Miércoles, 12 de agosto de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO EXTRAORDINARIO DE MARÍA, ROSA DA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN​

Un llamado universal por la paz y el bien en el mundo 

Desde el centro del Universo, en el Corazón de Luz de Nuestro Padre Eterno, Mi voz hoy proclama un pedido para todas las almas: que escuchen con atención las palabras de la Madre del Cielo.

El 8 de agosto ya marcó el cambio de un ciclo. Este gran cambio que incluye a vuestro pequeño planeta está siendo guiado desde el Universo Espiritual . Todo el universo, todas las galaxias, las estrellas y los soles de este y de otros universos están ingresando en la nueva puerta que los llevará a encontrar el último y profundo despertar. Esto exigirá a vuestro mundo el bálsamo de la serenidad, de la mansedumbre y principalmente de la paz, cuando ustedes participen de su purificación.

La perversidad será purificada por la Justicia Divina. La mentira será purificada por el Poder de Dios. La aniquilación de almas inocentes y la subversión serán purificadas por la Ira de Dios. La destrucción de la vida fecunda en este y en otros Reinos de la Creación, será purificada por la Redención.

Todas las causas que alteran el equilibrio de la humanidad y las que se volvieron moda y control de regiones enteras, serán purificadas por los Rayos del Universo y por todas sus energías raíces como la Liberación, la Transmutación, la Redención, la Trascendencia, la Transfiguración y la Luz como síntesis autónoma de todas.

El nuevo ciclo que ya comenzó exigirá a los corazones una vida medianamente consagrada, una vida totalmente entregada y de un espíritu de unidad y no de egoísmo, si en verdad alguien se quiere salvar de la imperiosa luz de los rayos del sol central.

A través de la verdad omnipotente vengo para prepararlos para todo lo que nunca vieron, para lo que nunca creyeron y para lo que nunca conocieron en vuestra realidad del mundo. Por eso vuestra Madre del Mundo dará las últimas señales, las que indicarán el momento culminante de vuestra preparación ante los tiempos de purificación que transcurrirán.

Lo que fue ocultado durante décadas será conocido. Lo que fue secreto de pocos, será revelado por la propia Ley. Lo que fue mal realizado será noticia en todo lugar. Nada quedará igual que antes. Para quien no haya buscado el Reino de Dios, será demasiado tarde.

Quien haya perseguido e injuriado a los Siervos de Cristo temerá ver la Gran Mano de Dios. Quien haya calumniado y maldecido a los Hijos de Dios, no tendrá cueva ni rincón en donde esconderse. Quien haya amado la vida material y haya descreído de la existencia de la vida espiritual, no podrá estar presente en este tiempo. Quien haya dudado, creerá por lo que verá. Quien haya inculcado normas o reglamentos condicionando la unión de los fieles con Dios, será sacado del trono en el que se ha sentado.

No habrá nadie ni nada que pueda detener el descenso de la verdadera realidad. Los lamentos serán de los falsos, porque se lamentarán por no haber escuchado. Las lágrimas serán de los perversos por haber injuriado la vida de tantos.

El único dogma será el de la venida de Cristo, y los mansos verán al Gran Señor. Los indiferentes serán apartados hacia otro universo y la Tierra será restaurada durante los mil años de paz. Por eso, hijos Míos, purifiquen lo que son, no guarden nada que los haga falsamente fuertes ni sean incrédulos, porque la Ira de Dios será justa. La copa ya no está rebasando, sino que está desbordando tanto que hasta la sangre del cáliz es despreciada por la humanidad.

No bastará en este tiempo solamente tener una buena fe, ir a la iglesia y confesarse; quien en verdad no busque una vida pulcra, digna y fraterna no podrá ser feliz. Dichosos los pacificadores, porque heredarán la Tierra Prometida, y esto dejará de ser un emblema para pasar a ser verdad y realidad en todos los que repoblarán la Nueva Tierra.

No hay tiempo que perder, acepten que nunca cambiaron y que vuestra humanidad prefirió envejecer rápido a querer cambiar en nombre del amor.

Yo vengo para entregarles el Designio de Dios, pero también vengo para que recapaciten antes del nuevo tiempo que ya comenzó.

Yo soy vuestra Madre y deseo que Me escuchen con los oídos del corazón, así comprenderán la esencia de todo y pronto serán columnas de luz en un tiempo de grandes cambios.

¡Les agradezco por acompañar Mi llamado!

Les revela el libro del Apocalipsis,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz