Lunes, 21 de diciembre de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​

Quería hablarles de la unidad con Dios y de la absoluta fusión con Su Divino Espíritu; sin embargo, antes de esto, deben aprender sobre la unidad de los unos con los otros y con los Reinos de la Naturaleza.

La unidad es un Principio Divino primordial para la creación humana que deberá alcanzar el ápice de su evolución por medio de ella. Así como la máxima expresión del proyecto humano es la unidad perfecta con Dios, la mínima expresión debe también estar basada en la unidad. Para que alcancen mínimamente su expresión como Creación Divina, la unidad debe ser una meta y una realidad para sus consciencias.

Para que puedan vivir la unidad, deben desterrar de la consciencia humana lo que los lleva a la desunión, que es la competitividad. Cuando no hay competencia, los corazones pueden unirse en un único propósito y caminar como raza hacia un fin común. Pero cuando quieren ocupar lugares que no les corresponden, cuando quieren sobresalir entre los demás, cuando intentan llamar la atención sobre sí mismos, cuando quieren hacer de su propia presencia algo insustituible, cuando buscan los defectos ajenos y los afirman para que se eleven sus propias habilidades y destrezas, cuando realizan todos esos movimientos, tan conocidos ya por la conducta humana actual, se apartan completamente del propósito de Dios. Con aparentes buenas intenciones de vivir la santidad, cuando quieren ser más santos que algún otro, están alimentando el reinado de aquel que reina en los abismos del orgullo humano.

Deben comprender, sentir y vivir que cada pieza que compone la humanidad tiene un papel primordial, una misión única que debe cumplirse para que el Plan de Dios se manifieste.

Antes que juzguen o disminuyan a alguien e intenten sobresalir por encima de él, piensen que existen civilizaciones enteras en el Universo que dependen de la victoria de Cristo en el interior de la consciencia de ese alguien.

Antes que derriben al prójimo con críticas y juicios, ayúdenlo a dar sus pasos, porque el Plan de Dios, para el que supuestamente todos trabajan, depende del triunfo de Su Corazón en cada una de Sus criaturas.

En estos tiempos definitivos, deben batallar contra todo aquello que trabaja por la desunión, incluso que esto se encuentre dentro de ustedes, pues muchos soldados ya quedaron atrás porque el propio ejército de Cristo los derrumbó por la falta de Amor y de Unidad.

Caminen como un único corazón, y en vez de dejarse envolver por las fuerzas que reinan en el mundo, envuelvan al mundo con el Poder de Dios que habita dentro de ustedes.

Siempre ámense los unos a los otros. Ayúdense, levántense, caminen juntos. Vivan la fraternidad como una puerta hacia la unidad con Dios.

Si trabajan sobre este punto, muchos caminos internos se les abrirán para su propia transformación.

Su Padre e Instructor, San José Castísimo