Jueves, 23 de noviembre de 2017

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos hijos:

Que la Paz de Jesús esté en sus corazones para que, en este tiempo, ustedes aprendan a vivir el fin de los ciclos.

Hoy los ilumino con Mi Estrella de Luz de Belén. He venido para pedirles y anunciarles que el día 30 de noviembre quisiera ver en todos los hogares, lugares de trabajo, así como en cada Monasterio de la Orden, el Pesebre de la Sagrada Familia.

Para eso, hoy le entrego la misión a cada uno de sus corazones para que se comprometan a colaborar en la manifestación del Pesebre de la Sagrada Familia, a fin de que en cada espacio de oración él esté presente para bendecirlos.

Deseo que el lugar que ustedes mismos escogerán para colocar el Sagrado Pesebre, sea adornado preciosamente con guirnaldas navideñas, creando así un espacio sagrado de adoración y de contemplación.

Con este pedido, Mi aspiración es que desde el 1° de diciembre hasta la Natividad de vuestro Señor, oren, por lo menos tres veces al día, la oración, una vez entregada, al Divino Pesebre de la Sagrada Familia.

Deseo que especialmente en las Comunidades, durante esos días, se trabaje en oración a los pies del Sagrado Pesebre de Belén para que los corazones recuerden, en este ciclo, la importancia de fecundar el espíritu de la fraternidad, de la solidaridad y de la compasión entre los seres.

Deseo, hijos Míos, que los que acepten llevar adelante el cumplimiento de este pedido de su Madre Celeste sepan que, desde el 1° de diciembre hasta la fecha de la Natividad de Jesús, estaremos trabajando juntos en la reconstrucción del espíritu del amor en las familias del mundo como también en la cura del odio, del rencor y del desamor que es generado diariamente entre los servidores del camino espiritual y en las familias más apartadas de Dios.

Quisiera ver a los corazones humildes preparando en sí mismos, todos los días, el renacimiento del niño interior para que la humanidad sea curada al menos de la indiferencia y de la omisión.

Bienaventurados serán los que cumplan el pedido, porque Dios verá cuán grande puede ser el amor en sus corazones.

¡Les agradezco por responder a este importante pedido!

Los bendice,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz