MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE BAD VÖSLAU, AUSTRIA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Ora, y si tu oración fuera verdadera, ella llegará a los Cielos y unirá no solo tu corazón a Dios, sino también al corazón de todos los que necesitan Su Presencia.

Sirve, y si tu servicio fuera verdadero, sin importar lo que hagas, él tendrá repercusiones espirituales que serán desconocidas para ti, pero que, en lo invisible de tus acciones, se tornarán el motor para la transformación del mundo.

Ama, y si tu amor fuera verdadero, él curará las heridas del pasado, del presente, y preparará, en el futuro, una vida de aprendizajes en el amor y no en el sufrimiento.

Canta y que tu canto sea verdadero, una oración con melodías que elevan tu corazón al Padre, así como lo hacen los pájaros, entregándole el día a Dios, al inicio de cada mañana.

Silencia, y que tu silencio sea verdadero, que no esté colmado de angustias, rencores, pesares o sentimientos que cierran tu boca para herir tu corazón.  

Que tu silencio sea curador y que traiga paz, primero a tu interior, después al mundo.

Escucha las Palabras de Dios, aquellas escritas en los Libros Sagrados de este mundo y transmitidas por Sus Mensajeros.

Si tu lectura fuera verdadera, ella abrirá tu corazón para que sepas reconocer la Voz del Padre en tu interior, cuando la Voz de Sus Mensajeros ya no resuene en el mundo.

Y así, hijo, todo lo que hagas, hazlo de verdad, hazlo con la verdad y pleno de una transparencia espiritual.

Transforma tu vida en un acto sagrado y así verás cumplirse en ti como fue dicho en el principio, verás emerger en ti lo que te hace semejante a Dios, verás disolverse la ilusión, para que viva en ti lo que verdaderamente eres.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

La recompensa del servidor de Dios es el eterno servicio. El Creador renueva a Sus siervos en el acto de servir, y los nutre con la certeza de estar cumpliendo con Su Plan.

Hijos, la gran escuela de los discípulos de Cristo, en este tiempo, es la eterna renuncia. Sin embargo, les hablo de la renuncia de las cosas del mundo, de las comodidades y de los placeres que la humanidad, en su totalidad, apreció mucho mantenerlos.

Aquellos que temen a la renuncia, es porque, en verdad, jamás conocieron la Gracia de servir a Dios. Porque es renunciando a todo lo pasajero, que se encuentra aquello que es eterno y que nutre al alma, al cuerpo y al espíritu, dejándolos plenos en Dios, más allá de las apariencias del mundo.

Aquellos que quieren sustentarse durante su propia purificación deben encontrar su paz en la renuncia de todo resultado sobre sí mismos, pues sufre mucho aquel que todo el día mira para su propia herida y no permite que cicatrice, por el poder de su pensamiento sobre ella.

Deben reconocer que las heridas están ahí, pero para que el dolor no les atormente la vida ni les impida hacer todo lo que son llamados a hacer en este tiempo, tienen que quitar los ojos de sí mismos.

Es por eso, hijos, que cuanto mayor sea su grado de consagración, mayor debe ser la renuncia, porque se les pedirá un perfeccionamiento profundo y serán llevados a vivirlo más allá de su propia voluntad. Sin embargo, no es eso lo que debe estar en su consciencia, porque el Plan de Dios se manifiesta viviéndolo y no pensando en él.

De esa forma, deben saber que aquel que da todo también recibirá todo y aquel que deja de lado sus propios procesos, sus purificaciones e, inclusive, sus necesidades, para ayudar a los otros, será recompensado por Dios y alcanzará la expresión de Su Plan, sin darse cuenta.

Por eso, hoy les señalo el camino del servicio y de la trascendencia y les agradezco por intentar superarse por amor al Plan del Creador. Es en esa eterna tentativa y en la verdadera aspiración, que él se cumple. Sigan adelante.

Su Padre y Compañero en el camino de la ascensión,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Hijos,

Cada misión les traerá un nuevo aprendizaje y una nueva forma de comprender la vida.

La verdadera razón de la existencia del grupo de misioneros no es tanto el servicio material que prestan pero sí el acto de ir en dirección a la necesidad del prójimo, para curar las raíces de los males que los colocaron en esa condición de necesitados.

Lo más importante es que actúen con el corazón y la experiencia, que depositan en la consciencia humana, de ese aprendizaje de servicio.

Con sus hermanos indígenas, aprendieron la mansedumbre; mansedumbre que trasciende la realidad material en que ellos viven.

Estos sus hermanos tenían todo, porque estaban unidos a todas las cosas, a toda la vida, al Creador, y todo les fue quitado, porque perdieron casi toda su posibilidad de expresarse y en muchos casos, ya no tienen un vehículo para unirse a Dios, o sea, un ambiente natural, preservado y armonioso; solo tienen su propio mundo interior.

La consciencia indígena, a pesar de todo, no deja de enseñar alguna cosa al corazón humano; pues en este tiempo, hijos, aún sin poder expresarse como pueblo, como cultura y como esencia, ellos están colocando en la consciencia de la humanidad como un todo, los principios de la perseverancia, de la fortaleza y de la paz, independientemente del estado en que se encuentra el mundo alrededor.

No les digo, con esto, que sus hermanos no sufren con el estado de degeneración del planeta, porque el pesar de esos corazones y lo que cargan como dolor en la esencia indígena no son comprensibles para el hombre moderno de hoy.

Lo que les digo es que la paz en su interior –a pesar del sufrimiento, de la miseria y de la opresión– es algo que permanece. La lucha por no ser corrompidos por las fuerzas de hoy es constante y dura para todos, pero ellos no perdieron la fe en permanecer como pueblo en la Tierra, e inclusive, en poder volver un día a los orígenes y recobrar la pureza que están perdiendo.

Aprendan de esa fe, para que, cuando llegue la hora de reconstruir la Tierra, ustedes no pierdan la paz ni la certeza de ser capaces de mantenerse en pie y de recobrar la semejanza con Dios, la que perdieron, por tantos desvíos.

Les dejo Mi Paz y Mis votos para que nuevas misiones puedan surgir. Que despierten aquellos que se comprometieron con el servicio y con la vivencia de la caridad crística.

Su Padre y Compañero en las misiones,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

A Mis hijos misioneros

Hijos:

Como síntesis interior de la misión en Paraguay, reconozcan todo aquello que en los últimos días se fue transformando en cada uno de ustedes y ofrézcanlo a Dios.

Ofrezcan al Padre sus expectativas, sus aspiraciones de haber realizado más de lo que hicieron, de llevar a sus hermanos un auxilio más concreto que les trajese una vida más digna y sana.

Ofrezcan al Padre la aspiración de haber enseñado y de haber aprendido junto a los pueblos originarios, de entregarles el amor y la caridad y de recibir de ellos el aprendizaje de la simplicidad y de la pureza.

Ofrezcan al Padre todo lo que, en los últimos días, fue curado y transmutado en la consciencia humana, como los errores del pasado.

Ofrezcan al Padre sus esfuerzos diarios por cumplir lo que Yo les dije y también ofrezcan todas las veces en las que olvidaron Mis palabras.

Quisiera que esta misión marcara una profundización interior de la tarea misionera, una mayor disposición de los aprendices de la caridad crística para cumplir con un papel espiritual y no solo material. Que la misión, que sucede en el espíritu, sea cada día más la prioridad en sus vidas.

Cada vez que aprenden a valorar lo que ocurre en los mundos invisibles y comprenden que es allí donde la verdadera misión tiene su resultado, como Divinidad podemos abrir otros caminos en la consciencia humana y liberar situaciones cada vez más profundas y arraigadas, cada vez más antiguas e inconscientes para la humanidad actual.

Hijos, no son muchos los misioneros que hoy sirven en la materia y que son conscientes del reflejo espiritual de su misión. Por eso, el Creador está tan atento a sus movimientos y con tanto amor los acompaña por medio de Nuestra Presencia y de Nuestras Palabras.

Que el espíritu misionero pueda expandirse en la consciencia humana y que su disposición para profundizar en la transformación interior, como forma de prestar un servicio cada día más cristalino, sea como un código que impulse a la humanidad. Un ejemplo que dé a otros servidores un sentido espiritual para su propio servicio.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CASA DE COSTURA OFICINA SAN JOSÉ, COMUNIDAD-LUZ FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

El servicio dignifica al alma y trae al mundo el espíritu de la caridad tan escaso entre todos. Cuando un corazón descubre el amor al servicio, se colma y encuentra un camino seguro para su propia consagración.

El segundo paso después del servicio abnegado, bajo el espíritu de la caridad, es el sacrificio consciente en nombre de los padecimientos de Cristo. Por más sencillo que les parezca lo que realizan, siempre y cuando ofrezcan sus acciones en reparación del Corazón de Cristo, sus ofrendas son aceptadas y el Sagrado Corazón es aliviado.

Consagré esta casa a Mi Casto Corazón, para que vivan aquí la simplicidad, la caridad y el amor entre todos. Quiero hacer de cada corazón servidor una fuente de paz para este planeta.

Muchos piensan que es necesario realizar grandes obras e ir muy lejos para que el servicio sea válido y verdadero, pero Yo les digo que fue dentro de una simple carpintería que presté el mayor servicio de Mi pequeño Espíritu y ahí encontré la santidad y la puerta para la Divinidad, que alcancé al lado de Mi Hijo.

La santidad en la vida de cada ser no depende de las circunstancias externas que ustedes viven, sino que depende solo de cada corazón, de la disposición de cada uno en tornar sagrada su propia existencia.

Si, en ese servicio que prestan, ofrecen a Dios sus actos, descubrirán muchos misterios que les serán revelados como comprensiones, a veces inexplicables, que provienen del corazón y solo para él serán claras.

Me comprometo, como Padre de todos los servidores, a estar presente entre ustedes siempre que invoquen Mi Presencia por la oración, por la caridad y por los actos de compasión y de fraternidad.

Me comprometo a interceder por las almas y por los Reinos de la Naturaleza en este oratorio de caridad.

Solo les pediré que se acuerden de Mí y que hagan de este espacio un lugar de alegría, de caridad y de unidad entre los hombres y Dios.

Quisiera que en la entrada estuviera la imagen de Mi Casto Corazón, consagrando y bendiciendo este lugar, que irradiará la inspiración al servicio para las almas que deben aproximarse en estos tiempos.

Los bendigo y los guardo.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DEL ESPÍRITU SANTO, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo,

Descubre en el servicio el ennoblecimiento del alma y del espíritu, el nacimiento del amor universal, porque solo cuando la necesidad del prójimo trasciende las tuyas, es que puedes comprender un poco la esencia del verdadero amor, que viniste a aprender en este mundo.

Comprende que cuando sirves, no es solo el acto del servicio lo que libera a las almas de los infiernos de este mundo. Son el amor y la caridad fraterna que imprimes en tus actos, y la sinceridad con la que trasciendes tus miedos y tus limitaciones, para hacer algo que jamás pensaste hacer, lo que realmente une tus manos con las Manos del Creador y torna sagrado tu servicio.

Ve, sí, al encuentro de los más pobres, ve lejos, buscando en los abismos a los que necesitan de tu unión con Dios. Ve en donde los desamparados no conocen la esperanza, en donde los enfermos desconocen la fe, en donde los hambrientos no conocen la misericordia, en donde los pobres desconocen la riqueza que es vivir pleno en el Espíritu de Dios. Imprime todos esos atributos con el silencio de tu boca y en los actos sinceros de tus manos, en el pulsar profundo de tu corazón.

Coloca en el servicio la esperanza de que este mundo alcance la redención, de que las almas reconozcan la unidad y el amor.

No necesitas predicar, porque las palabras, en este tiempo, a veces son muy imperfectas. Opta por dar un ejemplo de pacificación, de fraternidad, de entrega abnegada.

Jamás esperes que sean agradecidos por el servicio que prestas. No esperes retornos, no busques resultados. Coloca en el suelo la semilla de un árbol que tal vez no verás crecer, pero confía en que dará sus frutos para los hambrientos en un tiempo futuro y hará sombra para que los cansados de tanto andar, encuentren en él un lugar de reposo.

Así como enciendes tu corazón en el servicio a los más pobres, también enciéndelo en el servicio a los que tienes al lado. Muchas veces te preocupas con las almas que se pierden a lo lejos, pero no ves a los que se están perdiendo por no encontrar en ti un poco de sustento, de apoyo, de compasión y de fraternidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Los Cielos se abren para recibir las ofrendas de la humanidad.

Siendo sinceros de corazón, la Misericordia vuelve a descender en tierras que ya viven en la Justicia Divina. Los actos misericordiosos son los que los unen a la Consciencia de Cristo, Aquel que es la propia Misericordia.

Hijos, una misión humanitaria es más que un acto social, porque les hablo de un pedido de Dios, una renovación y un despertar del compromiso que Sus criaturas tienen con Él. Por más que estén delante de dos misiones en las cuales se encuentran con culturas extremadamente diferentes de las suyas, las almas reconocen la unidad y los espíritus son tocados por el amor que permea sus actos.

Cuando sirven de corazón, equilibran muchos males, no solo de aquellos a los que están sirviendo. El amor que irradian toca a los que están a su alrededor y permea la vida del espíritu; sustituye los errores y las deudas de las naciones, por méritos divinos de redención, de salvación y de misericordia. Si en verdad, todos se abrieran al espíritu misionero, comprenderían lo que les digo.

Hoy, quiero que sepan que los misioneros en Turquía ya se tornaron un instrumento en las Manos de Dios, porque sus espíritus reconocen que el servicio que prestan no es para sí mismos. La experiencia y los años los encaminaron hacia la consagración de la vida a los actos de Misericordia, y así se tornaron, como grupo, en un puente para que la Misericordia del Creador descienda a la Tierra. Pero ellos son solo catorce y no pueden multiplicarse en todas las naciones que deben consagrarse a Dios por el servicio y por la oración. Por eso, cuando los llamo al servicio, escuchen Mi voz.

Ninguno de los misioneros en Turquía es perfecto; ninguno de ellos sabía servir desde el principio; pero las resistencias se fueron quebrando por el amor, y hoy, cuando están delante de una misión pedida por Dios, pueden trascender las individualidades y miserias para que sean portadores de la Divina Misericordia.

No esperamos que las diferentes misiones que pedimos tengan el mismo éxito, pero sí que se abran al espíritu misionero que la consciencia-grupo de esta Obra de Amor ya alcanzó a lo largo de los últimos años.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Mientras el mundo comienza a tomar consciencia de la necesidad del servicio y Argentina da los primeros pasos en el equilibrio activo de sus deudas con Dios, los llamo para que no detengan sus pasos. Que cada misión sea una puerta que se abre hacia una mayor posibilidad de redención en el mundo.

Mis misioneros en el Chaco están comenzando a tener consciencia de la tarea espiritual que realizan y sus corazones ya pueden sentir un poco más el Propósito de Dios.

El sufrimiento de la consciencia indígena está siendo aliviado, pero como les dije, esta es una puerta que se abrió para que continúen en un largo trayecto de reparación y de redención.

Para que la Argentina se convierta en una nación apta para ser la cuna de la Nueva Humanidad, así como el Brasil, el Uruguay y otros países de América del Sur, debe existir un mayor espíritu de amor y de fraternidad.

Con pequeños actos de servicio, la consciencia se amplía para conocer la verdad, que es la Presencia de Dios dentro de todas las criaturas vivientes. El servicio, hijos, dignifica el espíritu y activa el amor latente en el corazón humano. Es por eso que, ahora que dieron los primeros pasos con una consciencia mayor, Yo les pediré que no se detengan.

Los misioneros sentirán en sus corazones, la necesidad que este servicio tenga una continuidad, y Yo les digo que ese sentir es verdadero. Quisiera que otros miembros de esta Obra tuvieran la oportunidad de aportar su amor en actos de caridad fraterna, pero para eso necesito la disposición interna y material de todos.

A medida que el desajuste espiritual se vaya equilibrando y transmutando en el Chaco, por las simples y sinceras acciones de los servidores en la materia, los caminos se abrirán y encontrarán aquellos intercesores enviados por Dios, que los ayudarán a proporcionar una vida materialmente más digna para los pueblos del Chaco. Pero, antes de eso, aún deberán esforzarse mucho para que el amor pueda disolver el dolor que impregna la consciencia indígena hace tantos siglos.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

La madurez en la hora de servir surge de la comprensión de que un servicio que se presta respondiendo a un pedido de Dios trasciende la materia y tiene su verdadero propósito en el espíritu. Cuando el Creador los envía a servir, deben tener consciencia que son meros instrumentos en Sus manos, ya que para equilibrar el gran karma humano, es necesario que sean los propios miembros de la humanidad los ejecutantes e intercesores de este acto de equilibrio.

¿Qué es lo que temen cuando los enviamos a servir? ¿Acaso están pensando que serán sus manos las que van a actuar?

Ya no pierdan tiempo con expectativas, ansiedades o incluso con orgullos y vanidades. Concéntrense en ser verdaderos, simples, obedientes, mansos, vigilantes y pacíficos. Concéntrense en estar unidos a Dios y en pensar en Él todo el tiempo y no en sí mismos.

Cuando estén delante de un acto de servicio, no se confundan. La confusión proviene de la falta de claridad de propósito en sus acciones. Si concentran su atención en Dios, pronto verán cómo Él abrirá los caminos y les mostrará la necesidad mayor, que de repente no era aquella en la que pensaban.

Tanto en el caso del Medio Oriente como del Chaco, sus hermanos necesitan ser escuchados y encontrar, en ustedes, un puente para algo superior. Donen aliento, donen esperanza, donen paz de corazón. No se muestren inmaduros, inseguros o sin un propósito, porque están siendo guiados de cerca tanto por Nuestras palabras como por la intuición y por el corazón, vehículos que siempre usamos para conducirlos. Por eso, déjense guiar internamente.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL ÓMNIBUS ÁGUILA DE LUZ, DURANTE EL VIAJE DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, HASTA LA CIUDAD DE CAPILLA DEL MONTE, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Que cada servicio prestado por los servidores y consagrados al Plan de Dios Altísimo sea el motivo para generar el equilibrio necesario para curar los males del pasado de una humanidad tan transgresora.

Que sus manos comiencen, desde ya, a reconstruir el mundo con actos de servicio, a reparar el mal causado en el principio y a aplacar el caos que se precipita sobre la Tierra.

Existen muchos lugares del planeta que no están destruidos por la guerra o tomados por los conflictos armados, pero que están espiritualmente tan heridos como los que están en guerra. La humanidad, como consciencia, transgredió tanto la vida planetaria, que una gran parte del espíritu del planeta está deteriorado y padeciendo como un moribundo que da sus últimos suspiros de vida.

La forma de curar este mundo enfermo es solo el amor, amor en todas sus expresiones: amor con actos de caridad fraterna, amor irradiado en la oración, amor irradiado en el silencio, amor que se manifiesta en el corazón que se transforma por amor al Plan de Dios.

Un servidor que se encamina a una misión pedida por Dios debe ser como el obrero que lleva, en sus manos, el ladrillo y el cemento para reconstruir la consciencia planetaria. En cada pequeña acción debe estar el amor pleno y absoluto que trasciende las condiciones, las diferencias, los errores, el miedo y el dolor. Así, poco a poco, podrán convertirse en verdaderos instrumentos de Dios. Que esté en la intención de cada misionero esta reconstrucción activa y luminosa de la vida espiritual de la humanidad.

La consciencia humana fue creada con base en Principios Divinos y puros, que le daban la particularidad de poder unirse directamente al Creador, sin intermediarios. Esos Principios fueron atacados desde el inicio de este Proyecto y las fuerzas del adversario trataron de convertirlos en lo que conocen como energías capitales, que hoy son mucho más que siete.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

De la misma manera con que el enemigo intenta debilitar las diferentes religiones del Medio Oriente y mezcla intereses económicos y de poder con conflictos religiosos, para que la humanidad ya no quiera religarse con Dios, el enemigo también debilita el papel de la consciencia indígena en el mundo, colocando a los pueblos originarios frente a las llamadas “tecnologías”.

El adversario de Dios intenta imprimir en la consciencia humana, como un todo, la idea que los pueblos indígenas son primitivos y atrasan la evolución del planeta en general.

¡Estén atentos, porque este es un pensamiento destructivo y que los desvía de los Planes de Dios!

Como les dije anteriormente, los pueblos originarios que se mantuvieron fieles al principio puro de su existencia son guardianes de atributos espirituales primordiales para el desarrollo de la humanidad.

Los indígenas se mueven y actúan basándose en la intuición, en la sabiduría, en el sentir del corazón, en la unión con la naturaleza y en la reverencia a lo sagrado. Imaginen al ser humano sin estos atributos espirituales; perdería su vida, su esencia, su vínculo con Dios.

Que la misión en el Chaco no sea solo para prestar un servicio, sino que también ustedes se permitan vivir un intercambio mutuo: proteger, amparar y auxiliar a aquellos que los mantienen espiritualmente unidos a la Sabiduría de Dios.

Estas dos misiones, tanto para el Medio Oriente como para el Chaco, deben renovar los principios de la fe, de la fraternidad y de la unidad en el corazón humano. Todo servicio, toda oración y toda liberación deben tener ese propósito porque con fe, fraternidad y unidad, el corazón podrá, un día, conocer el amor.

Estén en una postura de mucha humildad, porque tanto en una misión como en la otra, aunque tengan muchos recursos para ayudar, cuando se colocan en una postura de aprender, más allá de auxiliar en grandes procesos de liberación espiritual, traerán en sus consciencias muchos códigos de madurez y sabiduría.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Ama a tu prójimo sin límites, como si Dios mismo se multiplicase en cada uno de tus hermanos y te llamase a servirlo y a acompañarlo en Su desarrollo dentro de los seres.

Ama a tu prójimo sin límites, para que tu amor fecunde en los corazones de tus hermanos la semilla de la esperanza de un día vivir plenamente la fraternidad y la unidad entre todos.

Ama a tu prójimo sin límites, y aunque a veces tus obras no puedan llegar a todas las criaturas de la Tierra tan directamente, igual ama, y en tu espíritu deja que el amor permee todos los seres como lo hace el Señor tu Dios y Padre, que te llama a seguir Sus pasos.

Ama a tu prójimo sin límites, con un amor verdadero, espiritual, maduro, sencillo, servicial y fraterno, porque de esa forma Dios podrá amar por intermedio tuyo.

Ama a tu prójimo sin límites y dona todo de ti para la materialización del Propósito Divino en los demás y en el planeta en su totalidad.

Ama a tu prójimo sin límites. Ora por el mundo. Clama de rodillas por los que pierden la fe. Siente en tu pecho el dolor de los que viven sin esperanza y lleva a los pies del Creador tu súplica de forma tan verdadera, como si fuese tuya la desesperanza de tus hermanos.

Ama a tu prójimo sin límites y aprende a ayudarlos como Dios espera y no como tú quieres. Ama con el Corazón del Padre dentro de tu corazón y tú por entero dentro de Él. Así, sabrás amar más allá de las emociones y servir más allá de los impulsos del ego humano.

Tan solo amarás porque el amor vive en ti y no te gratificarás por vivir el amor, porque el amor es en ti, y de forma natural, te lleva a la donación de ti mismo.

¿De qué vale el amor si no es para ser donado?

Ama a tu prójimo sin límites, con oraciones, con silencio, con servicio, con comprensión, con acogimiento, con una sonrisa, con una corrección, con una advertencia, con un abrazo, con un cuidado o con un distanciamiento si él fuera necesario. Ama como cada uno necesita ser amado y no como tú necesitas amar.

Ama y entrega al otro tu amor, aunque para ti la forma de hacerlo cause dolor.

Aprende a donar, a ser y a vivir la Ley del Amor, que es la Ley de esta Tierra, es el principio y el fin de la existencia humana.

Te acompañaré y siempre te amaré, para que te sirvas de Mi ejemplo para amar aún más al prójimo, sin límites.

Tu Padre y Compañero, San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Para que la paz sea una realidad en el mundo, debe comenzar a existir en el corazón y en la vida de algunos hombres, aunque sean pocos.

Para ser pacíficos, ustedes deben aprender a disolver los obstáculos que sus propias consciencias colocan en el camino de los que intentan vivir en paz. Y esto se alcanza de dos formas: en el silencio y en el servicio.

El silencio debe tener como base la humildad y como meta la paz. El servicio debe tener como base la fraternidad, para llegar a la meta de la paz.

El corazón que se dispone a silenciarse alcanza la paz para sí y para el prójimo, evitando conflictos, desavenencias y discusiones incentivadas por el enemigo. El corazón que se dispone a servir, que toma para sí aquello que nadie quiere hacer, y con buena voluntad trae la paz a la vida diaria de su entorno, sin percibir, está siendo un canal de Dios en el mundo, para disolver conflictos distantes y aplacar la ira de muchos corazones que él desconoce.

Cuando consagran sus vidas a Dios, todo lo que hacen con consciencia y en ofrenda se convierte en un servicio para toda la humanidad.

Ahora, les hago una advertencia: no les pido que sean indiferentes en su silencio o que sus mentes critiquen y juzguen mientras hacen algo que nadie quiso hacer. Si no hay amor y gratitud en sus acciones, será mejor que sean como la mayoría de la humanidad común, porque peor que no hacer es hacer sin ser verdadero.

Les traigo estas instrucciones no para que cambien sus propias vidas, sino para que cambien la vida planetaria, porque ustedes son células vivas del cuerpo de este planeta. Por eso, todo lo que hagan repercutirá en toda la consciencia planetaria.

Los amo y les agradezco, desde ya, la respuesta de todos y la consciencia que tendrán orientada hacia el cumplimiento de los Planes de Dios.

Su Amado Padre, San José Castísimo, guiando a la humanidad en las cosas sencillas, para que un día alcancen el Reino de Dios

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​

No hay mayor servicio que el de una oración verdadera, en la cual el corazón no encuentra fronteras y no necesita de ir tan lejos, ni demorar tanto, para estar ante los más necesitados.

Si piden a Dios que los lleve al encuentro de los más necesitados entonces, cuando el Señor los coloque ante  cada oración a lo largo del día, encuentren ahí la respuesta a sus pedidos, de acuerdo con Su Santa Voluntad de servir y de ayudar a los más necesitados tanto en la materia como en el espíritu.

Sin embargo, si en los momentos de oración estuviesen tibios, dormidos y sin mucho entusiasmo de encontrarse con Dios, es porque en verdad no descubrieron que la esencia del servicio se encuentra en el corazón que ora.

El mayor servicio es aquel que lleva la Presencia Divina a los corazones; es aquel que coloca las esencias delante de la posibilidad de regresar a su origen, a la Sacratísima Consciencia Única, de donde provienen todas las cosas creadas con un fin evolutivo.

Si no fuese así, ustedes estarían realizando obras sociales de las cuales el mundo está lleno; no obstante, el Reino de Dios aún no se manifestó entre los hombres.

Todos aquellos que aceptan vivir el camino de la humildad, de la oración y de la entrega son en realidad, corazones y espíritus misioneros y deben renovar ese carisma espiritual todos los días y en todas las oportunidades que tienen de encontrar a Dios y llevarlo, en esencia divina, a todos los que más necesitan de Él.

Hagan de sus vidas la obra perfecta de servicio para la humanidad y para el planeta. Esto se alcanza con el despertar a la verdad que es saber que en todo está la posibilidad de servir y que en todas sus oraciones pueden cruzar fronteras y llegar hasta los que más necesitan de auxilio.

Hoy, por ejemplo, orando delante de Mi Corazón Castísimo, ustedes Me acompañaron hasta el Medio Oriente, y así aliviaron los pequeños corazones de muchos niños que perdieron ya la esperanza de ser alegres en este mundo.

Aprendan queridos, todos los días, a trascenderse a sí mismos para que la Luz de Dios llegue a los más perdidos y olvidados entre los hombres y entre los Reinos de la Naturaleza.

Aprendan con Mi Casto Corazón, a ser misioneros eternos y a realizar en la Tierra esta misión universal, en la cual su propia transformación resultará en la salvación y en la evolución de todo el Universo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Camina con pies descalzos, simbolizando el desapego de los resultados y la entrega de todas las metas en tus caminos.

Únete al Propósito de Dios y a Su Plan de Rescate y permite que el Creador se encargue de todo lo demás.

Sé, tú, el que proclame la Misericordia de Cristo en todos tus actos, pensamientos y palabras, sentimientos y aspiraciones. Jamás pierdas de vista el Manantial de Misericordia y sé mise­ricordioso, como buen y verdadero discípulo de tu Señor.

No dejes que las demandas del día a día te impidan servir a los demás. No dejes que tu prisa te cierre los ojos para lo que tienes al lado, y no te permitas ignorar a los Reinos de la Naturaleza que piden tu ayuda.

Vive con atención y vigila tus pasos, buscando, en cada segun­do, dónde te espera el Señor y cuál es la necesidad que atenderás de Él.

Permítete ser siervo del Dios que habita en todos los seres y en todos los Reinos de la Naturaleza y no proclames Su Presencia solo con palabras, sino, sobre todo, con el ejemplo puro de tus acciones.

Trata de comprender al prójimo y vive bajo la Ley del Amor o, por lo menos, intenta vivirla todos los días.

El mundo está colapsando con una humanidad que no sabe amar, a pesar de tener una oportunidad única, en todo el uni­verso, de aprender sobre el amor. Sé aquel que impulse el paso de esta raza. No esperes la transformación ajena, solo recuer­da todos los días que la transformación de los que tienes a tu alrededor proviene de ti.

Sé aquello que buscas en los demás y, antes de exigirle al próji­mo, exígete primero a ti mismo y entrega al otro un amoroso y silencioso ejemplo de vida.

Únete todos los días a los que son verdaderos de corazón. Ora por este mundo y transfórmate también por él, porque el Proyecto de Dios necesita cumplirse en ti y en todo el planeta.

Hoy te pido que te unas a todos los cristianos que, sinceros de corazón, aspiran a encontrar la paz. Ora y ayuna como pudieres en el día de mañana, respondiendo al Llamado de Dios en la voz del Papa Francisco.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Existen misterios que sólo son revelados al alma simple, aquella que, en su simplicidad, deja de aspirar a las cosas del mundo y coloca el foco de su evolución en vivir lo que es real y que desconoce por completo.

Sepan que incluso el alma que está aparentemente recorriendo un camino espiritual, cuando tiene alguna meta o aspiración material para sí, jamás comprenderá los caminos de Dios y no será capaz de ingresar verdaderamente en Su Corazón.

El alma que se coloca en el camino correcto es aquella que no aspira absolutamente a ningún mérito en este mundo. Todo lo que construye en su vida material, inclusive la propia transformación, es con la única intención de obedecer lo que a Dios le pide, sabiendo que Él algo hará con todo eso. Su verdadera aspiración es disolverse en Dios, encontrarlo y no ser nada dentro de Su Grandeza.

Esa era la esencia de la Sagrada Familia, que fue el ejemplo para toda la humanidad.

En la vida material, ofrezcan todo con empeño, esfuerzo y perfección, para que aquello que Dios pide, se concrete; no para que ustedes sean los realizadores de la Obra de Dios, sino solo para obedecerle, sin importar la finalidad que Él le dará a todo lo que viven.

Si hacen suyas las Metas de Dios, corren el riesgo de colocar la propia voluntad dentro de los designios celestiales; intentarándescubrir cuál es la Meta de Dios, y al creer conocerla, cuando esta no se concrete, sentirán que fracasaron.

Mis queridos compañeros, ¿comprenden entonces la esencia de ser un obrero del Señor? El obrero de Dios no sabe cómo será el final de la obra, no sabe lo que está construyendo. Sólo coloca, cada día, el ladrillo en donde se le pide. Y lo hace com mucha libertad y con mucho amor, porque la obra no es suya, es de Dios.

La verdadera meta del obrero no está en concretizar la obra, sino en obedecer, cada día, al Gran Constructor Celestial.

Coloquen entonces sus aspiraciones en el lugar correcto y abandonen las metas propias, aunque les parezcan espirituales.

Diariamente, déjense construir por Dios y no quieran saber en qué resultará Su Obra. Solo amen ser siervos del Creador.

Confíen en Su Perfección y, con simplicidad, encontrarán la unión absoluta con Él.

MENSAJE EXTRAORDINARIO DEL CASTÍSIMO CORAZÓN DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DEL ESPÍRITU SANTO, CAPILLA DEL MONTE, CÓRDOBA, ARGENTINA, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Hoy, de forma divina y omnipresente, Mi Casto Corazón desciende al mundo para recoger de vuestros corazones las plegarias ofertadas al Padre Celestial; así Yo me presento extraordinariamente en los dos Centros Marianos, para que la humanidad comprenda la emergencia de poder servir en estos tiempos.

Hoy Mi Esencia castísima recoge a todas las esencias perdidas de África y del mundo, elevándolas al Reino Celestial reparador, para que los ángeles del Señor las reconstruyan y las reintegren en el ciclo de su evolución original.

Mi Corazón Sagrado, de lirios divinos, hoy se abre como una flor ante ustedes, para que guarden la pureza original que Dios concibió para cada uno.

Mis compañeros e hijos de Cristo, tengan fe y certeza de que vuestro santo servicio y esfuerzo llegará a tocar el corazón de todo el universo, para que así las Gracias del Cielo sean derramadas.

El Purísimo e Inmaculado Corazón de María, me ha enviado para recordarles, en este día sagrado, que solo busquen el despertar de la pureza original que les permitirá transformarlos y redimirlos.

Como fiel carpintero de Dios, permitan que Yo tome vuestras vidas para que el nuevo instrumento, libre de maldades y de odios, pueda surgir y sea un presente celestial para Dios.

Mi Casto Corazón promete el auxilio inmediato a los que siempre recuerden abrir las puertas del corazón para que Dios pueda obrar. En esta hora planetaria, en la que las esencias son distanciadas de su verdadero propósito y misión, vengo para que recuerden también orar por los que no oran a Dios ni recuerdan el manantial de la existencia divina.

Después de la última misión de caridad llevada a cabo en Brasil, en donde Mi Casto Corazón concedió un tiempo de paz y de Misericordia para todos los olvidados y desposeídos, África entera se prepara para gestar, a través de todos los servidores del Plan, su gran ciclo de redención, de perdón y de paz. Para que eso sea posible, vengo a pedir a todos Mis compañeros de camino y a la Fraternidad Humanitaria que dediquen tres oraciones por día a Mi Casto Corazón, para que Yo pueda interceder ante Dios y conceder la sagrada misión en Ruanda y Angola.

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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