Miércoles, 25 de marzo de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE FIGUEIRA, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Mi adversario está decidido a destruir los planes de paz, los que Yo deposito como luz en los corazones de los seres. Pero él, que tiene miedo al poder del Amor que todo lo vence, viene en búsqueda de las buenas almas para hacer de todas ellas el polvo de sus pies.

La bestia nunca podrá parecerse a ningún ángel del Cielo. Su postura, aridez y robustez son las formas que ella maneja para engañar a las almas a través de la mentira, de la competencia y de la desunión.

Su aliento es de fuego y azufre, pero este fue manifestado por haberse alimentado del dolor y del sufrimiento ajeno. Con sus garras mantiene a muchos corazones presos, los que están embriagados por la inercia, el placer y por todos los tipos y formas de apetitos. Además de estos corazones, otros más están presos inocentemente, porque la bestia sabe que no puede perder a sus prisioneros.

Ella es muy astuta, pero pierde la fuerza de acción en todo espacio en donde la verdadera unidad, el fuerte amor y la invencible oración se manifiestan, allí ella se siente débil. Pero la bestia encuentra espacios profundos en los abismos del inconsciente, de la falsedad y del orgullo; por esta causa, muchos de los que están en el cautiverio de ese abismo es porque abrieron la puerta, desde la que espiritualmente llegaron hasta allí.

Sus diez cuernos atraen todas las acciones del mundo, aquellas que la humanidad realiza injustamente y de las cuales nunca se ha arrepentido ante Dios. Cada cuerno de la bestia es la degeneración terrenal de un principio capital, los que fueron activados por los pecados y las deudas descontroladas de las almas presas.

Sus patas delanteras son robustas, ellas son los pilares del falso poder y de la conquista a través de las modernidades de los hombres. Sus patas traseras son los pilares de la negación y de los constantes ultrajes a la vida de la Tierra, los que son promovidos por sus aliados del mundo.

La bestia lleva sobre su lomo una capa que fue impuesta para crear su falso reinado sobre las mentes de los que se creen maduros e inteligentes; la ceguera de muchos seres es provocada por la bestia y ella manipula el juego de las gratificaciones, para así poder ganar más terreno.

Su mirada refleja la desesperación y la soledad de todos los que fueron sumergidos en los abismos de su reino, a través de la ejecución, de la muerte y de las prisiones humanas.

Este es el falso reino y esta es la bestia que hace sucumbir día a día a la humanidad. Pero ella le teme a la luz del Reino de Dios y no puede aproximarse ni siquiera a la Mujer coronada por las doce estrellas de las tribus y apoyada sobre la gran luna del renacimiento interior y de la esperanza.

La Santa Mujer del Sol, ya está en el desierto llevando a todos aquellos que lo permiten, hacia las cuevas intraterrenas. Allí, una especie de pequeño paraíso fue creado y el propio manto dorado de la Santa Mujer del Cielo protege y ampara todo ese lugar, el cual es impenetrable y desconocido por la bestia. En ese pequeño paraíso que existe en el interior de muchos seres, se proclama el Verbo Divino de la Oración, lo que hace fuerte y victoriosa la fortaleza de ese lugar interior.

En ese recinto se vive el amor y todas las criaturas son colmadas por la esencia de la Misericordia de Dios. Todos conocen a la bestia, pero ninguno de ellos le teme, porque la fuerza de todas esas almas es la unidad y el amor donado al Creador.

Pero la Mujer se prepara para enfrentar a Su adversario y el Arcángel Gabriel se unirá a la Santa Mujer. Ella se hará fuerte y mucho más invisible, penetrará los abismos oscuros como un gran lucero universal. En esa hora, el dragón rojo ya habrá soltado su ira y muchos la sentirán. Pero los ejércitos de la luz estarán preparados para dar la respuesta a los comandos de la Santa Mujer, para poder actuar en la hora correcta.

Cuando la Mujer haya ingresado en el infierno terrestre, los Arcángeles descenderán a través de Sus más poderosas emanaciones de luz y de amor. Y la bestia será retirada de la esfera de la Tierra; ese será el momento de la gran liberación y así el mundo entero se iluminará por mil años seguidos.

Verán surgir en el horizonte la luz solar del Rey y muchos se liberarán de los eternos naufragios. Se establecerá un nuevo principio de vida, y muchas almas que se mantuvieron en la fe, portarán los códigos de la victoria crística. Todo se desterrará de este mundo para que tenga espacio nuevamente el Reino de Dios.

Los ancianos tendrán sueños de esperanza, los jóvenes verán los mundos celestiales como parte de sus propias moradas y los niños enseñarán, a través del amor y de la alegría, lo que guarda el universo.

La Santa Mujer volverá a erguir el trono para el Hijo Amado y los ángeles traerán entre sus manos la oferta de los puros de corazón. Al final, la humanidad recibirá su última Gracia, si a tiempo las almas responden al llamado del Cielo.

Y los Sagrados Corazones triunfarán, al menos, en los más simples y verdaderos, porque en ellos estará el paraíso.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Los instruye en la Sabiduría Celestial,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz y Profeta del Salvador