Viernes, 8 de febrero de 2013

Mensajes diarios
MENSAJE EXTRAORDINARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA

Hijos de Mi Padre:

Vengan y entren en Mi Corazón si quieren, verdaderamente, ser apóstoles de Mi Sagrada Misericordia.

Hoy vengo a despertar a una parte más de Mi rebaño. Vengo a convocar a las ovejas que siguen fieles a Mi Corazón, para que confirmen los votos de confianza en las palabras de Dios.

Si, en verdad, vuestros seres aspiran a vivir las Leyes de Mi Reino les digo que, mucho tendrán que caminar; que hay mucho sacrificio para vivir de ahora en adelante. Pero, a los que Me digan sí y renueven el compromiso Conmigo, tendrán siempre Mis manos para sustentarlos y elevarlos cada vez que se vean caídos.

Queridos, no se preocupen con las caídas, porque solo aquellos soldados que se arriesgan a caminar, pueden caer. Y para estos Yo vengo todos los días.

Mis sagrados ojos de Misericordia los observan siempre y acompañan vuestro despertar y vuestro caminar, dispuestos a impulsarlos cada vez que sea necesario.

Pedí para estar entre Mi rebaño predilecto, porque conozco la necesidad que tiene cada oveja de estar al lado de su Pastor y Redentor.

Sientan en este momento y todos los días, a través de Mis palabras, el verdadero poder de Mi Misericordia. Pues ya pasó el tiempo, todos tienen delante de sí las llaves para la transformación. Ya no podré ver soldados que se quedaron atrás por estar dormidos.

Pronto llegará el tiempo en que tocaré a la puerta de vuestras casas para cobrarles aquello que les fue entregado, hace tanto tiempo, para que fuese multiplicado.

De aquellos que tantas veces oyeron Mi llamado, buscaré dones y talentos multiplicados. Y en cuanto a aquellos que jamás oyeron la Voz del Maestro, trataré de ingresar en sus corazones y depositar allí la Sagrada Misericordia, que existirá hasta el último momento de esta prueba que viven hoy Mis soldados y Mis servidores.

Escuchen Mi Voz y multipliquen Mi Amor.

Hoy les traigo todo.

Por la Gracia de Dios sean bienaventurados.

Cristo Jesús