MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Serénense en Mi Corazón porque dentro de Mi Alma hallarán el alivio y el verdadero consuelo que nadie podrá entregarles. Como Yo provengo de la Fuente del Amor, derramo ese Amor sobre las almas y sobre sus errores. En este tiempo, queridos Míos, quien se debilite por no confiar en Mi Misericordia, mucho deberá aprender. 

Mi Constancia es para sostenerlos en todos los momentos de la vida, incluso en aquellos momentos en los que ustedes por sí solos, como personas, no pueden superar. Cuando Yo les hablo de la Fuente de los Prodigios, les hablo sobre el momento de Gracia que podrán vivir Conmigo.

Que hoy sus corazones no se cierren por las pruebas e indiferencias que existen entre las almas; deberán recordar que mientras estén en la Tierra habrá mucho que perdonar y purificar. Para entrar en el Reino de los Cielos deberán consagrarse como el pequeño corazón de un niño, donde no haya tristeza, falta de amor ni rivalidades entre las consciencias.

Podrán ver cómo es el corazón de un niño: puro, transparente, cristalino, simple, alegre y libre; eso es lo que ustedes a veces pierden en sus corazones por la interferencia de sus ideas, comprensiones y aspiraciones. Por eso el mundo está como está; es un mundo para redimir nuevamente y liberarlo de todas las indiferencias que no permiten manifestar el Amor de Dios entre las almas.

Intenten tener en estos momentos un corazón de niño y perciban desde ahí cómo están sus sentimientos más profundos, sobre todo aquellos que están guardados en la consciencia.

Me encuentro hoy con el desierto que muchos de Mis hijos están cruzando. Yo Soy el Manantial que los saciará por completo y que les dará la Vida para que a través de Mí se puedan renovar.

Ahora deberán aprender a vivir Mi Mensaje para que Mis Palabras no se tornen una teoría, sino un camino de transformación para sus corazones.

Bajo el Amor de Dios, sean humildes y hermanos.

Gracias por guardar y vivir Mis Palabras desde el corazón.

Cristo Jesús
 

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO DURANTE EL VIAJE DESDE LA CIUDAD DE SAN PABLO HACIA CARMO DA CACHOEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

A los puros de corazón, les son abiertas las puertas del Cielo.

A los puros de corazón, les son abiertos los caminos para el perdón y para la redención, y sus almas pueden tocar el Corazón de Dios por su simple pureza. 

Al pensar la evolución humana, hijos, Su Creador manifestó el nacimiento y la infancia de los seres, porque, en ese período de sus vidas, reciben nuevas oportunidades de curar lo incurable y de redimir lo que parecía imposible.

Cuando un alma encarna, en un cuerpo frágil de niño, manifiesta la pureza de su esencia y de su espíritu. De esa forma, recuerda lo que es necesario para conmover el Corazón del Padre y retornar a Él.

Vida tras vida, en la infancia, las almas reciben una oportunidad de recomenzar antes de que sus deudas más antiguas comiencen a actuar en Su consciencia espiritual y diseñen su destino en una vida más. 

Ser niño es tener las puertas abiertas para curarse, redimirse, perdonarse y retornar a Dios. Por eso, es muy importante que, aun en esa etapa de la vida, las almas conozcan y reconozcan la Presencia Divina, Su Misericordia y Su Gracia, porque es de esta forma que espíritus tan antiguos, y otrora tan perdidos, puedan volver a reencontrar a Dios.

Oren por los niños y, más que eso, oren por las almas que, en pequeños cuerpos y grandes esencias, reciben una oportunidad más de retornar a Dios y de renovar Su Amor.

Que la pureza de la infancia no se pierda, sino que sea fecunda, para que el destino de las almas sea trazado con bases de amor y de perdón.

Tienen Mi bendición para esto.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA SAGRADA CASA DE MARÍA, MADRE PAULISTA, SAN PABLO, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

A Mis pequeños y grandes hijos de África

Calmen sus pequeños corazones en Mi paterno y manso Corazón, para que Yo les devuelva la paz y la esperanza y así no se dejen desanimar por los desafíos de estos tiempos.

Los caminos de Dios son desconocidos y las formas como Él conduce este, Su Plan, siempre fueron incomprensibles para la humanidad.

El Padre Creador honra y ama los corazones pacíficos que no temen entregar la propia vida para establecer la paz, que no temen ir al encuentro del caos para manifestar la Verdad que habita en su interior.

Cada alma en esta Tierra tiene un aprendizaje único para vivir y ese aprendizaje tiene un tiempo y un lugar para cumplirse.

En este día, un hijo de Dios cumplió su ciclo y se adentró en otras escuelas en las que continuará aprendiendo sobre el amor y la paz.

Coloquen sus corazones solo en el Amor con el cual Dios acoge a Sus hijos y tengan la certeza de que un tiempo de mayor paz llegará para aquellos que, en vida, aspiraban a cumplir la Voluntad de Dios más allá de sus dificultades, más allá de sus sufrimientos y del peso que cargaban en su corazón por una historia milenaria de angustia y de dolor.

Hoy Mi Corazón se expresa, porque todos los días veo el esfuerzo de Mis pequeños hijos de África, los que, a pesar de todo, aman y sirven a Dios. Los méritos de este servicio tocan los Cielos y abren las puertas para que un hijo de Dios llegue al Padre.

No se entristezcan ni teman, este es el tiempo de la purificación de la Tierra, así como del corazón humano, y muchas pruebas aún están por venir; pero, si se mantienen fortalecidos en el amor y permeados por su aspiración de paz, siempre tendrán, como hoy, las puertas abiertas al Cielo.

Le dedico este mensaje a las almas que se esfuerzan por trascender la condición humana y transformar la historia de este mundo con su persistencia. Y, aunque sé que muchos no Me comprenderán, hablo por una Voluntad Divina, porque el Señor quiso darles a conocer Su Amor por los niños y los jóvenes de África, por los servidores y adultos que lo buscan.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Renuévate todos los días, aunque la vida parezca pasar y los años se reflejen en la apariencia de tu rostro.

Renuévate en un tiempo que no pasa, en el fluir de leyes que se transforman solo para generar nuevas posibilidades de evolución para las criaturas.

Renuévate en espíritu y permite que tu ser redescubra cada día el sentido de la vida, para que cada vez más te aproximes a la Voluntad de Dios para ti.

Sirviendo a un Dios que es movimiento constante, cambio y renacimiento permanentes, no puedes quedar aprisionado en una idea, en un viejo pensamiento o reflejo de lo que es la Voluntad del Creador para tu vida. Por eso, hijo, renuévate, lánzate a lo nuevo y renueva tus planes de acuerdo con el flujo de las Leyes divinas.

No te apegues a las metas que tenías cuando eras un niño, en cuerpo y en espíritu. Todo lo que está vivo cambia; la transformación y la renovación en el Creador son una ley.

Renuévate como criatura, como alma, como hijo de Dios. Disuelve en tu corazón las imposibilidades y busca dentro de ti la posible y alcanzable perfección en Cristo. Si te reconoces tan hijo de Dios como Su Primogénito, vive como Él, bajo leyes que pertenecen al Padre y no al mundo.

Renuévate comenzando todos los días como un pequeño niño: mira al mundo como si nunca lo hubieses visto. Mira a cada ser humano como si no supieses nada sobre él y permite que tu corazón supere los errores del pasado, las ideas fijas sobre la conducta del prójimo y ame a cada uno de una nueva forma todos los días.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​

Como Sagrada Familia, venimos a animar a la humanidad a responder al Llamado de Dios y a cumplir Su Santa Voluntad.

Como Sagrada Familia, invitamos al mundo a aprender con la pureza de los niños y dejar que ellos les enseñen cómo encontrar a Dios.

Como Sagrada Familia, los motivamos para que abran sus corazones para vivenciar los misterios que trascienden absolutamente la comprensión humana y transforman por completo todo lo que conocen sobre la vida en la Tierra e inclusive sobre sí mismos, abriendo sus ojos para lo que son en realidad.

Como Sagrada Familia, los animamos a que ofrezcan sus almas como instrumentos de Dios, para que venzan el miedo de perder las cosas del mundo e, incluso, a sí mismos, porque todo lo que guardan como tesoros, ya sea el modo de vivir, cosas materiales o relaciones afectivas de cualquier tipo, como también lo que conocen de su propia vida, todo pasará con un soplo de la Justicia Divina, mientras que la vivencia de la verdad fortalece el poder y la acción de la Misericordia.

Como Sagrada Familia, los llamamos para que vivan el verdadero amor que trasciende las posesiones, que no busca recompensas, que solo dona y nada recibe, a no ser de Dios, que cada vez que se abren para donar algo, les infunde una mayor voluntad de entregar todo.

Como Sagrada Familia, los colocamos ante la Gracia del retorno de Cristo, dádiva incomprensible para sus mentes y solo aceptable para los corazones que ya descubrieron en sí, la fe.

Como Sagrada Familia, los invitamos a que descubran la posibilidad de la vivencia de la paz en tiempos de caos y a que mantengan la confianza en Dios mismo delante del mayor sufrimiento, cuando el Señor nos pide inclusive nuestras propias vidas por amor a Su Plan, como fue en la Pasión de Cristo.

Reciban en sus oraciones los códigos de la Sagrada Familia y no los dejen guardados bajo siete llaves en su interior; permitan que ellos tomen vida, que se expandan y se multipliquen en aquellos que se aproximan a ustedes, así como fue con la Sagrada Familia de Nazaret.

Les dejo Mi Paz y la confianza absoluta en la presencia de Cristo en el interior de los hombres, porque el Señor renació.

San José Castísimo, en la sagrada presencia de María Santísima

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Queridos siervos de Cristo:

Hoy vengo para rogar al mundo que auxilie las almas de los más pequeños, de los niños que están sobre la Tierra y que no encuentran una razón para su propia vida.

Les pido que sirvan a los niños, pero no solamente con un plato de comida, sino que también en la unión de sus almas, les ayuden a encontrar el camino evolutivo.

La degeneración de la consciencia humana actual está construyendo una juventud vacía de Dios, y como consecuencia, los niños están recorriendo el mismo camino.

Por ese motivo, ruego a los que están más conscientes en este ciclo planetario para que, más que preocuparse con sus propios procesos internos, ayuden a que el Plan de Dios se cumpla y encuentren en los niños, una cuna para las semillas de la nueva humanidad.

Hoy les pediré que den un paso más y que no solamente eduquen con amor a sus propios hijos y familiares, sino que posibiliten que otros niños, olvidados y solitarios, también puedan ser educados para la construcción del nuevo futuro.

Enseñen a los pequeños el amor a los Reinos de la Naturaleza, el cuidado y la importancia de ayudarlos en su evolución. Enseñen la importancia de compartir con el prójimo aquello de lo que él carece, ya sea algo material o ya sea un atributo interno de la consciencia como la mansedumbre, la caridad, la inteligencia, la alegría. Que los niños sepan  ayudarse unos a otros y disipen de su propia consciencia la competencia y el orgullo.

Queridos, enseñen a los pequeños a orar, enséñenles el poder de la oración y la gracia que concede a los más necesitados en los cuatro rincones del mundo.

Concienticen a los niños desde pequeños, mostrándoles la realidad planetaria no para atemorizarlos, pero sí para que sepan que la oración, el servicio, el amor y la unidad entre todas las criaturas son remedios infalibles para los males del mundo.

La purificación planetaria se acelera y dentro de los niños deberá estar plantada la semilla correcta, para que florezca un mundo redimido.

Los amo y los conduzco a la reeducación planetaria.

San José Castísimo, Padre de todos los niños del mundo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Queridos compañeros en Cristo:

Quiero ofrecerles cada día algo más que palabras, porque tengo la posibilidad de llevarlos a que vivan lo que ustedes verdaderamente son, no solo como individuos, sino también como humanidad.

Por eso insisto, una y otra vez, para que en cada momento de sus vidas ofrezcan todo lo que hacen por la consciencia humana, sobre todo por todos aquellos que no conocen a Dios y que, independientemente de la clase social y de la situación física, viven en la ignorancia y en total ilusión.

Mis amados, cuando estuve en este mundo como José de Nazaret, en todo lo que hacía en Mi trabajo, en el descanso o en las liturgias diarias, la oración era siempre lo que movía Mi Casto Corazón y, así orando, ofrecía todo por los demás  hermanos del mundo.

Trabajaba por los que no lo hacían; descansaba por los que no podían descansar; era verdadero y simple por los que no podían serlo. Y así era con todo. Entonces, fui descubriendo cómo amar las imperfecciones de los hombres. De esa forma, mientras trabajaba por alguien que no lo hacía, comencé a comprender el porqué de aquellos que no lo hacían estaban em esa situación y, en Mis intenciones, ofrecía siempre a Dios las dificultades de Mis hermanos.

Viendo la pureza de Su siervo que no oraba para sí mismo, sino para que el reinado de Dios se expandiese por el mundo, el Señor comenzó a mostrar, a los ojos de Mi Corazón, diferentes situaciones del planeta en lugares que, en vida, no había conocido, pero sabía de la realidad de todo lo que veía.

Dios Me concedió la Gracia de servir más profundamente y de tener la certeza de que, en cada instante de Mi vida, Él podría interceder por algún alma. De esa forma, fui aprendiendo el arte de interceder ante Dios por las almas y por los seres de la naturaleza, los que nunca eran olvidados por Mi Corazón Castísimo.

Hoy les digo que el secreto para ser un intercesor ante Dios es que nunca pierdan la pureza de intención y que no se crean nada, sino solo un siervo de Dios. En donde haya orgullo por alguna obra ofrecida a Dios, esa obra ya no alcanzará el Cielo.

Muchos creen que interceden por las almas cuando, en realidad, están perdiendo un tiempo precioso de orar con el corazón para alimentar el propio orgullo y la vanidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

A lo largo de la historia de la humanidad, pocos fueron los corazones que se abrieron para descubrir la verdad de la vida superior, porque la humildad siempre fue un atributo raras veces encontrado en el corazón humano.

Por eso, muchos prefirieron creer que no existía nada más allá de la propia existencia, e incluso que Dios era un mito para los corazones, tan grande era su ignorancia, su orgullo y su arro­gancia. Muchas veces, aquellos pocos que pudieron encontrar un rayo de luz de este gran Sol, que es Dios, cayeron en el orgu­llo y en la ignorancia de creerse conocedores de todas las verda­des. Tan grande fue el orgullo de esos seres, que se separaron de Dios, creyendo que vivían plenamente dentro de Su Corazón.

Es por este motivo que hoy los Mensajeros Divinos vienen a hablar a los humildes, a los mansos y a los simples. Es por ese motivo que nos acercamos a ustedes, hablándoles como si habláramos a niños pequeños, porque así deberían ser para estar ante la Enseñanza que traeríamos en el final de los tiempos.

Los arrogantes creyeron que ya sabían todo lo que les decía-mos y no percibieron que podrían saber el camino, pero, al lle­gar a las puertas del Cielo, no tendrían las llaves para abrirlas, porque la humildad es la llave maestra que une los corazones a Dios.

Comprendan que sin humildad ustedes jamás podrán seguir los Planes de Dios, porque solo un corazón humilde puede seguir indicaciones que él no comprende, no acepta y que, a veces, van en contra de todo lo que siempre creyó.

Ahora que muchos ya fueron fieles a las indicaciones celes­tiales, podrán comenzar a comprender algunas verdades y el rompecabezas se irá armando delante de sus ojos, para que así fortalezcan la confianza en Dios. Pruebas mayores de fe llega­rán a sus vidas y los pequeños test que experimentaron hasta hoy los prepararán para los días que vendrán.

Nunca se olviden de que deben ser como niños, que jamás pueden perder el espíritu de humildad, pues así podremos revelarles grandes misterios de esta Creación Divina.

Yo los amo y los bendigo siempre,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÙS

Para que no se establezca el odio entre las almas, es necessário que se viva el amor.

Hoy, Mi Casto Corazón les muestra el dolor que siente por lo que están sembrando en el interior de todos los niños que, sin comprender, padecen el terror de las guerras en el mundo.

Solo la vivencia de un amor profundo y verdadero es capaz de equilibrar esas acciones de la humanidad. Por eso, hoy les pido que, como un acto de paz por la humanidad y sobre todo por los niños del mundo, disuelvan el odio de sus corazones y amen a aquellos que saben que guardan algún tipo de rencor en sus corazones.

Hagan eso como un servicio, yendo a un lugar que necessite de mucho amor o incluso dentro de sus familias, venzan el orgullo y el temor, y realicen un acto de amor según como sus corazones les indiquen.

Les pido que sean verdaderos y que no se muevan basándose em las emociones, sino en el sentir profundo del corazón. Por más que sientan que lo que viven no está relacionado com lo que sucede en otras regiones del mundo, ustedes verán que, al realizar un verdadero acto de amor, borrarán de una parte de la consciencia humana el odio que existe y también el que está siendo sembrado por las guerras actuales en el mundo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Ingresa en la plenitud de Dios, que existe en tu corazón, y jamás pierdas la esperanza de alcanzar Su Propósito.

Cuando estuve sobre la Tierra como José de Nazaret, el caos de Mi época y la ignorancia de los que Me rodeaban, Me llevaron a buscar con mayor asiduidad el Espíritu Divino. En Mi bús­queda, comprendí que Yo debería ser el motor para la elevación y la transformación de todos los que convivían Conmigo.

Era la propia fe que habitaba en Mi interior la que, por sí sola, tocaba los corazones de los hombres y los llevaba a preguntarse internamente cuál era el misterio que se vivía en aquella Familia y si no era el mismo Dios en persona que estaba entre Ellos.

Sepan que Dios mismo está entre ustedes, y que deben anunciar esa gracia en el silencio de su transformación y en la vivencia de los sagrados atributos que el Señor infundió en sus consciencias.

Que todas las almas que se aproximen a sus seres sean impul­sadas a buscar lo Divino y, aunque aún no conozcan muy bien el foco de su búsqueda, sientan que ella los conduce hacia lo Alto, hacia el Universo, hacia el Infinito.

Ustedes viven hoy, como grupo, una de las mayores gracias entregadas a la humanidad.

El espíritu del Amor debe hacerse carne en cada uno de los que acompañan a los Mensajeros Divinos y, de esa forma, ese Amor se expandirá a toda la humanidad.

Cada paso que den, a lo largo del día, ustedes deben ofrecerlo a Dios, conscientes de que muchas esencias dependen de ese despertar y del camino evolutivo que están recorriendo.

Beban de la Fuente de las Palabras Divinas de Cristo y col­men sus seres con la certeza de que Él es quien las pronun­cia. Déjense moldear y madurar por los impulsos espirituales de María y consagren, poco a poco, toda la consciencia a lo Divino. Sumérganse en la simplicidad de Mis palabras y hagan de ellas un manual para la vida sobre la Tierra.

Sean simples de corazón y nunca se cansen de buscar el espí­ritu de la simplicidad. Solo de esa forma cruzarán los Portales Celestiales con la humildad de un niño.

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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