Lunes, 22 de agosto de 2016

Mensajes diarios
MENSAJE DIARIO DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, PAYSANDÚ, URUGUAY, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

El ciclo de paz inexplicable del cual ya les he hablado, queridos hijos, comenzó el ocho de agosto pasado, y nuevas oportunidades de redención estarán abriéndose para las consciencias que más lo necesitan.

En esta hora planetaria algunas almas, entre todas las que existen, tendrán la oportunidad de recibir una Gracia extraordinaria que aliviará sus pecados y sus faltas.

Esa hora de la cual les hablo es la hora en donde la Misericordia de Mi Hijo tendrá una gran expansión universal la que atraerá hacia sí a los más miserables de espíritu, para que así alcancen la redención y sean reinsertados en el camino de la evolución espiritual.

Es por eso, hijos Míos, que Vuestra Madre Celeste trabaja incansablemente para que todas las almas posibles reconozcan el único Reino de Dios y para que se aproximen a él como autoconvocados del Plan.

Les pido que así como ustedes tuvieron consciencia sobre su despertar, tengan amor suficiente por aquellas almas que llegarán para enderezar sus caminos hacia la Luz, después de haber estado perdidas en este mundo.

Es así, que Mi Hijo nuevamente va en búsqueda de los que por varias razones y circunstancias se quedaron atrás, presos en las manos de Mi adversario.

Ahora que llega este ciclo de paz y de Gracia que concederá muchas cosas, hijo, Yo los invito a acompañar los pasos de los últimos acontecimientos mundiales, que pondrán a la humanidad en su eje y consciencia después de todo lo que ha hecho desviado a lo largo de los últimos tiempos.

Les pido ese espíritu mayor de pacificación para poder acompañar su purificación y la purificación final de sus semejantes, porque si así lo hicieran, Mis queridos hijos, será la prueba de que comprendieron y supieron en estos tiempos vivir en el Amor de Dios.

¡Les agradezco ahora y siempre por responder a Mi llamado!

Los bendice en Cristo,

Vuestra Madre María, Rosa de la Paz