Lunes, 13 de abril de 2015

Mensajes diarios
MENSAJE PARA LA APARICIÓN MENSUAL EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, TRANSMITIDO POR MARÍA, ROSA DE LA PAZ, A MADRE MARÍA SHIMANI DE MONTSERRAT

¡Salve Tierra de Dios, salve!

Vengo a retirar de tus entrañas el mal que somete a Mis hijos.

¡Salve Tierra de Dios, salve!

Vengo a liberar la perdición y el sufrimiento de tu corazón.

¡Salve Tierra de Dios, salve!

El Redentor derrama Sus últimas gotas de Misericordia para que tu espíritu se prepare para la purificación.

¡Salve Tierra de Dios, salve!

En Mis manos traigo el alivio para tus hijos, que son los Míos, porque parte de Mí eres tú.

¡Salve Tierra de Dios, salve!

Con Mis pies recorro tus espacios rescatando a las almas que, engañadas, sufren en los infiernos que el enemigo construyó donde había otros destinos.

En este tiempo de redención y liberación, de rescate y lucha por la supremacía de la Luz, miles de almas esperan, en la desesperación, que Mis soldados abran las puertas a través de la oración del corazón para que una oportunidad de liberación llegue hasta ellas.

Recorro junto a Mis hijos misioneros el África doliente y, por medio de cada palabra y cada servicio que ellos brindan, uno el Cielo con la Tierra y, a través de una puerta segura, las almas y las esencias son liberadas para que puedan seguir su camino de evolución.

La consciencia de cada hijo africano que es tocada por la Gracia que Yo derramo por medio de Mis misioneros, es conducida fuera de los infiernos y purgatorios de este mundo, hacia donde hallarán el camino que Dios Me ha permitido ofrecer a algunas criaturas de esta humanidad.

Por eso les pido a ustedes, hijos Míos, que no padecen lo que Mis hijos de África padecen, que oren con todo el corazón para que, por medio de cada oración, Yo pueda rescatar una alma más, una esencia más.

Cuando el Padre escucha cada una de vuestras plegarias hecha con el corazón, Me permite derramar una Gracia más sobre más hijos Míos que, desde hace tanto tiempo, padecen sin ninguna posibilidad de alivio.

Durante las próximas tres semanas, en las que Mis misioneros caminarán junto a Mí por esas tierras de dolor y sin paz, les ruego que nos mantengamos cada vez más unidos para que, con el más puro amor que emana de los Sagrados Corazones, podamos elevar la consciencia africana al Reino Celeste y así liberar de este planeta la deuda que la humanidad tiene con el Universo antes de que llegue la Gran Justicia Divina.

Estén atentos, hijos, a lo que les digo; sean conscientes del tiempo en el que viven, el cual deben aprovechar correctamente para colaborar, a través de la oración y de la caridad, con este Plan de Rescate que los Sacratísimos Corazones de José y de María llevamos adelante junto al Redentor, Cristo Jesús.

Hoy doy gracias infinitas a los valientes Hijos de María, aquellos que se esfuerzan por acompañarme en Mi vuelo de luz por toda la Tierra.

No olviden que siempre cuento con ustedes.

Los amo y los protejo bajo Mi manto de amor y luz.

Gracias por estar hoy Conmigo.

Vuestra Madre, María, Rosa de la Paz