Abr

28

Viernes, 28 de abril de 2017

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Contempla el mundo, la situación planetaria, la situación interior de los seres humanos y solo ora, ora con el corazón. No hay otra forma de interceder por las almas a no ser con el puente de la oración.

Después de orar, sirve orando y ofrece todo en tu vida como una reparación para Dios.

Hijo, si ves que la humanidad está ciega, tú, abre tus ojos a Dios y sé vigilante.

Si ves que la humanidad está sorda a la Palabra Divina, tú escucha el Verbo del Creador y Su Silencio y obedece Sus Leyes, para que ellas sean instituidas en la vida.

Si ves que los corazones no soportan las corrientes de la purificación y las mentes se desestabilizan por sus resistencias, tú, sé manso y deja que Dios te transforme por dentro y por fuera, para que tu ejemplo sea una semilla fertilizada por el Amor Divino en el suelo árido de la Tierra.

Si ves que los corazones le dicen “no” a Dios y niegan Su Presencia, Su Existencia y la Gracia del Propósito de Su Creación, tú, dile “sí” a Dios. Esfuérzate, sin quejarte, para cumplir Su Plan. Expresa la alegría de tu alma por servir al Creador y por vivir bajo Sus Ojos.

Juzgar al mundo no es para ti; pero dar un ejemplo sí, es tu misión.

Ante un error, prefiere las acciones que equilibren, a palabras que intenten corregir. El esfuerzo por dar un ejemplo te transformará y también al mundo.

Experimenta lo que Te digo y persevera más allá de tu búsqueda por resultados.

Cuando tus acciones sean en Nombre de Dios y no en tu nombre, verás crecidos en ti, los frutos del Árbol de la Nueva Vida.

Tu Padre y Compañero,

San José Castísimo

Abr

21

Viernes, 21 de abril de 2017

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo, despierta también en tu corazón el Don de la Piedad, así como un día Yo lo desperté en Mi Casto Corazón.

Después de haber sido elevado a los Cielos, el Creador Me llamó para estar a Su lado, invitándome a interceder por este mundo. Para eso, Me hizo ver y conocer profundamente los cuatro puntos de la Tierra.

En aquel momento, conocí la ignorancia humana y su miseria más profunda y, sabiendo de la Perfección de Dios y que esa Perfección habita oculta en todos los seres, sentí emerger en Mi pecho la Piedad.

Yo no tenía cómo no amar al corazón humano, porque allí estaba el propio Dios escondido. Pero no solo Dios se escondió en el hombre; el hombre también oculta, todos los días, lo Divino que existe en sí mismo, con sus acciones, sus elecciones, sus pensamientos y sus sentimientos. El hombre prefiere la imperfección y la ilusión a encontrar la Verdad. El hombre muchas veces elige la ignorancia en lugar de la Sabiduría Divina. Por todos estos motivos, cerré los ojos por un instante y clamé, casi en silencio: Señor, ten Piedad.

Hoy les pido que cuando estén delante de su propia ignorancia y de la ignorancia de sus hermanos, clamen Conmigo: Señor, ten Piedad.

Yo les pediré que, por las consecuencias de la ignorancia humana, que se expresan en el martirio de los Reinos, en los abortos, en los suicidios de los jóvenes, en las guerras y en los conflictos de las familias, clamen Conmigo: Señor, ten Piedad.

Pues, no hay otra forma de transformar al mundo y de ayudarle a encontrar la Verdad, sino abriendo las puertas para la Piedad de Dios, atrayendo así, Su Misericordia. Por eso, hijos, antes de juzgar, criticar o padecer, afirmen: Señor, ten Piedad. Amén.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

Abr

14

Viernes, 14 de abril de 2017

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo, coloca sobre tus espaldas tus propios pecados y asume el peso de tu cruz. Ofrécete también, en oración, para equilibrar las deudas de aquellos que no reparan sus propias faltas y que no alivian el Corazón de Dios, sino que, por el contrario, lo ultrajan y lo ofenden a diario.

Coloca sobre tus espaldas la cruz de tus pecados, asumiendo tu crecimiento y esforzándote para dar tus pasos y para no ser un peso sobre las espaldas de tu Maestro.

Ya no vivas solo de los méritos generados en la Pasión, porque llegó la hora de renovar esa Pasión y de generar nuevos méritos para los que no comprendieron y no aceptaron el sacrificio de Cristo.

Bastará que asumas con consciencia tus propios pecados, que los transformes y sublimes con la potencia del Amor de Dios en tu corazón.

Bastará que renuncies a toda la gloria de este mundo, para cargar tu cruz y padecer el martirio de la consciencia, hoy tan acostumbrada a las comodidades y a los pocos esfuerzos por el Plan de Dios.

Bastará, hijo, que le digas “sí” a Dios y cargues tu propia cruz, renunciando a seguir envuelto en los pecados y estímulos de las fuerzas capitales de este mundo.

Hoy, bastará que cumplas con tu parte, comprendiendo que Cristo no vendrá al mundo para cargar una nueva cruz. Será Él, Aquel que te levantará cuando caigas más de tres veces. Será Él, Aquel que secará tu rostro cuando el sudor y el cansancio del camino nublen tus ojos y te impidan caminar. Será Él, Aquel que enfrentará a las tinieblas para darte de beber del Agua de Vida cuando el desierto parezca haber ingresado en tu cuerpo y la sequedad se extienda más allá de tu boca, a todo tu interior, a tu alma y a tu espíritu.

Cuando te dispongas a cargar tu cruz con determinación y valentía, Cristo será Aquel que vendrá para ayudarte a llegar a la meta que Dios tiene para ti y, en el momento en el que le entregues todo, Él te dará todo.

Por eso, hijo, hoy no solo pidas cosas a Dios en nombre del sacrificio de Cristo, sino que ofrécete a ti mismo para renovar la Pascua y ser un nuevo Cordero que se entrega en nombre de Aquel que se entregó primero.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

Abr

07

Viernes, 7 de abril de 2017

Mensajes semanales
MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo, contempla hoy la entrega de tu Señor y durante cada día de la semana que llegará, ve cuán poco es todo lo que puedes ofrecer a Aquel que dio la vida por ti.

Medita sobre cada paso de Cristo, en cómo Él renunció a toda aparente gloria y reconocimiento en Su llegada a Jerusalén, porque sabía que, en verdad, cargaría sobre Sus espaldas los pecados de todos los que en aquel momento exaltaban Su Nombre. Él sabía que toda gloria que se alcanza en este mundo es vana y que muchos de los que en aquel momento lo glorificaban, por algunas monedas y por miedo, lo entregarían a la Cruz.

Aprende con Cristo a no buscar la gloria y la exaltación del mundo, mas recibe todo reconocimiento como vano y pasajero, porque lo que es eterno y cimentado en ti, no se ve y no se honra en este mundo.

Abraza el sacrificio y la humildad. Abraza la dádiva de la posibilidad de imitar a Cristo y no solo comer de Su Cuerpo y beber de Su Sangre, más bien permite que la Eucaristía te transforme y que puedas ser una imitación viva de Cristo.

Encuentra, en cada Semana Santa, un impulso para seguir Sus pasos. Que estos días sean como el agua que alimenta a la tierra y te hace crecer como un árbol de la nueva vida. Déjate nutrir por los códigos crísticos y da frutos que alimenten a otros que no pudieron beber de esta Fuente de Vida.

Encuentra, hijo, el sentido de tu vida en el ejemplo de Cristo y descubre que allí hay algo superior que te aguarda, que hay un plan perfecto y único para ti.

Cristo vino al mundo para mostrarte el Camino, abre los ojos y sigue por él. Haz valer, a través de tus pasos, la entrega del Salvador y genera méritos para que Él, un día, retorne al mundo.

Aquel que te impulsa y te conduce a Cristo.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

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Asociación María
Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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