Viernes, 12 de mayo de 2017

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ Y SEÑORA DEL SANTÍSIMO ROSARIO, TRANSMITIDA EN LA VILLA DE DORNES, FERREIRA DO ZÊZERE, SANTARÉM, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

He aquí la Esclava del Señor, hágase en Mí, según Tu Palabra.

He aquí Tu Sierva del Amor y de la Maternidad, bendita entre todas las mujeres y honrada por todas las generaciones.

He aquí Tu Amada Hija, simple en el sentir y profunda en el amar.

He aquí Tu Servidora incansable, que arde de amor y misericordia por las almas que buscan Tu Reino.

He aquí Tu Dulcísima Madre, que vigila Tus rebaños, que los guía y los acompaña hasta el establo de Tu Corazón Misericordioso.

He aquí Tu Estrella, que ilumina los caminos de las criaturas que se abren para conocer lo infinito que es Tu Amor, en esencia, poderoso e invencible.

He aquí la Señora revestida de Sol, que enciende la llama de la oración simple en Sus hijos, que llama a todos a la conversión y al perdón de los pecados.

He aquí la Divina Señora, abogada e intercesora de las causas imposibles, intermediaria entre las almas y Dios.

He aquí la siempre Virgen Madre, que ruega y suplica por la paz, que pide y solicita la unión entre los pueblos y las naciones.

He aquí la Señora del Santísimo Rosario, hoy coronada en Fátima y en el mundo, reconocida como la Madre de la bondad y de la misericordia.

He aquí la Madre Celestial de Dios, que se une a cada peregrino y a cada corazón que busca, en estos días, una Gracia especial: la Gracia de poder amar, de poder perdonar y de ser perdonado por el Padre Eterno.

He aquí la Reina de los ángeles y de los arcángeles, descendiendo en Gloria sobre la Cova da Iría, despertando nuevamente la paz que concede Fátima, como terafín del mundo.

He aquí la Dulcísima Madre, venerada y querida, amada y aceptada por todos Sus hijos, Madre de la Reconciliación y guardiana de la vida, escudo contra todo mal y Templo de la Sabiduría.

He aquí la Santa Mujer más buscada, la que alivia el pesar y el dolor, la que comprende y ayuda a los más perdidos.

He aquí la Madre del Sol, la Señora de la Luz, la que acoge en Su seno el sufrimiento del mundo y lo hace Suyo, para que el mundo sea aliviado del pecado y del error.

He aquí la Reina de Lys, la Comandante de los espíritus misioneros, el Espejo del Amor Divino que se refracta en la esencia de quien la invoca.

He aquí la Madre de la Esperanza y la guardiana de la fe, la gestora de los nuevos principios que repoblarán la Tierra y la nueva humanidad.

He aquí la Señora de Fátima, la Madre de los corazones orantes, la Servidora de la fuente de la renovación.

He aquí la Madre de la Nueva Alianza, la que acompaña la consagración de Sus hijos y los lleva de la mano hacia Jesús.

He aquí y ahora, la Señora del Santísimo Rosario, al lado de cada alma que en las próximas horas se prepara, en oración, para el gran acontecimiento esperado.

He aquí la Madre de Jesús, el Redentor, con el Cetro de Dios en Su mano, apuntando al continente europeo para que se convierta, se redima y viva la paz, con el fin de cumplir el triunfo de Mi Inmaculado Corazón.

He aquí y ahora, a la Reina de la Paz, rodeada de luz y más brillante que el Sol; Madre que desciende del Cielo para estar cerca de Sus hijos para abrazarlos, besarlos y darles el Amor del Corazón.

He aquí y ahora la Madre que dijo sí por toda esta humanidad.

Les agradezco por responder a Mi llamado.

Los bendice,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz y Señora del Santísimo Rosario