MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN LA CIUDAD DE SAN PABLO, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

A los Jóvenes de la Paz

Queridos hijos:

Con alegría y gratitud le ofrecemos al Universo el encuentro de la juventud de hoy, para que nuevas semillas de Luz sean sembradas en todos los seres que deberán despertar a un nuevo estado de consciencia, como una forma de preparación interior para los tiempos que llegarán.

Cada actividad que hoy fue ofrecida con entusiasmo, contribuyó a la manifestación espiritual de ese estado de consciencia que la presente humanidad necesita adquirir para los tiempos actuales.

Para este séptimo Festival de la Juventud, la ciudad de Buenos Aires ha sido escogida como anfitriona del encuentro ecuménico de la juventud; la preparación del mismo, con esfuerzo, amor, servicio y dedicación, les ha demostrado a todos los jóvenes que es posible llevar adelante la Obra de la Jerarquía y hacerla parte de sus vidas en este ciclo.

El séptimo Festival de la Juventud representa un ciclo de madurez, de aprendizajes y de experiencias para los jóvenes pioneros que dieron los primeros impulsos para la materialización de la Campaña de la Juventud por la Paz.

En este sentido, el número siete significa que todos los jóvenes pasaron por siete ciclos y siete escuelas de aprendizajes, las que ayudaron a fortalecer el compromiso de amor por la Jerarquía y por la humanidad.

Hoy una síntesis interna y espiritual ha sucedido en el mundo interno de cada joven colaborador de esta Obra de amor, la que va más allá de encuentros de paz, de integración, de servicio, de oración y de misiones humanitarias.

A partir de este séptimo Festival de la Juventud por la Paz, sucedido preciosamente en la ciudad de Buenos Aires, ha quedado establecida una integración entre los jóvenes de las diferentes naciones, los que, junto a la Jerarquía y desde este nuevo ciclo, se animarán a reconstruir espiritualmente la consciencia de la juventud planetaria viviendo nuevos patrones de conducta, de convivencia, de fraternidad y de servicio por la humanidad y por los Reinos de la Naturaleza.

Los Festivales de la Juventud por la Paz representaron para la Jerarquía Celestial una oportunidad de cura, de renovación y de servicio por un planeta que sufre y agoniza día a día.