Jueves, 21 de junio de 2018

Aparición Extraordinaria
Aparición Extraordinaria de Cristo Jesús en Bratislava, Eslovaquia, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús

Mi dulce Corazón aspira, aquí en Europa, a poder penetrar más con Su Luz para que las almas se sirvan de Mi Misericordia, para que las almas beban de Mi Fuente de Amor.

Cuánto aún tiene para entregar al Mundo Mi Corazón Misericordioso, porque hasta las almas más vacías, las almas que no tienen amor, necesitan de su Redentor.

Por eso he venido a Eslovaquia, no solo por su pueblo, por su tierra y por su cultura. He venido por toda esta región, que ha sido testigo de un sufrimiento imborrable, sufrimiento que hoy se cierra ante Mi Presencia, con la ayuda concedida por Mis compañeros, en cualquier parte del Mundo.

Me sirvo de esos corazones nobles, porque sé que pueden despertar a la humildad; porque sé que pueden despertar a un servicio incondicional para que toda la Obra, que se vivifica en el Cielo, pueda descender a la Tierra por intermedio de Mis servidores.

Hoy vengo con lo más sublime del Cielo a retirar lo más pesado de la Tierra. Es así que, de forma imperceptible, su Maestro y Señor viene a elevar a las almas al Reino de Dios.

Desde el momento en que ustedes Me dijeron "sí", Yo pude venir hasta aquí, y hacer prodigios en los planos que nadie puede ver, en donde existe la verdadera necesidad, por la que solo su Maestro y Su dulce Madre, la que está en los Cielos, pueden interceder.

Eslovaquia es un pueblo que necesita de reconstrucción espiritual, por medio del dogma de la fe y de la vivencia de los Sacramentos, los Sacramentos que Yo he entregado al Mundo para poder revelar a la Humanidad la gran Fuente de Mi Amor, que está más allá de los errores, de los ultrajes y de las indiferencias.

Por eso deseo que las almas conozcan la Fuente del Amor del Señor, porque así se salvarán; porque así recibirán entendimiento y comprenderán mucho más el Universo Celestial, así como su Maestro y Señor lo comprende y lo vive.

Por medio de la Fuente de Mi Amor podrán vivificar la Voluntad de Dios, podrán hacerla parte de sus vidas, podrán atraer al mundo la Paz, cuando tan solo se animen a amar esa Voluntad desconocida.

Eslovaquia es un pueblo que precisa del Amor de Dios. Por eso, su Rey y Señor está aquí, trayendo desde la Fuente Divina no solo las Gracias internas que requieren, sino también el Amor que necesitan para aprender a atravesar estos tiempos definitivos.

Es el mismo amor que Yo concibo en las almas para que vivan Mi Camino. Es este mismo Amor el que Yo derramo en los que más lo necesitan, en los que están en este plano y en los que están en los otros planos, porque Mi Amor es una Fuente que penetra en todos los espacios y en los rincones más profundos del ser.

Por eso Yo les traigo la revelación del Amor de Dios, porque será la base para construir los nuevos tiempos, para construir la nueva civilización y la Nueva Tierra.

En el Amor de Dios está la salvación de las almas, está el gran auxilio para los corazones.

En el Amor de Dios se expresan las Virtudes Divinas, los sagrados atributos que la Humanidad necesita para poder redimir al planeta y a la propia raza.

Con el Amor manso de Mi Corazón, con el Amor pacífico de Mi Corazón, con toda la Misericordia de Mi Corazón; hoy vengo a visitar a Eslovaquia, para reconstruir su universo espiritual y también su vida moral. Porque aquí existen almas muy preciosas que Me han traído hasta acá sin saberlo y que esperan por Mi Presencia Paternal desde hace mucho tiempo, que esperan reencontrarme y vivirme, así como muchos corazones en el Mundo Me viven.

De esta forma, compañeros, por medio de Mi Corazón, Yo les demuestro que soy el Señor de la Humanidad, además de ser el Señor de las Naciones.

El Verbo del Amor, el que brota de Mi Corazón, hará que todas las naciones comprendan; que todos los corazones entiendan, independientemente de su país o de su lengua; porque el Amor de Dios, en corazones tan diferentes, hace comprender todas las cosas, entender todos los misterios y revelar todos los secretos que guarda Mi Corazón vivo, como Hijo de Dios.

Eslovaquia deberá ser una tierra prometida, al igual que Polonia; para que cuando venga el Señor, Él que está en los Cielos, y retorne por segunda vez, encuentre a Su pueblo y a esta parte de la humanidad en una devoción plena, en un amor inextinguible, en una fe incalculable que abra las puertas del Universo para el descenso de la Presencia de Dios.

Mi Presencia también habla en el silencio, porque mientras estoy con ustedes, estoy con toda Eslovaquia y con todos los que están más allá de este país. Estoy con Croacia, con Bosnia Herzegovina y con todas las naciones que una vez formaron parte de una misma nación: la ex-Yugoslavia.

Vengo a colocar Mis Pies sobre este pueblo y sobre estas tierras, vengo a animarlos a caminar por el sendero de la esperanza, de la victoria de Mi Corazón Misericordioso.

Cuando las almas me dicen "sí" me permiten llegar a los lugares que más necesitan de ayuda espiritual y de Intervención Divina.

A través de este momento y de esta unión con las almas del Mundo, especialmente con las de Eslovaquia, vengo a celebrar la comunión con ustedes para volver a traer del Cielo las Gracias que necesitan, los Atributos que necesitan, la Misericordia que necesitan para seguir adelante en este camino de la fe y de la esperanza que Yo los invito a vivir diariamente, a través de Mi Sagrado Corazón.

Que hoy se alegren sus vidas, que hoy se conmuevan sus corazones; porque la Misericordia de Dios, a través del Hijo Amado, hace Milagros en las vidas de los hombres en este tiempo de la humanidad.

Los Atributos de Mi Corazón son para todos, es por eso que me digno venir hasta aquí, para que los puedan recibir y queden grabados en el espíritu de todo su pueblo.

Por segunda vez abro la Fuente de la Expiación aquí, en Eslovaquia, después de haberla abierto de nuevo en Polonia.

Alegren sus corazones, porque el tiempo de la gran redención de la Humanidad se aproxima y el sufrimiento humano cesará, para que las almas vivan la felicidad del Reino de Dios.


Que la Fuente de la Gracia de Dios hoy se esparza sobre Eslovaquia y llegue como Gracia Inextinguible a las almas de esta nación. Que así sea.

Que purificados sean los errores. Que purificado sea el pasado. Que purificado sea el presente para que los Dones del Espíritu Santo nazcan en las almas que deben volver al Redentor. Amén.

Que estos elementos del Altar, hoy sean contemplados por el Padre Celestial y transubstanciados por los ángeles del Cielo, a fin de que las almas de Eslovaquia reciban la Gracia que necesitan.


Como hace mucho tiempo atrás, en un día tan semejante a éste, estaba reunido con Mis apóstoles y muchas almas en los planos internos para celebrar la Eucaristía, con el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por eso tomé el pan, en nombre de todos los hombres y mujeres de la tierra y aceptando el sacrificio, lo elevé a los Cielos, para que la Santísima Trinidad lo bendijera y les dije:

Tomen y coman todos de Él, porque este es Mi Cuerpo, que hoy es entregado en espíritu, alma y divinidad, por las almas de Eslovaquia y de toda Europa Central. Amén.


Tomé el cáliz para que la Santísima Trinidad lo bendijera y les dije:


Tomen y beban todos de él, porque este es el Cáliz de Mi Sangre, Sangre de la Nueva Alianza, que es derramada por los hombres, para el perdón de los pecados.


Los invito a hacer esto en Mi Memoria hasta que Yo retorne a la Humanidad.

Este es el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que de nuevo se dona incondicionalmente al mundo, para el perdón de los pecados y el establecimiento de la Misericordia de Dios.

Padre Nuestro…

Cordero de Dios que quitas el  pecado del mundo ten piedad de nosotros;

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la Paz.

Mi Tarea se ha cumplido en Eslovaquia.

Que la Paz de Dios siempre esté con ustedes y a donde vayan, porque la Paz de Dios será imprescindible para estos tiempos y para el surgimiento de la Nueva Humanidad.

Los bendigo, con toda Mi Gracia y Mi Misericordia Celestial: En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En fraternidad, ahora se darán el saludo de la Paz, para que la Paz se propague en el Mundo.

Les agradezco.