Domingo, 14 de agosto de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Queridos hijos:

En este día en el que desde Aurora se vive la renovación y el comienzo de un nuevo ciclo, quisiera invitarlos a acompañar este nuevo camino que muchos de ustedes se animaron a recorrer, el camino hacia el despertar de la consciencia y a la acción de vivir el Plan de Dios.

Después de muchos años de Instrucción, en este encuentro aquí en Aurora Mis ojos maternales observan, por primera vez, los pasos que algunas consciencias se están animando a dar en pro de esta humanidad y por la evolución de este planeta.

Mis ojos ven emerger de sus seres internos a los Nuevos Cristos, que no serán conocidos pero sí contemplados por la Creación, la que los rige desde el principio.

Hoy Me retiro de Aurora y de esta casa para elevarme al Cielo y anunciarle a Mi Hijo que una parte de este proyecto interior ya está cumplido.

Seguiré, como en todos los tiempos, orando para que Mis hijos, decididos a amar el Plan de Dios tengan la fuerza interior de todos los ángeles y de los arcángeles del Cielo.

Que para este tiempo de definición interior y de batalla, Mis hijos predilectos cuenten con la intercesión de todos los ángeles del Universo, los que vendrán por amor a socorrerlos siempre que lo necesiten.

Ver la concreción y la realización de esta obra de redención en los corazones es una infinita alegría porque, desde ahora, el Padre Celestial observa, desde Su Reino, que Sus criaturas más pequeñas e imperfectas abren sus corazones para vivir finalmente Su Propuesta divina, Su santa Voluntad.

Así aprenderán, queridos hijos, a ser aquello que tanto aspiraron: ser servidores de Mi Hijo, ser testigos fieles de que es posible sentir y vivir en el Amor de Dios y de todo el Universo.

La Gracia de Dios los ha colmado en estos días, ocurrieron sanaciones espirituales en consciencias necesitadas. Hoy una nueva hermandad espiritual se forma entre los espíritus congregados por Cristo para esta importante misión de ser soles que alumbren el fin de los tiempos, ser estrellas que revelen al mundo el mensaje de paz y de redención.

Hoy Vuestra Madre los acompaña desde el Cielo Sagrado de Aurora y les anuncia que las puertas hacia la Paz aquí permanecerán abiertas, para que cuando retornen a esta Casa de Dios puedan reencontrar la esencia que los ha salvado y los ha formado como soldados del Plan.

Ahora vayan con alegría y lleven la misma experiencia de amor y de hermandad que vivieron aquí desde los primeros días de agosto, transmitan la esencia del amor y de la verdad a la inmensa mayoría de Mis hijos que están dormidos en este mundo.

No se cansen de ser Mis brazos y Mis manos en este planeta, para que Yo pueda trabajar a través de sus pequeños corazones. No se cansen de ser Mis pies, para que Yo pueda seguir sembrando la Luz en esta necesitada humanidad.

Por último, Mis amados hijos, les dejo Mi gratitud por abrir sus consciencias a la transformación y a la transfiguración de sus vidas, porque en ese paso podrán mantener la llama de sus corazones encendida para que estén todo el tiempo en la plenitud de Dios.

He colmado sus consciencias con nuevas Gracias, así como Mi Hijo lo ha pedido. He dejado en sus esencias un compromiso mayor, que los impulsará a vivir algo divino en sus vidas.

Derramé sobre Aurora la última parte del Propósito que Dios Me pidió que depositara en este lugar, y ahora todos los presentes son partícipes de esa parte viva del Plan que poco a poco comienza a materializarse.

Quedará como misión, para este trabajo espiritual, la pronta manifestación del Auditorio de la Misericordia que, para la realidad de estos tiempos, será igual al actual que aquí se encuentra. Ese auditorio les recordará a todos que será la casa de la Sagrada Familia.

Espero ver erguirse las paredes del mismo, en este año. Las bases de este simple auditorio serán fundadas por Mí misma y espero que Me acompañen.

Desde este Cielo de Aurora, hago brillar la luz de sus corazones para que el Padre vea que la humanidad no está perdida.

Les dejo a todos Mi Paz y Mi Amor de Madre.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los bendice,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz