MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE SALAMANCA, ESTADO DE GUANAJUATO, MÉXICO, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

A todos los corales presentes en el Encuentro de Música para la Cura y Elevación de la Humanidad

Mis queridos hijos presentes en el Centro Mariano de Figueira:

Hoy con toda la luz y el amor que brota de sus corazones por el canto quiero pedirles que, bajo el espíritu de la humildad y de la simplicidad, ofrezcan este encuentro por la divina causa de hacer triunfar el Amor de Dios en la humanidad.

Para eso, hijos Míos, su Madre Celeste hoy los acompañará desde México en la sagrada faz de la Virgen de Guadalupe, y con todos Mis ángeles, desde este lado del planeta, esperaré ese momento en donde sus voces comenzarán a cantar y a proclamar la paz para el mundo y la cura de los corazones.

En ese ofrecimiento de hoy, queridos cantores de Mi Corazón, quisiera que dedicaran amorosamente este encuentro por la grave situación que enfrenta su planeta, especialmente por lo que enfrentan Mis hijos de Centroamérica, quienes sufren los efectos climáticos y el intenso movimiento de los elementos de la naturaleza.

Por esta sagrada misión que viene llevando adelante su Madre Celeste les pido, queridos cantores de Dios, que se mantengan unidos a los grandes ángeles de las diferentes regiones del planeta, especialmente a los ángeles de Centroamérica, para que ellos a través de las súplicas de sus voces puedan calmar el furor de la naturaleza.

Es así, queridos hijos, que la humanidad entera y su parte más dormida enfrentan los primeros y agudos pasos de la purificación del planeta.

Por medio de su ofrenda artística a Dios podremos, hijos amados, abrir las puertas a la Gracia, para que ella nuevamente sea derramada a través de Mi Inmaculado Corazón en todos los espacios y en las consciencias del planeta que aún no están preparadas para vivir el último ciclo de transición.

Desde el Santuario de Guadalupe en México, en lo alto del monte Tepeyac, su Madre Celeste esperará  las piezas musicales e instrumentales que hoy serán ofrecidas de corazón por cada uno de ustedes, para que así se establezca un poco más de paz en la consciencia de la humanidad que nunca vivió una transición final.