Jun

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Viernes, 29 de junio de 2018

Aparición Extraordinaria
Aparición extraordinaria de la Virgen María, en Ginebra, Suiza, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús

Cuando el mundo comprenda que somos uno solo, la humanidad se salvará y ya no habrá sufrimiento ni tampoco desesperación en los corazones.

Cuando la humanidad comprenda que somos uno, la alegría volverá a los corazones y la esperanza hará renacer a las almas.

Cuando la humanidad comprenda que somos uno, una Nueva Humanidad nacerá y no será necesario vivir más en el pasado, sino mirar siempre hacia el futuro: a lo más alcanzable, a lo inmediato, a lo que está disponible para todas las almas y que proviene del Reino de Dios.

Cuando la humanidad comprenda que somos uno, no será necesario guardar más misterios del Universo, porque todo será revelado y el conocimiento divino estará para todos. La ciencia humana algún día comprenderá que Dios, Nuestro Padre, es el gran Gestor de la Creación y de la Vida; y que todos provenimos de Él y que algún día deberemos volver a Él para realizar la síntesis de esta experiencia y así recrear a la Creación.

Por eso vengo a Ginebra, buscando unir a todos los cristianos bajo el Espíritu Purísimo de Mi Hijo, en donde todo se realizará, en donde todo se podrá llevar adelante, siguiendo los pasos de la Luz del Señor.

Vengo, de esa forma, a estabilizar todo lo que se moviliza en contra de la evolución de Dios. Por medio de la neutralidad divina, vengo a pacificar a los corazones que lo necesitan y vengo a despertar a las almas que deben abrir sus ojos a la Verdad de Dios.

Por medio de la Paz vengo a conceder estas Gracias al mundo, sabiendo que para Dios nada es imposible y esto es un ejemplo de lo que sucede hoy; nada es imposible para Dios cuando Él lo desea con el ardor de Su Corazón.

La espiritualidad que el mundo no vive conscientemente, que es grandiosa e infinita, es muy simple y humilde. Tan simple y humilde que la siempre Virgen María, Madre de Dios, viene a su encuentro para testimoniar y confirmar la importancia de esta unión ecuménica entre los servidores de Cristo. Porque estableciéndose esta unión ecuménica, se abrirán puertas en todo el mundo que no estaba previsto que se abrieran; puertas por las que se derramarán muchas Gracias y se concederán muchas expiaciones a lugares del mundo que están considerados por desaparecer.

Por eso, hijos Míos, cuando se da el primer paso hacia el Llamado de Dios, muchas más cosas pueden suceder de las que estaban previstas.

Cuando la respuesta es verdadera, llena de amor y de simplicidad, Dios puede seguir obrando en los corazones y puede traer al mundo más Misericordia.

Por eso estoy aquí, hijos Míos, en Ginebra, a la espera de ese gran momento, que anticipa la venida de Cristo de una forma sorprendente y nunca antes vista por esta humanidad.

Mientras tanto, hijos Míos, sigan el camino que Yo les estoy indicado. Sigan construyendo en ustedes ese espíritu ecuménico que necesito para llevar adelante los Planes de Paz de Mi Amado Hijo.

Yo los necesito en ese camino y en esa realización, sabiendo que es importante e inmediato responder a las necesidades de la humanidad, para que más corazones se puedan curar y redimir.

Yo los animo a vivir ese espíritu del ecumenismo cristiano que unirá aún más a las razas y a los pueblos, que derrotará los proyectos de Mi enemigo y que hará triunfar el Sagrado Corazón de Jesús en todas las almas.

Por eso la importancia de este momento, hijos Míos, porque mientras la Madre de Dios está presente aquí con ustedes y con el mundo, con cada corazón devoto y creyente, la omnipresencia de la Madre de Dios puede destruir las grandes corrientes del mal que hacen pervertir a las almas y sacarlas del camino del Amor de Mi Hijo.

Por eso, si Yo estoy aquí, ¿por qué deberían temer?

Yo estoy aquí y soy su Madre y quien esta cerca de la Madre de Dios, no tiene por qué temer al mal, porque el mal no existe, el mal es creado por la indiferencia y la ignorancia de los hombres.

El Amor de Dios sí existe; todo lo neutraliza, todo lo armoniza y trae paz a los corazones.

Aférrense al Amor de Dios y sus vidas triunfarán en la conversión, no solo por la oración diaria, sino también por los Sacramentos que les ofrece Mi Hijo, que deben ser valorados y contemplados como verdaderas joyas del Universo Espiritual.

Entonces, hijos Míos, Yo los invito al espíritu del ecumenismo, porque el mundo lo necesita para poder darse cuenta y percibir en donde se encuentra esta actual humanidad y qué camino tan apartado de Dios está recorriendo.

Los invito a hacer todos los esfuerzos necesarios, porque esto ayudará al Plan de Dios y constituirá en sus corazones un propósito verdadero, que los llevará a caminar por el Sendero de Cristo y los impulsará a la transformación interior.

Siguiendo estos pasos, respondiendo Mis pedidos, todo estará dicho.

Mientras estoy aquí, estoy con el pueblo de Suiza, de Norte a Sur y de Este a Oeste, sembrando la cruz de la victoria de Cristo en el punto más alto de los Alpes. Para que todos los espíritus, todas las consciencias y todos los corazones, por medio de la Cruz Redentora de Nuestro Señor, reconozcan el Advenimiento de Cristo en Su segunda gloriosa Venida al mundo.

Sigan orando por la paz y la paz será concedida al mundo por un tiempo más, y los grandes representantes de esta humanidad tomarán decisiones correctas, que estarán acordes con la Voluntad de Dios y especialmente con la necesidad de los pueblos más humildes y pobres.

Como Señora de todas las naciones, vengo a llamarlos a la solidaridad y al bien, porque así los corazones también se curarán y las almas más solitarias de este mundo reencontrarán la esperanza que necesitan para poder volver a ver a Cristo.

Me voy de aquí con una etapa cumplida por todos los que han respondido a Mi Llamado. Porque no importa la cantidad, sino la verdad, lo que trae aquí a los corazones que escuchan el llamado interior de la Madre de Dios, eso construirá el Plan de Dios en las almas y traerá Luz a todas las esencias del mundo.

Con tan poco Yo puedo hacer mucho, porque en lo poco está lo simple, lo que es humilde y sincero.

¡Gracias Madre Divina, por cuánto nos das!

Y Yo les doy la Luz de Mi Esperanza.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Le agradezco por este importante momento porque después lo verán. Amén.

Jun

17

Domingo, 17 de junio de 2018

Aparición Extraordinaria
Aparición extraordinaria de la Virgen María en la ciudad de Cracovia, Polonia, al vidente Fray Elías del Sagrado Corazón de Jesús

No solo vengo por el amor de Polonia; vengo por su Iglesia y por la Iglesia de toda Europa Central, también allí muchas cosas más se pueden reparar; por eso también es importante para Mi Hijo, sabiendo que aún hay tiempo para Su Misericordia, para poder ingresar en Su Piedad y en Su Compasión.

Así como ayer Mi Hijo les dio la bendición de Su Reino, hoy Yo les doy la bendición de Mi Gracia, la Gracia que siempre ha permeado, a pesar de los acontecimientos, a todos los corazones de Polonia y de Europa Central.

Es esa Gracia de la Fe la que ha permitido a todo su pueblo y a toda Europa Central poder seguir adelante, bajo el espíritu de la perseverancia y de la constancia.

Es así que hoy me presento ante ustedes como la Virgen de Czestochowa, trayendo entre Mis Brazos al Niño Jesús para que Él, desde el seno de Su Pureza, desde el centro de Su Corazón, pueda impartir Su Misericordia sobre toda la Iglesia del mundo y en especial, sobre todos los creyentes.

Aún es necesaria la cura para este planeta, y mediante sus oraciones y súplicas, esa cura espiritual puede descender a la humanidad. Por eso estoy aquí, queridos hijos, para volver a rememorar el Poder de la Virgen de Czestochowa en toda su Patria y en todo su pueblo, para recordarles la importancia de este ícono espiritual y divino, que une a muchas almas en el mundo, no solo por su color o por su raza, sino también por sus almas; por las almas a las que Dios les ha concedido estar aquí para llevar adelante una parte de Su Divino Plan.

Con ese espíritu, Yo los invito a la renovación de su Iglesia y de su pueblo, a que su cultura sea conservada, a que su fe sea expandida y el mundo reciba así, un poco más de paz. No solo la paz en los corazones, sino también en las naciones que necesitan de la oración de sus seres, para poder establecer la paz.

Los invito a dar ese paso, queridos hijos, a poder concebir en sus corazones la necesidad de toda la humanidad y de todo el planeta, sabiendo que son una sola civilización que necesita renacer no solo en la vida del espíritu, sino también en la vida material, mediante las obras del servicio y de la caridad incondicional.

Quiero que Polonia lleve este espíritu obrero al mundo, que enseñe a los demás pueblos cómo renacer en el espíritu de la fe y de la devoción, porque hay muchas naciones que necesitan de eso para poder seguir adelante espiritualmente, para poder establecer en sus Reinos, en su cultura y en su pueblo, los Designios de Dios.

Con ese amor que hoy les trae Mi Corazón, los invito a la renovación de su compromiso Conmigo, porque Yo siempre seré la Madre de su Patria; siempre seré la Luz para sus corazones; Luz que los llevará a Cristo, Mi amado Hijo, para que entren en comunión con Su Consciencia Divina y siempre reciban la bendición de Su Espíritu sabiendo que es necesario, hijos Míos, despertar los dones y los talentos en el corazón, atributos imprescindibles que Cristo necesitará de ustedes, para preparar, en esta parte del mundo, su segundo retorno a la humanidad.

Por eso Yo los quiero tener siempre en Mis Brazos, Hijos míos, al igual que a Jesús, para que sientan el latir de Mi Corazón Maternal; para que sientan el gozo de Mi Espíritu y la alegría de Mi Alma por estar cerca de Mis Hijos, no solo de Polonia, sino también del mundo entero.

Por medio de la Virgen de Czestochowa Yo vengo a unir a todas las culturas y a todos los pueblos, para que cada nación me siga conociendo como su Madre y su Patrona, porque de esa forma, con la devoción de Mis hijos, Yo podré seguir intercediendo no solo por Polonia, sino también por toda Europa Central.

Los invito a seguir los pasos del Redentor. Eslovaquia es una patria que necesita de una cura milagrosa, especialmente en su espíritu; por eso Yo los invito a seguir a Cristo, para que sus obras se puedan manifestar en el mundo por medio de su colaboración y de su cooperación con esta Obra, que en los planos internos construye Catedrales de Luz en donde las almas se puedan refugiar para volver a encontrarse con el Padre Celestial.

Los quiero llevar de nuevo a Dios, reconciliados por Su Gracia y bendecidos por Su Misericordia, para que esta misma Gracia y Misericordia lleguen a las almas que más necesitan despertar en esta parte de Europa.

Por medio de la Señora de Czestochowa les traigo la Sabiduría de Dios necesaria para estos tiempos críticos, imprescindible en la esencia de todas las almas, para que las naciones del mundo después de todo lo que han vivido, aprendan a tomar decisiones correctas y sabias que contribuyan con la solidaridad y el bien de las almas y no con la explotación, ni la esclavitud.

Esa renovación, por medio de la Sabiduría que la Virgen de Czestochowa hoy les trae, sucederá en los corazones simples, se dará en las almas humildes, reverberará en los corazones mansos.

Esta es la promesa que Yo traigo para su pueblo; y esta promesa, que espera descender al mundo y hacerse viva en los corazones, es motivo de la visita de Mi Amado Hijo a la Patria de Eslovaquia, para que más valores espirituales e internos se puedan recuperar.

De nuevo les vuelvo a decir, hijos míos: sigan los pasos de Cristo para reencontrar el Camino hacia el Padre Celestial.

Que el espíritu de la fe de Polonia siempre se conserve; que el espíritu de la devoción de Polonia algún día se torne eterna, para que las almas sean llevadas a Dios y sientan del Padre Celestial Su Misericordia. Misericordia que repara a las almas, Misericordia que repara a los corazones, Misericordia que sumerge a las naciones en el océano de la Compasión de Dios y en el Espíritu de Su Piedad.

Que estos Dones del Espíritu que deberá seguir cultivando Polonia como pueblo, despierten nuevas vocaciones a la vida de Cristo y especialmente al Espíritu de la Santidad, lo que permitirá cambiar el mundo gracias a las almas que renuncian a sí mismas para vivir en Dios y cumplir Su Voluntad, así como a todos los Santos que la cumplieron a través de los tiempos.

Hoy, a Mi lado me acompaña San Juan Pablo II y como Él siempre lo ha hecho con toda la humanidad, de una manera simple pero verdadera, hoy Él les dará Su Bendición, en el nombre de la Virgen de Czestochowa.

Dice Juan Pablo II :"Que Dios siempre les de el Bien y la Caridad para que conozcan el espíritu imperioso de Su Misericordia y para que la Fuente que derrama del Corazón de Cristo pueda bañar a todas las criaturas de la Tierra, a fin de que alcancen la felicidad Celestial y la Unión Interna con el Divino y Sublime Hijo.

Que los poderes de la Gracia de Cristo, que el manantial inagotable de su Misericordia, desciendan sobre Polonia y toda Europa Central y que así, se establezca la Gracia de la Redención.

Que así sea".

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Les agradezco por responder a Mi Llamado!

Sigamos caminando por la Paz, para que la Paz se establezca en la Tierra y en todos los hombres. Amén.

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Asociación María
Fundada en diciembre de 2012, a pedido de la Virgen María, Asociación María, Madre de la Divina Concepción es una asociación religiosa, sin vínculos con ninguna religión institucionalizada, de carácter filosófico-espiritual, ecuménico, humanitario, benéfico, cultural, que ampara a todas las actividades indicadas a través de la instrucción transmitida por Cristo Jesús, la Virgen María y San José. Leer más

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