MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

La esencia del despertar se encuentra en el desarrollo de la fe, porque la fe es la que los mueve a responder a los impulsos del corazón.

La fe es la que los hace trascender los atavismos de la limitada comprensión material, para que ingresen en los misterios de la vida superior.

La fe es la que los lleva a cruzar los umbrales de la vida en este mundo para que, a pesar de estar sobre él, no pertenezcan solo a él y sí se perciban parte de una Creación infinita e indescriptible.

La fe no nace de la mente: proviene del espíritu y se expresa por medio del corazón. Por eso, si quieren que los impulsos recibidos no se pierdan, dejen que la fe se desarrolle libremente en su propio interior, aunque no comprendan bien el objeto de la propia fe.

Muchos se preguntarán: “¿Tener fe en qué?” Tengan fe en el propósito, fe en la instrucción, fe en la presencia de los Mensajeros Divinos, fe en lo que los mueve a la transformación, fe en la comunión con Cristo, fe en Su retorno, fe en la posibilidad que cada uno tiene de vivir los Planes de Dios, fe en la Fe.

Déjense transformar por los impulsos de la propia fe, para la cual las leyes de la materia no son las que prevalecen. La fe que proviene del espíritu se mueve con base en las Leyes espirituales. Es por eso que los corazones que tienen fe pueden vivenciar lo que llaman milagros, que no son nada más que la acción de Leyes superiores en las vidas de aquellos que se abren para vivirlas.

Descubran, hijos, el potencial de su propia fe, y por medio de ella, sus prodigios.

Su Padre y Amigo, en la fe y en la oración,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL ÓMNIBUS ÁGUILA DE LUZ, DURANTE EL VIAJE DEL CENTRO MARIANO DE AURORA​​​ HASTA LA CIUDAD DE CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Si hay algo que debe ser inmediatamente disipado del corazón humano es el miedo. El miedo es la ausencia de Dios, del amor, de la fe. El miedo nace y crece en el corazón de aquellos que se acomodaron en la condición humana y que aún no reconocieron que lo que debe cuidarse con esmero es solo la esencia más profunda del ser, los Principios Divinos que allí se encuentran. Aquel que siente miedo lo siente por no confiar en el amor.

Con sus acciones, deben fortalecer los principios de la fe, la certeza que algún día el amor hablará más alto en la consciencia humana, porque será tanta la necesidad de paz y de unidad, que todos se unirán con todos, en busca de un Único Dios.

El miedo con el cual viven los pueblos originarios es el miedo de perder su cultura, perder su espacio en la Tierra. Por no tener lo básico que necesitan para vivir, ellos sienten miedo de desaparecer como pueblo, así como desaparecieron tantos otros.

En la misión que ocurre en el Chaco, así como en todas las misiones que aún tendrán lugar con sus hermanos indígenas, deben fortalecer la fraternidad, dejarlos sentir que ustedes comprenden o que buscan comprender el papel espiritual de los pueblos originarios en la Tierra. Porque, más que las ayudas y cuidados básicos, encontrarán en sus hermanos, la necesidad de ser reconocidos con su cultura y sabiduría, como parte de esta civilización humana.

En lo profundo de esos corazones, más que el hambre o la miseria, pesan el abandono y la indiferencia por parte de la mayoría de los seres humanos. Es por eso que estamos dedicando estos mensajes no solamente para instruir a los misioneros, sino también para despertar espiritualmente a la humanidad y, sobre todo en este caso, a la Argentina. Así reconocerá el papel de la consciencia indígena, ya que su equilibrio depende de la pureza, de la simplicidad y de la sabiduría que los pueblos originarios mantienen en su interior.

Deben prestar cada servicio, grande o pequeño, siempre teniendo en cuenta mucho más el propósito espiritual que el acto físico. Físicamente encontrarán infinitas necesidades materiales, sociales, morales, carencias de cosas básicas para la supervivencia y, para suplir todas ellas, sería necesario un esfuerzo mucho mayor que el de algunos pocos días.

Y muchos pueden preguntarse: ¿cuál es la razón de hacer misiones tan rápidas, en las cuales no se suple ni un mínimo de la gran necesidad de esos pueblos?

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Estábamos realizando una tarea grupal con todos los miembros de la Comunidad Fraternidad, en Uruguay, en donde vivimos, y concluimos la jornada de trabajo con la recepción del mensaje diario de San José. A pesar de haber llegado del Medio Oriente, de un campo de refugiados, San José nos transmitió un mensaje dirigido especialmente a las Comunidades-Luz, pero que como Él mismo explicó, puede servir para todos aquellos que se consideran servidores de Dios y consagrados a Su Plan. Que todos los que lean este mensaje practiquen estas palabras, adaptándolas a sus propias vidas. Este fue un pedido de San José.


      La fraternidad es algo que debería caracterizar este mundo, un atributo que todos los seres de la Tierra deberían portar en su interior, para que se volviese el punto de partida para la vivencia del amor crístico. Para dar sus vidas por sus amigos, primero deberán aprender a ser fraternos.

Existen seres que consiguen ser fraternos por la naturaleza de sus propios espíritus, pero otros deberán transpirar mucho su propio ego, en un arduo trabajo de trascendencia de los pareceres propios, voluntades y necesidades; deberán vivir una verdadera renovación en lo que llaman prioridades en sus vidas.

La prioridad de los seres humanos encarnados en este mundo debería ser, en verdad, la vivencia perfecta del amor y de la unidad: de los unos con los otros, de cada uno con Dios y de todos con Él. Teniendo esto como única prioridad, todo lo demás debería adaptarse.

Si piensan que tienen alguna necesidad mayor que la de vivir la fraternidad y el amor, comiencen desde ya a meditar sobre la razón de sus vidas y el propósito de sus existencias en el mundo.

Busquen, por un instante, la razón por la cual se levantan todos los días. ¿Por qué trabajan, estudian, comen, beben, construyen casas, programan sus días, hacen planes? ¿Cuál es el verdadero sentido de todo eso?

¡Ustedes no deben pensar que la vida encierra su propósito en la simple necesidad de mantenerse vivos y cómodos en este mundo! ¿O sí?

Si el alma no encuentra un propósito superior por el cual levantarse todos los días, va perdiendo el interés por la vida.

Deben hacer de esta experiencia en la Tierra un acto permanente de renovación, de trascendencia, de superación, de libertad para amar en Dios. Libertad de sí mismos para donarse al prójimo sin límites y sin restricciones.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​

Muchas veces, los ojos humanos no pueden contemplar la realidad planetaria y no encuentran un motivo real para su propia transformación o algo que los impacte de forma que genere un cambio inmediato y completo en su ser. Es por eso que, en estos tiempos, vengo al mundo para instruirlos, para que puedan conocer realidades sublimes de existencia que los conduzcan a una búsqueda superior, a la entrega de la vida a un Propósito Mayor, que es el Propósito de Dios. Vengo para intentar abrir, en los hombres, no los ojos del cuerpo sino los del corazón.

No vengo para traer a las mentes, hechos concretos y enseñanzas científicas que comprueben la veracidad de la existencia de una vida superior a la vida de este mundo. Vengo para que el corazón sienta, en la simplicidad de Mis palabras, lo que Dios los llama a recordar. Y que sus propias consciencias, tocadas por la Presencia de los Mensajeros Divinos, puedan encontrar el camino perdido hacia su origen.

Como les dice Nuestro señor, Cristo Jesús1, los Reinos de la Naturaleza padecen por la ignorancia de los hombres, que en todo buscan el poder y el usufructo. Y esa ignorancia es la misma que no les permite encontrar la verdad sobre el corazón humano.

Dicho de otra forma, aquellos que saben oír y que meditan en las palabras de los Mensajeros de Dios comprenderán que todas ellas conforman un mismo hilo de luz, que está intentando conducir a la humanidad a un único despertar.

Al escuchar las palabras de Cristo no piensen que son para los otros, sino intenten saber en sus vidas en qué punto están faltando con los Reinos de la Naturaleza; hasta dónde buscan usufruir física, emocional y mentalmente de los Reinos; y a partir de dónde están intentando colaborar con su evolución conscientemente.

Su grupo de trabajo debe ser uno solo unido al Propósito de Dios. Mientras que unos están con Cristo más directamente, liberando y transmutando las raíces de un mal milenario, los otros deben estar buscando esas raíces dentro de su propia consciencia, para extirparlas con el poder de la Misericordia de Cristo. Así, todos juntos, podrán conducir la humanidad hacia la transformación y dar la oportunidad, a toda la consciencia humana, de vivir algo superior y buscar la vida del espíritu.

Los amo, y por eso, les enseño a comprender y vivir la Voluntad de Dios, expresada en las palabras de Sus Mensajeros.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Que la paz en los corazones de los que siguen a Dios sea la señal visible de Su Sagrada Presencia en el mundo.

Que la fraternidad y el amor, entre hermanos unidos por un mismo propósito evolutivo, sean el motivo de inspiración y de entrega para aquellos que no saben en qué dirección caminar.

Que la unidad con Dios, alcanzada por medio de la oración y plasmada en todos los instantes de la vida, sea la luz que ilumine los ojos de los que caminan en la oscuridad.

Que la comunión con los Reinos de Naturaleza, el cuidado y el amor para con esos hermanos menores, sean el ejemplo para los corazones humanos que perdieron la esperanza de encontrar un mundo nuevo.

Que el amor al Plan de Dios sea mayor y más fuerte en el corazón de Sus compañeros que los propios planes y las tendencias humanas.

Que la aspiración a la constante transformación en Cristo impulse a los seres para que cada día no sean más los mismos y para que se aproximen a Dios, por medio de su propio mundo interior y también por su conducta en la vida material.

Que la nueva humanidad no sea solo una profecía para los corazones que siguen a Dios: que sea una meta a ser alcanzada en vida con el esfuerzo, la oración, el amor y la persistencia en la verdad.

Queridos compañeros de Mi Casto Corazón, si creen en Mis palabras y tienen fe en la presencia de los Sagrados Corazones, jamás pierdan la oportunidad de ser otros y de caminar hacia el cumplimiento del Propósito Divino.

Les pido que más que anunciar Nuestra presencia con palabras, la anuncien con su propia transformación. Los seres de este mundo necesitan de un ejemplo que seguir, aunque ustedes permanezcan en silencio.

Si quieren que el Plan de Dios se establezca en el mundo, nunca prediquen sobre algo que no viven. Antes de llevar la Buena Nueva de los Sagrados Corazones, al menos intenten todos los días, vivir Nuestras palabras. Les aseguro que, si así lo hicieren, su ejemplo de fraternidad, de caridad, de perdón y de reconciliación, llegará más lejos de lo que llegaría si estuviesen difundiendo por años una palabra que no encontró vida en ustedes.

Los amo y los impulso para la vivencia de la Voluntad de Dios.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Cuando una nación vive las consecuencias de acciones humanas milenarias que fueron tan intensas que se plasmaron en su cultura política y social, por decirlo de alguna forma, como es el caso de Venezuela y de muchas otras naciones, la única salida para tamaña ilusión e ignorancia es la vida de oración verdadera.

Si al menos un pequeño grupo, dentro de cada nación, orara verdaderamente todos los días y si, aún más, pudiera transformar sus propias vidas en un acto permanente de oración, podría cambiar completamente la consciencia de la nación y, en consecuencia, su destino físico y espiritual.

Digo esto porque un ser que ora permanentemente va ingresando con su corazón en la Consciencia de Dios y allí reconoce el verdadero propósito de su vida sobre la Tierra o, por lo menos, puede reconocer lo que está fuera de ese propósito y, de esta forma, las ilusiones de la materia le resultan disonantes y no las puede soportar. Es en ese momento que el alma es impulsada hacia la búsqueda constante de la verdad y vive su elevación. Esa experiencia queda marcada en la consciencia de la nación, que poco a poco es conducida hacia una búsqueda superior, por medio de sus habitantes, de sus guardianes, ya que aquellos que viven dentro de cada nación son, para Dios, los guardianes del propósito para ella.

Es por eso que los Mensajeros Divinos llegaron a Venezuela en el inicio de su crisis y ahora regresan para renovar el impulso de los corazones venezolanos como también del mundo entero.

Los Sagrados Corazones llegan a Venezuela no para terminar con la crisis social, política, económica y espiritual que vive este país hoy, sino para que como nación, ella aprenda a traspasar los acontecimientos materiales por medio de la vida de oración y mantenga vivo el propósito de la nación, aquel atributo que Dios depositó dentro de todos los seres que viven bajo la misma aura, para que lo desarrollen y, así, ayuden a que se cumpla el Plan Divino para toda la humanidad.

Si Venezuela, como consciencia, pudiera vivir esta experiencia de encontrar la verdad y salir de la ilusión material, por medio de la vida orante, este aprendizaje servirá para muchas otras naciones y para toda la humanidad en los tiempos que vendrán. Tiempos en los cuales la crisis espiritual, con consecuencias físicas, será la vida diaria de la humanidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Si contemplasen con el corazón las necesidades del mundo de una forma natural, sus propias necesidades se disolverían. Lo que sucede es que las consciencias no están verdaderamente conmovidas por lo que ocurre en el planeta y aún no se abrieron para comprender lo que está sucediendo.

Mientras las almas se sumergen en los abismos planetarios, muchos aún están preocupados intentando ofrecer a Dios pequeños sacrificios y transformandose, con mucho esfuerzo, casi nada, todos los días.

La imposibilidad de la transformación es inculcada por la consciencia que, al estar inmersa en sí misma, no consigue salir de sus propias dificultades; y lo peor que sucede en el mundo, para esa consciencia, es aquello que no consigue transformar.

Compañeros, en tiempos del Apocalipsis, sus proporciones deben cambiar en la consciencia. En lugar de estar tan preocupados con lo que sucede consigo mismos, coloquen la atención en el planeta y toda su vigilancia y oración en equilibrar el caos planetario.

Les aseguro que, si descubren el amor al Plan de Dios, y dentro de ese amor, la perseverancia absoluta en la materialización de ese Plan en todas las almas, en poco tiempo no serán los mismos y se disolverán en un propósito mayor.

El Señor necesita, en este tiempo, de consciencias que sean capaces de abandonarse a sí mismas; que solo sean instrumentos de la manifestación de Su Plan, y eso se da cuando el ser dona todo de sí, incluso se dona a sí mismo, para que el propósito de Dios se cumpla en todas las almas.

Deben preocuparse más con el cumplimiento del Propósito de Dios en toda la humanidad, y menos en sí mismos. Si hicieran todo para que el otro alcance la salvación, el despertar y la santidad, les aseguro que llegarán a la meta de una forma como nunca llegarían si estuviesen tan preocupados consigo mismos.

Son tiempos de crisis planetaria, de Apocalipsis, de Armagedón. Que cada uno desvíe la atención de sí mismo y observe a los que tiene alrededor. Es hora de despertar el amor al prójimo, el amor al planeta, a los Reinos de la Naturaleza, al Plan de Dios.

Ofrezcan sus vidas por un propósito mayor y dirijan todos sus esfuerzos para la salvación de los otros. Con esmero, den lo mejor de sí, para que otro alcance la santidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Para comprender la realidad planetaria, es necesario que el alma, el espíritu y los cuerpos materiales se dispongan a la transformación, porque la incomprensión de la verdadera realidad del mundo en el cual viven, es un artificio de la mente y a veces, del alma, que no quiere abandonar las cosas superfluas y superficiales.

Queridos compañeros y siervos de Cristo: la imposibilidad que muchos sienten de responder a la urgencia de los tiempos con una consciencia real de la situación de la humanidad, es causada por ciertos aspectos del ser que no se adhieren al Propósito Divino.

Deben meditar de corazón en lo que les digo y buscar aquellos espacios de la consciencia que aún aspiran a vivir su propia voluntad, e insisten en responder a los estímulos de la vida material, por el placer y la comodidad que generan a los cuerpos.

Busquen un camino de santidad verdadera; sigan los ejemplos ya dejados para el mundo por aquellos que hoy los guían en los planos internos del planeta.

Les pido que reflexionen un poco más profundamente sobre sí mismos y que se encaminen hacia una definición en todos los aspectos de la consciencia.

Encuentren aquellos espacios oscuros de su propio ser que aún necesitan ser iluminados por el espíritu, y sin miedo, angustias ni preocupaciones con lo que encontrarán, solo encamínense con madurez hacia la transformación.

Ya saben lo que deben dejar de hacer. Si están en duda, en relación con los pasos que deben comenzar a dar, entonces no den aquellos que saben que los llevarán por otros caminos que no son los caminos de Dios.

Sepan, queridos, que el Creador cuenta con muy pocos. Con madurez, asuman la responsabilidad de formar parte de esos pocos que tienen la posibilidad de responder a Dios, y entréguense sin demora a Su Divina Voluntad, que es perfecta para cada uno de ustedes.

Con pocas palabras, les digo lo que necesitan escuchar.

Que Mis instrucciones se tornen vivas por medio de sus corazones, de sus almas y de sus espíritus.

Les dejo Mi bendición paternal.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Hoy solo les pediré que intenten, todos los días, vivir el Propósito Divino, que intenten ser mansos de corazón, puros de intención y verdaderos en su camino.

Intenten todos los días, vivir la fraternidad y el amor; reconocer en el prójimo la presencia de Dios; y así, ser humildes ante de todos.

Les pido que intenten pensar un poco menos en sí mismos y cada día dejen de hacer algo que sea una prioridad personal, y así servir al prójimo.

Intenten amar más a los Reinos de la Naturaleza, observarlos aunque sea por breve instante, todos los días, dejando que el alma se inspire por medio de ellos.

Les pido que intenten orar de corazón, conversar con Dios, colocarse frente de Su Altar Celestial y ofrecer lo mejor que hay en su interior, para equilibrar las faltas de la humanidad.

Intenten descubrir en los que están más perdidos un corazón necesitado de paz.

Intenten disolver el odio de sus corazones, como también la ira y el rencor. Comprendan que todos se equivocan por ignorancia, y que el amor, el perdón y la reconciliación, son capaces de curar cosas que ustedes desconocen por completo.

Intenten, todos los días, olvidar el pasado. No para que sean indiferentes a todo lo que vivieron o para olvidarse de aquellos que los acompañaron en otros tiempos. Olviden el pasado para liberar el espíritu, para que viva algo nuevo. Olvidar el pasado es liberar la mente, las emociones y el corazón, de todo lo que pasó. Los aprendizajes y recuerdos permanecerán en la consciencia, pero el espíritu se libera, con la certeza que lo que es real, aún aguarda su despertar.

Queridos compañeros, hoy les pido que intenten ser más sencillos de corazón. Intenten aceptar las correcciones de la vida, e inmediatamente enderezar sus caminos; sin temor, sin rencor, con mucha paz y gratitud, por dar pasos en sus vidas.

Les pido que intenten amar más la Creación de Dios, Su Plan y la grandeza de Su Propósito para este planeta. Intenten dejarse permear por la Misericordia y por el Amor de los Mensajeros Divinos.

Si intentan, todos los días, vivir un principio superior, el Cielo escuchará sus corazones, y en el primer paso que den en la dirección correcta, Dios se encargará de hacerlos llegar a Su Meta Divina. El secreto está en nunca dejar de intentar y perseverar todos los días, aunque caigan y se levanten innumerables veces.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Sean agradecidos y tórnense dignos de escuchar las Palabras de Dios, por medio de Sus Mensajeros.

En la simplicidad del corazón, agradezcan por no estar sumergidos en la humanidad común, que ignora la existencia de Dios.

Mientras ustedes están hoy delante de Mi Corazón, existen muchos otros que deberían estar a su lado, y sin embargo, ignoran su compromiso con Dios y con Su Plan.

Mientras que la humanidad se purifica a través del sufrimiento y del caos, ustedes se purifican por la consciencia.

Mientras que el mundo se pierde en las tecnologías y en los supuestos avances materiales, sus espíritus intentan crecer y avanzar en el cumplimiento de un Plan Superior.

Los Ojos de Dios están fijos en la pequeña parcela de la humanidad que aún tendrá una oportunidad de manifestar Su Propósito. Pero para esto, ustedes deben asumir su propia transformación con madurez y sin remordimientos.

Ya no lloren, ni pidan perdón por los errores cometidos. Reconozcan la Gracia que recibieron para dar nuevos pasos y no pierdan la oportunidad de crecer.

La Voz de Dios siempre se pronuncia para que evolucionen. Escuchen con atención las correcciones de la vida y sigan por el camino señalado por el Creador, y no por sus propios caminos.

La cura para todos los males está en jamás perder la fe del corazón, y con esa fe inquebrantable, dar los pasos rumbo a la transformación, sin lamentarse; solo con profunda gratitud.

La gratitud es la llave para vivir la Voluntad de Dios y dejarse moldear por ella. Nunca la pierdan de vista.

Si tomaran con seriedad y madurez las metas propuestas por el Señor y caminaran decididos hacia ellas, todo lo que sucede a su alrededor se acomodaría, porque el Rayo de la Voluntad de Dios, vendrá en su auxilio.

Cada uno tome para sí todas las palabras pronunciadas hasta el día de hoy y camine sin miedo de perderse a sí mismo.

Por el crecimiento espiritual de la humanidad y por el despertar de todos los seres, Yo los bendigo.

San José Castísimo, Servidor del Dios Supremo

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Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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