MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

A Mis hijos misioneros

Hijos:

Como síntesis interior de la misión en Paraguay, reconozcan todo aquello que en los últimos días se fue transformando en cada uno de ustedes y ofrézcanlo a Dios.

Ofrezcan al Padre sus expectativas, sus aspiraciones de haber realizado más de lo que hicieron, de llevar a sus hermanos un auxilio más concreto que les trajese una vida más digna y sana.

Ofrezcan al Padre la aspiración de haber enseñado y de haber aprendido junto a los pueblos originarios, de entregarles el amor y la caridad y de recibir de ellos el aprendizaje de la simplicidad y de la pureza.

Ofrezcan al Padre todo lo que, en los últimos días, fue curado y transmutado en la consciencia humana, como los errores del pasado.

Ofrezcan al Padre sus esfuerzos diarios por cumplir lo que Yo les dije y también ofrezcan todas las veces en las que olvidaron Mis palabras.

Quisiera que esta misión marcara una profundización interior de la tarea misionera, una mayor disposición de los aprendices de la caridad crística para cumplir con un papel espiritual y no solo material. Que la misión, que sucede en el espíritu, sea cada día más la prioridad en sus vidas.

Cada vez que aprenden a valorar lo que ocurre en los mundos invisibles y comprenden que es allí donde la verdadera misión tiene su resultado, como Divinidad podemos abrir otros caminos en la consciencia humana y liberar situaciones cada vez más profundas y arraigadas, cada vez más antiguas e inconscientes para la humanidad actual.

Hijos, no son muchos los misioneros que hoy sirven en la materia y que son conscientes del reflejo espiritual de su misión. Por eso, el Creador está tan atento a sus movimientos y con tanto amor los acompaña por medio de Nuestra Presencia y de Nuestras Palabras.

Que el espíritu misionero pueda expandirse en la consciencia humana y que su disposición para profundizar en la transformación interior, como forma de prestar un servicio cada día más cristalino, sea como un código que impulse a la humanidad. Un ejemplo que dé a otros servidores un sentido espiritual para su propio servicio.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

¡Digno de gloria y de loor es el Altísimo Señor, que envió al mundo a Su Hijo, para redimir a la humanidad! ¡Que todas las criaturas vivan en el Señor ahora y siempre!

Queridos compañeros de Mi Casto Corazón, hoy abro sus ojos hacia una realidad espiritual y planetaria que hirió mucho el Corazón de Dios en los últimos siglos de la existencia de la humanidad.

Con la misión hacia el Chaco, el Universo de Dios se vio delante de la oportunidad de redención para muchas situaciones en lo que se refiere a la consciencia indígena, a los pueblos originarios del planeta. Sin embargo, para que esta liberación no sobrecargue a unos pocos, son necesarias la oración y colaboración consciente de todos.

Sus hermanos de la consciencia indígena padecieron, a lo largo de los últimos siglos, las astucias del enemigo de Dios, que se manifestó en la vida planetaria y material con lo que ustedes llaman injusticias sociales. Esas injusticias, en verdad, son incentivos de aquel que lucha contra la expresión del Proyecto Divino en la Tierra y que no solamente busca disipar la consciencia indígena por las carencias y miserias en que vive, sino también haciendo nacer el rencor en su corazón. Muchas veces, ese rencor fue pasando de una generación a otra, hasta que muy pocos permanecieron en su pureza y pacificación original. Fue de esa forma que los conflictos y las luchas por posesiones y recursos materiales llevaron a los infiernos y purgatorios de este mundo, a muchas almas que deberían ser guardianes de realidades sublimes del planeta.

Con esta misión humanitaria hacia el Chaco, muchas de esas puertas infernales se abrieron para el rescate y la rehabilitación de estas almas, no solo de Argentina, sino de toda América. Este hecho, hijos, los compromete como humanidad, ya que la pérdida de esas almas fue causada también por las acciones humanas.

Es por este motivo que les pediré una mayor consciencia y espíritu orante, porque por más que los actos realizados en el Chaco sean sencillos, con la unión y adhesión de todos, muchos males podrán ser equilibrados.

La urgencia planetaria los llama a actuar y multiplicar sus esfuerzos. Aún hay mucho que liberar en el planeta, y con estas dos misiones actuales, la consciencia de su grupo está comenzando a comprender la verdadera acción del servicio, juntamente con la oración.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE LOS COCOS, CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​

Mientras el mundo comienza a tomar consciencia de la necesidad del servicio y Argentina da los primeros pasos en el equilibrio activo de sus deudas con Dios, los llamo para que no detengan sus pasos. Que cada misión sea una puerta que se abre hacia una mayor posibilidad de redención en el mundo.

Mis misioneros en el Chaco están comenzando a tener consciencia de la tarea espiritual que realizan y sus corazones ya pueden sentir un poco más el Propósito de Dios.

El sufrimiento de la consciencia indígena está siendo aliviado, pero como les dije, esta es una puerta que se abrió para que continúen en un largo trayecto de reparación y de redención.

Para que la Argentina se convierta en una nación apta para ser la cuna de la Nueva Humanidad, así como el Brasil, el Uruguay y otros países de América del Sur, debe existir un mayor espíritu de amor y de fraternidad.

Con pequeños actos de servicio, la consciencia se amplía para conocer la verdad, que es la Presencia de Dios dentro de todas las criaturas vivientes. El servicio, hijos, dignifica el espíritu y activa el amor latente en el corazón humano. Es por eso que, ahora que dieron los primeros pasos con una consciencia mayor, Yo les pediré que no se detengan.

Los misioneros sentirán en sus corazones, la necesidad que este servicio tenga una continuidad, y Yo les digo que ese sentir es verdadero. Quisiera que otros miembros de esta Obra tuvieran la oportunidad de aportar su amor en actos de caridad fraterna, pero para eso necesito la disposición interna y material de todos.

A medida que el desajuste espiritual se vaya equilibrando y transmutando en el Chaco, por las simples y sinceras acciones de los servidores en la materia, los caminos se abrirán y encontrarán aquellos intercesores enviados por Dios, que los ayudarán a proporcionar una vida materialmente más digna para los pueblos del Chaco. Pero, antes de eso, aún deberán esforzarse mucho para que el amor pueda disolver el dolor que impregna la consciencia indígena hace tantos siglos.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL ÓMNIBUS ÁGUILA DE LUZ, DURANTE EL VIAJE DEL CENTRO MARIANO DE AURORA​​​ HASTA LA CIUDAD DE CÓRDOBA, ARGENTINA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​

Si hay algo que debe ser inmediatamente disipado del corazón humano es el miedo. El miedo es la ausencia de Dios, del amor, de la fe. El miedo nace y crece en el corazón de aquellos que se acomodaron en la condición humana y que aún no reconocieron que lo que debe cuidarse con esmero es solo la esencia más profunda del ser, los Principios Divinos que allí se encuentran. Aquel que siente miedo lo siente por no confiar en el amor.

Con sus acciones, deben fortalecer los principios de la fe, la certeza que algún día el amor hablará más alto en la consciencia humana, porque será tanta la necesidad de paz y de unidad, que todos se unirán con todos, en busca de un Único Dios.

El miedo con el cual viven los pueblos originarios es el miedo de perder su cultura, perder su espacio en la Tierra. Por no tener lo básico que necesitan para vivir, ellos sienten miedo de desaparecer como pueblo, así como desaparecieron tantos otros.

En la misión que ocurre en el Chaco, así como en todas las misiones que aún tendrán lugar con sus hermanos indígenas, deben fortalecer la fraternidad, dejarlos sentir que ustedes comprenden o que buscan comprender el papel espiritual de los pueblos originarios en la Tierra. Porque, más que las ayudas y cuidados básicos, encontrarán en sus hermanos, la necesidad de ser reconocidos con su cultura y sabiduría, como parte de esta civilización humana.

En lo profundo de esos corazones, más que el hambre o la miseria, pesan el abandono y la indiferencia por parte de la mayoría de los seres humanos. Es por eso que estamos dedicando estos mensajes no solamente para instruir a los misioneros, sino también para despertar espiritualmente a la humanidad y, sobre todo en este caso, a la Argentina. Así reconocerá el papel de la consciencia indígena, ya que su equilibrio depende de la pureza, de la simplicidad y de la sabiduría que los pueblos originarios mantienen en su interior.

Deben prestar cada servicio, grande o pequeño, siempre teniendo en cuenta mucho más el propósito espiritual que el acto físico. Físicamente encontrarán infinitas necesidades materiales, sociales, morales, carencias de cosas básicas para la supervivencia y, para suplir todas ellas, sería necesario un esfuerzo mucho mayor que el de algunos pocos días.

Y muchos pueden preguntarse: ¿cuál es la razón de hacer misiones tan rápidas, en las cuales no se suple ni un mínimo de la gran necesidad de esos pueblos?

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​

Aprende a encontrar en la consciencia indígena no la decadencia de un pueblo que un día vivió la plenitud en este mundo; sino contempla, delante de ellos, la persistencia de un pueblo que resistió las colonizaciones y las persecuciones y que mantuvo su propia cultura aun cuando el mundo buscaba “educarlos” e instituir otra forma de vida para ellos.

Contempla la parte de la consciencia de esos pueblos que no se corrompe, que se mantiene pura, sencilla y verdadera. Percibe que algo superior los sustenta hasta hoy. No veas solo cómo la vida moderna intenta llegar dentro de las diferentes comunidades. Procura aquello que debes aprender y trae, para la humanidad común un aprendizaje diferente, pues los seres humanos que se dicen civilizados, en su mayoría, solo ven los pueblos originarios como algo inferior y observan con cierta indiferencia como ellos desaparecen del mundo. Son las fuerzas del caos que, poco a poco, consiguen retirar del planeta los principios que lo sustentan.

Los pocos que supieron amar a los pueblos originarios muchas veces alimentaron en sus corazones el rencor y el dolor de no ser comprendidos por la civilización actual del mundo, sin percibir que la verdadera ayuda que se da a esos pueblos es fortaleciendo su pureza y animándolos para que sean verdaderos.

En la misión para el Chaco, se encontrarán con mucha carencia, pobreza, hambre, abandono. Más allá de suplirles sus necesidades básicas, deben cumplir una misión espiritual: fortalecer el espíritu de la pureza de sus hermanos y anunciar al mundo la importancia de vivir en fraternidad y unidad con las diferentes expresiones de Dios en la Tierra.

Quisiera que muchos otros se animaran para esta misión, para seguir realizando servicios en otros lugares del mundo en donde la consciencia indígena necesita de auxilio. Ayudar a mantener los pueblos originarios en este planeta es ayudar al propio planeta a mantener su equilibrio. Si todas las naciones despertaran para el servicio a los pueblos originarios que les incumben, muchos desequilibrios podrían ser ajustados en la Tierra. El simple acto de compartir la ayuda, fraterna y amorosamente, poco a poco va curando la consciencia grupal, tan herida y olvidada, de los pueblos indígenas.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Hijo:

Para vencer la indiferencia del corazón humano, comienza contigo mismo. Observa todas las veces en que tu corazón se cierra a la realidad planetaria o cuando piensas que te comprometes con el mundo, pero tus acciones demuestran el grado de tu compromiso.

La indiferencia entorpece la consciencia y no le permite evolucionar. No es necesario que te involucres emocionalmente con lo que sucede en el mundo, pero sí que tales acontecimientos te lleven a tu transformación y te impulsen para que nunca detengas tus pasos.

La indiferencia es uno de los grandes males de la humanidad, peor aún que la ignorancia; porque aquel que es indiferente ya tiene cierto grado de instrucción, y sin embargo, sigue pensando más en sí mismo y en sus propias necesidades.

Hijo, la indiferencia es la que llevará a muchos seres que se creen espirituales hacia el abismo de la consciencia planetaria. Cuida para que no seas tomado y llevado por la indiferencia humana. Trata de seguir tu consciencia y tu corazón, y cuando sepas que debes hacer algo, hazlo rápidamente, no ignores las necesidades. Cuando veas que alguien necesita de ti, ve en su auxilio sin miedo. Si sabes lo que sucede en el mundo y que, en este mismo instante en el que estás delante de las Palabras de Dios, existen otros que están siendo probados en su fe, y de rodillas eligen morir con Cristo a vivir sin Él, entonces ora verdaderamente, sin cesar.

Si ya conoces el papel de la consciencia indígena en el planeta y también sabes cuánto padecen los indígenas por el abandono y por la indiferencia, actúa, sirve, ora, auxilia, ofrece tu amor. Demuéstrales a estos hermanos que tienen una importancia vital en la vida espiritual del planeta y que su manera de ser no debe ser vendida de forma turística para divertir a los inconscientes. Cuando estés delante de un hermano indígena, aprende con él, y en tu postura de aprender, deja que emerja de su corazón la pureza y la sabiduría que él tiene para transmitir a la humanidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​

Sé que las Apariciones de los Mensajeros Divinos son un misterio para muchos, misterio que en algunos causa el crecimiento de la fe, y en otros el tormento de la duda.

Este mundo, hijos, está lleno de misterios. La propia consciencia humana, en sí, es un gran misterio tanto para el Cosmos, como para ustedes mismos.

En este planeta, deben aprender a vivir por la fe: fe en lo invisible, en lo intangible, en lo Divino, en lo pleno. Es solo con la Gracia de la fe, que el corazón puede estar delante de las diferentes situaciones de la vida con la claridad y la comprensión necesarias.

Les digo esto porque como grupo y como humanidad están delante de dos desafíos, que son las dos misiones que están viviendo. Ambas situaciones, que deben ser develadas, tienen raíces muy profundas y desconocidas para todos. Y, para que no estén delante de ellas de manera superficial, deben abrir sus corazones para la vivencia de la fe, pues es así, confiando en lo invisible y siguiendo sus corazones en cosas tal vez inexplicables o no tan obvias para sus mentes, que podrán estar plenos delante de esos dos desafíos.

Las dos situaciones que hoy enfrentan, tanto en el Medio Oriente como en el Chaco, Argentina, necesitaron llegar al extremo para que la humanidad colocara sus ojos sobre ellas, y aun así, padecen mucho con su indiferencia, porque el corazón humano aún no se abrió para vencer sus propias comodidades e ir al encuentro de las necesidades del prójimo.

Sus hermanos de la consciencia indígena intentaron llevar a cierta parte del planeta, principalmente a las Américas, a una vida evolutiva diferente de la realizada por el resto de la humanidad. Ellos encontraron lo Sagrado gracias a la reverencia, porque era justamente la falta de contacto con las creaciones e invenciones materiales de la mente humana lo que les permitía encontrar un camino evolutivo diferente, basado en el amor y en la simplicidad.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

De la misma manera con que el enemigo intenta debilitar las diferentes religiones del Medio Oriente y mezcla intereses económicos y de poder con conflictos religiosos, para que la humanidad ya no quiera religarse con Dios, el enemigo también debilita el papel de la consciencia indígena en el mundo, colocando a los pueblos originarios frente a las llamadas “tecnologías”. El adversario de Dios intenta imprimir en la consciencia humana, como un todo, la idea que los pueblos indígenas son primitivos y atrasan la evolución del planeta en general. ¡Estén atentos, porque este es un pensamiento destructivo y que los desvía de los Planes de Dios!

Como les dije anteriormente, los pueblos originarios que se mantuvieron fieles al principio puro de su existencia son guardianes de atributos espirituales primordiales para el desarrollo de la humanidad.

Los indígenas se mueven y actúan basándose en la intuición, en la sabiduría, en el sentir del corazón, en la unión con la naturaleza y en la reverencia a lo sagrado. Imaginen al ser humano sin estos atributos espirituales; perdería su vida, su esencia, su vínculo con Dios.

Que la misión en el Chaco no sea solo para prestar un servicio, sino que también ustedes se permitan vivir un intercambio mutuo: proteger, amparar y auxiliar a aquellos que los mantienen espiritualmente unidos a la Sabiduría de Dios.

Estas dos misiones, tanto para el Medio Oriente como para el Chaco, deben renovar los principios de la fe, de la fraternidad y de la unidad en el corazón humano. Todo servicio, toda oración y toda liberación deben tener ese propósito porque con fe, fraternidad y unidad, el corazón podrá, un día, conocer el amor.

Estén en una postura de mucha humildad, porque tanto en una misión como en la otra, aunque tengan muchos recursos para ayudar, cuando se colocan en una postura de aprender, más allá de auxiliar en grandes procesos de liberación espiritual, traerán en sus consciencias muchos códigos de madurez y sabiduría.

La humildad es la llave del servicio. Aquel que sirve con la intención de ser un puente con Dios para la humanidad, trascendiendo sus propias expectativas y aspiraciones, cumplirá con el propósito del Señor, no solo para su meta de servicio, sino también para su propia transformación y la transformación de la consciencia humana como un todo.

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​

Mientras orábamos, vi a San José, primero en el Medio Oriente, vestido como musulmán y con un paño envolviendo Su cabeza. Caminaba en el desierto, acompañando las diferentes familias que emigraban, colocaba en Sus brazos los niños más cansados de caminar y los ayudaba. Después, lo vi en otras ciudades, en grandes ciudades, ayudando a las personas en las calles y solo acompañándolas como alguien que simplemente pasaba por ahí. Lo vi también en diferentes aldeas indígenas, y cuando apareció estaba rodeado de niños indígenas, que parecían tener entre tres y ocho años. Mientras San José transmitía el mensaje diario, los niños que lo acompañaban irradiaban espiritualmente luz para las diferentes tribus indígenas del mundo.


Queridos compañeros en Cristo, misioneros del amor en esta Tierra con tanta necesidad de auxilio y de paz:

Hoy vengo a su encuentro con alegría, aunque también con mucho pesar en lo profundo de Mi Casto Corazón. Vine con alegría porque sabía que, al llegar al mundo, encontraría seres dispuestos a estar Conmigo en donde quiera que sea necesario. Y vengo con pesar porque no puedo ser indiferente a todo lo que sucede en el mundo y también en el Universo, como consecuencia de los acontecimientos en la Tierra.

Hoy, no solo vengo del Medio Oriente. Vengo de muchos lugares de este vasto planeta, en donde puedo caminar más allá de las fronteras, ya que para Mí, ellas no existen. Vengo principalmente de la región del Chaco, en la Argentina, y también de otras aldeas y tribus de pueblos originarios que la humanidad aún desconoce. Y no estoy solo, pues traje a su encuentro los pequeños que, desde el plano del espíritu, irradian su pureza a aquellos seres humanos que tienen la misión de seguir resguardando la presencia de la consciencia indígena en el planeta, para que la pureza y la simplicidad no desaparezcan del corazón humano.

Muchos piensan que no sería necesario realizar dos misiones al mismo tiempo y elucubran pensamientos, imaginando la razón por la cual pedimos una misión al Chaco, ya que los misioneros están yendo tan lejos, al Medio Oriente.

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Asociación religiosa cristiana y ecuménica que tiene por finalidad difundir el mensaje universal de amor y de paz que Cristo Jesús, la Virgen María y San José transmiten a los monjes de la Orden Gracia Misericordia, estimulando el crecimiento espiritual a través de la oración y del servicio altruista.

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