MENSAJE SEMANAL DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO DURANTE EL VIAJE ENTRE LAS CIUDADES DE SAN PABLO Y FOZ DO IGUAÇU, BRASIL, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Aprende a estar en Mi Paz, a pesar del caos y de los conflictos del mundo. Aprende a mirar los acontecimientos con ojos de misericordia y con un corazón pleno de piedad.

Aprende a estar ante un planeta en transición, manteniendo la armonía y la paz de tu pequeño corazón, porque, aunque se arme en la Tierra el "escenario de los horrores y del temor humano", tu corazón debe estar en paz.

Aprende, hijo, que estás en el mundo, en este tiempo, para ser instrumento de una Voluntad Superior, de una Vida Mayor, que se instituirá en la Tierra cuando ella se haya purificado. Esta Vida surgirá dentro de los seres y se extenderá a su alrededor. Ella será el resultado de la fortaleza del corazón humano que sepa expresar lo que verdaderamente es: una pequeña parte viva de la Conciencia Divina.

Cada día forjará, en el interior de los seres, una mayor fortaleza. Todo sucederá, para unos, poco a poco y para otros, bruscamente; pero los cambios y las pruebas dictarán el crecimiento de los corazones y el fortalecimiento de su compromiso con el Plan de Dios.

Cada día será más necesario servir y donar de sí mismo, aquello que parece no existir en la propia consciencia, porque habrá quienes necesitarán con urgencia la donación de los servidores de Dios. Por eso, hijo, prepara tus manos y deja que tu corazón crezca sin miedo.

No siempre te será simple, fácil o agradable servir. El sacrificio retira la conciencia humana de su punto de comodidad e infantilidad espiritual, la llamada "ilusión mundial"; sin embargo, ese mismo sacrificio eleva la conciencia humana y la conduce a la Voluntad y al Pensamiento Divino, a lo que ella es en esencia y en espíritu.

Déjate, entonces, elevar y conducir por el cambio de los tiempos, porque las propias consecuencias de la transformación de la Tierra te harán dar pasos, si no te resistes y si no cierras tu corazón.

Yo estaré contigo.

Tu padre y compañero,

San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Miseria mayor que la miseria de la materia es la de la falta de compasión y de unidad entre los hombres.

Carecer de lo necesario es consecuencia de una carencia aún mayor; de una carencia que no es individual, sino que es humana: la carencia de amor en los corazones.

Ser pobre y miserable físicamente, hijos, no es el mayor de los males. Ser pobre de virtudes y miserable en el espíritu, es lo que le impide al hombre repartir el pan para el cuerpo. En donde no hay compasión, no hay igualdad. En donde hay indiferencia, no puede haber fraternidad ni equilibrio.

No permanezcan indignados con la miseria inhumana en que viven sus hermanos, si aún les falta la compasión y la fraternidad, y con eso colaboran con el crecimiento de la indiferencia y de la desigualdad social en que ustedes viven hoy como civilización.

Hijos, que haya más acción y menos emoción en sus vidas. Que estén más listos para actuar y que no se dejen envolver por sentimientos que no hacen crecer el espíritu. Si estuvieran delante de la miseria de sus hermanos, no les den solo un pan; más allá del pan, denles también su propia vida, ofreciendo su transformación en reparación de la carencia que hay en la consciencia humana y que resulta en esa miseria que ven plasmada en la materia.

Amen, sientan al prójimo por la compasión, sean fraternos, venzan la indiferencia, venzan el egoísmo, ríndanse a la fraternidad y borren de sus consciencias el miedo a carecer de algo en el futuro; ese miedo que hace que guarden todo para sí mismos. Son esos códigos, hijos, los que, cuando son depositados en la consciencia humana, hacen la diferencia.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS

Para curar el presente y preparar una nueva vida para el futuro, deben perdonar el pasado.

Es sólo el amor, hijos, el que ingresa en lo profundo de la consciencia humana y borra los registros de los errores cometidos. Las palabras, las acciones, e incluso los actos de caridad y de servicio, son solo vehículos para la vivencia de ese amor, que debe emerger de lo profundo del corazón.

La oración es el lenguaje del amor, es la puerta que se abre en el interior de cada ser para que ese amor fluya de Dios a cada consciencia y de sus consciencias, a las necesidades planetarias.

Buscar un resultado externo por las propias acciones es cerrar las puertas para el amor, porque el retorno no es algo buscado por aquel que verdaderamente ama. Quien ama, solo dona y no busca, en nada, recibir.

Para que sean vehículos de un Amor divino y superior para la consciencia planetaria, deben ser un poco más humildes y sencillos, sin querer ser aquellos que transforman y redimen todas las cosas, porque lo que transforma y lo que redime es el amor, ese amor que no proviene de ustedes, sino de Dios.

Hijos, al servir, sepan que lo más importante no es el servicio en sí; es el amor con el cual sirven. Al estar en contacto con alguien y ofrecerle una palabra de aliento y de esperanza, sepan que lo importante no es lo que dicen o qué tan bien se expresan, pero sí con qué grado de amor y de unión con Dios lo hacen.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Ama a tu prójimo sin límites, como si Dios mismo se multiplicase en cada uno de tus hermanos y te llamase a servirlo y a acompañarlo en Su desarrollo dentro de los seres.

Ama a tu prójimo sin límites, para que tu amor fecunde en los corazones de tus hermanos la semilla de la esperanza de un día vivir plenamente la fraternidad y la unidad entre todos.

Ama a tu prójimo sin límites, y aunque a veces tus obras no puedan llegar a todas las criaturas de la Tierra tan directamente, igual ama, y en tu espíritu deja que el amor permee todos los seres como lo hace el Señor tu Dios y Padre, que te llama a seguir Sus pasos.

Ama a tu prójimo sin límites, con un amor verdadero, espiritual, maduro, sencillo, servicial y fraterno, porque de esa forma Dios podrá amar por intermedio tuyo.

Ama a tu prójimo sin límites y dona todo de ti para la materialización del Propósito Divino en los demás y en el planeta en su totalidad.

Ama a tu prójimo sin límites. Ora por el mundo. Clama de rodillas por los que pierden la fe. Siente en tu pecho el dolor de los que viven sin esperanza y lleva a los pies del Creador tu súplica de forma tan verdadera, como si fuese tuya la desesperanza de tus hermanos.

Ama a tu prójimo sin límites y aprende a ayudarlos como Dios espera y no como tú quieres. Ama con el Corazón del Padre dentro de tu corazón y tú por entero dentro de Él. Así, sabrás amar más allá de las emociones y servir más allá de los impulsos del ego humano.

Tan solo amarás porque el amor vive en ti y no te gratificarás por vivir el amor, porque el amor es en ti, y de forma natural, te lleva a la donación de ti mismo.

¿De qué vale el amor si no es para ser donado?

Ama a tu prójimo sin límites, con oraciones, con silencio, con servicio, con comprensión, con acogimiento, con una sonrisa, con una corrección, con una advertencia, con un abrazo, con un cuidado o con un distanciamiento si él fuera necesario. Ama como cada uno necesita ser amado y no como tú necesitas amar.

Ama y entrega al otro tu amor, aunque para ti la forma de hacerlo cause dolor.

Aprende a donar, a ser y a vivir la Ley del Amor, que es la Ley de esta Tierra, es el principio y el fin de la existencia humana.

Te acompañaré y siempre te amaré, para que te sirvas de Mi ejemplo para amar aún más al prójimo, sin límites.

Tu Padre y Compañero, San José Castísimo

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Oren con el corazón por la paz en el planeta y hagan de este Centro Mariano un gran espejo de luz que irradie la redención, el amor, la fe y la paz para aquellos de sus hermanos que están en el mundo y que no conocen el Poder de Dios.

Oren por los que están en el último momento de sus vidas y que están dejando este mundo en la ignorancia, en el abandono y en la tristeza de sus almas, por no haber cumplido con su misión y ni siquiera conocer de su existencia.

Oren hoy por los que están presos en las ilusiones del mundo, los que tienen todo materialmente, y entre tanto, están vacíos de Dios.

Oren para que la humanidad comprenda que el mayor tesoro es aquel que se encuentra cuando dan todo de sí por amor al prójimo y por amor a los Reinos de la Naturaleza, porque vacíos de sí mismos, serán colmados por el Espíritu de Dios.

Oren por los pobres y por los hambrientos, para que entiendan la pobreza como una oportunidad de encontrar la simplicidad. Pero oren también por los desequilibrios del mundo, porque los ricos y los que tienen todo, deben aprender que ese todo les fue dado por Dios para que lo compartieran con el prójimo.

Oren para que los jóvenes del mundo despierten para la vida superior, para que encuentren el camino de unión con el Espíritu de Dios y que, así, reviertan el futuro del planeta y puedan ser los constructores de la Nueva Tierra redimida.

Oren por los Reinos de la Naturaleza, para que los espíritus de cada especie, que ya están tan cansados de sustentar el mundo, puedan cumplir con su misión hasta el final y así, también coloquen en la experiencia del planeta, su aprendizaje de perpetua donación.

Oren, pero también sirvan. Donen su verbo, pero también sus manos y el sudor de sus rostros.

Pidan por los Reinos, pero también cuiden de los que tienen al lado y de los que llegan a sus vidas pidiendo auxilio.

Sean sencillos y alegres en todo. Sean conscientes en este mundo que está ciego. Irradien luz a los ojos de los hombres con sus ejemplos. Y, en vez de seguir las corrientes de la ilusión del planeta, sean como una barca que rema contra esa corriente, llevando las almas para lo nuevo, para la redención, atrayendo con sus redes en el mar a aquellos seres que quieren salir de la vida retrógrada.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE MONTEVIDEO, URUGUAY, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

El principio de todo aprendizaje en este mundo debe ser el amor; la vivencia del amor, de la unidad y de la fraternidad. Dentro de esos tres atributos, encontrarán todas las demás virtudes que componen el Sacratísimo Espíritu de Dios.

Del universo, sus espíritus los observan permanentemente. Algunos aprenden con el amor que se desarrolla en aquellos de ustedes que cumplen con la Voluntad de Dios; otros, aprenden con el amor que reciben del prójimo; y otros aprenden observando los registros generados por los errores del pasado, que se reflejan en la materia. Pero todos aquellos que llegaron a este mundo, algo tendrán que aprender.

Cuando un niño va a la escuela, puede aprender muchas cosas. Algunos aprenden todo lo que la escuela tiene para ofrecer; otros, solo aprenden con la consciencia grupal y muy poco de lo que la escuela les ofrece; y otros, no se abren para aprender nada, e inclusive, dificultan mucho el aprendizaje de los demás. Sin embargo, estos últimos crecerán y podrán observar la oportunidad que tuvieron con una mirada más madura; y desde ese momento, su aprendizaje se dará y al haber participado de esa escuela, algo llevarán en sus consciencias.

Ustedes están en la escuela más amplia y profunda de toda la Creación de Dios. Aquí se sintetizan todas las enseñanzas del Universo. De la postura de cada uno frente a los Maestros y Guías de esta escuela, resultará el desarrollo de la humanidad.

Mientras ustedes tengan la Gracia de permanecer aún en este mundo, intenten, sin demora, aprender en él todo lo que aún no pudieron saber. Den de sí a los demás, dónense lo que más puedan, no solo a los pobres, sino a todos y a todo. Busquen descubrir el poder del amor y pidan a Dios que conduzca sus pasos, pues Él los escuchará.

Los bendigo y les agradezco por Abrirme las puertas de esta gran escuela del corazón, para enseñarles la esencia del Proyecto de Dios para la humanidad.

San José Castísimo

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Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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