Lunes, 25 de diciembre de 2017

Apariciones
APARICIÓN DE LA VIRGEN MARÍA, EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LOS VIDENTES FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN Y HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Vivan el Amor de Dios, queridos hijos, y el mundo alcanzará la paz. Este es Mi principal deseo para esta esta Natividad de Nuestro Señor.

Quiero que, en el nacimiento de esta Luz interior, queridos hijos, ustedes puedan abrir más el corazón para que Dios pueda colmarlos completamente y así llevar adelante Su Proyecto en cada uno de sus días.

Vengo aquí como la Madre que todo lo puede, como la Madre que extiende Sus brazos y Sus manos para tomar a Sus hijos, así como ha tomado en brazos a Jesús cuando estuvo en el pesebre.

Pero hoy quiero tener en Mi regazo a cada uno de ustedes, a cada ser de este planeta que no vive la paz, que no practica el amor y que no lleva adelante su misión en estos tiempos definitivos.

Necesito, hijos, que sigan a Mi lado, por más que desconozcan Mis Planes, por más que duden de ellos, por más que no los comprendan. 

A través de los Planes de Dios, les llevo y les entrego todo Mi Amor, el Amor de una Madre que comprende, que acepta y que vive junto a Sus hijos el sufrimiento del planeta y de su humanidad.

Hoy vengo rodeada de los Ángeles de Dios, aquellos ángeles que anunciarán los nuevos tiempos, las nuevas etapas y los nuevos ciclos. Por eso, en los planos internos ellos están haciendo sonar sus trompetas, porque son los que anuncian, en vísperas de este tiempo, el Retorno de Nuestro Señor.

Vengo a dejar en ustedes, queridos hijos, una semilla de Luz, de entendimiento, pero también de súplica, para que aprendan todos los días, por medio de su transformación y entrega; para que hagan cumplir el Plan de Dios en cada nuevo paso.

De las almas de esta Tierra depende la concreción del Plan de Dios y de su continuidad a través de los tiempos. Por eso, son llamados a vivir algo que nunca vivieron y que aún no aprendieron.

Por eso, deben pasar por estos tiempos con valentía y experimentando el amor en cada minuto, en cada segundo y en todos los momentos de la vida, para que sus espíritus, queridos hijos, se enriquezcan con lo que es verdadero, para que el amor los lleve a ser transparentes, para que todos crean que su camino es en verdad una entrega.

En el camino de la oración encontrarán una llave, una fortaleza y el ímpetu para trascender las pruebas y los tiempos que llegarán.

No dejen de beber de la fuente de la caridad y de los buenos ejemplos.

Permitan que la Piedad de Dios los transforme por medio de cada nuevo servicio, de cada oportunidad de expresar la entrega y el amor.

Mi Hijo ha venido a nacer, en este tiempo, en los corazones simples. Mi Hijo ha venido, en este año, para terminar de concretar Su esperado Plan de Retorno al mundo.

Cuando no consiguen dar los pasos en el Plan de Dios, detienen los Planes del Creador.

Nuestras Manos y Nuestros Sagrados Corazones se donan, incansablemente, para ayudar a los hijos de Dios a sentirse seguros en el camino de la entrega, de la renuncia y del sacrificio.

No todos vivirán lo que Yo les pido, pero es posible realizarlo y experimentarlo. Cada entrega incondicional de sus corazones mueve el Corazón del Padre y Él, nuevamente, les confía Su Plan de Misericordia y Redención.

Ya no piensen, queridos hijos del mundo entero, que fueron estrellas caídas. Ahora, con el impulso de su Cristo interior sean estrellas redimidas en el firmamento. Sean estrellas más brillantes y radiantes que la gran Estrella de Belén, porque en sus corazones existe el Don del Temor de Dios; existe Su Esencia Divina que aún no es comprendida por el mundo.

Para vivir ese misterio, queridos hijos, Yo les traigo en donación Mi Inmaculado Corazón, para que puedan ingresar en él sin miedo y con confianza.

En Mi Corazón existe el Fuego de Dios que todo lo transforma. 

En Mi Corazón existe la Morada de Dios, que a todos refugia, especialmente a las almas heridas, a las almas mediocres, sufridas; a las almas que hacen el mal y no saben cómo salir de él.

Yo vengo a ofrecerles, queridos hijos, en esta Natividad, el gran Presente de Dios: Mi Inmaculado Corazón, para que sea esa llama viva en sus vidas, que todo ilumina, purifica y transmuta.

Crean, queridos hijos, que es posible alcanzar la transparencia, la consagración y la entrega al Plan de Dios.

Los ángeles anuncian con sus trompetas los nuevos ciclos, las nuevas enseñanzas y las experiencias que vendrán a sus caminos para tornarlos, algún día, libres de sí mismos, libres de la arrogancia, libres de la soberbia, libres de la vanidad, libres del pecado y de la mentira.

Deseo, como Madre incansable y perpetua, hacerlos semejantes a Mi Inmaculado Corazón, hacerlos verdaderos en cada paso de la vida y con cada hermano que encuentren en sus caminos.

Así, hijos amados, construiremos en este tiempo la unidad entre las almas y los corazones; la Sagrada Unidad, a la cual le teme Mi adversario porque no la conoce. 

La esencia de la Unidad es el Amor y la Verdad que siempre los salvará, que siempre será su tabla de salvación, que siempre los socorrerá y los auxiliará en estos tiempos difíciles.

Necesito, queridos hijos, que vean Mi Obra como una obra mundial, como la gran Obra de Jesús, el Redentor que viene en este tiempo a prepararlos interiormente para Su Retorno.

Después de más de dos mil años, Nuestras Palabras ya no solo serán Mensajes, sino realidad. Verán cumplirse lo que les digo. Por eso, para que sean partícipes del momento del Retorno de Nuestro Señor, fortalezcan su confianza y su credibilidad en la Mensajera fiel de Dios.

Vengo caminando como Madre Peregrina a través de los tiempos, de los siglos y de los años, para anunciar en cada lugar del planeta ese esperado momento. 

Ustedes junto a Mí, queridos hijos, tienen una gran misión que no la comprenderán por el resto de sus vidas, solo la terminarán de comprender después de esta vida, cuando todo ya haya sucedido como lo ha pedido Dios.

Ustedes forman parte de una misión transitoria, del pasaje de un viejo tiempo a un nuevo tiempo.

Ustedes, hijos Míos, son la primera célula dentro de Mi Obra que se forma para generar vida en nuevas almas. Por eso, queridos hijos, no todo lo comprenderán ni tampoco lo sabrán por más que así lo crean.

Sean humildes en el camino de la transformación y alcanzarán el Reino de los Cielos que aún tiene las puertas abiertas para los corazones sinceros, para los corazones que clamen de verdad por Misericordia y Redención.

En esta noche, su Madre Celeste prepara Su próxima misión a Perú y Ecuador. Desde ahora, queridos hijos, los invito a acompañarme en la concreción de este designio que viene del Padre y que se pronuncia a través de Mi Inmaculado Corazón. Perú y Ecuador serán el preámbulo para Asia y África.

Aún Mi Obra no ha terminado, pero luego ella se recogerá, cumpliendo así el tiempo que Dios Me ha permitido vivir entre ustedes y con ustedes. Ese será el momento en donde deberán ser Mi Mensaje vivo sobre la superficie de la Tierra. Será el momento en que todas las enseñanzas de Nuestros Corazones ya no solo estarán en los libros, sino vivamente en sus vidas.

Será el momento tan esperado para ayudar y socorrer a las almas del mundo, a las naciones y a los continentes que vivirán su gran y última purificación.

Cuando eso esté por suceder, queridos hijos, estén atentos en vigilia, adoración y oración, porque el Retorno de Mi Hijo estará próximo.

Las Cruces Azules que Él ha pedido instaurar en los Centros Marianos serán la señal e indicarán, en el momento cierto, Su llegada. Por eso, ellas deberán estar encendidas para que las almas reconozcan a dónde llegará el Redentor y dónde Él congregará a las naciones y a los pueblos para volver a hablarles y a anunciarles Su última Buena Nueva.

Que se cumpla entonces, queridos hijos, el advenimiento de los Cristos de los últimos días.

Que este Cristo interior que ha nacido en los corazones del mundo, que vive en la fe y en la oración no solo more interiormente, sino que en este tiempo se exprese en cada detalle, en cada momento como en cada oración. Así permitirán, hijos amados, preparar la Tierra y el planeta para Su Retorno.

 

Hermana Lucía de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Así, comprendan que lo que Yo vengo a construir en este mundo, a través de ustedes, les es desconocido.

Por eso, en esta noche, hijos Míos, les traigo una parte del Plan de Dios para esta Obra, para sus vidas, para sus corazones que deben estar plenamente unidos al Mío.

Les revelo una parte de esta misión que tanto aspiran a conocer para que, siendo conscientes de ella, caminen hacia ese destino, caminen hacia esa meta.

Hoy, les entrego Mi Inmaculado Corazón como una dádiva única, por un pedido del Creador para que, de esta forma, hijos Míos, bajo la renuncia, la entrega, el vacío y el silencio de Mi Inmaculado Corazón, puedan cumplir todas las cosas que hoy Yo les anuncié.

Este nuevo ciclo representará para sus vidas un ciclo de mayor entrega, de mayor renuncia y de mayor silencio. 

Mi Corazón comenzará a silenciarse junto con el de ustedes para que, de esta forma, hijos Míos, preparen a este mundo con el ejemplo, con el ejemplo vivo de que son siervos y compañeros de los Sagrados Corazones y del Creador de todos los Universos.

Por eso, se purifican tan intensamente. Por eso, el Universo los coloca ante pruebas y desafíos que desconocen, para que así, hijos, encuentren el vacío, encuentren al Padre en el propio interior.

Hoy, vengo para despojar a sus  espíritus, mentes y corazones de las propias destrezas, de las vanidades y de los orgullos de este mundo, para que den espacio a Mi Inmaculado Corazón. 

Dejen que él ingrese en sus esencias, en sus cuerpos, como una nueva célula que convertirá no solo a sus consciencias y a sus espíritus, sino también a su carne y a lo profundo de su condición humana, para que estén libres del viejo ser, del viejo hombre.

Dejen que Mi Corazón ingrese en los suyos como un corazón nuevo; que pulse un nuevo ciclo, un nuevo ser; aquél que, en verdad, hijos Míos, es lo que ustedes son desde el principio. 

Dejen que Mi Corazón les traiga la Gracia de la renovación y que, con esta Gracia, descubran que el verdadero triunfo del Redentor se construye desde adentro hacia afuera; que  esta Obra, Yo la estoy construyendo desde adentro hacia afuera.

El Creador Nos pidió transformar sus vidas por completo; transformar sus seres y sus corazones; quemar con el fuego del Espíritu Divino de Dios a sus viejas vestiduras para que puedan estar vestidos con las túnicas de la humildad, descalzos del pasado en esta Tierra y en otros mundos para que, de esa forma, hijos, sean semejantes a Aquél que caminó descalzo sobre este mundo y preparen Conmigo Su Retorno, que está próximo.

Crean en el Retorno del Redentor. Sientan que Él puede llegar en cualquier momento y, de esa forma, todos los días aspiren a estar prontos para verlo faz a Faz, sin temor, sin vergüenza, porque hoy Mi Inmaculado Corazón los limpió, los redimió, les perdonó sus faltas y los invita a una nueva vida y a un nuevo ciclo, junto a Mí, al Redentor, a su Padre Universal y Divino, y a todos aquellos que responden y responderán eternamente al comando de Su Voz.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Antes de retirarme al Universo de Dios quiero decirles, queridos hijos, que siempre les diré la verdad por más dura y difícil que parezca.

Cuando no consigan escucharme, comprenderme o aceptarme, oren de corazón y permitan que sus corazones se expandan y así el fuego de Mi Espíritu Divino los abrazará como un misterio, les traerá sabiduría y comprensión; sobre todo, les traerá la paz.

Antes de retirarme al Universo de Dios, también he venido a consagrar a los nuevos Hijos de María, que deseo que se aproximen, porque serán los primeros en este ciclo que vivirán el Fuego transformador de Dios en nombre de toda la humanidad, sabiendo que será necesario, hijos amados, que siempre se mantengan firmes en el servicio y en la oración para poder perseverar y trascender estos tiempos definitivos.

Hoy bendeciré a los nuevos hijos de Mi Inmaculado Corazón con el bálsamo de Mi Luz maternal, para que esta Luz también se expanda por el mundo y por los lugares que más necesitan de Redención y de Misericordia, en los corazones que aún no escuchan a Dios.

Coloquen sus manos en señal de recepción para pedirle al Padre Eterno, hijos amados, que los haga fuertes, perseverantes y que aprendan en este ciclo a trascender los errores, las faltas y los pecados para que siempre brille el Cristo interno en el alma de cada ser de este planeta, para que siempre prevalezca el Amor de Dios y Su consuelo, y así se reúnan los rebaños del Señor cuando Él los llame a todos ustedes por segunda vez.

Los bendigo y los consagro como hijos, siervos y esclavos de Mi materno Corazón, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eleven al Cielo el canto y el himno de su consagración, para que Yo lleve, como Madre de la Providencia y de la Gracia, esta ofrenda a los Pies de Nuestro Padre, el Creador.

Les agradezco por responder a Mi llamado y los dejo dentro de la luz de Aurora.

Que así sea.

Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Apariciones
Aparición de la Virgen María, en la ciudad de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón

Hijos:

Quisiera que más corazones escucharan Mi Voz como la escuchan sus corazones.

Quisiera que más hijos Míos retornen al Regazo de la Madre de Dios, así como ustedes retornan, día a día, en cada momento de oración y de profunda unión con Dios.

Hijos, Yo llamo al mundo a un gran cambio para que no sufra las consecuencias de sus propios desastres, de sus propias acciones, que los apartan del Corazón de Dios.

Hijos, ayuden a sus hermanos así como Yo los ayudo a ustedes en esta caminata de la vida rumbo al reencuentro del Corazón de Dios.

Hoy vengo del Cielo para pedir por el mundo, así como sus corazones lo han pedido a lo más íntimo de Mi Inmaculado Corazón.

Yo Soy su Estrella guía, la Madre del Universo y Madre del Mundo, la que clama junto a ustedes por esta humanidad y por este planeta; y si hoy estoy aquí, queridos hijos, es porque juntos, y en unión, estamos consiguiendo realizar el Plan de Dios. Aunque parezca que nada sucede, verán los frutos en poco tiempo.

Si su fe y su creencia fueran más grandes que todos los fenómenos o que todos los milagros, les aseguro, queridos hijos, que estarán en el camino correcto de la fe y de la Confianza de Dios.

Yo los invito, hijos Míos, a que por medio de la oración, día a día, penetren en lo desconocido, en aquello que no es material, que vibra y que vive en el Reino de Dios; porque el mundo necesita del Reino de Dios para poder sobrevivir, para poder cumplir la Voluntad del Padre.

Yo solo les pido, hijos, que no se cansen de seguir Mis pasos en esta larga peregrinación que su Madre Celeste realiza en esta Tierra.

Por sus oraciones y súplicas, hoy, Yo he podido traer aquí y, más aún, hasta el interior de este planeta, los grandes Tesoros de Dios que sustentan y apoyan a esta humanidad, y que hacen de esta superficie una posible Tierra Prometida.

Los invito a seguir los pasos de los antiguos Pueblos del Desierto, recordando los Mandamientos que una vez recibió Moisés, porque son reglas básicas para sus vidas, que siempre los llevarán por el camino correcto, en unidad a la Ley de Dios.

Los invito, queridos hijos, a vivir en sus corazones el Plan del Creador, porque así conocerán Sus Misterios, recibirán Sus Llaves y tendrán las puertas abiertas al gran Reino de Dios, a lo que siempre sus espíritus, aunque estén presentes en este planeta, deben aspirar poder alcanzar y vivir en estos tiempos.

Eso los formará, queridos hijos, como nuevos apóstoles, como mensajeros de la Palabra de Dios, como auxiliadores de la Misericordia de Mi Hijo.

Yo necesito que multipliquen y que repartan esta Gracia que hoy reciben, porque sé que muchas almas más la necesitan para poder seguir adelante en este tiempo final, viviendo y experimentando la transformación interior.

Yo deseo, queridos hijos, que sus vidas se transformen completamente, como se han transformado hoy, de una forma simple pero verdadera.

Los invito todos los días a que vivan esta escuela de oración y que enseñen a sus más allegados a pasar por la misma experiencia de amor. De esa forma, queridos hijos, sus problemas se disolverán, sus dudas se disiparán, su fe se fortalecerá y podrán estar cerca del Padre, entre Sus Brazos, como Él siempre los quiere tener, para que puedan vivir y sentir lo grandioso que es Su Amor y Su Gloria.

Por eso Mi Hijo también está aquí, en este planeta, auxiliándolo y asistiéndolo, y gran parte de la humanidad recibe Sus Prodigios y Sus Gracias para vivir, algún día, la Redención.

Yo les abro las puertas hacia un Conocimiento sagrado que nunca antes conocieron, porque es un conocimiento que viene del Cielo, que hace vivificar a las almas y las lleva a vivir el servicio de una forma incondicional y permanente.

En la elevación de sus almas y en la acción del servicio, queridos hijos, se abren las grandes puertas a la Divina Piedad, que sus propias manos y sus propios brazos, mediante el servicio y la caridad, pueden llevar a sus semejantes.

El mundo necesita curarse de muchas cosas y ustedes lo saben, hijos Míos; por eso, cada momento de oración es único para sus vidas y almas, y nuevos principios de amor y de hermandad se establecen en todas sus consciencias.

Hoy he traído aquí, y entre Mis Manos, el Sagrado Cáliz del Señor para que sea contemplado y reconocido por el mundo; no solo por los cristianos, sino también por los que no son cristianos y que no tienen la oportunidad, como ustedes, de conocer el gran Misterio de Amor que este Sagrado Cáliz del Señor guarda para el mundo entero.

Desde el momento de la Institución de la Eucaristía por Mi Amado Hijo, hasta los días de hoy, el Sagrado Cáliz del Señor es el gran símbolo de la Redención de las almas y también del compromiso que cada uno de ustedes, en estos tiempos críticos, son llamados a vivir con Él, en plenitud y en confianza, en fe y en unidad.

En el Sagrado Cáliz del Señor, queridos hijos, se guarda la esencia de la Vida de la Creación, por medio de la Sangre derramada por Cristo. Él trajo todos esos atributos para el mundo y esos mismos atributos se perpetúan a través de los tiempos y de los siglos.

Este Sagrado Cáliz no es solamente el símbolo de la expresión del Amor de Dios. Él es el Portal hacia lo nuevo, hacia la renovación y hacia la unión eterna con Jesucristo, Mi Amado Hijo.

Este es el compromiso, por medio del Sagrado Cáliz del Señor, que ustedes deben revivir todos los días, no solo por medio de la Eucaristía y de la Sangre de Cristo, sino también por medio de una unión interna y profunda que sus almas pueden vivir y establecer cuando solo están en oración y en adoración al Sagrado Corazón de Jesús.

Es así que Mi Amado Hijo siempre los impulsará al despertar.

En este tiempo Él proporciona a la humanidad Sus sagradas Herramientas para que la humanidad pueda cambiar y despertar hacia lo nuevo, salir del error milenario, de las acciones malignas, de todo lo que es superfluo y los separa de Dios, de su Divino Propósito.

En el Sagrado Cáliz del Señor, como en la Eucaristía, encontrarán el camino y la salida para los tiempos más difíciles, porque sus espíritus, sus almas, sus vidas y corazones, para poder estar aquí, en este tiempo final, necesitan del Sagrado Cáliz del Señor para beber de la Redención, todo el tiempo.

Por medio del Sagrado Cáliz del Señor, Mi Hijo instituyó, a través de la Eucaristía, la unión entre el Universo y la Tierra, entre las almas y Dios, renovando todos los tiempos y todas las formas.

Son invitados a vivir en adoración al Sagrado Cáliz del Señor para que Él los impulse a la cura profunda y a la restauración de la consciencia humana.

Por medio de este Sagrado Cáliz, Yo les traigo, en esta noche, la renovación de su compromiso con Cristo.

Él se dignó a entregarme este Sagrado Cáliz en las Puertas del Cielo para que Yo lo pudiera traer aquí y el mundo, y todo el Universo, lo pudieran contemplar.

También, este es el símbolo y la unión perfecta que traigo para los que hoy se consagrarán como Hijos de María, porque en el Sagrado Cáliz del Señor también se encuentra la reconciliación de sus espíritus con la Creación.

Quiero que demos honor y Gloria al Amado y Glorificado Redentor, porque Él es el Comandante de todas las cosas.

Él tiene entre Sus Manos el Cetro de Dios, aquel que traerá Consigo cuando Él retorne al mundo para poner fin al cautiverio humano, a la perdición de las almas y para volver a establecer el Reino de Dios entre las criaturas de este mundo.

Quiero que demos honra a Su Nombre porque Su poderoso Corazón, incansable e infinito, les ha traído la Gracia y la Redención por medio de Mi Inmaculado Corazón.

Que sus vidas hoy se alegren, que sus corazones hoy se pacifiquen, que sus espíritus se exalten porque el Todopoderoso, por intermedio de los Sagrados Corazones de Jesús, de María y de San José, ha traído para el mundo una Gracia inexplicable que fecundará en los próximos tiempos para la Argentina y el Cono Sur.

Que los que hoy se consagrarán como Hijos de María se aproximen a Mi Altar.

Y hoy honraremos a Cristo, Nuestro Señor, por la presencia de Su Sagrado Cáliz, porque allí se encuentra el verdadero motivo de conversión para sus corazones y vidas.

Para que el Santo Espíritu del Padre también esté presente en esta Comunión eterna, ustedes, Mis amados hijos que hoy se consagrarán, descubran en su interior el compromiso con el Sagrado Cáliz del Señor, lo que siempre los llevará a la vida eterna.


¡Oh, Mi Amado Hijo, Jesús!
Tú, que eres el Gran Sacerdote del Universo,
bendice este elemento para que las almas alcancen la Cristificación,
la Liberación y la Redención de sus vidas,
a fin de que se establezca, en esta pobre humanidad, el Reino de Dios y su cura eterna.
Amén.


Y honrando y alabando, en nombre de Jesús Cristo, hoy Me uniré a todos ustedes y a todos Mis Hijos del mundo para traer, hacia este planeta, Su Divino Espíritu Redentor, impulso divino y universal, que solo una vez sucedió, cuando Él estuvo presente en este planeta.

Hoy, por segunda vez, el mundo recibirá ese impulso espiritual; que el Divino Espíritu Redentor de Cristo pueda ingresar en esta Natividad en los corazones más simples y humildes, así como en los que más necesitan del Amor y de la Redención.

Cantaremos una canción, hijos, que ha abierto las Puertas del Corazón de Mi Amado Hijo durante los últimos encuentros de oración y que exalta a las almas en la vivencia interna del Reino de Dios invocando el Santo Nombre de Jesús.

Yo los bendigo, queridos hijos, en esta noche, en nombre de Jesús, dando gracias a cada uno de sus corazones por haberse autoconvocado para responder junto a su Madre Celeste, a esta Sagrada Misión de la Paz en el mundo.

Los bendigo y los consagro a Mi Inmaculado Corazón, al Sagrado Corazón de Jesús y al Castísimo Corazón de San José, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Les agradezco por haberme recibido.

Quiénes somos

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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