Jun

25

Martes, 25 de junio de 2019

Aparición
APARICIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN LA CIUDAD DE FÁTIMA, PORTUGAL, AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Abro Mi Corazón para que el Universo de Dios llegue a ustedes y puedan encontrar el sentido de la Vida infinita. 

Como hace 102 años atrás, retorno al mundo en este día para recordarles la importancia de su inocencia original que los llevará a encontrar la pureza. Una pureza que los salvará y los redimirá, que los hará dignos en el Señor y partícipes de Su Gracia.

La pureza original que Dios les dio, desde el principio de su existencia, no puede ser olvidada por el mundo y tampoco por los servidores de Cristo, porque los tiempos que están llegando son definitivos y colocarán a sus consciencias ante acontecimientos muy importantes de la vida planetaria.

Por eso hoy les traigo, a través de Mi Corazón, el Universo de Dios para que sientan y perciban a toda la Creación, a todas las estrellas, soles y galaxias, a toda la vida desconocida y misteriosa que la Creación guarda desde antes de este planeta.

Por eso, hijos Míos, sientan en este momento que están ante una de las Voluntades de Dios, en el momento cuando el Padre pensó en la Creación y en todo lo que vendría después de que Él emanara Su Divino Pensamiento sobre las Esferas Sublimes para que los Arcángeles, los Padres Creadores, junto con Sus huestes angélicas pudieran crear los Universos y la Vida Infinita.

Ustedes, como humanidad y como almas, son parte de un principio, son parte de un misterio que, en el fin de este tiempo, se develará para que la consciencia humana tome conocimiento de la Verdad y pueda salir, finalmente, de la ilusión en la cual se encuentra.

No dejen que las influencias de estos tiempos los hipnoticen o los puedan hacer cegar espiritualmente. Coloquen su corazón en el Corazón de la Jerarquía y siempre verán la luz en sus caminos. Siempre participarán de la revelación de los Misterios de Dios y tomarán consciencia de las grandes herramientas que el Universo guarda desde los orígenes, desde la existencia de los grandes Lagos de Luz, llamados Nebulosas, de las cuales la humanidad entera proviene.

Este es el tiempo y el momento de recuperar y de proteger los valores de Dios para que esos valores estén presentes en sus vidas. Es tiempo, hijos Míos, de que ustedes, en el nombre de Cristo y en el nombre de Su Amor, den valor a lo sagrado. 

Pero para que lo sagrado esté presente en sus vidas, ustedes deben aspirar a lo sagrado, deben buscar lo sagrado por medio de la devoción y de la fe para que lo sagrado no se desvanezca del mundo y de la consciencia humana por las influencias de estos tiempos. Todos los atributos de Dios los llevarán a descubrir su verdadera Vida Divina y la razón por la cual están aquí, que no es solo una razón material o humana.

Abran las puertas de sus corazones para que sus almas puedan obrar y realizar la tarea que vinieron a cumplir.

Este es el tiempo de dar importancia a lo sagrado para que lo sagrado pueda prevalecer sobre la superficie de la Tierra y existan almas que, congregadas por Mi Hijo, puedan reflejar como espejos la Vida Divina, en un tiempo de caos y de conflicto. Eso fortalecerá la fe en la consciencia de la humanidad. Eso hará que el Amor Universal pueda estar más presente en la consciencia planetaria y que no desaparezca de los hombres la Compasión y la Misericordia de Dios.

Deben seguir siendo testigos, hasta el final, de la Presencia de Cristo en sus corazones y en sus vidas. Dios solo necesita que la inocencia no se pierda en el mundo, porque si la inocencia se pierde en el mundo la pureza no estará presente en las almas ni en los corazones, y será difícil para la mayoría de las almas porque no podrán alcanzar la Vida Universal. 

Por eso, la entrega total de sus consciencias es importante para Dios, cada uno a su tiempo y a su ritmo, pero que sea una entrega verdadera, sin condiciones, porque así serán semejantes a Mi Hijo como Él lo fue, en Su entrega, cuando estuvo presente en la Tierra y los hizo partícipes de Su Palabra, de Su Buena Nueva, de Su Mensaje de paz y de reconciliación.

Dios necesita que la inocencia no se pierda en el mundo para que no se desvanezca la paz. Por eso el mundo conocerá, aún más, a los Recintos Sagrados que están presentes en la Tierra y que, silenciosamente, encienden sus principios de Luz y de Misericordia para que las almas los puedan recibir y acoger.

Lys es un Recinto Sagrado para Dios, es un lugar en donde la pureza puede ser recuperada para el mundo entero. Por eso Su Mensajera fue enviada aquí y no a otro lugar. Aquí está la Fuente de lo que el mundo necesita verdaderamente. Aquí está la Fuente que puede llenar su vacío interior y hasta aliviar su desesperación humana. Aquí está la paz, está el amor, está la cura de las esencias del mundo.

Por eso, Lys siempre reverberará y le recordará al mundo entero este lugar, tan simple y humilde para los corazones que buscan, en su interior, la unión con Dios y Sus Mensajeros Celestiales. 

Esta Fuente saciará la sed espiritual del mundo y siempre podrá llevar al mundo la reconciliación para que las almas no pierdan el sentido de estar aquí y del compromiso que tienen con lo Alto.

Por eso, lo sagrado es importante en este tiempo hasta en los pequeños detalles. Me ofrezco como Madre y como Consciencia Divina a llevarlos hacia el camino de lo sagrado para que en ustedes esté presente la devoción a Dios y la confianza absoluta en el cumplimiento de Su Propósito Divino.

En lo sagrado encontrarán la verdad y en la verdad descubrirán la cura que necesitan, no solo como seres humanos, sino también como almas, como esencias.

Reverencien este momento de estar dentro de la Fuente de Lys en nombre de todos sus hermanos que esperan, con esperanza, poder sentir y vivir este espacio sagrado para recibir lo que necesitan.

Pero como el Padre es Omnipresente y Omnisciente, hoy la Fuente de Lys llega a todos como un bálsamo de luz y de paz. Detiene, por un tiempo, los conflictos del mundo, la división entre las familias, el odio entre los corazones, la enfermedad de los cuerpos y la maldad humana.

El triunfo de Mi materno e Inmaculado Corazón, hijos Míos, también se dará cuando sus vidas alcancen el atributo de lo sagrado con el esfuerzo interior, con el amor del corazón, con la devoción que pueden proclamar sus espíritus en unión a la Divina Fuente, a fin de que las Gracias sigan descendiendo al mundo y a los corazones que necesitan de redención.

Hoy derramo, como un Código de Luz en cada uno de ustedes, la oportunidad de encontrar el camino de lo sagrado para que la inocencia no se pierda en el mundo y la Verdad de Dios los haga libres de espíritu y así, se pueda cumplir Su Voluntad.

Por eso, como Madre y Mensajera, como Guardiana y Mediadora, los llevo a todos por las naciones del mundo para que puedan testimoniar, junto Conmigo, la falta de inocencia y de la pureza original. Y para que, por intermedio de los servidores de Cristo, se puedan sembrar en la Tierra los códigos de la pureza y de lo sagrado para que, en cada nación, pueda brotar una fuente de luz que renueve a los corazones y que despierte la fe en los que la han perdido por diferentes razones y motivos.

Por eso hoy, a través de Mi Corazón, los aproximo al Universo de Dios, al Origen del origen, para que a través de este Universo puedan ver y sentir las Virtudes de Dios y los Dones de Amor que Él le entregó a la Creación para que todo existiera.

En unión al Ángel de la Paz, Yo los bendigo y le agradezco a cada hijo Mío su oferta y su donación para que se cumpla el triunfo de Mi Inmaculado Corazón y la victoria del Sagrado Corazón de Jesús, en la humanidad y en las naciones del mundo.

Lys siempre será un lugar donde podrán encontrar la paz cuando la necesiten y así, abrir su corazón al perdón.

Les agradezco por responder a Mi llamado y los bendigo con la Luz del Reino del Santuario de Lys.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Jun

13

Jueves, 13 de junio de 2019

Aparición
APARICIÓN DE MARÍA, ROSA DE LA PAZ, EN LA CIUDAD DE FRANKFURT, ALEMANIA AL VIDENTE FRAY ELÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Escuchen al Trono de Dios, sientan Su Divina Presencia. Sus amarras son liberadas, su pasado es borrado por la Fuente poderosa de la Voluntad de Dios y de la divina Gracia.

Escuchen la Voz de Dios en su interior. Proclamen Su grandeza y Su victoria en la superficie de este planeta y más allá de este universo.

Sientan el gozo de Dios. Participen de la comunión con Su Espíritu para que sus heridas se cicatricen, para que sus corazones se abran y reciban del Cielo la Misericordia divina, no solamente ustedes hijos Míos, sino también sus hermanos, el prójimo, el que sufre silenciosamente, el que hoy no está aquí ante la Presencia de Dios y de Su poderoso Trono por medio de su Madre Celeste.

Hoy quiero construir dentro de ustedes un nuevo templo. No es una nueva iglesia, es un templo en donde Dios pueda encontrar reposo y consuelo de parte del corazón de los hombres que lo reciben y lo acogen en su universo interior.

Por medio de estas Leyes Universales que hoy actúan aquí, las puertas de la Luz y de todo el Cosmos borran el pasado aun más profundo de Alemania para que los corazones ya no sientan el peso del sufrimiento, sino la victoria de la Luz y del Amor que ingresa al mundo desde el Universo de Dios por medio de Mi Materno e Inmaculado Corazón, que les trae la Luz de la Gracia y de la Redención que también proviene de Mi amado Hijo.

Por eso, sientan sus espíritus liberados. Sientan sus almas tocadas por la Luz de la redención, contempladas por la Faz de Dios que muestra Su Gloria y Su infinita Misericordia para con el mundo entero.

Reciban entonces, hijos Míos, por medio del servicio de Su Sierva fiel, los méritos que Cristo alcanzó en este planeta, méritos que aún son misterios y que algún día se revelarán al mundo para que el mundo entero sepa, conscientemente, quién es el Rey de reyes y de dónde Él provino una vez para poder auxiliar a la humanidad de su gran perdición.

Por eso, el tiempo de Su Segundo Retorno se acerca y sus corazones ya deberán estar preparados porque Él vendrá sin avisar, sin hora y sin tiempo. Pero llegará en un momento culminante en el que la definición de la consciencia de la humanidad estará en juego.

Pero el amor y la luz de todas las oraciones que provienen del corazón de Mis hijos y que colman, día a día, a los Cielos serán el verdadero y único testimonio de la intervención de la Misericordia, para los que aún no despertarán a tiempo ni tampoco sentirán a Dios en su corazón.

Pero Yo vengo como la Madre mediadora, intercesora, como la Madre Universal, la Madre que trae el Amor de Dios al mundo para que este Amor como un gran manantial, infinito e inmutable bañe a cada alma del mundo para que tenga la Gracia de encontrar a Dios en su interior.

La columna espiritual de fe que sostendrá a cada hijo Mío no será solamente su oración, sino también su bondad, su caridad, su servicio y su misericordia y principalmente, su unión con Dios, el Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y de todo lo invisible, de todo lo inmaterial y de todo lo material porque el Padre está en todo.

Por eso, Él envía a Su Mensajera. Envía de nuevo a Su propio Hijo, el que murió en la Cruz por ustedes y por toda la humanidad. Envía a Su Siervo fiel, San José, para que los corazones aprendan a humillarse y a rendirse, para que la soberbia y la ceguera humana que es profundamente espiritual, y que muchos no perciben, no siga sacando del camino a Mis hijos porque Yo Soy su Madre, Soy su eterna Madre, la Madre que llora por Sus hijos en silencio y en oración, una Madre que desea ser escuchada como muchas madres que hoy hay en el mundo y que no son escuchadas por sus hijos.

Dios les ha dado una Madre fiel, una Madre que los aceptó, que los recibió con todo Su Amor a los pies de la Cruz y que tuvo en Sus manos la Sangre de Cristo y el Cuerpo flagelado del Señor.

Todos esos atributos, hijos Míos, guardados en el espíritu del Arca de la Santa Alianza, hoy llegan a Alemania y a Europa para que los corazones confíen que Dios no los olvidó, que Dios siempre los escuchó, que Dios a través de sus Mensajeros llega aquí, a esta ciudad, a este pueblo, a esta nación para renovarla, para curarla, para volver a encenderla en el Amor que proviene de la Fuente, en un Amor que una vez terminó, en un Amor que fue flagelado y herido por los hombres y por las guerras.

Pero el Amor nunca muere. El Amor es eterno e invencible. Es este Amor inmutable e infinito que hoy Dios les trae para renovar sus almas y sus esencias, para renovar su pueblo y su cultura por medio de las demás naciones hermanas no solo de Europa, sino también del mundo que como pueblos y culturas, lenguas y experiencias diferentes se unen bajo un mismo propósito de complacer a Dios a través de la oración del corazón. Un instrumento tan perfecto y tan simple que Yo les enseñé por medio de cada aparición sucedida en la humanidad, a través de las décadas y de los últimos tiempos Yo les enseñé a orar, así como el Arcángel Gabriel Me lo enseñó.

Hijos Míos, la oración siempre los hará triunfar y crecer. La oración les hará percibir su estado de ignorancia y de indiferencia porque la oración los transformará y los colmará, porque la oración es un don del Amor de Dios, de un Amor que nunca se rinde y que nunca se acaba.

Es este Amor, hijos Míos, que hoy en Frankfurt y en Alemania abraza a todo su pueblo cumpliendo en esta peregrinación, dentro de Alemania, el segundo Propósito de Dios porque el primero fue en Múnich, el segundo es aquí en este día y el tercer Propósito de Dios será en Berlín, en donde la Luz misericordiosa de Mi Hijo, bajo la adhesión de todos Sus colaboradores y servidores, triunfará.

Por eso, hoy también los bendeciré con Mi Gracia, no solo trayendo la Luz de Mi Gracia para Frankfurt, sino también para todos los corazones, especialmente, para los que hoy se consagrarán como Mis hijos a través del voto de no solo vivir a Dios en su interior por medio de una vida orante, sino también en el servicio importante de expresar el amor al semejante, a cada corazón de Alemania que aún debe curar sus heridas del pasado por un Amor que todo lo renueva y todo lo cura, por este Amor que hoy les traigo desde el Cielo, desde el Corazón de este Universo.

Que vengan aquí los que hoy se consagrarán.

Escuchando el himno de su consagración, hijos Míos, recibirán Mi bendición de Madre, así como Dios lo desea en este momento, porque es Dios el que renueva todas las cosas, el que trae la Luz al mundo por medio de los corazones que se abren para vivir el encuentro íntimo con Él, en la plenitud de Su Espíritu y de Su Gracia; Espíritu de Dios que trae la Paz y la Redención a las almas.

Hoy les dejo el compromiso, hijos Míos, de unirse a la Oración por la Paz por Alemania, Suiza y Austria porque la Obra de su Madre Celeste y del  Sagrado Corazón de Jesús continuará.

Hoy estamos de nuevo aquí con ustedes, hijos Míos, pero volveremos a estar a pedido del Padre Celestial porque Mi deseo de Madre, como consoladora e intercesora, es que toda Alemania reciba la Gracia de Dios, por cada ciudad que pasemos, para que toda su cultura y todo su pueblo sea renovado por este Amor transfigurador que viene del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Yo los bendigo y les entrego, en el nombre del Amor, una rosa de este altar que son bendecidas por el Cielo para que las almas siempre recuerden la belleza del Padre, el aprecio infinito de Su Amor y de su Madre Celeste.

Alegren sus corazones y canten el himno de su consagración para agradar a Dios y a todo el Universo.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Les agradezco por haber respondido a Mi llamado!

Le agradezco a Frankfurt por haberme recibido.

Les agradezco de corazón.

Dios los bendiga siempre.

Hasta pronto.

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Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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