Miércoles, 20 de julio de 2016

Mensajes diarios
APARICIÓN EXTRAORDINARIA RESERVADA DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, CORRESPONDIENTE AL MENSAJE DIARIO, TRANSMITIDO EN VILLA DE SINTRA, LISBOA, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Mis amados hijos:

He venido aquí en este día para elevar, a través de sus oraciones, a cuantos necesitan de la Luz y del Amor de Dios, Amor que está siendo olvidado por el mundo porque el reino de la oscuridad está presente y solo el Amor puede vencer cuando él esté en sus corazones todo el tiempo.

Después de estos días vividos Conmigo, donde compartieron la verdad y el sagrado Conocimiento de Dios, Yo vengo a activar definitivamente el espejo sagrado de sus corazones para que desde allí nazcan y broten los principios del amor y de la hermandad, lo que Dios espera de este mundo en este tiempo final.

Vengo a construir en ustedes nuevas bases, bases de una vida elevada, de almas que corresponden al Corazón del Padre Celestial y que en este tiempo despiertan por obra de Su Gracia y de Su Misericordia.

Pero, queridos hijos, después de tantos años donde cada uno de ustedes fue instruido, muchos más corazones deberán despertar aún, a través de sus corazones y de todas sus oraciones. Llegó la hora, Mis amados hijos, de que finalmente las bases se puedan fundar en esta obra que Yo quiero realizar en Europa y más allá de este continente.

Y sepan, queridos hijos, que todos sus hermanos en América podrán darles el apoyo para motivarlos siempre a dar un paso adelante y animarse a construir, en estos tiempos finales, esta gran Red de Espejos de amor que Yo aspiro a instituir con  cada uno de ustedes.

Recién han comenzado, queridos hijos, a dar los primeros pasos en ese camino de despertar. Sepan que sus estrellas de origen, que sus verdaderas esencias, reconocen este momento importante y esta obra en la cual fueron llamados a participar.

Sepan, queridos hijos, que por encima de toda prueba o sufrimiento o de todo error que comete el mundo, existe el Plan de Dios que deberá cumplirse, y siempre podrá prevalecer el amor de sus corazones. Será ese amor que los mantendrá a todos bien unidos, los fortalecerá y se mantendrán firmes para sustentar esta barca que pasa por última vez en este mundo para rescatar a los que aún están perdidos.

Es así, queridos hijos, que Yo vengo también a abrir los ojos de sus corazones para que, conociendo la verdad del Universo, escrita desde hace mucho tiempo en sus espíritus, se puedan autoconvocar a esta verdadera misión que nace desde el Corazón de Dios para todo el Universo y para este planeta.

Así, Yo los invito hijos amados, a vivir en fraternidad y en confraternidad para que más corazones y almas que aún no encuentran el camino de la luz y de la verdad puedan encontrar ese camino, que Yo abro para todos sin excepción. Yo quiero, queridos hijos, que todos Mis hijos del mundo reciban la misma sagrada oportunidad, así como le corresponde a cada uno.

En esta hora tan crucial del mundo donde la batalla final se acelera, yo los invito, queridos hijos, a seguir orando con todo el corazón para que puedan descubrir finalmente el amor que existe en ustedes, amor que tiene que estar al servicio de Dios para que pueda triunfar la luz en este momento final del planeta.

Yo abro las puertas del Universo para que todos puedan conocer la verdad, el verdadero origen, la verdadera esencia de sus vidas, los verdaderos espíritus, que fueron escogidos por las Manos del Altísimo en esta hora final, para llevar adelante esta obra que es sustentada por todos los que despertaron al llamado de Mi Hijo.

El Cielo los contempla con amor, queridos hijos, y ese amor se regocija en Dios y en todos los ángeles del Universo. El paso que darán en este momento es muy importante para que la obra se pueda realizar y los pilares se puedan fundar en esta parte del mundo.

Dejo en sus corazones todos los principios del amor, porque es ese amor que los nutrirá y los salvará, que les traerá la vida y la oportunidad de conocer la redención y la paz. Quiero que vivan unidos a Mí a través de ese amor y así, queridos hijos, podrán conocer los diferentes caudales del amor que tienen que estar al servicio del Plan y donados para esta humanidad enferma espiritualmente.

Existen muchas almas del mundo que no conocen el Amor de Dios y si sus corazones se convocaron para vivir en ese Amor, Yo les pido, queridos hijos, que se animen y que lo hagan porque es ese Amor de Dios que habita en cada uno de ustedes que los llevará a completar la Obra; la Obra que fue pensada por el Creador para este final de los tiempos.

Así Yo los constituyo, queridos hijos, no solo en apóstoles de Mi Hijo sino también en apóstoles de Su Amor y de Su Misericordia. Este apostolado, queridos hijos, lo vivirán a través del ejemplo diario, del servicio y la fraternidad que deben expandirse por el mundo para cambiar todo el mal que existe en la humanidad, transfigurándolo en luz y en amor a través de todas las almas que corresponden a este llamado.

Una y otra vez visito Portugal para que recuerde su verdadera misión en este tiempo. Siempre contarán, queridos hijos, con el Centro Sagrado de Fátima, el que Yo especialmente he fundado para ustedes y para todos sus hermanos.

Desearía, queridos hijos, que ese Centro Sagrado viviera en sus corazones así como muchos de sus hermanos que están en otros Centros Sagrados llevan esos centros en sus corazones para irradiarlos al mundo, que tanto lo necesita.

También hoy los invito, hijos amados, a que sean chispas de Lys por medio de la oración y del amor que deben brotar de sus corazones todos los días de la vida, hasta que se cumpla finalmente el esperado retorno de Mi Hijo al mundo.

Todo lo que viven en este tiempo, queridos hijos, es una preparación, es una escuela de aprendizaje y de redención. Les pido por amor que no se resistan a vivirla. Abran siempre las puertas de sus corazones para que la Luz de Dios pueda entrar. Recuerden todas las sagradas instrucciones que han recibido en estos días para que esas semillas sean imborrables en sus esencias. Son esas semillas de luz, queridos hijos, esas chispas de Lys, que deben multiplicarse en la humanidad y en toda Europa.

Cuentan con la divina intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe y con el Casto Corazón de San José para llevar adelante esa obra por toda Europa. Las almas de Europa deben ser atraídas hacia el Centro de Lys. Muchas de ellas necesitan recuperar su pureza esencial al igual que ustedes. Es esa pureza original que Mi adversario está borrando en este momento a través de las guerras. Esa pureza, queridos hijos, no puede borrarse.

Su compromiso Conmigo es muy importante. Es así que Yo les demuestro, hijos amados, que todas las cosas que Yo pido son muy simples, aunque la humanidad no le presta atención y termina perdiéndose en los abismos del infierno y hasta allá Yo debo ir a rescatar a cada uno. Necesito, queridos hijos, que también Me acompañen en esa tarea.

Que todas las enseñanzas que recibieron en estos últimos días puedan rebrotar en sus corazones, que puedan nutrir sus almas, que puedan fecundar sus espíritus así como la Sagrada Familia fecundó la fraternidad en la humanidad.

Les ofrezco en esta noche especial, hijos amados, Mi Inmaculado Corazón, que pulsa ardientemente sobre la palma de Mi mano, lleno de amor y misericordia por cada uno de ustedes, por cada uno de Mis hijos, los que están más perdidos y olvidados por la humanidad.

Necesito, queridos hijos, que en ustedes florezca el amor de Lys para que finalmente se formen como verdaderos Espejos del amor. Solo les pido que en esta hora crucial de la humanidad, en donde la guerra condena a muchas almas del mundo, el amor pueda estar en sus corazones por medio de los actos simples y verdaderos.

Les pido, queridos hijos, que solo vivan acciones de bondad y de amor. Pidan ese amor a Mi Corazón Inmaculado, Corazón que está repleto de amor por cada uno de sus hijos, amor que quiere derramarse pero aún no puede. No puede porque las almas no lo piden, y Mi amor es una Gracia, queridos hijos, es un amor que cura y que redime, es el Amor de Jesús en Mí que debe estar en cada uno de ustedes.

Así permitirán, queridos hijos, que Yo tenga la Gracia en este tiempo final de volver a Europa una vez más, antes de lo que ustedes imaginan.
 

Vamos a colocarnos de pie para consagrar la Comunión.
 

La voz del corazón es la voz del amor. Es la voz que nutre al alma, al espíritu y a la conciencia de quien proclama el Reino de Dios, y así se establece, queridos hijos, la unión del Cielo y la Tierra, de los ángeles y los hombres en el perfecto Plan de Dios.

¡Les agradezco por responder a Mi llamado!

Siempre los encontraré en Mi Corazón.

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz