MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Deja que Mis Pasos te guíen hacia el Infinito, así encontrarás la Fuente que nutrirá por completo tu ser interior. 

Libera tu corazón de todos los miedos, pues Mi Corazón Luminoso te protege y te indica el próximo camino que debes recorrer.

Quédate en Mi Corazón, porque en este Templo Sagrado no perderás el sentido de la vida ni el camino seguro del espíritu.

Sé firme, valiente y animado para que, subido a Mi barca de amor, Yo te pueda hacer conocer los Universos Mayores de paz y de unidad.

Durante la Hora de Mi Divina Misericordia, la humanidad más perdida y separada de Mi Supremo Dios es conducida por un camino que lleva a la redención y a la pronta conversión.

Agradeceré desde ahora tus oraciones por los más necesitados; en estos tiempos existen muchas almas que con astucia fueron distraídas e impedidas de encontrarse Conmigo.

Por medio del canal de Mi Infinita Misericordia, el Señor Me envía por segunda vez, para resucitar en espíritu a quienes dejaron de hablar con Mi Padre y se ocuparon de hablar de las cosas del mundo.
Sé que para muchos de los Míos es difícil permanecer sobre la órbita de la Tierra, mas Yo les digo que han ingresado en el camino del constante sacrificio. 

Sepan que para Dios es precioso saber y ver que todos Sus hijos se ayudan mutuamente por un fin mayor. 

Ahora los encuentro en Mi Corazón, con la oración misericordiosa como constante y verdadero alimento para sus vidas. 

Queridos, llegó el tiempo de dar el todo por el Todo; de ese modo Mis Planes Misericordiosos no sufrirán limitaciones por causa de Mis servidores, sino que se cumplirán a través de la donación absoluta de los corazones. 

Camino al lado de ustedes, en la Serenidad del Corazón de Dios. 

¡Adelante! Prosigan con fe Mi Camino de transformación, pues la meta indica un futuro de paz y de unidad con el Altísimo. 

Bajo la Misericordia de Dios, sean bienaventurados. Gracias por permanecer en Mi Corazón de Amor. 

Cristo Jesús, el Guardián y Protector del Amor

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS GLORIFICADO, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Tú que te desesperas, mírame a los Ojos.

Tú que te perturbas, mírame a los Ojos.

Tú que vives el calvario de la vida terrenal, mírame a los Ojos.

Tú que sientes que todo está perdido, mírame a los Ojos.

Tú que piensas que no serás salvado por Mí, mírame a los Ojos.

Tú que pierdes las fuerzas y el valor de seguirme, mírame a los Ojos.

Tú que estás en el camino de la transformación, mírame a los Ojos.

No dejes de contemplarme y mírame a los Ojos.

Confirma tu permanencia en Mí y mírame a los Ojos.

Sacia la sed de tu espíritu en Mi Corazón y mírame a los Ojos, porque Yo te confortaré y contigo sostendré la cruz que debes cargar hasta el fin de la meta.

Siempre búscame y mírame a los Ojos.

Estoy aquí, mírame a los Ojos.

Fortalece tu fe y pierde tus miedos, mírame a los Ojos y siempre dime sí, a pesar de tu soledad, de tu cansancio, de tu inquietud.

Mírame a los Ojos, porque conocerás el poder de Mi Misericordia para ti.

Mírame a los Ojos y no te olvides de Mí.

Mírame a los Ojos y encuentra la Luz Salvadora de Mi Corazón.

Mírame a los Ojos y confiésate Conmigo, Yo te conozco muy bien.

Mírame a los Ojos y abandónate en Mí.

Bajo la Gracia del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por recibir Mis Palabras en el corazón.

Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

No tengan miedo, porque Mi Corazón les quitará el desasosiego.

No tengan miedo, porque Mi Fe los fortalecerá.

No tengan miedo, porque Mi Manto los cubrirá.

No tengan miedo, porque están en oración unidos a Mi Corazón.

No tengan miedo, porque Mi Luz los guiará.

No tengan miedo, porque Mi Confianza los unirá a Dios.

No tengan miedo, porque Mis Pasos les indicarán el nuevo camino.

No tengan miedo, porque ya abrieron sus corazones a Mi Llamado.

No tengan miedo, porque Mi Poder los salvará.

No tengan miedo por lo que fueron, porque en poco tiempo serán para Mí lo nuevo.

No tengan miedo, porque nunca los dejaré solos.

No tengan miedo, porque es necesario madurar de corazón.

No tengan miedo, porque Mi Faz les mostrará la Compasión de Dios.

No tengan miedo, porque serán probados.

No tengan miedo, porque estarán en Mi eterna oración.

A todos les digo, que ya no tengan miedo, a lo viejo le ha llegado la hora de morir para que los odres nuevos reciban Mi Gracia y Mi Misericordia.

Quítense la sed de esta larga caminata en Mi Fuente de Prodigios. Yo conozco bien todos los grados de sed que las almas viven, pero si están unidos a Mi oración misericordiosa transitarán victoriosamente este ciclo de grandes cambios.

Yo Soy la Luz que alumbra la oscuridad.

Yo Soy el Camino que los redime en la última senda.

Yo Soy la Verdad que les revela quiénes en verdad son ustedes ante Mi Compasiva Presencia.

No se detengan; la barca enfrenta la gran tormenta del fin de los tiempos. Remen. Remen. Remen y no se cansen de remar, porque Yo les daré fortaleza y poder interior para actuar a través del amor.

Sepan una vez más que Yo estoy con ustedes, porque Mi Corazón los escogió para algo grandioso.

A todos los maratonistas de la Divina Misericordia les agradezco por responder, desde ahora, a Mi Llamado por la paz y por la liberación del mal en el mundo.

El Cielo les agradece.

Bajo el Amor Poderoso del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por vivir Mis mensajes en la verdad del corazón.

Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos hijos y compañeros:

No hay nada más perfecto que el Amor de Dios en sus corazones, porque en ese Amor se encuentra la fe y la verdad que ustedes necesitan para alcanzar la conversión; por eso, vengan a Mí y no tengan miedo. Contemplo sus miedos y los irradio con Mi Amor Misericordioso para que, liberados de todo, puedan dar los pasos seguros hacia la Eternidad que los espera.

Encuentro dolores profundos en algunos corazones; les pido que oren sosteniendo la fe en el corazón. Así Mi Corazón Sagrado estará próximo a los que más necesitan curar sus heridas. Sepan que nunca los abandonaré, estoy a su lado en el silencio. Solo caminen hacia Mí.

Bajo el Amor del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por guardar Mis Palabras en el corazón.

Cristo Jesús

MENSAJE DIARIO DE CRISTO JESÚS, TRANSMITIDO AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Mi Corazón conoce profundamente la consciencia humana, por eso les digo que no se amedrenten. Mientras algunos dan pasos seguros hacia Mí, otros retroceden escalones hacia abajo.

Vuelvo por los que retroceden, como por los que caminan con valentía hacia adelante, recibiendo en el corazón al Nuevo Tiempo.

Todo deberá cambiar en la consciencia de un ser para que él pueda ser partícipe de Mi Reino.

El modo de sentir deberá ser pacífico como las aguas y bello como las flores; la forma de pensar deberá ser simple, pero al mismo tiempo unida a la Sabiduría Suprema; el modo de ver las cosas deberá estar basado en la visión que proporciona el espíritu y, lo más importante, el corazón deberá estar puro para ser el receptáculo de Mi Corazón, el nuevo Sagrario que guardará la vida de las nuevas Leyes que traerá Mi Reino.

Les pido que no teman por lo que ven o sienten de ustedes mismos, todo eso forma parte de la vieja humanidad, que deberá despertar fuertemente en el momento de Mi Regreso. Los valientes ya escuchan Mis Pasos, sienten la aproximación de Mi Corazón hacia esta realidad mundial.

Que nadie se separe de Mí, para que en el momento justo puedan reconocer a su verdadero Maestro de las Estrellas.

Bajo el Bien y la Paz del Padre, sean bienaventurados.

Gracias por guardar Mis Palabras en el corazón.

Cristo Jesús, el Redentor

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Aunque en el mundo reine el caos, la confusión y la desesperación, en tu corazón debe reinar la paz.

Eleva tu corazón, hijo, más allá de las dimensiones, y mantiene tu consciencia en el verdadero propósito de tu vida.

Este es un tiempo de batalla, pero de una batalla que se traba en silencio, con la oración, con el canto que transmuta y transforma los miedos, con el amor que trasciende todo el caos y con la paz que todo equilibra.

Esta batalla se vence con la rodilla sobre el suelo y con el corazón elevado a los Cielos para que, en todos los acontecimientos de este mundo, tu corazón sepa encontrar la verdad y la sabiduría para actuar y vivir, manifestando siempre la Voluntad Divina.

Ora, clama y entra en la Paz del Corazón de Dios. Sabe que esta es la base del Calvario hacia el cual caminas hace tanto tiempo. Y, si bien su subida es dolorosa, sobre ella se diseña el triunfo del amor; basta que tu corazón sepa estar en la Tierra, pero al mismo tiempo, elevado a los Cielos, siendo puente constante y perpetuo al Corazón de Dios.

Tienes Mi bendición para esto.

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

No tengan miedo de dar un salto en dirección al vacío.

No tengan miedo de corregir sus caminos y recomenzar.

No tengan miedo de dar lo mejor de sí por amor.

No tengan miedo de dejar de lado los propios pensamientos, sentimientos, angustias y alegrías para superarse a sí mismos, en nombre del dolor que el planeta padece en este tiempo.

No tengan miedo de entregarse y de descubrir la plenitud que no se basa en las satisfacciones humanas. Encontrar la vida superior es también transformar el sentido de la alegría y de la plenitud, transformar lo que los satisface y dejar que sus seres encuentren la paz de servir a Dios y al entregar todo de sí, al descubrir que se pueden olvidar de sí mismos por un planeta que sufre, por un Plan a cumplir, por un Amor Divino que se debe renovar.

Miren hacia la Cruz todos los días; contemplen el Amor absoluto de su Señor. En él se encuentra la llave para la cura de todos los pecados, para la trascendencia de todas las miserias, para la entrega de todas las resistencias.

Transformarse, en este tiempo, es dar un salto al vacío y a lo desconocido. Descubran un servicio que no vivieron, un amor que no sintieron, una entrega que no conocieron. Esto comienza, hijos, queriendo, luchando y afirmando la propia superación todos los días.

Tienen Mi bendición para esto.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE FÁTIMA, PORTUGAL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Deja que el miedo se transforme en fe. Deja que la angustia, de no saber cómo ayudar al prójimo, se transforme en la certeza del poder de la oración. Deja que la paz inunde tu interior y, que así, se expanda por el mundo y permee a las almas que necesitan de ella.

Deja que las pruebas de estos tiempos forjen en ti la fortaleza de la entrega a Dios y a Su Plan. Deja que tus renuncias se impriman en la consciencia humana como un paso hacia la vida crística porque, cuando renuncias a tus voluntades, comprendes que hay una Voluntad Mayor y que estás en el mundo para manifestar un Plan Superior y no para satisfacer deseos y aspiraciones humanas, por mejores que ellas sean.

Da un paso rumbo a la fe y ora de corazón por las situaciones que no puedes resolver, porque donde está Dios, allí existirá una experiencia de amor, un aprendizaje que conducirá los seres a Su Corazón.

Medita en lo que te digo y mantén tu corazón en paz.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Únete al Amor de Dios por este planeta y sabrás que no tiene límites. Sabrás que la cruz no fue la primera ni la última oferta de tu Señor y Creador que, a lo largo de toda la existencia, se entrega a Sus criaturas.

Únete al Amor de Dios por este planeta y por esta Creación y experimentarás, por ti mismo, la esencia de la entrega y del amor a la evolución. Sabrás que todo esfuerzo es poco para que todos los seres tengan la Gracia de aproximarse más a Dios.

En Su agonía, Cristo unía Su corazón humano al Amor de Dios y, aunque de sus huesos brotaran el miedo y la angustia, que emanaban como sangre por Su piel, nada fue suficiente para hacer desvanecer la potencia del Amor de Dios en Su Corazón.

Su pensamiento se mantenía en la compasión. Su mirada se mantenía en la Misericordia. Después de haberles enseñado las Leyes a los hombres y también de haberles dado a conocer Su Justicia; en Su momento de mayor entrega, Cristo no emanaba más que Perdón, Redención, Amor y Misericordia.

Esto es lo que ustedes deben vivir en estos tiempos. Esto es lo que los hará Cristos del Nuevo Tiempo, apóstoles y santos de los últimos días.

Den a conocer al mundo todo lo que recibieron. Enseñen al prójimo, con ejemplos, las Leyes y las ciencias que aprendieron y, en el tiempo de la mayor prueba de este planeta, no emitan juicios, sino perdón; no expresen indignación, sino compasión; irradien misericordia y no tengan miedo. Renuévense y multipliquen el Amor de Dios en sus corazones.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Renuévate todos los días en la fuente de la paz y de la oración que proviene de Dios. No dejes que tu ser se pierda el cambio de los ciclos, por estar distraído y preso en los ciclos anteriores. La vida en este tiempo tiene un ritmo dinámico y firme y, para acompañarlo, es necesario estar en oración y en paz. 

La oración te hará vigilante para que puedas actuar con sabiduría cuando sea necesario.

La oración traerá paz cuando los acontecimientos del mundo borren la esperanza del corazón de muchos seres que no conocían a Dios.

La oración renovará tus fuerzas y tu compromiso con el Padre, cuando de tus huesos humanos emerja el miedo y la indiferencia. 

La oración te llevará a Dios y guiará tu camino de retorno al Corazón del Padre, aun cuando Él parezca estar distante de ti. 

La oración protege. La oración ampara. La oración unifica. La oración transforma. 

Ora, hijo, no te olvides nunca de orar. 

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Para que se abran los Cielos y los Designios de Dios desciendan al mundo, rueguen para que la Verdad se manifieste y que, junto con ella, en el interior de los seres despierten la fe, la confianza y la sabiduría para que la humanidad esté delante de la Verdad y sepa recibirla, aceptarla y vivirla.

Clamen para que la mente y el corazón de los hombres tengan claridad, para que los autoconvocados y los llamados compañeros de Cristo no se confundan y no se pierdan por los estímulos retrógrados, característicos de estos tiempos, que vendrán para probar y definir a las almas.

Clamen al Padre para que todos sepan reconocer Su presencia en aquellos que serán enviados por Él, pero que en nada se asemejan a la humanidad, porque su origen no es de esta Tierra.

Oren para que el miedo se disipe delante de lo nuevo y para que el amor permita que los seres trasciendan las apariencias parar llegar a la esencia de todas las cosas.

En estos tiempos de revelaciones ustedes estarán ante situaciones nunca antes vividas por la humanidad. Por un lado, necesitarán vencer el temor, la desesperanza y la falta de fe; y, por otro, necesitarán saber estar delante la Verdad, distinguiendo aquello que se manifiesta para confundirlos de lo que se manifiesta para despertarlos y conducirlos a un nuevo tiempo.

Cuanto más unidos estén con la esencia de la Verdad, siendo ustedes mismos verdaderos y transparentes, más podrán reconocerla cuando ella se manifieste fuera de ustedes. Los espejos de sus corazones les mostrarán en qué confiar, pero para eso ellos deben estar limpios y resplandecientes por la transformación de cada uno y por la unión cada vez más profunda con la esencia de la Verdad.

Tienen Mi bendición para esto.

Su Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Mientras tantos hermanos tuyos en el mundo se rinden a las energías capitales, creyendo que el sentido de la vida se guarda en los placeres, en las falsas alegrías y en las comodidades, tú ríndete al Corazón de Cristo.

Mientras tantos hermanos tuyos en el mundo se rinden a la autosuficiencia, creyendo que la libertad está en la voluntad propia y en el cumplimiento desmedido de aquello que los impulsos humanos les dictan todo el tiempo, tú ríndete al Corazón de Cristo.

Mientras tantos hermanos tuyos en el mundo se rinden a las guerras y a los conflictos, creyendo que la plenitud se encuentra imponiendo a los demás sus propios pensamientos, sentimientos y creencias, tú ríndete al Corazón de Cristo.

Mientras tantos hermanos tuyos en el mundo se rinden al miedo, a la depresión, a la tristeza, creyendo que la vida en la Tierra, así como la conocen, es lo único que Dios les ofrece para experimentar, sin encontrar la salida de la oscuridad en la cual se adentraron, tú ríndete al Corazón de Cristo.

Mientras tantos hermanos tuyos en el mundo se rinden a la condición humana, en una lucha constante por el poder y por la supervivencia, ignorando la Verdad y el Reino de Dios dentro de sí mismos, tú ríndete al Corazón de Cristo.

No veas lo que acontece a tu alrededor con ojos de crítica y de superioridad, porque, sin saberlo, estarás dejándote conducir por las mismas fuerzas e impulsos que motivan a los corazones de aquellos que se pierden en su propia oscuridad.

Que, para ti, todo sea un motivo para rendirte más al Corazón de Cristo, tornando cada vez más sincera tu entrega.

Deja que de tu corazón emane la compasión hacia el mundo y aprende a transformar la compasión en Amor verdadero, profundizando, cada día, en tu entrega, rindiendo tu corazón al Corazón de Cristo.

Tu Padre y Amigo,

San José Castísimo

MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE FÁTIMA, PORTUGAL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Paz, hijo, es el estado que tu corazón alcanza cuando se une a la Verdad de Dios.

Paz es el estado inalterable que nace de la certeza de una realidad superior que trasciende la existencia humana.

Paz es un estado que despierta o que nace en los corazones cuando ellos se abren para amar y conocer el Plan de Dios, reconociendo su grandeza y perfección y, en consecuencia de eso, reconociendo la pequeñez humana.

Paz es un estado que el corazón encuentra cuando sabe que está cumpliendo su parte todos los días y que hace todo lo que puede por la evolución de los seres, por el despertar del amor, por la expansión de la fraternidad.

Cuando el corazón no está en paz no es porque falte la paz en el mundo, no es porque Dios lo prive de la paz; es el propio ser el que se aparta de ella por saber que está en falta, por saber que no hace todo lo que podría estar haciendo, por saber que no está dando todo de sí.

Descubre el camino hacia la paz a través de la transparencia, de la sinceridad, de la verdad, de la donación.

El corazón que se confiesa encuentra la paz porque retorna a la Verdad, porque desnuda sus mentiras y vanidades ante Dios y se renueva, se torna digno de reconocer la paz, de estar en ella y de multiplicarla.

El mundo está en caos, viviendo el dolor y el sufrimiento. Las almas están en agonía, viviendo su definición, en el miedo; pero, a pesar de todo eso, es posible estar en paz, encontrarla y vivirla, porque la paz no depende del mundo, depende solo de ti.

La paz no es el fin de las guerras ni el fin de una humanidad viviendo según sus tendencias y necesidades superficiales, porque un corazón puede tenerlo todo, todas las cosas que desea, puede que no viva en medio de conflictos y, sin embargo, no conocer, no encontrar y no vivir la paz.

La paz es un estado interno, fruto de la unión con Dios y de la transparencia delante de Él.

Por eso, hijo, hoy Yo te invito a redescubrir la paz dentro de ti confesando tus miserias ante Dios, desnudando tus personajes para darle espacio a una transparencia desconocida que es la puerta a la verdadera libertad.

MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Hijo:

Para tener parte en los misterios de Cristo, tendrás que descubrir también los misterios de Su Cruz.

El Señor sella el compromiso con Sus compañeros ofreciéndoles beber del mismo Cáliz de Su Sangre derramada: Cáliz de la Voluntad Celestial que trasciende todo, la carne, la condición y la vida humana.

Para tener parte en la Gloria de Cristo, habrás de tener parte en Su Cruz, aceptando de Dios las renuncias y los sacrificios que Él te invita a vivir en este tiempo; no para hacerte sufrir, sino para que descubras la Gracia que se esconde en la renuncia hecha con amor y en el sacrificio vivido en paz por la reparación de los pecados del mundo.

Cristo vino a este mundo como parte viva de la Consciencia Divina y, siendo Él el mismo Dios, experimentó y vivió profundamente la condición humana. Fue tentado por todo el mal que rodeaba la Tierra; fue probado en el miedo que habitaba en Sus huesos de hombre, en Su íntima fragilidad humana. Padeció lo que el ser humano más teme, el sufrimiento, y convirtió el mayor pesar de Sus criaturas en un acto de Amor que transformó la historia de este Universo, así como el de toda su creación.

Después de haber vivido todo eso, dejó abierto para mundo el camino del calvario espiritual, de la entrega absoluta, del Amor superior. Y al haber vivido todo lo que ninguna criatura podría soportar, ahora solo te llama a cumplir con tu parte.

Tu cruz no pesa tanto como la Cruz de Dios; tu calvario no es tan largo como aquel por el cual pasaron los Pies del Señor; no tienes una corona de espinas clavadas en tu rostro; no te insultan ni te humillan los hombres, tus hermanos. Tienes al Padre que te tiende las Manos; tienes al Hijo que viene a tu encuentro y tienes al Espíritu Santo de Dios esperando en la puerta de tu casa interior para hacerte renacer como consciencia, como corazón.

Él quiere darte un corazón nuevo, digno de ser habitado por Aquel que te creó; y todo lo que tienes que hacer es seguir la Ley primera, el mandamiento sobre los mandamientos, en la cual se reúnen todos los designios del Padre: amar al prójimo como a ti mismo y a Dios por encima de todas las cosas.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Cuando Jesús estuvo en la cruz y dijo: “Padre, ¿por qué Me abandonaste?, fue Su humanidad que proclamó esas palabras; fueron Sus células, sustentadas hasta ese momento por el Poder Divino, las que en lo profundo temían la hora de estar solas con su dolor y su padecimiento.

Después de esa pregunta de Su Corazón humano; Jesús reconoció en todos los espacios de Su Consciencia, desde la materia hasta el espíritu, Su filiación y unidad con Dios. Comprendió, en Su íntimo, la esencia del amor y del proyecto humano y experimentó la plenitud de ser semejante al Padre.

El miedo de Sus células se desvaneció por la potencia del amor y del perdón que emanaba de Él. Jesús comprendió la Voluntad de Su Padre y porqué Lo abandonó en aquella hora, que parecía ser la más difícil, si siempre lo había acompañado. Él descubrió que el Padre quería hacerlo sentir y vivir que el amor que tenía en Su interior Lo volvía semejante a Dios y Lo unía a Él y que, en verdad, el Creador no Lo había abandonado. Descubrió que el Padre estaba en Él, así como Él estaba en el Padre, por medio del amor, del perdón y de la misericordia que en aquel momento eran vertidos sobre la Tierra.

La Virgen María y Juan comprendieron la Voluntad de Dios cuando vieron a Jesús en la Cruz pidiendo perdón en nombre de los que Lo crucificaron; aprendieron con Cristo sobre ese amor insondable que une la materia al espíritu y que diviniza al hombre.

Fue así que la Virgen María y Juan también vivieron esta profunda unión con Dios, por el simple hecho de observar a Cristo. Esa unión fue vivida más tarde por los apóstoles y discípulos de Jesús y de María, por medio de la gracia del Espíritu Santo y, de esa forma, todos vencieron el miedo a la muerte y a la soledad y todos colmaron sus espíritus de la valentía que nacía de la certeza de que Dios estaba en ellos, porque eran parte viva de la Consciencia Divina.

Fue por esa certeza y por esa valentía que la Iglesia de Cristo se consolidó en la Tierra. Pero a lo largo de los siglos no todos los hombres comprendieron la Pasión de Jesús y meditaron sobre Su ejemplo a punto de dejarse divinizar por Él. No todos encontraron la certeza de la semejanza con Dios y no todos buscaron su fortaleza en el Dios vivo presente en su interior.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESUS

Hijo, permite que tu corazón conozca la dádiva de la fe. Deja que esa fe rompa, dentro de ti, las barreras de las dudas, de la indiferencia, de la necesidad de mantener una apariencia delante del mundo; que rompa las barreras de las imposibilidades, de los miedos, de las vanidades. Deja que te inunde esa fe, que trasciende la comprensión y que solo encuentra una confirmación de su existencia en lo profundo del corazón.

No hay una evidencia científica que compruebe la acción de la fe y, muchas veces, ustedes querrán explicar los milagros causados por ella, como manera de disolver sus méritos en la vida humana. Pero la fe, hijo, por sí sola, es un gran milagro.

Cuando la fe se instala en el corazón, es señal de que ese corazón ya venció muchas barreras dentro de sí mismo y que la consciencia ya recorrió un cierto camino de transformación y de unión con Dios, para llegar hasta ahí.

La fe nace sin obstáculos en los simples de mente, de corazón y de espíritu y en ellos se expande a diario, transformándose en fuente de amor y de gracias para los incrédulos y los desesperanzados.

Aquellos que tienen fe y que se dejan inundar por ella, tarde o temprano se convierten en vehículos de la Gracia Divina para otros corazones: su propia fe, revestida por la Gracia, opera milagros.

Hijo, lo que ustedes llaman milagros en este mundo, no son nada más que la acción de la fe en el propio corazón humano. Si aquel que necesita un milagro, en algún nivel no prepara la consciencia para recibirlo con fe, ese milagro no se manifiesta. Porque los milagros son la manifestación de la Gracia y de la Misericordia Divina, y si no hay sintonía ni afinidad en el corazón ni en la consciencia, esas Gracias no descienden.

Las Leyes Universales son un gran misterio para la mente humana, que las ignora casi completamente. Solo las comprenden aquellos que viven bajo esas Leyes.

Hoy, hijo, te llamo a vivir bajo el Principio Divino de la fe, para que recibas la Gracia de Dios Altísimo, que necesitas en este tiempo, manifestada en un milagro de amor y de transformación, para que cumplas con tu misión, mientras haya tiempo.

Disponte a vivir la fe y pide la Gracia de recibirla.

Que el Padre te inunde con la Divina Fe, transformando así, no sólo tu pequeña consciencia, como la de toda la humanidad, que vacía de fe y de esperanza no encuentra un sentido para la vida.

Te bendigo hoy y siempre.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Hijo,

El hombre, por sí solo, es débil y no puede soportar los asedios y las pruebas de este mundo. Sin embargo, el hombre que se une a Dios es invencible porque comparte con Él Su Gloria y Su Grandeza.

Cuando el corazón humano de Cristo dijo: “Padre, aparta de Mí este cáliz”, fue el miedo de Sus células que lo llevó a pronunciar estas palabras. Pero de inmediato, unido a Dios, Él dijo: “Qué se cumpla Tu Voluntad y no la Mía.” Y fue en la perfecta unión con el Creador que Jesús soportó los insultos, las humillaciones, las traiciones, la flagelación y la muerte en la Cruz.

Únete a Dios, hijo, para que Su Voluntad se cumpla. No quieras vivir en este tiempo con tus propias fuerzas, porque tu corazón humano es material y débil y puede morir incluso de un susto.

Aférrate al espíritu y sé Uno con el Espíritu Divino. No pienses que el Creador te confía una grandiosa misión y te deja solo. Todo lo que el Señor te pide es que cumplas con Él, por Él y en Él.

El Creador nunca abandona a Sus Criaturas, pero es necesario vencer el miedo y aceptar Su Voluntad, teniendo fe en que Él siempre te acompañará.

Reconoce tu debilidad, así como la reconoció el Señor, quien representa el Camino para ti, cuando se confesó con el Padre y dijo: “Aparta de Mí este cáliz.”

Pero reconoce enseguida, hijo, que esta misión no es solo tuya, sino principalmente de Dios, pues este proyecto humano Le pertenece; y unido a Él, afirma: “Que se cumpla Tu Voluntad y no la mía.”

Hijo, ni siquiera Dios te condenará por tu debilidad, como no lo hizo con Su Primogénito. El Señor te colocará en Sus Brazos, unirá Su Santo Espíritu al tuyo y te hará invencible frente a los desafíos de esta vida. Él es quien te abrirá los portales que unen las dimensiones y elevará tu ser a la vivencia del verdadero amor. Pero, ante todo, vence tu débil humanidad y reconócete como hijo de un Creador majestuoso, que de forma misteriosa y desconocida para ti, te hace semejante a Él en lo profundo de tu ser.

Descubre tu semejanza con Dios, aceptando Su Voluntad y comprende al Camino por el cual el Señor te conduce, a medida que des los pasos en él.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL ÓMNIBUS ÁGUILA DE LUZ, DURANTE EL VIAJE DEL CENTRO MARIANO DE AURORA​​​ HASTA LA CIUDAD DE CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Si hay algo que debe ser inmediatamente disipado del corazón humano es el miedo. El miedo es la ausencia de Dios, del amor, de la fe. El miedo nace y crece en el corazón de aquellos que se acomodaron en la condición humana y que aún no reconocieron que lo que debe cuidarse con esmero es solo la esencia más profunda del ser, los Principios Divinos que allí se encuentran. Aquel que siente miedo lo siente por no confiar en el amor.

Con sus acciones, deben fortalecer los principios de la fe, la certeza que algún día el amor hablará más alto en la consciencia humana, porque será tanta la necesidad de paz y de unidad, que todos se unirán con todos, en busca de un Único Dios.

El miedo con el cual viven los pueblos originarios es el miedo de perder su cultura, perder su espacio en la Tierra. Por no tener lo básico que necesitan para vivir, ellos sienten miedo de desaparecer como pueblo, así como desaparecieron tantos otros.

En la misión que ocurre en el Chaco, así como en todas las misiones que aún tendrán lugar con sus hermanos indígenas, deben fortalecer la fraternidad, dejarlos sentir que ustedes comprenden o que buscan comprender el papel espiritual de los pueblos originarios en la Tierra. Porque, más que las ayudas y cuidados básicos, encontrarán en sus hermanos, la necesidad de ser reconocidos con su cultura y sabiduría, como parte de esta civilización humana.

En lo profundo de esos corazones, más que el hambre o la miseria, pesan el abandono y la indiferencia por parte de la mayoría de los seres humanos. Es por eso que estamos dedicando estos mensajes no solamente para instruir a los misioneros, sino también para despertar espiritualmente a la humanidad y, sobre todo en este caso, a la Argentina. Así reconocerá el papel de la consciencia indígena, ya que su equilibrio depende de la pureza, de la simplicidad y de la sabiduría que los pueblos originarios mantienen en su interior.

Deben prestar cada servicio, grande o pequeño, siempre teniendo en cuenta mucho más el propósito espiritual que el acto físico. Físicamente encontrarán infinitas necesidades materiales, sociales, morales, carencias de cosas básicas para la supervivencia y, para suplir todas ellas, sería necesario un esfuerzo mucho mayor que el de algunos pocos días.

Y muchos pueden preguntarse: ¿cuál es la razón de hacer misiones tan rápidas, en las cuales no se suple ni un mínimo de la gran necesidad de esos pueblos?

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Alivia el corazón humano, liberando tu corazón de toda la angustia que lo separa de Dios.

Alivia el corazón humano, que es el Corazón de Dios, perdonando y curando las heridas que la ilusión del mundo causó en su pecho.

Alivia el corazón humano, y por ende, toda la Creación, cumpliendo los Principios de Dios para ti.

Cura los males del cuerpo con el bálsamo del espíritu; vive en el espíritu de la paz.

Queridos compañeros, no teman a la libertad del espíritu; aquella que encuentran cuando ya no cargan su propio peso, ni las cargas humanas que les impiden caminar.

Vengo al mundo como portador de la libertad celestial. Vengo para traerles la llave de una nueva puerta, para que la crucen y salgan de la vieja existencia, del viejo hombre.

Sería simple, para todos los seres humanos, encontrar a Dios y sumergirse en la profundidad de Su Sacratísimo Corazón, si venciesen las barreras del orgullo y del temor de perderse a sí mismos.

Estoy aquí para hacerles comprender una realidad superior, para que ingresen en consciencia, en una vida mayor, verdadera.

Les pido que curen los rencores humanos como forma de aprender lo fácil que es dejar emerger el amor en el propio corazón; que comprendan que ese potencial de amor estará siempre latente en el corazón de todos los seres. Y ahora, ese amor debe verterse no solo sobre los individuos, sino también sobre toda la Creación.

Para aprender a amar al Todo, deben aprender a amar todo, y para eso, necesitan dejar de lado el miedo que les impide descubrir la grandeza del verdadero amor que habita en todos ustedes.

Cuando se dispongan a aprender y a transformarse, Mi Casto Corazón los conducirá, les mostrará los caminos y les indicará los pasos a seguir.

Después que den ciertos pasos, comprenderán la verdadera esencia de Mi instrucción y podrán vislumbrar hacia dónde los conduzco en este tiempo.

Los acompañaré hoy y siempre.

San José Castísimo, Siervo de Dios

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Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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