Sep

25

Miércoles, 25 de septiembre de 2019

Aparición
APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, EN EL CENTRO MARIANO DEL NIÑO REY, TERESÓPOLIS, RIO DE JANEIRO, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Que la Paz esté en el corazón de todos los seres de la Tierra, que así sea.

Con alegría, hijos Míos, vengo a colocarlos en el Regazo de Dios para que puedan sentir el Amor eterno del Padre que, a pesar del tiempo y de las circunstancias de la vida, Él no lo deja de ofrecer, se entrega incondicionalmente por cada uno de Sus hijos para que lo puedan sentir y vivir plenamente.

Es por esa razón que hoy estoy aquí, como ese testimonio del Amor del Dios vivo, de ese Amor que los gestó y los creó desde el principio, que los hizo manifestar en este Universo como en otros lugares del Universo, en donde las esencias divinas fueron manifestadas para vivir un proyecto de Amor y no un proyecto de redención.

Pero con la caída del hombre, desde Adán y Eva hasta el presente, el propio Dios se volvió a manifestar, se volvió a entregar y a donar al mundo por intermedio de la encarnación del Hijo de Dios, el Cristo. Eso ha hecho posible, hijos Míos, que las almas por medio del camino de la redención pudieran volver a Dios y estar ante Su presencia.

Es en ese camino del Amor que Yo los quiero tener todo el tiempo, porque así no solo conocerán al Padre Celestial, sino también descubrirán las maravillas y tesoros que hay en el Universo cuando aprendan, a través del esfuerzo, a salir de la superficialidad y de la indiferencia que en este momento la humanidad inculca en las almas.

Por eso, hijos Míos, alegren sus corazones, vean realizarse su momento de redención, porque el Amor de Dios ha venido a través de Su Sierva fiel, no solo para colmarlos sino también para realizarlos como almas, para que desde ustedes puedan despertar los talentos de Dios y todos los dones que Él les entregó desde el principio. 

Esa es la intención principal de su Madre Celeste que a pesar de la perversión que vive la humanidad en este momento, de los conflictos, de las guerras, de las crisis humanitarias o aun de la destrucción a los Reinos de la Naturaleza, necesito que Mis hijos despierten de nuevo a su pureza esencial y que recuerden ese estado de pureza interior con el que Dios los concibió; porque así estarán dentro de Su Plan de Amor y de Luz, serán partícipes de las maravillas del Universo, de las fuentes del conocimiento y de la instrucción, que llegan al mundo para despertar la consciencia, para hacer de los corazones, corazones unidos en Cristo y por Cristo.

Por eso en este momento, amados hijos, la base fundamental de su vida material y espiritual es el amor, eso les permitirá trascender la dificultad de estos tiempos; el amor les enseñará a ser humildes y simples, les permitirá ver la realidad y la necesidad en cada lugar y en cada hermano.

Yo necesito, hijos Míos, que decididos y entregados a Dios sean parte de esa Fuente de Amor y de Luz, tan necesaria y urgente para estos tiempos, una Fuente que debe espejarse en la humanidad para poder curar profundas e imborrables heridas que aún siguen sometiendo a los corazones y a las vidas de las personas.

Por eso Yo les traigo la Fuente de Mi Amor, que es la Fuente del Amor de Dios, la Fuente que siempre los nutrirá y los guiará, la Fuente que los sacará de la oscuridad, de la ilusión y de cualquier adversidad que Mi enemigo les quiera imponer.

Un camino importantísimo para encontrar esa Fuente de Amor es la oración, algo que he fundado en sus consciencias desde hace muchos años. Pero ahora, hijos Míos, la oración no solo deber ser su alimento diario, debe ser su arma de defensa y de combate contra Mi adversario, no solo por sus propias vidas, sino también por la vida de sus hermanos, de sus semejantes.

La oración que pueda proteger a la familia como núcleo importantísimo y célula de Dios, para que la familia en este ciclo crucial de la humanidad, por medio de una oración sincera y verdadera que una a todos, se pueda sostener, fortalecer y mantener la fe viva delante de todo lo que el planeta y la humanidad verá; porque este es el tiempo de la purificación, es el tiempo de la transición planetaria, es el tiempo de sumergirse en el Amor de Dios para poder vivir plenamente la compasión del Padre y llevar esa compasión a los que más la necesitan.

Cuando salen del Amor de Dios comienzan a sufrir, porque saliendo del Amor, hijos Míos, no solo salen de las leyes sino también de la Ley de la Jerarquía.

El Amor nunca los hará dudar, el Amor siempre los fortalecerá y los sostendrá, el Amor les dará discernimiento y sabiduría en los momentos difíciles, aunque no tengan a nadie que los pueda guiar u orientar. Si sus corazones están en el Amor, sumergidos en la oración viva, la ayuda y la respuesta llegará a sus vidas, el sufrimiento se disipará, porque el Amor les concederá la cura espiritual como atributo principal de la Fuente del Padre Celestial.

Y así, como seres de Amor, podrán contribuir con este planeta, con esta humanidad enferma que no pone su atención en la vida del espíritu, sino su atención en las cosas materiales y mundanas.

Pero no toda la humanidad está perdida, aunque la mayoría esté muy distraída. Por eso es necesario ingresar en la Fuente del Amor de Dios todos los días y tener como regla primera esa conexión profunda con el Padre Eterno, buscando dentro de ustedes el Reino de Dios para que Él los pueda conducir, impulsar y guiar.

Es este Amor tan desconocido pero infinito lo que hoy Me hace volver aquí, a esta sagrada tierra, que espeja para el mundo la oportunidad de amar, de servir y de entregarse por los demás y por los Reinos de la Naturaleza.

Este semillero de Luz que representa la Comunidad Nueva Tierra es compromiso de todos Mis orantes y servidores, de protegerla y de sostenerla y de que siga viviendo su expansión, no solo a través de una educación espiritual, de un ejemplo de vida fraterna, sino también que ella se pueda expandir y manifestar como un pedacito del Reino de Dios que fue colocado aquí por Mi Corazón materno para que sea protegido y preservado por todos.

Es tiempo, queridos hijos, de fundar y de solidificar las bases espirituales de la Jerarquía Divina, no solo en los Centros Marianos como este, que debe ser un Centro vivo con la participación de todos Mis hijos, sino también debe ser un lugar, una común unidad en la que todos puedan participar de lo simple que es la vida y lo hermoso que significa servir al otro primero.

Porque las Islas de Salvación como estas serán la cuna para recibir a los que más necesitan, aquellos que escaparán de las guerras, de los conflictos en las naciones, de las catástrofes que vendrán por acción de la naturaleza debido al desequilibrio que genera el hombre de superficie. Y en las Islas de Salvación siempre estará la Jerarquía, a pesar de lo que suceda y acontezca en la superficie, porque la presencia de la Jerarquía en ustedes es espiritual, interna, profunda y también divina.

Si ustedes mantienen y sostienen esa coligación con la Jerarquía Divina, la protección nunca les faltará, la ayuda siempre llegará y cuando sea necesario algo se manifestará, porque la Ley es perfecta en el Universo. La Ley de la manifestación y de la abundancia fue creada con perfección para que a cada uno de los hijos de Dios nunca les falte nada.

Yo los invito, hijos Míos, a comprometerse un poco más profundamente con esta Comunidad-Luz que acoge a los más pequeños e inocentes y que deberán ser el futuro para lo que llegará más adelante. Y ese futuro se construirá con la colaboración y la donación de todos, de una manera periódica, fiel y transparente.

Eso permitirá que la Jerarquía pueda conceder más gracias en este lugar a los que las necesitan; y los que más necesitan llegarán porque se sentirán atraídos por la Fuente de ese Amor, que hoy Mi Corazón Inmaculado derrama sobre los Centros Marianos y sobre las Comunidades-Luz. Un Amor que es para ser compartido y vivido por todos, un Amor que siempre les hará ver el bien y disolver el mal en cualquier circunstancia.

Hoy Me siento atraída hacia este lugar porque sé lo que representa para Dios esta comunidad y lo que ella debe alcanzar en el fin de estos tiempos, no solo como parte del Proyecto de Dios y de la Sagrada Familia Universal, sino también por los tesoros espirituales e inmateriales que ella deberá acoger en el próximo tiempo para la tarea que deberá realizar en la superficie con la raza humana, así como también con los Reinos de la Naturaleza.

Por eso, todos son invitados a participar, a vivir y a encontrar el amor en el día a día, de una vida grupal que es construida por todas sus consciencias y que los hará ser más conscientes, más serviciales y disponibles para todo lo que habrá que atender en la humanidad.

Por esa razón estoy aquí, no sólo para revelarles esos tesoros que algún día llegarán y se presentarán, sino también para protegerlos con Mi Consciencia Divina sabiendo que serán de gran importancia, no sólo para este estado de Rio de Janeiro sino también para todo el Brasil, así como otros lugares de este país reciben los tesoros espirituales de Dios, que la mayoría desconoce completamente.

Por eso, los llevo a través del camino de la instrucción hacia esa revelación para que puedan ser partícipes de esos tesoros, celadores de esos tesoros y guardianes del sagrado conocimiento divino.

Para eso también los estoy preparando, pero será necesaria, hijos Míos, una fiel y mayor colaboración en esta comunidad, porque aún muchos más niños y jóvenes esperan tener la oportunidad de llegar aquí y de saber que el Amor no se perdió.

Por este Amor que concibe milagros y las maravillas de la vida, con este Amor que hoy surge de Mi Corazón Inmaculado es que consagraré a los nuevos Hijos de María, que serán los primeros para este nuevo ciclo en el que se comprometerán fielmente Conmigo para participar activamente en esta comunidad y en esta vida grupal, para ayudar y contribuir en la educación de los niños, en el apoyo de los jóvenes y en la sustentación de los Reinos de la Naturaleza.

Estos hijos que hoy se consagrarán, como otros que se consagraron aquí y que todavía tienen ese compromiso Conmigo y no lo pueden olvidar, también sostendrán este Centro Mariano, lo harán vivo a través de la liturgia que aquí se puede expresar y vivir simplemente. Una liturgia de oración, de adoración y de contacto con Dios que toca el Corazón del Padre Eterno muchas veces, que aquí ya sucede.

Por eso, hijos Míos, esta consagración es una consagración hacia la madurez y la responsabilidad espiritual, porque es importante que Mis hijos comprendan, especialmente los que se consagrarán en el futuro, que ser Mi hijo no es solo estar en Mi Corazón, es vivir el Plan de Dios, es realizar el Plan del Padre, es vivir Su Voluntad con responsabilidad y llevarla adelante cueste lo que cueste.

Esa será una respuesta verdadera y sincera de parte de cada uno de ustedes, de que están comprendiendo lo que significa ser un Hijo de María. Necesito que sean esas esferas de Luz, permeadas por el Amor de Dios, que puedan irradiarse al mundo y a los que lo necesitan.

Invito en este momento a que los Hijos de María se coloquen de pie, los que hoy se consagrarán ante Mi presencia.

Y escuchando el Himno de su Consagración, hijos Míos, los bendeciré y los colmaré con Mi Amor y con Mi Luz, sabiendo que es necesario hacer algo por este planeta y por esta humanidad, es necesario vivir el Amor y llevar el Amor a los que sufren y a los que lo necesitan, desde el ser humano hasta los Reinos menores.

Ese Amor debe multiplicarse y crecer dentro de ustedes, en las acciones de la vida, en el día a día, en todos los que están a su alrededor.

El Amor les permitirá reconciliarse, los llevará a la Paz, los llevará al entendimiento y a la sabiduría y, a pesar de que todo pueda estar difícil o imposible, si invocan o llaman al Amor de Dios todo se resolverá.

Porque todo lo que puedan vivir en este tiempo es porque lo necesitan, necesitan aprender algo de todo lo que experimentan y viven, eso también es Amor aunque no parezca.

El sufrimiento no es Amor, el Amor es luz, es cura y es paz; el Amor es estar en el Corazón de Dios.

Por este Amor que los concibió desde el principio y en el origen y por este compromiso que hoy asumen Conmigo, de ser celadores de esta Comunidad-Luz y servidores del Plan en incondicionalidad y entrega, es que Yo los voy a bendecir, hijos Míos.

Colocando Mis manos sobre sus corazones e impartiendo la Gracia de Dios en sus vidas, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Que antes de que canten el Himno de la Consagración, que es un momento de renovación de votos para todos, es que Me quiero despedir de esta Comunidad Nueva Tierra, sabiendo que ella siempre estará en Mi Corazón y Yo estaré en ustedes haciéndoles sentir Mi presencia, dándoles fuerza en cada momento que lo necesiten, levantándolos del suelo, acogiéndolos en Mis brazos, haciéndoles sentir el palpitar de Mi Corazón.

Y cubriéndolos con Mi Manto los sumergiré a todos en Mi Paz, en la que podrán ver la Luz del Padre, Su Misericordia infinita y Su Compasión; y cualquier situación se disolverá, porque el hijo que invoca a la Madre de Dios, es atendido, protegido y asistido. El hijo de Dios, que invoca a la Madre Celeste, está dentro de Su Corazón Universal.

Les agradezco y hasta la próxima vez.

Sep

13

Viernes, 13 de septiembre de 2019

Aparición
APARICIÓN RESERVADA DE LA VIRGEN MARÍA, EN EL NÚCLEO-LUZ SAGRADO CIELO, BELO HORIZONTE, MINAS GERAIS, BRASIL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Mientras estoy aquí con ustedes, contemplo el mundo y la humanidad.

Espero que la humanidad, algún día, reconozca que perdió su inocencia interior porque, a partir de allí, podrá arrepentirse verdaderamente.

Dios no espera derramar Su Justicia, sino Su Misericordia. Pero la mayoría no busca la Misericordia de Dios en este tiempo.

El sufrimiento de las almas las ha apartado de la Misericordia del Padre, por eso Yo me he comprometido con el Creador para poder ayudarlos y hacerlos cada día más conscientes de la real necesidad de estar en la Misericordia del Padre para este momento planetario, en el que solo la Misericordia y el Amor los salvará.

Mientras tanto el mundo sigue sufriendo, sigue generando su propio caos y su propia perdición. Por eso, hoy no solo estoy aquí con ustedes, hijos Míos, sino también estoy con todo el mundo, con las necesidades en los diferentes pueblos, culturas y continentes, en donde situaciones más graves y difíciles suceden, sin que ustedes tengan consciencia; pero como sé que ustedes creen en lo que les digo, me seguirán acompañando en el camino de la oración y del servicio, para que esa divina e insondable Misericordia esté más presente en la humanidad y, especialmente, en el corazón humano.

Necesito, como Madre, que ejerciten todos los días y un poco más la acción de la divina Misericordia, que sus palabras, sentimientos, pensamientos y acciones sean misericordiosos porque así Me ayudarán, hijos Míos, a llegar a los corazones que necesitan de la luz y de la cura en este momento.

Dios no puede ser sustituído por las innovaciones de estos tiempos. Nunca pierdan el camino hacia Dios, porque si están en el camino de Dios estarán en el Corazón del Padre y en Su Presencia.

Ustedes, que son parte de Mis ejércitos de oración, son Mis soldados de la oración, deben hacer un esfuerzo mayor por los demás, por los que se pierden, por los que no son conscientes, por los que no quieren a Dios.

Aún Su Padre está con los Brazos abiertos para recibir a Sus hijos y envía a Su Mensajera para dar testimonio de Su Amor al mundo y para que los corazones se eleven a Dios en este momento, en el que la única salida está en el Padre Eterno. Porque Dios dejó en ustedes Su Presencia, por medio de una pequeña chispa de Luz que brilla en su mundo interno.

Hagan que esa chispa de Luz se expanda y crezca por medio de la oración, de la constancia y de la fe. No permitan que la luz interior se apague, y si la Luz interior se apaga en sus hermanos, por alguna situación o circunstancia, recen por ellos y tengan fe porque el Universo escucha las oraciones sinceras y las súplicas verdaderas.

El Universo está abierto, aún más, para recibir las oraciones de los hijos de Dios, porque el Universo sabe que la humanidad está en un momento culminante y difícil, en el que su autodestrucción podría ser una catástrofe universal.

Por eso, como su Madre y Reina, vengo a tiempo para llamar a los apóstoles de Cristo y para recordarles que su compromiso con Mi Hijo no ha terminado, sino que es un compromiso que se debe ampliar y profundizar, en este momento, para que aprendan a reconocer los caminos que Mi Hijo les trazará para cumplir con Su santa y divina Voluntad.

Él también Me envía como la Madre de la humanidad y como la Madre del mundo. Quisiera poder acariciar los rostros que sufren. Quisiera poder colocar sobre Mi pecho a las almas que agonizan. Aún hay mucho sufrimiento por curar, sufrimientos más grandes e inexplicables que sus sufrimientos internos.

Sean parte de Mí, hijos Míos, y Yo siempre los llevaré a Dios y hacia Mi Hijo, el Cristo. Pero aún es necesario hacer más, la vida del espíritu no termina aquí, el servicio no termina aquí.

Todo recién comenzó. Todo ha sido una preparación para este gran momento de aprender a atravesar el fin de los tiempos, el momento más culminante de la humanidad, el cual ningún ser sobre la superficie de la Tierra antes lo atravesó. Este es un tiempo desconocido, es un tiempo de situaciones inexplicables y de desafíos muy grandes, en el que sus consciencias serán forjadas para hacer cosas más grandes que las que hizo Mi Hijo por ustedes. Eso no es solo una promesa, es una realidad, hijos Míos. Este es el tiempo de situaciones increíbles y nunca antes vistas.

Por eso, tuvieron la Gracia de recibir la instrucción y la preparación, como nunca nadie antes lo tuvo en ningún lugar del mundo, en ningún rincón de esta Tierra. Ese camino que fue construido por la instrucción, nos ha permitido llegar aquí, en este tiempo y en este siglo, para abrirles los ojos y el corazón a lo que Dios necesita realizar y concretar en este momento, en el que Su Proyecto está en juego, por las elecciones que realizan las almas en este tiempo, elecciones que los lleva al sufrimiento y a la desesperación.

Por eso, ofrezco Mi purísimo Vientre de Luz para hacerlos renacer en Mí y en Cristo. Ofrezco Mi Corazón para que aprendan a vivir en Él y a sentir en Él, como Yo los siento y los tengo a todos en Mi Corazón.

No hay más nada que haya que hacer en este momento que solo servir a Dios, porque el Padre lo necesita para sostener a este planeta dentro de la Creación y dentro de este Universo local, para mantenerlo dentro del Propósito y del equilibrio.

Cuanto más despierten a esta necesidad de servir a Dios, más milagros acontecerán, más puertas hacia nuevas oportunidades se abrirán y muchos dejarán de sufrir lo que sufren y lo que viven porque comprenderán que la Voluntad Suprema es lo primero.

Para que la Voluntad Suprema esté primero en ustedes, deben amarla ardientemente, como nunca antes la amaron, y así la conocerán y, especialmente, la sentirán en ustedes y tendrán absoluta consciencia y confianza de que esa Divina Voluntad los llevará por el camino correcto y por el sendero correcto.

Hoy le ofrezco al mundo Mi Concepción Divina y Mi Creación Inmaculada, como la Madre de Dios y la sagrada Fuente de la energía femenina para que todas las mujeres y madres, en este tiempo, tengan la fuerza y la voluntad de seguirme y de formar parte de ese sagrado ejército femenino que protegerá y amparará, en la oración y en el servicio, al Espíritu Sagrado de la Maternidad, que es el segundo y mayor presente de Dios. Porque Su primer presente es la Vida. La Vida que Él nos ha dado y que nos ha concedido a Su imagen y semejanza.

Amen la Vida que Dios les dio y las fuerzas del caos desistirán y serán transmutadas, porque el amor a la Vida es amar el centro de su ser, no con amor propio, sino con amor divino, reconociendo más allá de las imperfecciones y de los defectos, que el Universo les ha entregado lo que ustedes sembraron y cosecharon en otros tiempos. Pero todo puede ser liberado, sublimado y perdonado. Todo puede vivir su reconciliación y su momento de cambio.

Ofrezcan sus vidas como una oportunidad de redención y de devoción a Dios, porque así el Padre sentirá y sabrá que aún Sus hijos lo aman como Él los ama a ustedes todo el tiempo, más allá de las situaciones o de las experiencias.

Así ayudarán, hijos Míos, a recuperar la inocencia interior de la humanidad y muchos más corazones que agonizan, se curarán. Muchos más niños, jóvenes, adolescentes y adultos se librarán de la explotación diaria que viven, de la persecución que enfrentan y de la guerra que atraviesan en sus pueblos y naciones.

Deben hacer triunfar el amor en todo, comenzando por ustedes mismos y después por los que están a su alrededor, aplicando la Ley de la Compasión y de la Vida, la Ley de la Hermandad y del Bien.

Así Me ayudarán, hijos Míos, a construir los nuevos tiempos y las nuevas oportunidades para todos los que los necesitan, porque ustedes fueron tocados por la Gracia Suprema en algún momento de sus vidas, pero aún hay millones que no fueron tocados por Dios, por diferentes razones y motivos.

Por eso, vengo como la Sagrada Consciencia Femenina y la Madre Universal para colmar a Mis hijos de los Atributos de Dios y para hacerlos vivir lo que Cristo necesita en este momento.

Después del último 8 de agosto de este año todo cambió de una forma más profunda y desconocida. Vivan el cambio y la transformación porque aún queda un poco de tiempo para que, sin estructuras ni formas, vivan lo que Cristo necesita para este ciclo.

Sepan que Dios reconoce todos los esfuerzos y todas las ofertas. Él siente el corazón de Sus hijos y Él les entrega Su Corazón para que también lo sientan.

No olviden vivir el amor en todo porque será imprescindible para cada uno de ustedes.

El amor los fortalecerá. El amor los librará y los hará comprender y aceptar situaciones inexplicables y difíciles, porque solo el amor que puede nacer del corazón de Mis hijos, como nace del Corazón de Dios, puede transformar lo que es imposible y difícil, puede acoger y soportar lo que nadie quisiera soportar.

Yo les doy Mi Amor, el Amor de Mi Corazón Inmaculado, para que lo vivan y estén en él para siempre.

Les agradezco por haber respondido a Mi llamado y por haber orado Conmigo, porque cada cuenta de oración, cada ofrecimiento o sacrificio es aceptado por su Madre Celeste para que, día a día, se puedan hacer más milagros en casos imposibles y en muchos lugares del mundo donde la luz, el amor y la paz están faltando.

Los bendigo en la Luz poderosa del Amor de Dios y en la fuerza invencible de la Misericordia, porque los amo y los espero.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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