MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Alinea constantemente tu consciencia con el Propósito Divino a través de la oración, de la adoración, del canto, del silencio, del contacto con la naturaleza y de todo aquello que despierta amor verdadero y espiritual en tu corazón.

Llegó el tiempo de que corrientes poderosas desciendan a la Tierra, con impulsos cada vez más intensos que moverán no solo los mundos internos, sino cada espacio de la consciencia humana, desde sus células hasta su espíritu.

Eso es así porque la humanidad debe ir retornando al principio de su pureza, debe ir ingresando en el Tiempo y en la Gracia de Dios para que este mundo vuelva a ser sagrado.

Y, cuando esas corrientes universales encuentran resistencias en las almas y en la vida humana, generan choques, desequilibrios, conflictos, a fin de ir rompiendo los muros de la indiferencia en las consciencias. 

Pero si un ser ora y crea por sí mismo, poco a poco, el camino para llegar a Dios, esas corrientes actuarán en su consciencia como una Gracia, como un viento sublime que empuja la barca hacia océanos más profundos, para que esa barca se mueva y llegue a su destino.

Por eso, hijo, no temas, pero solo alinea tu consciencia con el Propósito Divino y no te resistas a lo que te conduce al crecimiento interno y a la maduración de tu consciencia. Así, todo se cumplirá.

Tienes Mi bendición para esto.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Cuando no tuvieras fuerza, ofrece a Dios tus flaquezas, tu debilidad humana, tu pequeñez.

Cuando tu corazón pareciera vacío, ofrece a Dios ese espacio para que sea Él, y no el mundo, quien colme ese vacío en tu interior. 

Cuando tu canto estuviera mudo, ofrece a Dios tu silencio y ora con el pensamiento, para que sea Él, y no el mundo, quien colme tu mente. 

Cuando tu cuerpo estuviera cansado, ofrece a Dios los pasos dados, todo el servicio vivido y cada mérito alcanzado y percibe así, hijo Mío, que siempre hay algo para ofrecer a tu Creador, Este que espera no solo tu triunfo, sino todo tu ser, de la pequeñez a la grandeza, de lo que conoces a lo que te es un misterio. Coloca todo en las Manos de Dios.

Tienes Mi bendición para esto.

San José Castísimo

Mensaje para la Aparición en el Centro Mariano de Figueira, Minas Gerais, Brasil, transmitido por María, Rosa de la Paz, a la vidente Hermana Lucía de Jesús

Que hoy reine la paz en sus corazones, hijos Míos, para que se aproximen a Dios y así se disuelvan sus inquietudes y miedos, sus abismos y angustias.

Que hoy reine la fe en sus almas y el amor en sus espíritus, para que sepan que cuando responden al llamado celestial, a pesar de todas las batallas, de todas las miserias, dudas y miedos, el Amor de Dios siempre triunfará.

Hoy vengo con el rosario entre Mis manos a pedirles que sigan orando por este mundo. Mis ojos ven cosas que ustedes no pueden alcanzar, no podrían aceptar o creer y que suceden en la humanidad. Pero sus corazones y sus oraciones sí, hijos Míos, pueden llegar no solo a las almas perdidas, sino a situaciones profundas y desconocidas que tienen sus raíces en lo más interno de las consciencias de las naciones.

Ahora que ya aprendieron a estar en Mi Corazón, a amarme y a reconocerme como su Madre y Protectora, como Aquella que acompaña no solo la cruz de Cristo, sino la cruz de cada hijo de Dios, ahora, Mis amados, sean más conscientes de su misión Conmigo.

Que cada día los lleve a profundizar no sólo en la transformación y en  la rendición de sus vidas, sino en su servicio a este planeta herido y a su humanidad enferma y carente de amor. Esto se logra a través de la oración cada vez más profunda, del canto cada vez más sincero, del servicio cada día más abnegado, de la entrega cada día más completa de sí mismos. 

Tomen sus rosarios todos los días y oren Conmigo. Oren suplicando al Padre por este mundo, por aquello que sus ojos no pueden ver.

El Tiempo de Dios ya se aproxima a la Tierra y las promesas de un nuevo mundo, en donde el Reino de su Padre se expresa, ya se aproximan a su manifestación. Las promesas que unen en sí a todas las religiones verdaderas y que hacen que ellas se plenifiquen en una verdad única, ya se aproximan a su expresión, ya se tornarán vida.

Más antes de esto, hijos amados, el Libro del Apocalipsis y todo lo que fue retirado de él por las manos de los hombres, también se cumplirá.

Muchas pruebas duras y profundas tocarán la consciencia de las naciones como la de los hombres, y para hacer de cada uno de esos momentos verdaderos triunfos de Dios y no del caos, ustedes deben estar en permanente oración.

Es posible, hijos, vivir la cruz y hacer triunfar en ella a un Amor nuevo y a la Misericordia Divina; así como es posible vivir el Apocalipsis y el Armagedón y hacer de esto una confirmación de sus almas ante Dios, del potencial que hay en sus corazones, como Sus hijos.

Fueron creados para amar y para renovar el Amor, y esto sucede más allá de todas las circunstancias del mundo. Solo es necesario, hijos, orar de corazón, servir con amor, entregarse, estar en Dios, buscar al Padre cada día, en cada instante.

Mi Corazón en silencio los inspira, los conduce a este propósito y acompaña sus pasos. Mi Amor sustenta su cruz, Mi Gracia los auxilia en sus caídas, Mi Paz los renueva y los hace descubrir quiénes verdaderamente son.

Por esto, en este camino, oren, hijos Míos. Oren por el mundo, oren por la paz.

Yo los bendigo y les agradezco por responder a Mi llamado.

Su Madre María, Rosa de la Paz

Maratón de la Divina Misericordia
Mensaje de Cristo Jesús para la 51ª Maratón de la Divina Misericordia, en la Ciudad de Santa Fe, Argentina, transmitida al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón

Cuando cantan de verdad para Mí, Mi Corazón siente un alivio inexplicable, algo muy inconmensurable que es generado por todas las almas.

Me alegra poder posar Mis Pies en esta nación y reencontrar amigos de otrora, que aún sustentan con sus manos Mi estandarte de la paz, para que en esta parte del planeta pueda seguir triunfando el Amor de Mi Corazón, aunque sea vivido por muy pocos.

Si hace más de dos mil años atrás Yo pude salvar la mundo con doce apóstoles, ¿qué podré hacer con más de doce? 

Hoy ustedes son más de doce y aquí hay presentes muchas almas en los planos internos, que necesitan del Fuego de Mi Amor y de Mi Misericordia.

Necesito que ingresen a Mi Corazón en este día y que puedan compartir Conmigo, en esta simple comunión con Mi Espíritu y con Mi Divinidad, el regocijo que siente su Maestro y Rey al estar tan cerca de ustedes, para poder traerles la paz que deberá ser la base en estos tiempos para la construcción de una Nueva Humanidad.

Yo vengo desde la Fuente de Dios hacia su encuentro. 

Vengo desde un lugar en donde todo es perfecto, en donde las sutiles dimensiones vibran, en donde lo arcángeles de Dios trabajan para traer hacia estos universos el amado Proyecto de Dios; el que en esta fase, en esta última parte del tiempo final, debe concretarse en la superficie con la colaboración inmediata de sus almas, por la constancia inmediata de sus oraciones, por todas las obras de bien y de paz que puedan realizar.

Es así que Yo Me encuentro en cada detalle, como en cada nuevo servicio que sus manos puedan prestar por esta humanidad y por este planeta.

A través de sus actos de caridad y de servicio es que Yo puedo traer los nuevos códigos para este planeta, y sus almas y espíritus se pueden abrir a Mi Fuente, para recibir en su interior todos los códigos que renovarán a esta humanidad, aunque ella viva su transición y su purificación en este tiempo.

Hoy veo cada detalle que han realizado con mucho amor y eso también ennoblece Mi Espíritu, porque a través de cada detalle y de cada oferta, también Mi Consciencia se puede expresar en esta humanidad, y más almas pueden ser partícipes de Mi Misericordia, aunque en este momento no la merezcan.

Vengo a caminar a su lado en este tiempo definitivo.

Vengo a estar con ustedes y con el mundo para que no se sientan solos, aunque la humanidad tampoco lo merezca.

Vengo por aquellos que están sufriendo y están necesitando, en sus experiencias de vida, la renovación de sus espíritus y almas; para que sus corazones y el corazón de sus hermanos se puedan sentir más valientes al seguir atravesando este tiempo final, que los llevará hacia Mi reencuentro, a estar Conmigo por toda la eternidad.

Nunca pierdan esa aspiración, compañeros. 

Nunca dejen de buscar por medio de esa aspiración, la unión esencial Conmigo y con Mi Consciencia. Eso los ayudará en su purificación y también abrirá las puertas para que nuevas Gracias puedan llegar al mundo y ser depositadas en muchos más corazones.

He venido a Santa Fe para renovar el Sacramento de la Fe con Dios, porque será su fe inquebrantable en Mí, la que hará posible todas las cosas y que puedan caminar en estos tiempos hacia Mí, sin perderme de vista, en ningún momento.

Y ahora que en esta tarde una Gracia especial se aproxima, en donde su Maestro y Rey abre las puertas para iniciar esta caminata por toda la Argentina, vengo a preparar sus corazones para nuevos acontecimientos, para nuevas misiones que harán de este pueblo, un pueblo rescatable, redimible y que podrá convertirse por el servicio permanente, por el don de la caridad que brota de sus corazones, hace ya bastante tiempo.

El mundo está necesitado de almas buenas para que muchas más consciencias se puedan curar.

Por eso Yo los impulso, compañeros, a tener el espíritu del servicio en Argentina como algo primordial, porque eso también se irradiará para otras naciones del mundo que también deben despertar al espíritu incondicional de la entrega y del servicio por los semejantes.

Es así que también Mi Obra se puede expandir en el mundo, cuando las almas se abren para recibir el Espíritu de Mi Amor y así, poder renovar todas las cosas.

En todos los lugares que vayan, por todos los lugares que caminen, Mi Espíritu siempre estará presente y eso los tornará invencibles portadores de Mi Amor y de Mi Divina Misericordia.

No habrá nada que impida, compañeros, lo que ustedes deberán hacer por Mí en este tiempo, porque cuando sus almas se deciden a dar el paso, como lo han dado de forma simple y pequeña, muchas más cosas pueden suceder,  como esta Gracia de que los Sagrados Corazones estén aquí en la Argentina, para renovarlos nuevamente, bajo el gozo de Mi Espíritu.

Es por esta causa mayor, que hoy aproximo a sus consciencias, que vengo a vivenciar con ustedes los Sacramentos, para que en nombre de muchas más almas sus pies puedan ser lavados, sus almas puedan ser bautizadas y sus cuerpos puedan ser ungidos, para recibir liberación, cura y redención.

Hoy quiero entregarles este mensaje, el que hasta ahora les he dicho como un primer impulso de Mi Espíritu para con ustedes, porque la Jerarquía debe trabajar gradualmente con sus almas, para que ellas puedan mostrar los frutos y así, donarlos a Dios en el espíritu del eterno servicio.

Entre los ángeles que hoy Me acompañan en esta ceremonia de apertura, se encuentra en el Cielo el ángel de Argentina, el que a partir de hoy formará parte consciente de sus vidas y ustedes formarán parte de Su ejército, para que el Arcángel Rafael conceda la cura de las consciencias, la redención de los corazones en todo este pueblo amado.

Tengan a este ángel presente en sus vidas y también en esta nación, a pesar de todo lo que está sucediendo. Recuerden que él trae el Rayo de la Cura para la Argentina y también él es un gran mediador ante el Arcángel Rafael, para esta situación planetaria, como también para todo lo que vive esta nación.

A partir de hoy podrán ser uno con el ángel de Argentina y suplicarle, en nombre de Mi Corazón Misericordioso, para que él pueda interceder ante Dios por la evolución y el despertar de su pueblo, por la permanencia de las raíces y de la cultura que caracterizan a este pueblo, que formará parte del Proyecto de una Nueva Humanidad.

Ustedes, compañeros Míos, en este día, son los principiantes, los que cuidarán de esta gran aspiración de Mi Corazón de tornar Argentina y el Cono Sur, en el lugar para una Nueva Humanidad.

Aunque no lo parezca y a pesar de las consecuencias que vive la superficie, para su Maestro y Rey nada es imposible. Solo hay que comenzar.

Abramos las puertas a la Iglesia Celestial de Dios, para que a cada elemento que hoy será recibido, sea bendecido por la Mano Poderosa del Señor y así se multipliquen las Gracias y todas las Misericordias en las almas del mundo.

Llamaremos, compañeros, a Adonai, para que Él descienda y bendiga este momento que formará parte de la nueva historia de sus vidas, del nuevo hombre, de la nueva consciencia, que participará de los últimos acontecimientos de Mi Plan.

Que así sea.

Recuerden hace dos mil años atrás, cuando Yo Me ofrecí por entero a ustedes, les doné Mi precioso Cuerpo y les entregué Mi Divina Sangre para que el Misterio de la Redención fuera revelado en las almas que, en esta simple Comunión, se animaran a vivir en Mí; para que Yo pudiera vivir en ustedes y estando Yo en ustedes, ustedes estuvieran en Dios.

A través de la consagración de estos elementos que se convertirán en Mi Cuerpo y en Mi Sangre, Yo les traigo el comienzo de una nueva etapa para cada una de sus vidas, a fin de que se pueda realizar en cada ser viviente de este planeta la Obra de Mi Misericordia y la Obra de la Redención.

Que el Señor conceda Sus dones a las almas consecuentes y que aquellos que se sirvan de este sacrificio salgan de aquí renovados, con fortaleza espiritual y con extensiva esperanza, que pueda irradiar al planeta y a toda su humanidad.

Yo les concedo el Sacramento de la Comunión para el perdón de los pecados y para que una nueva puerta se abra en sus caminos y en el camino de sus hermanos.

Proclamen su fe en Dios y hagan posible en esta humanidad el Plan de rescate.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Y ahora, desde el Universo, desde el lugar de donde provengo, contemplaré con regocijo y amor los Sacramentos que serán recibidos en estos dos días y la abundancia de Amor y de Cura que millones de almas de Argentina recibirán por Mi intercesión y también por su "sí".

Oremos a Dios para agradecerle, y así Yo podré llevar en Mi Corazón las súplicas de sus corazones y las súplicas de todos sus hermanos, para que la verdadera justicia, la igualdad, la equidad y la cooperación, se establezcan en la Argentina.

Padre Nuestro...

Demos gracias a Dios por este encuentro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Y ahora, compañeros, irán a lavar sus pies recordando cuando Yo lavé los pies a los apóstoles, para poder entregarles Mi Espíritu de resignación y de humildad, Mi Amor irrefutable por cada una de las almas. 

Vivan este Sacramento del lavapiés como un momento de despojamiento interior y de cura.

Gracias por hoy estar Conmigo.

Maratón de la Divina Misericordia
APARICIÓN DE CRISTO JESÚS DURANTE LA 35ª MARATÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA, EN BUENOS AIRES, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Sagrado Corazón de Jesús, Fuente de todos los prodigios,

derrama Tu Misericordia sobre los conflictos del mundo.

Amén. (x7)


Hoy estoy contemplando las necesidades del mundo, de todas las almas que deben reencontrar el camino hacia Mi Corazón y hacia Mi Paz.

No dejo de mirar a aquellos que se alejaron de Mí, y que ahora retornan, después de mucho tiempo. Esto es un milagro ante el Universo; es una verdad que las almas que estaban dormidas, despierten a Mi llamado y pasen a formar parte de Mi ejército de Luz, en esta fuente de oración que Yo derramo para todos cuando se unen a Mí.

Hoy los bautizaré.

Hoy los ungiré en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para que los Dones de Dios puedan volver a encarnar en sus seres, como así lo pensó Dios en el principio.

Quiero estar con ustedes todo el tiempo, y que Me abran las puertas de sus corazones para que yo pueda entrar.

Quiero que sean ese corazón sincero, que tanto aspiran ser, ante Mi Gloria y Mi Reino Celestial, que es la Gloria y el Reino Celestial de Mi Padre, en esta tarde de Misericordia.

Y ahora, en Mi Presencia, quiero escuchar, nuevamente sus voces, abriendo las puertas hacia ese Corazón Sincero que promete, para el mundo, la realización de la obra de Dios en los que se están redimiendo.

Que hoy sean sus almas las que canten, y no solamente sus voces. 

Que eleven, a través de Mi Corazón, este pedido y este testimonio, ante el Padre Celestial.

Canten como si fuera la última vez que Yo estoy con ustedes, para vivificarlos en espíritu y en Mi eterno Amor.

Hagan esta ofrenda por la humanidad, por los que son indiferentes e injustos, por los que duermen y por los que se pierden, día y noche, sin poder ver Mi Corazón.

Canten, así Yo llevo esta canción a Dios, para que Él la escuche, en Su Corazón, como la promesa materializada por sus hijos, en este Universo material y en esta humanidad.

Canten con los ángeles de la guarda y de la eterna compañía. 

Canten una sola vez, pues Yo necesito seguir trabajando, con ustedes, para terminar de cumplir lo que Mi Padre Me ha pedido a través de este encuentro, y en esta nación de Argentina.

Como oferta, escogeré tres almas que encenderán una vela, para ofrecerla como arrepentimiento, reconciliación y perdón, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Mientras Yo escojo a esas almas, canten “Cristo, Tú el Amor”.

La Luz que Yo entrego es la que proviene de Mi Padre y que enciende a las almas en el Amor de Dios, que renueva, que inspira y que motiva a los corazones a que nunca bajen los brazos hasta encontrar su verdadera misión en esta humanidad, y para con este planeta.

Son Mis ángeles, los ángeles de Dios, quienes guían este propósito. 

Es la Luz que Yo enciendo en los que más la necesitan, para que puedan sentirme y vivirme en esta hora crucial de la humanidad. 

Esta Luz se multiplica para todos los que están a su alrededor, que también son invitados a encontrarme en esta propuesta, de amor y de redención, que viene del Universo Mayor para todos los que despiertan a Mi llamado. Y también para los que retornan a Mis brazos después de mucho tiempo.

Así, Yo les entrego Mi Sagrado Corazón como el único amor de sus vidas, como la comunión perfecta con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, para que sus vidas renazcan y encuentren un sentido en esta encarnación, que es la que definirá el próximo paso de su evolución.

Así, queridos compañeros, Yo establezco y constituyo nuevas estrellas en este planeta, que está a oscuras.

Soles que se encienden ante Mis ojos, a través del poder de Mi Amor y de Mi Gracia,que provienen de Mi Divina Misericordia. Así, a todos los bautizo con el Espíritu Santo de Mi Padre, que es la mayor Gracia que se puede recibir en este tiempo de tribulación y de maldades.

Yo les estoy abriendo las puertas para que ingresen al Reino de Dios y para que nunca más se olviden de Él. 

Porque el Reino de Dios debe ser lo verdadero para ustedes, compañeros. Debe ser una aspiración que nunca deben dejar de buscar, ni deben permitirse el cansancio antes de poder encontrarlo.

Mi Corazón, que sufrió y padeció por ustedes en la Cruz, permite estas cosas. Yo hago brotar las flores en todos los corazones.

Hago renacer la vida espiritual en las almas que estaban perdidas y conduzco a Mis rebaños dispersos, hacia el establo de Mi Corazón, en donde podrán sentir el calor de Mi Espíritu y de Mi Vida.

Ahora, sí, los quiero escuchar como una sola voz. Los escucho.

En unión al Espíritu del Padre y de Su Hijo, compañeros, elevemos este ofertorio por Argentina, para que los planes de Dios se cumplan en la mayor cantidad de almas posibles y que ellas despierten a esta convocatoria, a través del llamado interior que emite Mi voz en el Universo y que resuena en todos los corazones de la Tierra.

Delante de los Altares de Dios que hoy están aquí, a través de Mi Presencia misericordiosa, elevemos este ofertorio junto a los ángeles del Cielo, en gratitud y amor.

Cantemos “Alabado sea Dios, glorioso Su Reino, Aleluya, Aleluya”.

Compañeros, quiero decirles cuánto los amo y les agradezco por haber estado Conmigo estos días, en oración y en fe, proclamando el Reino de Dios y Su triunfo en la humanidad.

Para elevarme al Cielo, quiero escuchar la voz de los apóstoles, de los apóstoles del amor, de los que se animan a vivir en el Amor de Cristo en estos tiempos.

Que así sea.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Apariciones extraordinarias
APARICIÓN EXTRAORDINARIA DE LA VIRGEN MARÍA EN EL CENTRO MARIANO DEL ESPÍRITU SANTO, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LOS VIDENTES FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Yo vengo de los Cielos a anunciarles que la paz es posible en el fin de los tiempos.

Yo los reúno, en torno a esta Fuente de amor y de redención, para que sus almas y espíritus se puedan bautizar y, siendo liberados de todo pecado y falta, retomen el camino de la rehabilitación que han perdido.

Como Reina del Espíritu Santo de Dios, hoy derramo los siete Dones sobre este lugar, porque la Argentina tiene como misión espiritual manifestar los Dones de Dios en la Nueva Humanidad; y eso, primero comenzará en sus corazones, Mis amados.

Por eso, hoy Dios ha permitido que Mi Voz reverbere en sus esencias, para que ella haga eco en el interior de todos los que no Me escuchan; porque Mi verdadera misión entre ustedes, Mis pequeños, es que alcancen la cura espiritual en estos tiempos.

Muchos de ustedes ya dieron el gran paso hacia Mi Corazón. Por eso, en este día tan especial, tan sagrado y bendecido por Dios Padre, los Ángeles de Cielo y sus ejércitos de Luz congregan a todos sus Ángeles de la Guarda para que los ayuden a retomar el camino que han perdido en este ciclo.

Estoy construyendo un sendero de Luz entre las tinieblas y la oscuridad. Yo Soy el gran Sol para este mundo, la gran Estrella de la Mañana que se anuncia todos los días, emitiendo un Mensaje de Paz y un llamado a la profunda redención del corazón.

Yo los necesito, queridos hijos, lavados y purificados por el Agua de Cristo. Eso los ayudará a retomar lo que nunca han hecho, que es cumplir su verdadera misión ante el Padre Altísimo, que siempre los aguarda y los espera para acogerlos en Su Reino de Amor y de Paz.

Dios Me ha dado la última oportunidad en estos tiempos, de anunciarme aquí, en América, a ustedes, como también en Medjugorje hace treinta y tres años consecutivos. ¿Acaso, queridos hijos Míos, han comprendido lo que Yo estoy haciendo entre ustedes? Tengo seguridad de que sus corazones entienden y de que sus almas pueden sentir Mi llamado.

Dios les ruega a todos sus ángeles que puedan cumplir la misión entre ustedes, la verdadera misión espiritual, de encaminarlos por los senderos de la paz y del bien.

En esta noche de Gracias y de bendiciones para Mis hijos del mundo, Mi Corazón Inmaculado se une a todos los orantes, a todos los que están coligados con Mi Espíritu mariano. A todos ellos, quiero también decirles que esperen con alegría la llegada de los Dones de Dios; porque después de que den el paso en su purificación, encontrarán los Dones de Dios en sus vidas y serán columnas de luz para Mi Corazón, portadores de la paz, mensajeros de Mi Palabra mariana para todas las almas que se apagan en el mundo.

A través de los tiempos y de las Apariciones, Mi verdadera promesa para la humanidad es consagrarla como una única familia, tan igual y tan semejante a la Familia de Nazaret.

Ustedes guardan en sus corazones el potencial para poder amar y perdonar. No pierdan tiempo, Mis queridos hijos, perdónense, ámense, reconcíliense con sus hermanos. Disipen los castigos y las iras de sus corazones, así podrán ser merecedores de Mi Gracia maternal y, a través de este punto de Luz en el cual Yo los congrego a todos, los elevo hacia el Reino de Dios, llevando en Mi Corazón sus súplicas e intenciones que siempre son consideradas por Mi Corazón Inmaculado.

Este es el Centro del Espíritu Santo para América, aquí las almas deben reencontrar el camino hacia Dios. Como Yo le he dicho a la Hermana Lucía de Jesús, aquí se pueden abrir los Séptimos Cielos, y estos no serán un misterio para ustedes, sino un verdadero sentimiento de amor y de unidad con los Mensajeros Divinos.

Mientras Mis Palabras son proclamadas a todos, reciban, en sus corazones y esencias, los códigos de Mi Divinidad, de Mi Presencia femenina, de Mi Energía maternal curadora. Guarden esos códigos en lo profundo de sus seres. El enemigo no descansará y trabajará con su astucia para retirar los códigos de su interior.

Por eso, queridos hijos, con coraje y alegría abracen la cruz y el sacrificio que Mi Hijo les entregó. Recuerden que no estarán caminando solos. Mis pasos silenciosos de Madre los acompañan. Mi Corazón se enciende en sus corazones cuando abren el portal de la oración en sus vidas. Recuerden que cuando carguen la cruz, tan pesada, lo estarán haciendo por muchos más.

Ustedes pertenecen a una única humanidad, a un principio creador infinito que debe ser invencible en sus corazones, que no puede ser derrotado por nadie porque el proyecto de Cristo se debe cumplir en sus vidas.

Entonces, Mis queridos hijos, ¿cuál es el camino que escogerán en este ciclo? Yo necesito que escojan el camino de la oración del corazón. La verdadera espiritualidad se encuentra en el servicio y en la caridad. Así, ustedes se purificarán con mucha levedad y no perderán tiempo en poder transformarse en esta era.

Caminen confiados hacia Mi Corazón y reciban esta Gracia como una última oportunidad para esta humanidad doliente y enferma.

Queridos hijos, ustedes tienen en sus manos la llave maestra del universo, el verdadero símbolo de la paz, que quiere flamear en sus corazones para que la victoria de Cristo se cumpla antes de Su Retorno.

 

Hermana Lucía de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Hoy, vengo a liberar sus vidas para que ya no carguen con los equipajes del pasado. 

Quiero que hoy sea el motivo de la apertura de un nuevo ciclo para cada uno de sus seres. Hoy, abro las puertas para la redención de sus almas, aquellas que hace tanto tiempo aguardan esta oportunidad y por eso vinieron a Mi encuentro en este día.

Hijos Míos, para que esta liberación se dé en sus vidas y no sea un acto pasajero, es necesario que se reconcilien no solo con Dios, sino con todos los seres que están a su alrededor. Que ya no haya más egoísmo en sus vidas, separatividad e indiferencia; porque necesito que sus corazones sean un solo corazón que pulsa en este planeta.

Independientemente de la historia de cada uno de sus seres, hoy, quiero unir a sus esencias para que en este lugar se forme un ejército de paz, un ejército de oración que irradie fraternidad a todos aquellos que no la pueden vivir. 

Para eso, hijos Míos, necesito que estudien Mis palabras, que contemplen cada una de ellas, atrayendo a sus vidas los códigos que allí deposité. 

Cada vez que llego al mundo, traigo en Mis brazos Gracias Celestiales que son derramadas sobre las almas. Esas Gracias, Mis queridos, jamás perecerán, pero podrán estar latentes en las esencias de aquellos que no se abrieron a responder a Mi llamado. 

Hace un año, dejé un impulso en este lugar, que dio frutos en el corazón de algunos seres; pero, que en otros, este impulso quedó latente, aguardando un nuevo ciclo para manifestarse.

Hijos Míos, en esta noche les pido que ya no esperen que pase otro año, sino que dejen que los impulsos, las Gracias y los Dones que hoy deposito en sus vidas y que son únicos en este universo, puedan tornarse vida en cada una de sus esencias, puedan purificar sus células, sus átomos, sus consciencias para que en este tiempo que llegará puedan tornarse instrumentos de Dios en este mundo. 

No importa el pasado de sus vidas, lo que vivieron en este mundo o en otros. Les traigo de los Cielos la oportunidad de un recomienzo cuando solo le dicen sí a Mi Corazón.

Hijos Míos, puedo tornar el libro de sus vidas en un libro en blanco, pronto para escribir nuevas palabras, la historia de esta humanidad, la historia de redención de cada uno de sus seres. Y para eso, necesito que no solo confíen en Mi Presencia, sino que aspiren a vivir Mis Palabras y que se decidan, a través del Rayo de la Voluntad que deposito en sus almas, a que estos códigos crezcan cada día y se tornen acciones, pensamientos y sentimientos puros y cristalinos, que sean motivo de conversión para otras almas que se aproximen a ustedes.

Hijos Míos, les pido en este día que ya no confundan la vida del espíritu con todas las falsas enseñanzas que existen en este mundo, sino que descubran, a través de sus corazones, la verdadera enseñanza celestial que los Mensajeros Divinos traen al mundo; y podrán descubrir esta verdad a través de la experiencia de sus corazones.

Vivan las Palabras Divinas que descienden al mundo en este tiempo. Descubran la simplicidad de estas Palabras, los tesoros celestiales que Dios le envía al mundo, porque en esta simplicidad, hijos Míos, están guardados misterios infinitos que la humanidad jamás descubrió, pero que ya llegó el tiempo de que los velos de la ignorancia sean retirados de sus ojos. 

No se confundan con todo lo que la humanidad cree saber. Busquen la Verdad que deposité en sus esencias en este día.

Clamen al Espíritu de Dios para que estos Dones, que hoy llegaron a sus vidas, se puedan manifestar; y para eso trabajen, caminen, oren con el corazón y encuentren en la vida de oración las puertas para la redención y la rehabilitación de sus espíritus.

No permitan que este Centro Mariano sea una fuente de la cual no vienen a beber. Quiero que sus almas sacien su sed en este lugar, que no lo dejen vacío, porque las Gracias Divinas aquí encuentran morada y necesitan de la presencia de sus corazones para ser vertidas al mundo.

Vengan y encuentren aquí el Agua de Vida y, a través de sus corazones que son testimonios vivos de sus esencias, lleven el Agua de Vida a todos los lugares de este mundo en los cuales las almas padecen la sed del espíritu y del corazón.

 

Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús transmite las Palabras de la Virgen María:

Mis aromas sublimes envuelven sus almas en el espíritu del perdón y de la paz.

Reciban de Mis manos las Gracias de Dios y aguarden con esperanza la Llegada de Cristo a este mundo tan necesitado de perdón.

Hoy, Mi Alma se regocijará por su canto, que es un canto eterno, un don e instrumento de Dios que abre las puertas de los corazones que están cerrados y que encuentran, a través del canto de Dios, la paz.

Hoy, estoy con ustedes para consagrarlos, porque todos son consagrados por Mi Corazón. Imiten el ejemplo de aquellos que dan los pasos con confianza. Así, conseguirán dar el gran paso que Dios aguarda hacia el camino espiritual, hacia la vida crística, hacia la vida eterna.

Con este fin, consagraré a Mis hijos con los Dones del Santo Espíritu de Dios y aguardaré que cada uno represente una chispa de Dios, una luz que encandila al mundo y que atrae a otras almas hacia el camino de la conversión y de la redención.

La armonía también existe en este mundo. Por esta finalidad, queridos hijos, a todos los que serán consagrados, en esta noche bendita en la que el universo se une con la Tierra y sus Jerarquías Celestiales congregan a sus seres para cumplir la gran misión, los bendeciré con esta Agua de Cristo, con esta simple y casta Agua, a través de la Señal de la Cruz, glorioso símbolo de Cristo, exorcista y liberador para los tiempos finales.

Se acercarán a este lugar para recibir la Señal de la Cruz, en una sola fila, como un único ejército que escucha en el corazón la Voz de Dios.

Mientras serán bendecidos, Yo estaré aquí; porque no solo consagraré a sus seres, sino también imantaré con Mi Luz a todos los Reinos de la Naturaleza que también aguardan de ustedes un gesto de amor y de servicio tan simple como poner la atención en ellos para percibir su necesidad y, así, todos podrán entrar en un perfecto equilibrio con toda la Creación, como Dios lo espera de parte de todos ustedes.

¡Alégrense, cúrense, alaben a Dios por siempre!

Yo les agradezco por responder a Mi llamado y acompañaré este encuentro con todos Mis hijos en el silencio del Corazón; así, Dios Me lo ha permitido y todos aquellos que quieran renovar sus votos con los Planes de Dios que lo hagan en este momento; pues Mi oferta amorosa y maternal será elevada a los Altares de Dios después de que Yo ya no esté aquí, en esta noche sagrada.

¡Los amo y les agradezco!

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Estoy aquí. No Me he ido. Confíen.


Oración: Ave María y Gloria.


Mientras son bendecidos, queridos hijos, Yo desde aquí, sobre este árbol sagrado oraré por ustedes, por el mundo.


Canción: “Mirarte a Ti”.


Queridos hijos Míos, el Cielo siempre los aguardará para que caminen en búsqueda del infinito. Cuando algún día alcancen ese paso, podré decirle al mundo que Mi Inmaculado Corazón ha triunfado sobre las tinieblas.

Les agradezco por responder a Mi llamado. Bendigo a todos los presentes bajo la Señal luminosa de la Cruz, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Quiénes somos

Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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