Domingo, 10 de enero de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

Hijo,

Si quieres ver en el mundo a la fraternidad como la premisa para las relaciones humanas, elige ser fraterno sobre todas tus necesidades. Ya sabes cómo hacerlo y cómo serlo, pero aún no te dispusiste a salir de tu comodidad para ello.

Sé que para muchos, es lindo admirar en el otro el espíritu del servicio y de la caridad y es mucho más fácil pensar que, para uno mismo, esto sucederá de otra forma, porque serán fraternos y caritativos basándose en sus puntos de vista, pero no como Dios los llama a vivir.

Tu consciencia ya tiene una voz lo suficientemente retumbante en tu interior, para indicarte el camino y mostrarte el momento y las situaciones que necesitan de ti. Sé maduro para decir rápidamente que sí y para asumir un acto de caridad, por más sencillo que sea, como el más importante.

Aprende a estar en el presente sin inmadurez, a asumir, sí, tus responsabilidades y a celar por la tarea que te hayan encomendado, pero nunca dejando de ayudar al prójimo, cuando cualquier situación se presente.

Acuérdate que, antes de emprendedor de Cristo, eres Su siervo. Por eso, antes de pensar en la materialización de tus propias empresas, aunque sean para el Señor, sé tú humilde y siervo del Cristo que habita en el interior de tus hermanos y que se esconde en el lado oculto de las cosas. Si así procedes, ya verás cuán grandiosa empresa alcanzará el Señor por intermedio tuyo, que no solo es apariencia, sino también espíritu en Cristo.

No estés observando a tus hermanos: sé tú único, diferente, auténtico y verdadero en todas las cosas, tratando de vivir lo que ya sabes, sin esperar que los otros lo hagan. Porque también sabes que todo necesita de un motor que impulse la transformación. Sé ese motor vivo, animado por el Espíritu de Cristo.

Entrega tu cansancio en los brazos de la caridad y elige para ti el descanso eterno y no el pasajero. Ya no será el reposo el que nutrirá tus cuerpos en estos tiempos, porque solo serán la plenitud en el Espíritu de Dios y la vivencia del Evangelio de Cristo los que te mantendrán en pie. Por eso, sé conforme a lo que has estudiado.

No dejes que ninguna indicación de tu mundo interior pase desapercibida: atiende en todo la voz del corazón; así ella hablará cada día más alto dentro de ti.

Tu Padre y Compañero, tu Amigo,

San José Castísimo