EL VIAJE DESDE LA CIUDAD DE JOINVILLE HACIA LA CIUDAD DE FLORIANÓPOLIS, SANTA CATARINA, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

En tiempos de batalla, que reine la paz del corazón.

Que entre Mis soldados reine la unidad, para que así el enemigo no ingrese por ninguna brecha.

Que delante del tiempo del Apocalipsis puedan escuchar Mi Voz y prepararse, para que algún día sientan la paz, al igual que los oídos que escuchan una cálida melodía.

Queridos hijos, hoy he venido en esta hora crítica para apartarlos del peligro y de la inseguridad, los que Mi adversario despierta a través del desorden humano.

Para eso, como en la victoria de Cristo en la Cruz, vuestra Madre de las Siete Espadas se coloca en vuestros caminos para guiarlos y retirarlos de la adversidad y del peligro inminente que crea Mi adversario.

Vuestra Madre Celeste enfrenta las primeras batallas con Su enemigo para impedir la destrucción espiritual de los corazones, para evitar que las almas pierdan la fe en Dios y en Su Plan.

Por eso, los ejércitos de la Madre del Mundo se preparan para responder a situaciones inesperadas y no planificadas; como verán, Mis hijos, el ritmo de los acontecimientos cambió y será a través de esas experiencias inesperadas que ustedes se transformarán en esencias de sacrificio y de entrega permanente, para que hasta el alma más distante de Dios, la más pecadora y condenada, encuentre Su Misericordia.

Hijos amados, no se desesperen; sé que es difícil para vuestras vidas vivir tantos inesperados cambios, pero sepan que Yo Me he comprometido con Mi Hijo a retirarlos del peligro y del engaño que Mi adversario infunde en todo el colectivo de la humanidad, en lo que Yo llamo de tendencias y modernidades.

Los últimos acontecimientos han comenzado a desencadenarse entre el Cielo y el caos, y por todas las almas o por solo una, todo está permitido.

Síganme, Mis ojos no dejan de observar vuestros pequeños pasos.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los protege más que nunca,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz